🎀~𝘾𝙝𝙞𝙘𝙖 𝘽𝙪𝙚𝙣𝙖~ 🎀 {𝙃𝙮𝙪𝙣𝙡𝙞𝘅 𝙊𝙎}

Sinopsis

Hyunjin es un Alfa empresario a quien su amigo Bangchan le pide el favor de cuidar a su hija durante todo el fin de semana, pero lo que no sabe es que terminará por hacerla suya por completo. 𝙃𝙮𝙪𝙣𝙟𝙞𝙣: 𝙏𝙤𝙥 𝙁𝙚𝙡𝙞𝘅: 𝘽𝙤𝙩𝙩𝙤𝙢 ~𝙨𝙢𝙪𝙩 ~𝙇𝙚𝙣𝙜𝙪𝙖𝙟𝙚 𝙫𝙪𝙡𝙜𝙖𝙧 ~𝘿𝙞𝙧𝙩𝙮 𝙩𝙖𝙡𝙠 ~𝙗𝙤𝙮 𝙥𝙪𝙨𝙨𝙮 𝙮 𝙗𝙤𝙮 𝙩𝙩𝙞𝙨 ~𝘽𝘿𝙎𝙈 𝙀𝙨𝙩𝙖 𝙝𝙞𝙨𝙩𝙤𝙧𝙞𝙖 𝙚𝙨 100% 𝙢í𝙖 𝙮 𝙡𝙤𝙨 𝙥𝙚𝙧𝙨𝙤𝙣𝙖𝙟𝙚𝙨 𝙨𝙤𝙣 𝙢𝙖𝙮𝙤𝙧𝙚𝙨 𝙙𝙚 𝙚𝙙𝙖𝙙

Genero:
Erotica
Autor/a:
Nicole
Estado:
Completado
Capítulos:
10
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

~•🦋•~


En este OS Félix tiene pechos y vagina (Boy pussy y Boy Titts), usando

pronombres femeninos dentro del OS.

No intento dañar la imagen del ídolo al cambiar su género, solo es ficción.

Si no te gusta o te incomoda este tipo de historia, solo te pido que no dejes

comentarios o, mejor aún, la ignores.

Espero que les guste este OS Heterosexual Hyunlix 💗😊



En la oficina, un ambiente cálido y tranquilo envolvía a un joven alto que trabajaba con elegancia frente a su computadora, entre papeles y documentos importantes. Hwang Hyunjin, un Alfa maduro y exitoso empresario, cumplía con su deber como buen trabajador en su propia empresa en Corea.

—Señor Hwang —llamó alguien desde fuera de la oficina—. El señor Bang ha llegado para la reunión.

—Bien, dile que pase —respondió con seriedad, sin apartar la vista de la pantalla mientras sus dedos se movían sobre el teclado.

—Está bien, con permiso, señor —dijo la chica antes de salir de la oficina.

Lo único que hizo fue quitarse los lentes y dejarlos sobre el escritorio. Mientras esperaba a su amigo y compañero, ordenó algunos documentos en los cajones hasta que escuchó un suave toque en la puerta. Solo respondió con un "pase", y entonces entró su amigo, como de costumbre.

—Perdón por la tardanza, Hyunjin —dijo el Alfa al abrir lentamente la puerta.

—No te preocupes, Bang. Sé que tenías cosas que hacer —sonrió el pelirrojo antes de levantarse de su sillón y rodear el escritorio para apoyarse en él.

—Sí, tuve que pasar por mi hija a la universidad —explicó, volviéndose hacia la puerta—. Y me la traje conmigo. Espero que no te moleste, Hyunjin.

—Para nada. ¿Y dónde está ella? —preguntó el pelirrojo con curiosidad.

—Dame un segundo —dijo Bang, acercándose de nuevo a la puerta—. Hija, pequeña, puedes entrar —llamó a la chica, mientras Hyunjin seguía con la mirada curiosa y luego volvió a su escritorio.

Hyunjin iba a seguir con su trabajo cuando, de pronto, sintió un cosquilleo en la nariz. Un aroma demasiado dulce lo invadió, haciendo que su lobo se removiera inquieto por dentro. Alzó la vista y se encontró con una imagen tan dulce como exótica. Lo que vio fue como un ángel caído del cielo. Su lobo enloqueció al instante, al igual que él. Con solo ese aroma, supo que era una Omega.

—Hyunjin —el Alfa pelirrojo salió de su trance al escuchar a su amigo—. Te presento a mi hija, Félix…

Hyunjin se levantó lentamente de su asiento para acercarse, pero el aroma lo estaba volviendo loco. Tanto, que no se dio cuenta de que perdía el equilibrio y tropezó con sus propios zapatos.

—¿Ah, Hyunjin? ¿Estás bien? —preguntó Bang, y el Alfa asintió mientras se acercaba con pasos torpes hasta quedar frente a su escritorio.

Los ojos de Hyunjin comenzaron a dilatarse y a teñirse de rojo al tener tan cerca a una Omega con ese aroma dulzón.

—¿Seguro que estás bien? —Bang notó cómo su amigo se había puesto raro.

—S-sí, sí estoy bien… —dio un paso hacia ellos—. Mucho gusto, Félix. Soy Hyunjin.

Habló con calma, pero por dentro sabía que no estaba nada bien. Ese aroma, tan cerca, lo estaba volviendo loco. Le tendió la mano, y la joven, con temor, la aceptó. Al sentir el contacto, su lobo saltó de emoción, moviendo la cola sin control.

La miró directamente, y lo que vio fue una imagen perfecta: su mirada angelical, llena de delicadeza. Se notaban sus pequeñas pecas alrededor del rostro, unos ojos que parecían demasiado inocentes. Se mordió el labio al ver cómo la pequeña Omega iba vestida: una blusa blanca de tirantes con encaje y una minifalda azul que apenas le cubría la mitad de sus piernas lechosas. Llevaba unas medias que le llegaban hasta la mitad de los muslos.

Demasiado tentadora…

Bang solo sonrió al ver cómo su hija le tendía la mano con

inseguridad, pero sabía que era muy tímida con los desconocidos,

como su amigo. Félix solo sonrió y se acercó de nuevo a su padre Alfa.

—Tu hija es adorable —dijo Hyunjin sin apartar la mirada de ella—. Vaya suerte la tuya, tener una preciosidad así.

—Lo sé, mi pequeña es muy importante para mí, Hyunjin. Es la luz de la casa —rió el Alfa de pelo negro, mirando a su hija, que solo sonrió tímidamente—. Félix… cariño, si quieres, puedes esperarme afuera.

—¡No! —negó Hyunjin, casi gritando, pero al ver la mirada confundida de Bangchan, se corrigió—. Quiero decir… no la dejes aquí sola… no me molesta que esté aquí. No es bueno que ande sola por ahí… ya sabes, con los Alfas que pueden hacerle algo.

—Tienes razón —asintió el Alfa de pelo negro y se sentó, mientras la joven hacía lo mismo.

Ahora el aroma a fresa y caramelo era aún más intenso. Lo estaba volviendo loco. Miró a la rubia, con sus rizos perfectos cayendo sobre su mentón.

Durante la siguiente hora, Hyunjin habló con Bangchan sobre los negocios de la empresa, como solían hacer.

—Félix, ahora vuelvo… Puedes quedarte aquí —asintió la joven, chupando una paleta—. Voy a buscar unas cosas.

—Está bien, papá, no te preocupes —sonrió antes de mirar al Alfa pelirrojo—. Estaré bien con el señor Hwang —Bang asintió y salió de la oficina.

Hyunjin seguía concentrado en su computadora cuando, de pronto, volvió a sentir ese aroma dulzón, pero ahora eran feromonas invadiendo sus fosas nasales. Alzó la vista y vio a la Omega mirando fijamente su teléfono mientras lamía lentamente su paleta. Eso hizo que su mente empezara a divagar.

*Maldita sea…* Ese aroma lo estaba matando, como si quisiera hipnotizarlo.

No pudo evitar hablar.

—¿Qué crees que haces, Omega? —la rubia alzó la vista, confundida.

—¿De qué habla, señor Hwang? —preguntó, haciendo un pequeño puchero.

—No te hagas la inocente —se levantó de su asiento, rodeó el escritorio y se plantó frente a ella—. Estás usando tu aroma para atraerme.

—¿N-no? —negó, bajando la mirada—. Se lo juro, señor.

El Alfa entrecerró los ojos, pues aún sentía esas feromonas, aún más dulces. Entonces, giró la silla donde estaba sentada la joven—. Dime, ¿qué insinúas? —le tomó suavemente el mentón, obligándola a mirarlo a los ojos—. Porque no creo que estés usando tu aroma solo por instinto.

—Y-yo… —no pudo seguir hablando al sentir la mirada del Alfa sobre ella, sus ojos dorados completamente dilatados—. Es que mi aroma es muy fuerte y yo… —intentó explicarse, pero Hyunjin acercó su nariz a su cuello. La Omega solo chilló ante el contacto del pelirrojo.

—Espero que no me estés mintiendo, Omega —empezó a recorrer su cuello con los dedos, trazando líneas sobre su piel—. Porque si me estás provocando, no tendré piedad contigo —la joven se encogió en su asiento al escuchar esas palabras.

Hyunjin solo sonrió y volvió a su escritorio, sentándose en su sillón para seguir observándola. En ese momento, Bangchan entró de nuevo a la oficina.

—Félix… pequeña, debemos irnos. Se nos hace tarde para el almuerzo.

—Está bien, papá —dijo, levantándose del asiento y lanzando una última mirada al Alfa, que no apartaba los ojos de ella.

—Lix… despídete de Hyunjin —la rubia asintió y alzó la mano en señal de despedida.

—Fue un gusto conocerte, pequeña —dijo el Alfa pelirrojo sin dejar de mirarla—. Espero verte de nuevo algún día —sonrió, y la Omega asintió tímidamente. Vio cómo se acercaba a ella y, por el rabillo del ojo, notó que su padre solo le sonreía con calidez. No tuvo tiempo de reaccionar cuando la abrazó—. Y cuando lo haga, no te dejaré ir, por más que quieras escapar de mí… porque ya será demasiado tarde por provocarme con tu aroma —le susurró, haciendo que la piel de la Omega se erizara. El Alfa se apartó y se irguió—. Tu hija es una preciosidad, Bang. No entiendo cómo una Omega tan bonita no tiene pretendientes.

—Bueno, los tenía, pero mi pequeña no es de esas Omegas fáciles que se lanzan a los brazos de un Alfa. Es una adolescente inocente.

—Entiendo. Es una buena chica —sonrió con ironía.

*No importa lo que pase, serás mía*, pensó el Alfa antes de ver salir a su amigo con su hija.


Habían pasado unos días desde que conoció a la Omega, y no había dejado de pensar en ella ni en su aroma dulzón.

Ahora estaba en su habitación, ya vestido con su pijama, trabajando en la computadora, pues tenía pendientes de la empresa. Tomaba una taza de café americano, ya que el Alfa vivía solo. Estaba tan concentrado que, de pronto, el sonido de su celular lo hizo detenerse.

—¡Hyunjin! —alguien habló al otro lado de la línea, y era su amigo.

—¿Qué pasa, Bang? ¿A qué se debe tu llamada?

—Necesito un favor urgente.

—¿Sí? ¿Qué ocurre?

—Este fin de semana saldré de Corea por unos negocios y… —el Alfa ya sabía lo que venía—. Necesito que cuides a mi hija. Espero que no te moleste.

¡Bingo!

Claro que lo haría.

—Sí, está bien, Bang. No me molesta en absoluto —dijo, esbozando una sonrisa pícara.

—Gracias, Hyunjin. Eres la única persona en quien confío, y más con mi hija.

—Sí, tu hija estará en buenas manos —mordió su labio al pensar en la pequeña Omega y en lo que tenía pendiente con ella—. La cuidaré muy bien. —Está bien, mañana por la tarde la dejaré en tu casa con sus cosas para que pase el fin de semana contigo.

—Vale, te espero mañana —dijo antes de colgar.

Ahora tendrás las consecuencias, Félix.


Al día siguiente, por la tarde, después de terminar su rutina en la empresa, Hyunjin estaba en la sala esperando a su amigo para que dejara a su hija. Sabía que esa pequeña tenía algo que no lo dejaba en paz. Escuchó un toque en la puerta, se levantó rápidamente y, al abrir, encontró a su amigo. No pasó desapercibido el ver a la Omega con la mirada baja. El aroma a fresa y caramelo llegó a sus fosas nasales, y solo sonrió con picardía.

—Bang, pensé que no llegarías —dijo el Alfa, haciéndose a un lado para que pasaran.

—Sí, nos tardamos un poco por el tráfico, pero aquí estamos. ¿Verdad, hija? —la joven solo asintió—. Solo vine para dejarte a mi pequeña, Hyunjin. Confío en ti.

—No te preocupes, Bang. Eres mi amigo, haría cualquier cosa por ti. ¿Cuántos años tiene tu hija?

—Tiene 18 años —respondió con una sonrisa.

—No tendré problemas con ella, apenas es una adolescente —miró de reojo a la Omega rubia, que solo esquivó su mirada.

—Bien, traeré su maleta.

—Puedo ir contigo, papá. No te molestes —chilló, pues sabía que no quería quedarse con el Alfa.

—No te preocupes, hija. Yo iré.

Félix vio cómo su padre salía de la mansión y, al instante, sintió el aroma a pino y tierra húmeda. Miró de reojo al Alfa, que tenía una sonrisa llena de picardía.

—Nos vamos a divertir, pequeñita —empezó a acariciarle el cuello—. Creíste que ibas a librarte de mí, pero te equivocaste. No tienes idea de lo que tengo planeado para ti.

La Omega iba a responder cuando escuchó de nuevo la voz de su padre, que entró con su mochila y algunas bolsas.

—Bueno… creo que es hora de irme —se acercó a su hija—. Félix… pórtate bien con Hyunjin. Él te cuidará mientras yo no esté este fin de semana. Hazle caso, mi pequeña —sonrió y le dio un beso en el pelo rizado—. Si necesitas algo, solo pídelo.

—Puedes pedirme lo que quieras, Félix —sonrió con ironía—. Yo te lo daría todo —le lanzó una mirada llena de lujuria, que solo la Omega notó, haciendo que se sobresaltara—. Ahora despídete de tu padre.

—Adiós, papá —se acercó a él para abrazarlo—. Te voy a extrañar.

—No me iré por mucho tiempo, hija —rió el Alfa—. Hyunjin, cuida bien a mi pequeña.

—Con gusto lo haré, Bang.

Bangchan solo sonrió, volvió a abrazar a su hija y le dio un beso en la coronilla antes de despedirse de ambos y salir de la casa de su amigo.

Félix vio irse a su padre con una sonrisa, pero por dentro estaba triste. Sabía que era la primera vez que se separaba de él por dos días.

Hyunjin solo sonrió y se acercó a la joven. Se colocó detrás de ella y soltó sus feromonas.

—Cuando necesites algo, Félix, solo pídelo. Lo que sea, pequeña —le susurró con voz ronca al oído, haciendo que la joven se estremeciera—. Ven, te enseñaré la habitación donde dormirás. O prefieres dormir en la mía… Me encantaría que lo hicieras, Omega —dijo, mordiéndose el labio.

—Y-yo… solo muéstreme la habitación donde dormiré —habló con voz entrecortada, pues sabía cómo el Alfa la estaba afectando.

—Perfecto —rió, tomando las cosas de la joven para llevarlas a su habitación—. Buena elección, pequeña. Porque no aguantaría tenerte en mi propia cama.

Félix solo tragó saliva al sentir de nuevo cómo el Alfa soltaba sus feromonas, mezclándose con su aroma para atraerla. Con pasos torpes, la Omega caminó hacia las escaleras, mientras Hyunjin sonreía con picardía al verla tan nerviosa.

Hola, subí aquí la historia porque Wattpad me la borró. Aquí les dejo el primer capítulo.

Si hay algún error, solo avísenme.

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