The Lovers || Wonton

Sinopsis

Eres mi deseo, más allá de la razón.

Genero:
Erotica
Autor/a:
emovere96
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Wonbin mira alrededor del departamento, vacío de las áreas comunes. Guiándose por el sonido de una habitación, que conserva la puerta abierta. Sabe que Anton está ahí, lo comprueba al asomarse. Está rodeado de hojas desparramadas y una libreta que no para de garabatear. Los beats sonando en repeat, el piano siendo tocado con pereza. Definitivamente es el, incluso suena como él. Cuando compone, es un total desastre de ideas.

Ideas que luego se unen, formando canciones tan hermosas. Wonbin lo sabe de antemano, porque algunas de ellas. Han sido dedicadas a él, de manera pasiva. Pero a quien quiere engañar, sabe que Anton escribe para él entre letras. De manera indirecta, diciendo su verdad. Wonbin no sabe si, sigue siendo así. Talvez por eso está ahí, curioso de las letras del próximo álbum. Quiere saber si aún, si aún lo ama con la misma locura. Como en secreto el, también sigue haciéndolo.

Wonbin toca un par de veces la puerta, llamando la atención de Anton. Tiene su atención en el chico, incluso si este no a siquiera girado su silla. Sabe que ya ha notado su presencia, por la manera en cómo ha suspirado pesado. Anton se luce de maleducado cuando quiere provocarle, pero esta vez no se permite ofenderse. No quiere que se aleje más, en esas disputas de poder.

_Ya sal de este cuarto, ven a comer con los chicos. Todos necesitamos energía, después de esos cursos. _ Wonbin propone con cuidado. _Edward va a pagar esta vez, se ha ido adelantado con Thomas. Si no nos apuramos, esos dos se comen todo solos. _Wonbin dijo algo jocoso, se le queda mirando de lejos a Anton.

Anton vuelve a suspirar profundo. _Yo no voy a ir esta vez, alcánzalos solo tú. _ Retira sus audífonos del todo. _Estoy ocupado ahora, tengo que seguir trabajando. Las canciones no se harán solas y ya falta poco para grabar el disco. _

Intento volver a ponerse los audífonos o por lo menos lo intento. Las manos de Wonbin estaban en estos, él estaba entre sus piernas. Ahí parado, retando su actuar con un movimiento de quitárselos. Anton se dejó hacer, ya perdido en la mirada del pelinegro. Este los dejo en la mesita y termino sentándose en su regazo. Anton había perdido solo con eso, sentía sus piernas flaquear. Su polla estaba ahí, despertándose con solo tenerle encima.

_Solo será por unas horas, después puedes regresar. Necesito que comas un poco, no te he visto comer bien en días._

Wonbin tenía sus manos en sus mejillas, repasando el lunar que había en una de estas. La caricia le quemo la piel y termino por empalmarse del todo. Anton sabía que Wonbin estaba ahí, sintiendo su polla en todo su esplendor. Aun así, el mayor, parecía estar fingiendo inocencia, en su provocación hacia él. O talvez Anton solo era un urgido, alguien que se había tomado demasiado largo su periodo de celibato. Odiaba ese detalle de su cuerpo, de solo despertarse con Wonbin.

_Estaré bien por mi cuenta, puedo hacerme un ramen cuando termine. _Anton gruño, aguantando como podía.

_Lo hare por ti, me quedare contigo. Puedo hacer dos y así te acompaño. _Wonbin dijo de una.

_Torceré el brazo si quieres, si tanto insistes en quedarte conmigo. _ Anton hizo una mueca evidente. _ Ya levántate de mí regazo, mi cuerpo tiene más ganas de comerte a ti. _ Anton fue sincero con el más bajo.

A Wonbin no le molestaba esa idea, que había salido de los labios de Anton. Que no quedara nada de él, sonaba como algo adecuado ahora.Algo en el hizo un giro, cuando los ojos oscuros se posaron en él. La mano de Anton en su cintura, tentando una caricia perezosa. Wonbin sintió su piel erizarse y de repente quería quedarse ahí. A nublarle el juicio a Anton, a sacar todo su estrés de manera bruta.

_ Lo siento yo, solo a veces. Quiero estar cerca, demasiado cerca talvez. _Wonbin se disculpó rápidamente.

_Hyung tiene memoria muscular. _ Anton se dedica a picar a su mayor.

Wonbin le da una mirada a Anton. _Estoy tratando de acostumbrarme, a no estar apachurrándote. _ Wonbin mordisquea su labio inferior. _ Tengo que dejar de tratarte, como cuando estábamos en secundaria. _ Wonbin soltó de manera absurda.

_No tienes que hacerlo del todo, hacerlo de tajo me aniquilaría. _ Anton habla en una fina línea. _ Me gusta la manera en la que estas tan cerca, que algo en mi siente que me voy a ahogar. _ Se le queda mirando a Wonbin. _ Dependo de ello desde que, recuerdo estar a tu lado. _

Wonbin bufa algo enternecido, Anton está totalmente rojo cuando se para. Una pequeña carpa en sus pantalones, definitivamente es muscular. Wonbin también recuerda, las veces que lo hicieron en el estudio de grabación. Era conveniente, podían ser tan ruidosos como querían, la puerta con llave en la madrugada. Salían de ahí al amanecer, drenados de cada gota de semen habitable en sus cuerpos. El solo recuerdo, lo dejo poco igual a Anton. Definitivamente, era una conexión necia.



Wonbin se dedicaba a quebrar un huevo, por sobre la burbujeante cantidad de sopa. Esperando a que los fideos, a penas cambiasen un poco su forma, porque sabía era el termino favorito de Anton. Si es que no los comía crudos, con los condimentos del paquete. Todos odiaban verlo hacer eso, pero a Wonbin secretamente le parecía lindo. Anton siempre había sido lindo, cuando luchaba por seguir alimentándose como adolecente. Incluso si su condición, a veces no se lo permitía.

Anton ya no era uno, pero Wonbin extrañaba mucho esa etapa de él. Cuando no había nada que los uniese demasiado fuerte, ni que los estuviese derrumbando en tierra. Si es que en serio estaba en tierra, juzgando por las expresiones de Anton. Este parecía que no estaba ni cerca de esta, con la mirada perdida en la nada. Había estado así, desde que había visto a esa chica rara. Wonbin sabía que no era rara, pero si la relación que Anton había tenido con esta y su pasado.

_Has estado perdido desde esta mañana, sé que es por esa chica del curso. La que se parecía a Alba, no parabas de mirarla, mientras dabas clases. _ Wonbin decidió sacarlo a colación.

Los fideos estaban medio listos, termino perfecto. Wonbin sirvió en silencio, mientras esperaba que Anton respondiese algo. Alguna cosa, que le dijese más sobre esa misteriosa chica. Como si Wonbin ya no supiese suficiente, el igual quería saber más. Para herirse con ello, diciéndose siempre lo mismo. Había existido alguien antes de él, incluso si Anton no la había amado en una forma romántica. Wonbin seguía celoso de eso, de esa relación correcta ante la sociedad. Si tan solo hubiese sido mujer, eso sonaba mejor.

_Es como si hubiese regresado a la vida y no podía pensar en otra cosa que abrazarla. Claro que eso no podía, me hubiese hecho ver como un acosador. Solo me quedaba mirarla, todo esto me parece una locura. _Anton de repente se sintió absurdo.

Arremolino sus cabellos, acomodándose en la isla. Mientras Wonbin desplazaba el plato de fideos frente a su rostro y el calor le sonrojaba las mejillas. Su estómago estaba seco del hambre y no pudo evitar que se le hiciese agua la boca. No había comido en horas, entre todo el trajín de la mañana. El pensar en esa chica, el impartir los cursos. Llegar a componer, la cercanía aparente de Wonbin. Todo lo tenía de cabeza, sin saber cómo no ceder a la locura.

_No es una locura extrañar a alguien, querer que regrese a tu vida. Que todo vuelva a ser lo mismo y cosas así de sencillas. _ Wonbin jugo con sus fideos, mientras se enfriaban a su gusto. _ Tu corazón la anhela, aun cuando ya no está aquí. _ Mordió su lengua después de decir aquello.

Wonbin sentía que los celos le arañaban el estómago, se sentía como el mayor de los egoístas. También un premio al mayor idiota, por no ser capaz siquiera de admitirlo. Lo mucho que quería a Anton de vuelta y las cosas que tácitamente siempre hacia para recuperarlo. Solo que no sabía si, cuando estas terminasen de ser ejecutadas, aun iba a ser propicio para volver a siquiera pedir algo de él. De él que había intentado salvar, pero había terminado destruyendo de a poco.

Las veces que se trasnochaba vigilándolo practicar, Anton estaba interesado en aprender a tocar todos los instrumentos de la banda. El bajo en cuestión, estaba siendo el más difícil para él. Incluso con la ayuda de Thomas, este seguía quemándose las neuronas con cada acorde. Wonbin lo observaba practicar, hasta que sus dedos sangraban. Luego solo los curaba, tenía curitas siempre a la mano. Mientras lo hacía solo, quería besar esas manos lastimadas. Decirle que lo quería, que lo anhelaba.

_Solo que no son tan sencillas, ella ya no está aquí conmigo. _ Anton se obligó a decirlo en voz alta, la sola acción era difícil para él. Decir su nombre, tener una memoria de ella. _Desearía decir que no me afecto, pero ya sabes mi historia. Creo que todo el mundo la sabe, de manera indirecta. Lo que escribo dice mucho, mucho de lo que hay en mí corazón. _ Anton fue sincero.

Su apetito yendo y viniendo durante la conversación. En esos instantes solo, le había dado ganas de vomitar de la nada. Era un recuerdo de terror, todo lo que esa pérdida había desencadenado en él. Lo admitía ya, incluso en sus canciones. No sabía perder, era un mal perdedor. Incapaz de dejar ir, un rogón sin medidas. Incluso después de la muerte, buscando volver a ella.

Como si en vida ya no fuese suficiente, había llegado a enamorarse de Wonbin. Había sido su fin en vida, porque este seguía ahí. Con sus redondos ojos, analizándole el alma. Anton no podía mirarlo a los ojos y no querer abrirle su corazón. No podía admitir, que no quería dejar de luchar por él. Que solo estaba esperando el momento, en el que lo necesitase así sea un poco. Si tenía que dejarse usar, incluso eso parecía mejor que nada.

_Supongo que las canciones que escribiste, se tratan mucho de lo que viviste con ella. Supongo que las de este disco, también se trataran de ella. Ella sigue formando gran parte, de tu corazón. _Wonbin dijo de manera reconfortante.

Puso su mano en el corazón de Anton, este solo se dejó hacer. La sonrisa de Wonbin, era más que reconfortante. Odiaba eso de él, las formas en las que sus emociones cambiaban frente al de pelo largo. Lo vio alejar sus manos y preparar de su plato algo de fideos. Tendérselos a la boca, los tomo algo sonrojado. Desordenado también, había dejado ir algunas gotas de la sopa, en las comisuras de sus labios.

Wonbin no escatimo es limpiarlas con sus dedos y llevárselas a la boca para saborearlas. Una sonrisilla divertida después de eso, Anton quiso derretirse con ese gesto. Le encantaba ser cuidado, mimado por Wonbin. Era algo que simplemente no, no podía fingir no disfrutar. Después de tantos años siendo el que cuidaba y fracasar en el intento con Alba. Se sentía bien ser ahora, el que necesitaba ser salvado. Solo que temía que talvez, Wonbin estuviese pasando la misma incertidumbre que él en el pasado.

_Cuando las leas sabrás bien, que no es ella la única en mi corazón. Que ella es mi pasado, pero que hay alguien que ocupa mi presente. Alguien al que aún no he perdido y por el cual sigo luchando. _ Anton dijo en un hilillo.



Esas últimas palabras de Anton, seguían revoloteando en la mente de Wonbin. Como abejas de un panal, uno cuya abeja reina había sido extraviada. Wonbin sentía que esa dichosa abeja reina, era su razón de ser en esos momentos. No encontraba juicio en su mente, alguna línea a la cual seguir. No cuando ya no podía, no tenía algo de que aferrarse a su pantalla de heterosexualidad. Porque en efecto si, Ningning lo había tronado por completo. De manera repentina, una mañana cualquiera. Después de hacer el amor, sin siquiera amor de por medio.

Wonbin se había sentido usado, mientras ella le decía las razones por las cuales lo dejaba. Todas ellas eran válidas, pero su estúpido ego le decía, que ella lo había usado. Era un verdadero idiota al final. Siendo en efecto, el único usando a alguien en esa relación. Fracasando completamente en el acto, no había podido lograr amarla románticamente. Lo besos que se daban, el sexo que tenían. Todo era una necesidad de liberación en sus cuerpos, sin nada de sentimientos de por medio. Lo único que habían logrado con ello, era herir a personas y a ellos mismos de por medio.

_Pensé que habías cambiado de parecer y te habías ido con el resto de los de la banda. _ Anton se le quedo mirando a Wonbin.

Arraigado en la puerta del cuarto, la había abierto sin permiso. Otra cosa de Anton, no conocía los espacios personales. Solo entraba por doquier, como si fuera el mundo su patio de juegos. Wonbin lo habría mandado lejos en otra ocasión, pero esa no era la más propicia. Wonbin necesitaba que alguien lo escuchase, también un abrazo, de esos que Anton daba con tanta calidez. Sacarse esa espina del corazón, que fuese Anton quien lo curase. Estaba mal cuanto lo quería, lo anhelaba en esos momentos.

Wonbin solo respiró profundo. _Dejarte solo no es la mejor de las opciones, incluso si no soy la mejor compañía ahora mismo. _

Wonbin sospecha que su lenguaje corporal, hablo de más de lo que sus labios podían hablar. Anton fue directo a su cama llena de almohadas, que lo tenían hecho un pedacito de nada entre estas. Anton a su diferencia, no se vio para nada pequeño entre estas, más bien, se vio bastante relativo en tamaño. Talvez hasta la misma calidez, que emanaba cada vez, acercándose más. Wonbin sintió su piel erizarse, en expectativa de lo que ya su cuerpo venia pidiendo a gritos, un poco de contacto de piel con piel. Quizás un poco más que solo ello, iba a tomar una muy mala decisión.

_Tú me escuchaste a mi hace rato, yo puedo hacer lo mismo por ti ahora. _ Anton arrastro sus palabras en un hilillo. _ Me quedare aquí contigo, hasta que todo lo malo salga. _ Anton dejo ir un mohín de sus labios.

Wonbin le dio una miradilla a aquellos ojos color café. _Sé que puedes escucharme mejor que nadie, pero no sé si esto lo quieras escuchar. Lo mejor puede ser que te vayas, así nada de esto tendrá que atraparte. _ Wonbin mordió su labio inferior con presura.

Anton se derritió ante la imagen, no escatimo en acariciar sus mejillas. Pasando sus pulgares en las mejillas, dando círculos en el lugar. Wonbin quería morirse justo ahí, cuando Anton le dio esa mirada de ser lo único importante en ese preciso instante. Era su cosa favorita de él, su cosa favorita en el jodido mundo. El cómo sus ojos recorrían su rostro, hasta llegar a sus carnosos labios. Ellos pedían un beso, que él se moría por entregar. Lo que sea que tenía que decir, parecía no ser tan importante ahora. Solo quería el consuelo de ese cuerpo y olvidarse un rato de lo que su pecho resonaba en sentir.

_ Solo di lo que tengas, lo que tengas que decir. _ Anton miro fijo a Wonbin. _ Todo va a pasar, estoy aquí para ti. _ Los ojos recorriendo ese rostro lastimero de Wonbin.

La mirada de Wonbin tirito muy de repente. _Me termino. _La verdad hilándose de sus labios.

Anton parpadeo al vacío por un tiempo. _Me esperaba todo, todo menos eso. _ Anton trago hondo como nunca.

Wonbin negó rotundo al aire. _Juro que no hice nada extraordinario. _ Wonbin hablo en un hilillo de voz.

Anton alzo ambas cejas de repente. _Eso no es una novedad. _ Anton le dio una mirada a Wonbin.

Cabizbajo ante Anton, quien solo lo miraba en silencio. Tampoco esperaba una gran respuesta de su parte, ese silencio decía muchas más palabras en conjunto. El silencio de Anton, siempre era bien recibido en sus conversaciones. Sus frases llenas de verdad, no hacían sino refirmar lo que ya su mente le metía. Después de todo Anton, siempre había optado por la sinceridad en sus conversaciones. Una vulnerabilidad que Wonbin, aun no sabía cómo acoplar sin romperse.Sin que sus lágrimas aparecieran, como estaban apareciendo en esos precisos instantes.

_Sabía que este día llegaría, pero no pensé que sucedería de esa manera. Que ella me dejara de esa manera, tan tranquila consigo misma. Casi como si esto, le ofreciera alguna especie de felicidad a ella. Ella es feliz conmigo, ella es feliz sin mí. Creo que el único infeliz aquí, siempre fui solo yo. _Wonbin dejo ir aire desolado.

Anton no escatimo en enjuagar, las lágrimas que salían de esos orbes, aplacarlas como ellas venían llegando. Parecía una tarea imposible, mientras que las suyas amenazaban con seguir. No le gustaba la idea de ver a Wonbin llorar, no le gustaba la idea de que su corazón, se llenara de ilusión al escuchar las nuevas noticias. Un revuelco en su estómago, un asco a su propio ser. Anton termino por abrazar a Wonbin, quien se echó en sus brazos sin previo aviso. A seguir tiritando en silencio, mientras lloraba.

_Ella solo se cansó Wonbin, se cansó de espera a que la amaras. Se cansó de dar lo que no recibía, se le cayó la venda de los ojos. _ Anton recito aquellas palabras tal credo.

_Ella se veía ciegamente enamorada de mí. _Wonbin alcanzo a decir entre sollozos. _ Parece que el ciego era yo. _ Wonbin se sintió patético.

_Cuando la venda se cae de los ojos, solo queda tu verdadero yo para mostrar a esa persona. La imagen que ella tenía de ti, desapareció por completo. Todas sus idealizaciones de ti, finalmente se fueron por la borda. _ Anton explico apacible.

_Pensé que me esperaría. _ Wonbin dijo sin más.

_ Todos no se quedan a esperar para siempre, todos no son como lo soy yo. _ Anton se atrevió a decir.

Wonbin se zafo de abrazo, casi empujando de su cuerpo a Anton. Este solo se dejó hacer, sin juzgar su repentina malcriadez. Porque Wonbin nunca era, de ser así siempre. En cambio, Anton, basaba la mitad de sus actos en rebeldía. Talvez por su edad, talvez por la sobreprotección a su alrededor. Lo que sea que fuese, le había permitido ser más empático. Al ver sus actos en un espejo, no podía ni quería empezar a juzgar su reflejo en alguien más. No quería actuar frente a Wonbin, que lo enfrentaba con ojos llorosos y un corazón tambaleante en despecho. Lo sabía, no debía dejarse llevar.

_Define ese para siempre para mí, defínelo para mi ahora mismo. _Wonbin murmuro entre labios.

Anton enfrento a Wonbin en cercanía. _Para siempre como tu memoria, que vivirá por los años en mis canciones. _ Anton trago amargo. _Eres mi primer amor, el que nunca se olvida. El que queda para siempre en tu memoria y te persigue hasta el resto de tus días. Tu eres mi para siempre, sin importar cuanto duela. Incluso si sigue doliendo, voy a estar cuando más me necesites. Estoy bien con ello, porque tú haces lo mismo por mí. _ Anton se confesó a tutiplén.

Wonbin para entonces, tenía los ojos envueltos otra vez. En esas pesadas lágrimas, que rodaban en sus mejillas. Manchadas de un carmín, que estaba a flor de piel. A flor de piel como su corazón, como los sentimientos que también correspondía. Que, en esos momentos sabia, que no habían muerto en ningún momento. Ni, aunque los haya intentado matar, enterrar tres metros bajo tierra. Habían resurgido ahí mismo, en esos precisos instantes. Mientras enjuagaba las lágrimas de Anton, justo como el había hecho con las suyas.

Con sus manos temblorosas, pero igual hacían el trabajo. De consolar con un toque, de brindar el amor a cucharadas justas. Solo quería que Anton lo tomase, lo tomase a bocanadas. De sus labios rojos, de su piel sabor a miel. De un arrebato indecente, no le importaba siquiera el mañana. Solo quería barrerlo todo, necesitaba de sus besos. En su despecho estacional, en la melancolía de aquel frio invierno que caía. Era esa primera nevada, lo que lo hacía querer volver a ese primer amor vivido. A quien quería mentir, Anton se sentía como ese buen primer amor.

Los labios de Wonbin, temblando en cercanía con los de Anton. _Yo lo sé de antemano, yo sé de lo que me hablan tus ojos. Lo que sea que esté haciendo doler, prometo curarlo poco a poco. _ Wonbin dibujo aquellas palabras sobre los belfos de Anton. _ Solo tienes que permitirme curarte, así como tú lo haces conmigo. Prometo hacer que, cada vez duela menos. _ Su nariz recorrió la del más alto. _ Convertirme en ese para siempre, que te haga bien. Quiero que te quedes, me gusta cuando te quedas. _ Sus miradas encontrándose divinas.

Frio con calor, juntándose en un tibio. Sus labios encontrándose, bajo cualquier pronóstico. Arremolinándose contra el otro, en una tormenta de deseo. Wonbin apretó la sudadera, esa que era de Deftones . En un nudo envuelto en su puño, para atraer más esa boca a él. Comérselo por completo a besos, como había estado esperando desde el inicio de la conversación. Muy lejos de sentir que estaba utilizándolo, sintió que finalmente se daba. Que le daba a Anton, el beso sin miedo que siempre había merecido. Sin miedo a amarle, sin miedo a demostrárselo a besos.

_Te juro que voy a…_ Wonbin jadeo en desesperación. _ Esto está pasando otra vez. _Su mente dio un giro violento.

_ Parare si tu paras. _ Anton sentencio.

Wonbin no pudo siquiera pensar derecho, una mordía en sus labios fresca. Anton había recorrido su boca, contra la suya. Tomando de su labio inferior, un tirón vicioso en estos. Cuando se había alejado, sus ojos lucían negros. Negros como los del tatuaje de cuervo, que ambos compartían. Negros como la penumbra, que rodeaba ya la habitación. Invitándolos a hacer, invitándolos a dejarse llevar.

_Me estaba volviendo loco por besarte. _ Anton susurro por sobre los labios de Wonbin.

_Nada que yo no esté pensando también. _ Wonbin mordió su labio inferior en presura.

Wonbin no escatimo en aprovechar esos labios entreabiertos y meter su lengua hasta degustar esa boca. Las veces que había querido besar a Anton así, las veces que se lo había impedido a sí mismo. Ya no había nadie a quien traicionar y tampoco dudas sobre su sexualidad. Ese closet en el que estaba, se estaba tornando transparente en el acto. Por cada jadeo de parte de Anton, los sonidillos en su lucha por acomodarse entre el beso.

Wonbin termino encima del más alto, retirando su playera con todo, frente a la atenta vista de Anton. Quien lo vio también soltar su cinturón y deshacerse del cierre de sus pantalones. Él se estaba vulnerando así, por primera vez de muchas. En las que su sexo acelerado, no les permitía deshacerse de su ropa. Así como nunca se habían desecho, de los prejuicios de su aventura. Anton contemplo bajo las sombras de la habitación, el bosquejo de los tatuajes de Wonbin. Que recorrían su cuerpo, su mariposa favorita alojada en su cadera.

Cuando sus pantalones bajaron y solo quedo su ropa interior blanca. Muy poco a la imaginación, con la transparencia del blanco. La imagen no le permitió notar, como Wonbin repasaba su mano en su estómago, hasta retirar toda su camiseta. La pelea de sus manos de uñas negras, jugando con la cadena de sus vaqueros. Anton estaba en un trance, de dejarse hacer. De disfrutar del baile, de esas manos que lo despojaban. Se dejó hacer, hasta que el frio se coló en su pecho.

Se vio a si mismo semidesnudo, a la par de Wonbin. Quien repasaba sus manos por sobre su pecho, dibujando la katana de Bleach. Wonbin se bajó a repasarlo con su boca, de beso a beso lo consiguió. Anton sintió que su cuerpo ardía, que su respiración le faltaba. Su polla estaba más que dispuesta, luchando contra la de Wonbin. Este no se quedaba atrás, jadeando debido al contacto de sus empalmes. Follando en seco mientras el beso fogoso se colaba.

Anton rodo sobre esos besos, terminando por lamer el labio inferior del más bajo. Jugar con sus dedos en esa boca, que dócil le tomo dos dedos. Chupándolos con una necesidad divina, gimió sobre estos su nombre de forma desordenada. Anton solo contemplo la imagen cachonda, su corazón saliéndosele del pecho. Volvió a besar a Wonbin, esta vez un poco más calmado. Un beso que dibujaba un te amo, una necesidad aparente. Mientras acariciaba el cuerpo que tenía ahora a su merced y comenzaba a estimular su entrada.

Dio de sus dedos con calma, llevándose de los gemidos de Wonbin. De los besos que compartían y de cómo cada vez se sentía más fácil llegar. A ese punto que lo estaba haciendo jadear contra su boca y pedir cosas que no sabía si podía darle por completo. Anton solo quería hacerle el amor, hacérselo hasta que tocase el cielo. No una follada caliente, eso ya lo había tenido muchas veces del más bajo. Quien se retorcía bajo sus dos dedos, que daban gracia a ese punto divino en su próstata. Solo eran gemidos y esas miradas de libido.

Anton le dio una mirada a Wonbin. _ Te doy esta ultima oportunidad, antes de que pierda mi juicio sobre tu cuerpo. Dime que esto es lo que quieres, dime que no te vas a volver a arrepentir. Porque esta vez no voy a follarte, voy a hacerte el amor Wonbin. Voy a entregarte algo más que mi cuerpo, voy a entregarte mi corazón. _Un jadeo aparente que casi se dio en un lamento.

_Eres todo lo que está bien en mi vida Anton y ya no me voy a permitir no volver a amarte como se debe. Te quiero justo ahora, de todas las maneras posibles. Me reusó a volver a arrepentirme de todo, todo lo que me haces sentir. _ Wonbin miro a los ojos a Anton.

Ese ultimátum se lo llevo todo, todas esas cenizas convirtiéndose en llamas. Wonbin no tenía ni idea de que su cuerpo pudiese arder, tan bien contra el del más alto. No tenía ni idea como ambos, encajaban tan bien entre esas sabanas. Lo tenía a él entre sus piernas, lo abrazo con estas cuando se acercó. Cuando sintió como entraba en él y su corazón volvía a dar un vuelco. Sintiéndolo entrar, esa sensación de tenerlo a detalle.

Los besos en su cuello, los te amos siendo susurrados. Anton no tenía que ser tan suave, pero lo era. Lo había sido siempre, si se ponía a pensar en el pasado. Sus besos siempre dulces, el son sensual en estocadas. Wonbin podía ver las estrellas, con cada una de ellas. Mientras encajaba sus uñas, en aquella espalda amplia. Podía estar ahí recibiendo, en misionario toda la noche. Murmurando en un placer, en un constante revuelo de sentimientos.

_ ¿Lo sientes ahora cariño? ¿Sientes todo mi amor para ti? _ Anton arrullo contra el cuello del moreno.

_Se siente bien, se siente muy bien. _ Wonbin mordió su labio inferior agitado. _ Tan bueno, tan bueno para mí. _

Jadeo desesperado en ese gusto, en como llegaba perfecto a ese punto. En como Anton gemía contra su cuello, esos gemidos que siempre lo perseguían en sueños. Seguía bebiendo de ellos, incluso en esos precisos instantes. Como si nunca tuviese suficiente de esa platica amorosa, mientras le reacomodaba cada parte de su ser. Se derretía lentamente, su boca abierta lo decía todo. Se sentía bien, se sentía correcto. Cada estocada mejor que la otra, incluso si eso lo agitaba.

Lo mareaba por completo, haciéndolo gimotear desesperado. Las lágrimas ahí, bordeando las orbes de ambos. Del placer, de la conexión de sus cuerpos. Anton lo tenía en contra de las sabanas, sometido contra el satín de estas. Wonbin se estaba dejando hacer bonito, mientras se corría a chorros contra esos abdominales. Apretando la polla de Anton, haciéndola palpitar furiosa. La boca de Anton contra su boca, jadeando en unísono como se correría a lo bonito en su agujero. Lo lleno como nunca, como si hubiese estado esperándolo. Necio contra él, tarareando sobre su boca a lo bruto. Un te amo, otro te amo.

_ Te amo…_ Anton murmuro con presura._ _Te amo._ Wonbin relamió sus labios ansioso.

Eran un desastre de sobre estimulación, que solo empeoro cuando terminaron por correrse ambos. Acatando la boca del otro, en un beso desordenado. Que los sumió a ambos y acallo los gemidos desesperados de sus bocas. El chapoteo fue el que les anuncio su descenso y el abuso de esa sobre estimulación. Porque ninguno parecía quererse zafar del otro, terminando abrazados por un largo rato. Sudados por completo y con el cuerpo caliente.

Wonbin se aferró a los brazos de Anton hasta dormirse, en el desastre que habían causado. Muy anuentes de que tenían que despertarse pronto y pretender talvez que nada había pasado. Incluso si entre ellos ya, no pretendían hacer lo mismo jamás. Mientras las aguas se calmarán, pensó Wonbin. Mientras besaba los brazos de Anton, de manera perezosa.

Este dormía como un gran cachorro contra él, roncando a lo lindo. Con una sonrisa, que le compraba total. Incluso si las lágrimas, seguían secas en sus ojos. Había dejado esas lagrimas mientras follaban, Wonbin sabía que había dejado un par también. Del placer, de la calma después de la tormenta. Wonbin lo encontró casero, lo encontró como algo que quería en su futuro. Y le valía dos si a su familia no le parecía, ya no iba a seguir intentando lo que no había resultado por años.

Desde ese primer día que había visto a Anton, supo que algo especial tendrían. Su corazón rompiéndose en presura, anhelando que este recogiese todas esas rotas partes. Tenía que ser el, tenía que ser él. Wonbin se lo repitió, mientras contemplaba esas cortas pestañas. Mientras se distraía en el puente de esa nariz. Acariciando como lo que era y siempre iba a ser. Anton era suyo, completamente entregado a él. Wonbin amaba eso, amaba completar ese amor dado. Por fin lo haría, estaba decidido.