Hermanas Inuyama (Yuru Camp)
Personajes: Akari Inuyama y Aoi Inuyama
Anime: Yuru Camp
One-Shot: Hermanas Inuyama
La noche había caído por completo. A orillas del lago Shoji, una solitaria tienda de campaña se alzaba en silencio, reflejada tenuemente en las aguas oscuras. Desde allí, el Monte Fuji se recortaba a lo lejos, majestuoso, mientras un río de estrellas se extendía sobre el cielo, envolviéndolo todo en un manto de luz.
Tres personas habían decidido acampar esa noche. Y como si el destino les hubiera sonreído, tuvieron la fortuna de que nadie más eligiera ese mismo día para hacerlo, regalándoles una quietud absoluta, interrumpida solo por el murmullo del agua y el susurro del viento.
Dentro de la tienda se encontraban tres personas: dos adolescentes de diecisiete años —una chica y un chico— y una niña de doce.
Las dos chicas compartían rasgos sorprendentemente similares; bastaba una sola mirada para saber que eran hermanas. La mayor era Aoi Inuyama, mientras que la menor, Akari Inuyama, conservaba aún la energía inquieta y luminosa propia de su edad. El chico, situado entre ambas, era compañero de clase y novio de Aoi.
El plan de acampar en aquel lugar había sido idea de Aoi y su novio desde el principio. Lo habían planeado en casa, con cuidado y entusiasmo… sin darse cuenta de que Akari escuchaba cada palabra desde la escalera. Para la menor, aquella conversación fue suficiente para despertar su curiosidad. Siempre había sido una bola de energía inocente, y las historias que su hermana le contaba sobre campamentos, fogatas y cielos estrellados habían terminado por encender en ella un deseo irrefrenable de acompañarla.
Cuando Akari expresó su intención de ir con ellos, el novio de Aoi esbozó una mueca apenas disimulada, un gesto de incomodidad. Para Aoi, la sensación no era muy distinta. Después de todo, ambos habían imaginado ese viaje como una oportunidad para disfrutar de cierta intimidad; con su hermana menor de por medio, aquello parecía imposible.
Sin embargo, el rechazo que Aoi estaba a punto de expresar fue desarmado por una sola frase… dicha por su madre.
—Me parece bien que Akari te acompañe —dijo con calma—. Ella también se ha interesado en acampar. Las historias que siempre le cuentas la han entusiasmado mucho. Sería ideal que fuera contigo.
—Pero, mamá… —refunfuñó Aoi—. Puedo llevarla otro día.
El gesto de rechazo fue evidente en su rostro, una mezcla de frustración y resignación ante las palabras de su madre.
Akari observaba la escena con los ojos brillantes, las manos juntas frente al pecho, balanceándose ligeramente sobre la punta de los pies. Para ella, la idea de acampar con su hermana mayor era un sueño hecho realidad. No entendía del todo las miradas tensas ni los silencios incómodos; solo sentía emoción pura.
Aoi, en cambio, luchaba contra un torbellino interno. Amaba a su hermana, lo hacía de verdad, pero también había imaginado aquel viaje como un pequeño refugio, un espacio solo para ella y su novio. La culpa se mezclaba con la frustración, dibujando una mueca incómoda en su rostro.
El chico, hasta entonces en silencio, carraspeó suavemente. Sus hombros se tensaron y, con evidente timidez, habló mientras desviaba la mirada, evitando encontrarse con los ojos de la madre de las Inuyama.
—Y-yo creo que… —comenzó, rascándose la nuca—. Que Akari es… bastante responsable para su edad.
Akari se irguió al instante, como si aquellas palabras fueran un certificado oficial de madurez.
—P-pero —continuó él, apresurándose—, la última palabra debería ser de Aoi. Después de todo… es su plan.
Mientras hablaba, sentía un nudo formarse en su estómago. Sabía exactamente lo que estaba haciendo: trasladar la decisión —y el peso de esta— directamente a su novia.
Lo siento…, pensó en silencio, consciente de que acababa de lanzarle la piedra y esconder la mano.
La madre los observó a ambos con atención, una leve sonrisa asomando en su rostro, como si entendiera más de lo que decía.
Aoi apretó los labios. Su mirada pasó del rostro esperanzado de Akari al de su novio, que evitaba verla, claramente nervioso. Soltó un suspiro largo, derrotado.
—…Solo por esta vez —murmuró finalmente—. Pero tendrás que obedecer y ayudar en todo, Akari.
—¡Sí! ¡Prometido! —respondió la niña al instante, lanzándose a abrazarla con una fuerza desproporcionada.
Aoi cerró los ojos por un segundo, resignada… aunque una pequeña sonrisa traicionera terminó por aparecer en sus labios.
X-X-X
Akari no dejó de mirarlo desde que salieron de casa.
El coche esperaba frente a la acera: un Berlingo Multispace de color gris, limpio, bien cuidado, reflejando las luces de la calle como si acabara de salir del concesionario. No era un coche deportivo ni llamativo, pero tenía algo que a Akari le parecía impresionante. Era grande, sólido… y, sobre todo, era suyo.
—¿De verdad es tuyo? —preguntó por tercera vez, inclinándose para mirar el interior con ojos brillantes.
—S-sí —respondió él, algo avergonzado—. Bueno… mis padres me ayudaron, pero lo cuido bastante.
Eso fue suficiente para que, en la mente de Akari, el novio de su hermana ascendiera varios niveles de aprecio.
Mientras ayudaba a subir las mochilas y el equipo de camping, Akari no dejaba de observarlo. Le parecía increíble que alguien tan joven tuviera un coche propio, y más aún uno tan espacioso, perfecto para cargar tiendas, mantas y utensilios sin dificultad. En su imaginación infantil, aquello lo hacía ver… responsable. Casi adulto.
Akari acomodó su sombrero de calavera gris y negro antes de subirse al asiento trasero. Su cabello castaño largo caía por su espalda, contrastando con el abrigo de invierno magenta y negro que ya llevaba puesto, preparado para el frío que se había adelantado ese año. Sus mejillas, sonrosadas por la emoción, resaltaban aún más sus ojos azul agua.
—Mi hermana tiene suerte… —murmuró en voz baja, más para sí misma que para los demás.
Aoi, que ya estaba en el asiento del copiloto, giró ligeramente la cabeza al escucharla.
—¿Qué dijiste?
—Nada —respondió Akari rápido, sonriendo—. Solo que tu novio es genial.
El chico se atragantó un poco al escuchar eso y desvió la mirada, concentrándose en ajustar el retrovisor. Aoi frunció el ceño apenas un segundo, una punzada incómoda cruzándole el pecho… aunque no sabía bien por qué.
Durante el trayecto, Akari hacía preguntas sin parar: sobre el coche, sobre acampar, sobre cómo Aoi había conocido a su novio. Cada respuesta que él daba, aunque breve y tímida, parecía reforzar aún más la pequeña admiración de la niña.
Aoi los observaba de reojo, envuelta en su abrigo, intentando convencerse de que aquello no le molestaba.
Después de todo… Akari solo era una niña.
¿Verdad?
X-X-X
Se detuvieron en una pequeña cafetería antes de continuar el viaje. Nada elegante: mesas de madera, una vitrina con pasteles simples y el aroma persistente del café recién hecho. Justo lo suficiente para entrar en calor.
Hiroto bajó primero del coche.
Era un poco más alto que Aoi —alrededor de un metro setenta y dos—, de complexión delgada y hombros algo encorvados por costumbre más que por cansancio. Llevaba una bufanda oscura mal acomodada y una chaqueta gruesa que parecía quedarle apenas grande. Su cabello castaño oscuro siempre se negaba a quedarse en su sitio, y sus ojos, suaves y algo inseguros, evitaban el contacto visual más de lo necesario.
Aoi lo miró unos segundos de más.
Es lindo…, pensó sin querer.
Lindo de esa forma tranquila, dulce. De esas personas que no llaman la atención al entrar a un lugar, pero que, una vez las notas, ya no puedes ignorarlas.
Dentro del local pidieron algo ligero: café caliente, jugo y una gaseosa para Akari, acompañados de un par de rebanadas de pastel para compartir.
Hiroto sostenía su taza con ambas manos, como si le diera seguridad. Y fue entonces cuando lo notó.
Dos mujeres, claramente mayores que ellos —tal vez a inicios de sus veinte—, sentadas en la mesa contigua. Desde el primer momento, sus miradas se desviaban hacia él con descaro contenido. Sonrisas suaves. Comentarios al pasar. Una risa que duraba medio segundo de más.
—¿Vas a acampar? —preguntó una de ellas, inclinándose un poco hacia su mesa—. Qué valiente, con este frío.
Hiroto se quedó en blanco.
Literalmente.
—A-ah… sí —respondió tras unos segundos, bajando la mirada—. Bueno… vamos a intentarlo.
Eso fue suficiente para que ambas sonrieran con más interés.
Aoi frunció ligeramente el ceño, sin darse cuenta.
¿Por qué estoy pensando tanto en él…?, se preguntó.
Y la respuesta le llegó rápido, incómoda y clara: porque dos extrañas le estaban lanzando indirectas a su novio.
El mismo novio con el que empezó a salir de la forma más absurda posible.
Recordó aquel día con claridad. Hiroto, nervioso hasta la médula, ella confesándose primero… y él quedándose completamente en blanco durante casi un minuto entero antes de soltar un simple:
—S-sí.
Eso fue todo.
Así se hicieron novios.
—Tu hermano es muy callado —comentó la otra mujer, riendo—. Eso es adorable.
Hiroto se hundió un poco más en su asiento, deseando volverse invisible.
Y antes de que Aoi pudiera decir algo—
—¡Onii-chan es novio de Onee-chan!
La voz de Akari resonó clara y brillante.
La niña se había puesto de pie, inflando el pecho con orgullo, su rostro iluminado por una sonrisa infantil imposible de malinterpretar. Señaló a Aoi con decisión, como si estuviera presentando un hecho indiscutible del universo.
—¡Ellos van juntos! —añadió, feliz—. ¡Y van a acampar!
Las dos mujeres parpadearon, sorprendidas… y luego rieron con suavidad.
—Oh… ya veo —dijo una de ellas, retrocediendo un poco—. Qué pena.
Hiroto exhaló el aire que no sabía que estaba conteniendo.
Aoi, por su parte, sintió cómo algo tibio se acomodaba en su pecho. Extendió la mano y, sin pensarlo demasiado, tomó la de Hiroto por debajo de la mesa.
Él se tensó apenas… pero no la soltó.
Akari volvió a sentarse, satisfecha, balanceando las piernas como si hubiera cumplido una misión importante.
Y Hiroto, todavía sin entender del todo la tensión que había flotado en el aire, solo pensó una cosa:
Acampar… ya empezó a ser más intenso de lo que esperaba.
X-X-X
El Berlingo se detuvo finalmente cerca del lago. El motor se apagó y, por un instante, solo quedó el sonido del viento frío deslizándose entre los árboles.
Apenas bajaron, comenzaron a sacar el equipo del maletero. Mochilas, mantas, la tienda de campaña, utensilios. Akari se ofrecía entusiasmada a llevar todo lo que podía cargar, aunque fueran solo bolsas pequeñas o linternas.
—¡Yo puedo con esto! —decía, levantando objetos ligeros con orgullo.
Hiroto asintió agradecido mientras organizaba mentalmente el orden en que montarían todo. Estaba tan concentrado en no equivocarse que no notó a Aoi acercarse por detrás.
Ella lo observó un segundo.
Tan serio. Tan concentrado.
Tan suyo.
Sin previo aviso, Aoi se puso de puntillas y le robó un beso fugaz en la mejilla.
—… ¿Ah?
Hiroto se quedó completamente en blanco otra vez. Todos sus pensamientos sobre estacas, cuerdas y orientación de la tienda se desarmaron en un segundo. Giró el rostro, sorprendido, con las orejas ligeramente rojas.
—A-Aoi…
Ella sonrió, satisfecha, como si acabara de reafirmar algo importante.
Qué tonto, pensó, sintiendo el calor subirle al rostro pese al frío.
Y al mismo tiempo, una pequeña punzada de inseguridad se disipó en su pecho.
No eran celos grandes ni oscuros.
Eran… humanos.
Hiroto se agachó para comenzar a armar la tienda, clavando las estacas en la tierra húmeda. Aoi se inclinó también, acercándose un poco más de la cuenta. Su intención era clara; su mirada, decidida.
Justo cuando estaba a punto de acercarse de nuevo—
—¡Onee-chan! ¿Dónde pongo esto?
Akari apareció de repente a su lado, sosteniendo una linterna casi del tamaño de su antebrazo.
Aoi se detuvo en seco.
—Ah… —respondió, incorporándose de inmediato—. Déjala ahí, Akari.
La niña miró alternativamente a su hermana y a Hiroto, ladeando la cabeza con curiosidad, sin entender qué había interrumpido. Luego sonrió y dejó la linterna donde le indicaron, como si nada.
Hiroto siguió armando la tienda, completamente ajeno a la tensión que había flotado apenas un segundo ante.
Aoi lo observó en silencio.
No es que desconfíe de él, pensó.
Es solo que… me importa más de lo que creía.
Se llevó las manos a los bolsillos de su abrigo, dejando escapar una pequeña risa silenciosa.
Quizá ese viaje no sería como lo había imaginado.
Pero tal vez… tampoco sería algo malo.
Con la tienda ya montada y el campamento tomando forma, la tensión se diluyó poco a poco. El cielo comenzaba a teñirse de tonos anaranjados y violetas, y el Monte Fuji se alzaba a lo lejos, silencioso, como un espectador eterno.
—¡Fotos! —anunció Akari de repente, sacando el teléfono como si acabara de recordar la idea más importante del mundo—. ¡Tenemos que sacar fotos!
Aoi no se opuso. De hecho, era difícil decirle que no a esa sonrisa.
Se colocaron cerca del lago primero. Hiroto sostuvo el teléfono con algo de torpeza mientras Akari se pegaba a su hermana, levantando los brazos.
—¡Más cerca, Onii-chan! —le indicó la niña—. Si no, no sales bien.
Él obedeció, acercándose un poco más de Aoi de lo habitual. Cuando la foto se tomó, ambos se miraron apenas un segundo de más antes de apartar la vista, como si el gesto hubiera sido demasiado evidente.
Luego intercambiaron roles. Aoi tomó el teléfono y fotografió a Akari posando frente al Monte Fuji, con el sombrero de calavera ligeramente torcido y las mejillas rosadas por el frío y la emoción.
—¡Ahora desde abajo! —pidió Akari, subiéndose a una rama baja de un árbol cercano.
—Akari, ten cuidado —advirtió Aoi al instante.
—¡Estoy bien! —respondió ella, balanceándose un poco—. ¡Mira, parezco exploradora!
Hiroto observaba la escena con una pequeña sonrisa. Akari levantó el pulgar, orgullosa, mientras el atardecer bañaba todo en una luz suave, casi irreal. Aoi capturó el momento sin pensarlo demasiado, consciente de que esa foto sería una de las que se guardarían para siempre.
Después, casi por inercia, Akari los empujó suavemente para que se pusieran juntos.
—Ahora ustedes —ordenó.
—¿Eh? —Hiroto parpadeó.
—Sí, sí —insistió—. Así, como pareja.
Aoi se colocó a su lado. Esta vez no hubo espacio que disimular. El frío ayudó a justificar la cercanía, pero, aun así, el contacto se sintió distinto. Akari tomó la foto justo cuando Hiroto, sin darse cuenta, bajó un poco la cabeza hacia Aoi.
Click.
—¡Perfecta! —dijo Akari revisando la imagen—. Parecen de esos que salen en historias bonitas.
Aoi sintió un leve calor subirle al rostro. Hiroto rió nervioso.
El sol terminó de esconderse, y el aire se volvió más frío. Guardaron el teléfono y regresaron al campamento, sin saber que ese ambiente ligero y lleno de risas estaba a punto de romperse… no por malicia, sino por la más pura inocencia.
X-X-X
Con la noche ya asentada sobre el lago, Hiroto sacó el pequeño equipo de cocina portátil. No había necesidad de buscar ramas ni encender una hoguera; el hornillo de gas hizo su trabajo con un sonido bajo y constante, suficiente para cortar el silencio sin romperlo del todo.
Aoi se colocó a su lado de forma natural, como si ya hubieran hecho aquello muchas veces antes. Él se encargaba del arroz y de controlar el fuego; ella cortaba los ingredientes con cuidado, midiendo los tiempos sin necesidad de hablar demasiado. Se movían con una coordinación tranquila, casi automática, sin cometer errores ni estorbarse.
Akari los observaba sentada sobre una manta, con las piernas cruzadas. No decía nada. No se quejaba. Solo esperaba, paciente, algo poco común en ella.
Cuando sacó su teléfono, lo hizo con cuidado. Desactivó el flash. Silenció el sonido.
Tomó una foto de su hermana y de Hiroto cocinando juntos, iluminados por la luz cálida del hornillo. Aoi inclinada sobre la olla. Hiroto concentrado, removiendo con suavidad. Parecían una escena sacada de una historia tranquila.
Luego tomó otra. Y otra más.
Sin interrumpirlos, Akari se alejó unos pasos y giró la cámara hacia sí misma. Ajustó el ángulo, levantó el pulgar y sonrió. Detrás de ella, el Monte Fuji, rodeado por un cielo salpicado de estrellas que parecían multiplicarse cuanto más se las miraba, y el brillo de la luna llena.
Click.
Guardó el teléfono satisfecha.
Volvió a sentarse, abrazándose un poco por el frío, y apoyó la barbilla sobre las rodillas. El aroma del curry comenzó a extenderse lentamente, cálido y reconfortante, mezclándose con el aire frío de la noche.
Aoi levantó la mirada un segundo y se encontró con Akari mirándolos en silencio. Le sonrió.
Akari le devolvió la sonrisa.
Ninguno de los dos sabía que, en ese momento, la niña ya había guardado recuerdos… y una idea que pronto diría sin medir sus palabras.
El curry estaba caliente y reconfortante. No quedó ni una gota en las ollas cuando terminaron; el frío de la noche hacía que la comida supiera incluso mejor. Akari fue la primera en recostarse sobre la manta, satisfecha, mirando el cielo estrellado.
Aoi y Hiroto recogían en silencio, disfrutando de esa calma que solo llega después de comer bien. No había prisa. No había ruido, salvo el murmullo lejano del agua.
Y entonces—
—¡Onee-chan, Onii-chan…! —la voz de Akari rompió el silencio con naturalidad—. ¿Se casarán algún día?
La pregunta cayó suave… pero pesada.
Hiroto se quedó inmóvil, con una cuchara aún en la mano. Su mente se vació por completo. No era vergüenza. No era miedo. Era algo más profundo: la sensación de que alguien había puesto palabras a algo que él nunca se había atrevido a pensar.
Aoi también se detuvo. No respondió de inmediato. Su mirada se perdió un instante en la oscuridad, en el reflejo de las estrellas sobre el lago.
¿Casarnos…?
No era una idea absurda.
Tampoco era una respuesta sencilla.
Akari los miraba con total inocencia, esperando una respuesta como quien pregunta si mañana hará frío. Para ella, la lógica era simple: se querían, se cuidaban, cocinaban juntos. Eso era todo lo que necesitaba saber.
Hiroto tragó saliva.
—A-Akari… —empezó, sin saber cómo continuar.
Aoi respiró hondo. Sintió el peso de la pregunta, pero también algo cálido expandiéndose en su pecho. Se dio cuenta de que no estaba incómoda… estaba pensando en serio.
Se agachó frente a su hermana y le sonrió con suavidad.
—No lo sabemos todavía —respondió al fin—. Aún falta mucho tiempo.
Akari parpadeó un par de veces… y luego sonrió, satisfecha.
—Entonces está bien —dijo—. Si falta tiempo, pueden pensarlo despacio.
Como si eso fuera la respuesta más obvia del mundo.
La niña volvió a mirar las estrellas, ajena al pequeño terremoto que acababa de provocar.
Hiroto soltó el aire que llevaba reteniendo y miró a Aoi. Ella no lo miró de inmediato, pero cuando lo hizo, sus ojos decían lo mismo que él sentía:
Tal vez… no era una idea imposible.
El silencio que siguió ya no fue incómodo.
Fue distinto.
Más profundo.
Y bajo ese cielo lleno de estrellas, algo invisible empezó a tomar forma, aunque ninguno de los dos se atreviera aún a nombrarlo.
X-X-X
Akari ya estaba dentro de la tienda. El cierre se había corrido con cuidado y, al poco rato, su respiración tranquila confirmó que se había dormido rápido, agotada por el día.
Aoi y Hiroto permanecieron afuera, sentados en las sillas reclinables, mirando el cielo nocturno. El Monte Fuji de lejos siendo cubierto con la luz de la luna.
La pregunta de Akari seguía ahí.
No había desaparecido.
—Lo que dijo… —murmuró Hiroto finalmente—. Me hizo pensar.
Aoi asintió despacio.
—A mí también. Nunca… nunca pensé más allá de ahora.
Se abrazó un poco más a su abrigo. No hacía tanto frío, pero aun así sentía un leve temblor.
—Llevamos un mes —continuó ella—. Y todo ha sido bonito. Tranquilo. Pero creo que… ninguno se atrevió a pensar qué viene después.
Hiroto bajó la mirada.
—Tal vez porque da miedo —admitió—. En la escuela siempre dicen que las parejas terminan cuando se gradúan. Que cada uno sigue su camino y ya.
El silencio volvió a instalarse entre ellos.
—Yo no quiero que eso pase sin pensarlo —dijo Aoi al fin—. No quiero llegar a ese momento y darme cuenta de que nunca hablamos de ello.
Giró la cabeza hacia él.
—Quiero ser maestra —confesó—. Enseñar. Estar frente a un aula. Es lo que me gusta… lo que quiero intentar después de la preparatoria.
Hiroto la miró con atención. No parecía sorprendido; más bien, pensativo.
—Te queda bien —dijo con sinceridad—. Siempre sabes explicar las cosas sin hacer sentir tonto a nadie.
Ella sonrió, agradecida.
Hiroto apretó las manos sobre sus rodillas. Dudó un segundo… y luego habló.
—Aoi… —dijo, nervioso—. ¿Te molestaría si yo quisiera ir por el mismo camino?
Ella parpadeó.
—¿El mismo camino…?
—Ser maestro —aclaró—. No lo tenía tan claro hasta ahora. Pero pensarlo así… contigo… no suena mal. No suena a algo que termine cuando cada uno se vaya por su lado.
Aoi lo observó en silencio. Esta vez, no había celos ni inseguridad. Solo una calma extraña.
—No sería raro —dijo despacio—. Ni siquiera pensar que… si seguimos juntos, podríamos seguir después de graduarnos. Incluso casarnos algún día, si todo va bien.
Hiroto tragó saliva.
No porque la idea lo asustara.
Sino porque nunca había pensado que alguien pudiera decirlo con tanta naturalidad… incluyéndolo.
—Yo… quiero intentarlo —respondió—. No quiero que lo nuestro termine solo porque “así suele pasar”.
Aoi extendió la mano. Hiroto la tomó.
No fue un gesto impulsivo ni apasionado.
Fue firme. Decidido.
Dentro de la tienda, Akari dormía profundamente, sin saber que su pregunta inocente había hecho que su hermana y Hiroto dieran, por fin, ese paso que nunca se habían atrevido a dar: pensar en un futuro juntos.
Bajo las estrellas, el lago en silencio y el Monte Fuji como testigo, su relación dejó de ser solo el ahora… y empezó a mirar hacia adelante.
Finalmente, entraron en la tienda de campaña.
Era lo suficientemente grande como para que los tres pudieran acomodarse sin sentirse apretados. El interior se llenó del sonido suave de las cremalleras y del roce de las mantas al extenderse sobre el suelo.
Akari ya dormía profundamente.
Su saco de dormir rosado ocupaba el lado derecho, y su pequeño cuerpo se movía apenas con cada respiración tranquila. El cansancio del día la había vencido sin resistencia.
Hiroto tomó el saco de dormir del medio, de color azul oscuro, y se acomodó con cuidado para no despertarla. Aoi, por su parte, se deslizó dentro del saco verde ubicado a la izquierda, ajustándolo lentamente.
Antes de recostarse del todo, Aoi giró un poco el rostro. Observó a su hermana menor dormida, su expresión serena iluminada tenuemente por la luz que se filtraba desde fuera. Una sonrisa cálida apareció en sus labios.
Luego miró a Hiroto.
—Buenas noches —susurró.
Él la miró también, devolviéndole la sonrisa.
—Buenas noches, Aoi.
No hicieron falta más palabras.
Ambos cerraron los ojos, dejando que el silencio de la tienda y el murmullo lejano del lago los envolvieran. Pasaron algunos minutos sin moverse, esperando que el cansancio hiciera su trabajo.
Hiroto frunció ligeramente el ceño por un instante, una mueca de incomodidad cruzándole el rostro mientras sus pensamientos se resistían a apagarse. Sin embargo, poco a poco, esa expresión se relajó.
La tensión desapareció.
Y finalmente, el sueño los reclamó a los dos.
La tienda quedó en calma, resguardando tres sueños distintos bajo el mismo cielo estrellado.
X-X-X
A la mañana siguiente. Hora: 5:15 a.m.
Akari comenzaba a levantarse. La somnolencia de su cuerpo se difuminaba por el sonido de chupar, junto a una voz ahogada a su lado.
Con su pequeño dedo índice frotando su ojo derecho para mirar con mejor detalle a su lado.
Quedando con la boca abierta, y ojos desorbitados por la escena sorpresiva a su vista.
Su hermana mayor se encontraba desnuda, apenas con el sostén y las bragas cubriendo su intimidad. Si fuera por su hermana mayor desnuda no lo hubiera dejado con los ojos desorbitados, era por lo que estaba haciendo en este preciso momento…
¡Slurp! ¡Slurp!
Se encontraba chupando, lamiendo, con sus manos frotando su coño y también al miembro largo y duro de Hiroto.
¡Twitch! ¡Twitch!
Como también el sonido ensordecedor que se escuchaba en su coño.
Akari con los ojos desorbitado, ahogo cualquier sonido con sus manos.
Y comenzando a reflexionar lo que iba a hacer. Admiraba a su hermana mayor, la mejor hermana que hubiera pedido tener. Como también comenzó a admirar al novio de su hermana, Hiroto.
Donde él mismo chico se encontraba en la misma condición que ella. Usando sus manos para tapar los sonidos de quejido o gemido que pueda liberar por estar disfrutando de una mamada de su novia. Con el rostro y orejas ruborizado.
Akari luego de meditarlo por varios segundos, se llenó de determinación.
Su hermana mayor es su admiración, y también un ejemplo que quiere seguir.
Y no podía simplemente huir de esta situación. Con una sonrisa brillante e infantil.
Comenzó a desvestirse de sus prendas con el menor ruido posible. Quedando con un sostén tipo top por su s pechos pequeños, y unas bragas blancas con el logotipo de una pata de gato.
Haciendo su movimiento. Caminando a gatas de forma silenciosa, y acercándose cerca de su hermana que se encontraba perdida por su excitación y el clímax de correrse en cualquier momento por juguetear con sus dedos en su coño y chupar la polla larga y dura de su novio que medía unos 25 centímetros.
Este momento era la primera vez de ambos. Nunca habían llegado al acto sexual, y ahora que su hermana menor estaba dormida; no quería desperdiciar el momento. La excitación que había tenido para el plan de este día no se había ido completamente. Incluso con Akari durmiendo a un lado avanzó rudamente a su novio donde despertó confundido por la repentina acción de Aoi.
—No aguanto más… —Aoi estaba ruborizada—. Tengamos sexo.
Hiroto casi grita por esa repentina palabra, pero recordó que Akari estaba durmiendo y su grito podría despertarla. Usando sus manos para tapar su boca y susurró:
—No es momento para hacer eso…
—Pueda que tengas razón… pero ya no puedo aguantar más.
Aoi comenzó a desvestirse sutil y de forma sugerente haciendo que Hiroto comenzara a excitarse y su miembro se endurecía a cada segundo que Aoi se desvestía.
Hiroto observaba maravillado el voluptuoso cuerpo de su novia, grandes pechos cubierto por el brasier blanco, y cadera ancha y curvilíneo, cubierto por sus bragas blanca. Mientras que Hiroto ya estaba con el miembro duro como roca.
Liberando un sonido de tragar por admirar el cuerpo de Aoi.
Mientras ella tenía una mirada de pervertida, mirando atentamente la tienda de campaña que había crecido en la entrepierna de su novio.
Acercándose lentamente a gatas y agarrando el pantalón de su novio y desabrochando el botón para bajarlo lentamente junto a su bóxer. Donde se alzaba gloriosamente la polla larga y dura de su novio, quedando con la boca abierta de sorpresa y luego lamiendo sus labios.
—Es una buena sorpresa —Aoi comenzó a frotar la dura polla de Hiroto, incluso colocando su miembro en su rostro mirando que sobrepasaba por varios centímetros su cabeza—. Enserio es muy grande.
Hiroto con su mano empezó ahogar cualquier sonido que se pueda escapar. Aoi comenzó a lamer el tronco de su polla de arriba-abajo, movimientos circulares en la punta de su polla. Para luego soltar un gemido ahogado cuando sintió la presión suave de su boca, llevando su movimiento de cabeza más allá, sintiendo la presión de su garganta rodeando su miembro.
Miró con obvia sorpresa la garganta de su novia, donde había un rastro de movimiento que ascendía y descendía constantemente.
Aoi enserio estaba excitada que no le importó tener a su hermana cerca de ellos.
Hiroto abrió los ojos como platos. Él también se estaba perdiendo por el placer y lujuria que se había olvidado de la hermana menor de Aoi.
Akari debe estar en su saco de dormir, ¿verdad?
Miró tentativamente el saco rosado para poner nervioso.
¡No estaba!
En eso la silueta pequeña de alguien se movía a gatas a un lado de Aoi.
Estremeciendo todo su cuerpo. Mientras que los pensamientos de Aoi eran que, hacia un buen trabajo con su boca y lengua, sin saber que alguien estaba cerca de ella.
Hiroto arqueo levemente su cuerpo al sentir una pequeña mano en su miembro.
...
Akari era una niña muy curiosa. Sus manos comenzaron a descender con lentitud hacia la entrepierna. Acariciando y palpando, la sensación fue inmediata; duro como roca.
Llenando de pregunta a su mente inocente y curiosa. ¿Por qué su hermana mayor estaba chupando y tragando esta cosa dura?
¡Slurp! ¡Slurp!
Aoi que estaba haciendo movimientos circulares con su lengua en el glande se dio cuenta de algo que no debería estar en el tronco de la polla dura de su novio. Y eso eran una pequeña mano frotando de arriba-abajo y también otro mano masajeando los testículos.
Sus ojos se abrieron ante la revelación de su pequeña hermana desnuda, con apenas ropa interior cubriendo su diminuto pechos y zona intima inferior. Mayor fue su sorpresa que tenía su característica sonrisa brillante e inocente mientras jugueteaba con el miembro de su novio.
—A-Akari…
Akari desvió la mirada, dejando de observar la polla de Hiroto para mirar a su hermana.
—¿Si, Onee-chan?
—¿Qué estás haciendo? ¿Sabes que esto está mal?
Aunque haya dicho eso a su hermana, ella misma seguía lamiendo la punta para luego comenzar a lamer el tronco, donde Akari copió el mismo movimiento.
—¡Jaja! ¡Estoy haciendo lo mismo que Onee-chan!
¡Slurp! ¡Slurp!
Ambas comenzaron a lamer el tronco ambos lados. En el pecho de Aoi creció una chispa de competencia hacia su hermana pequeña.
—Hazte un lado, Akari. Estoy muy cerca de que Hiroto dispare su semen.
Se detuvieron de lamer la polla de Hiroto, y Aoi miró fugazmente como venas se hinchaban en el miembro de su novio.
En cualquier momento se iba a correr.
Akari llevó su dedo índice a la barbilla en forma reflexiva.
—Pero… Akari también quiere seguir el ejemplo de Onee-chan. ¡Después de todo Akari admira mucho a Onee-chan y quiere ser como ella!
Un comentario inocente dicha por su hermana que tanto amaba, y siendo suficiente ese comentario como hacerla dudar. Y su pecho teniendo una presión diferente de haber sido descubierta por su hermanita.
—E-Eso… es jugar sucio…
Con una mueca de resignación, Aoi permitió a Akari que se uniera a ella en lamer el tronco duro y lleno de venas.
Mientras que Hiroto no podía pensar correctamente, su mente se tildaba en blanco cada vez que miraba a la pequeña Akari lamiendo su polla junto a su novia.
El que irá a la cárcel seré yo.
Después de todo… Akari apenas tiene doce años. Y eso ya es una condena para él, aunque no haya sido el culpable de involucrarla en este acto sexual.
Aoi detuvo su movimiento de lengua, incluso Akari luego de verla como se despojaba su brasier, haciendo ella lo mismo, quitándose el brasier top.
Hiroto hizo un trago audible que llego a ambas. Frente a Hiroto estaba los grandes pechos desnudo de su novia, y los pequeños pechos de Akari. Y ambas hermanas pegaron sus pechos aplastando su duro miembro.
—Eso es injusto Onee-chan. Yo no tengo grandes pechos como los tuyos.
—Jaja —Aoi liberó una ligera risa—. No debes preocuparte por eso, Akari. Algún día tus pechos crecerán tan grandes como los mío. Deberías comenzar a masajear tus pechos.
—¿Enserio? ¡Si es así, que Onii-chan me ayude a crecer mis pechos!
Hiroto para este punto no regresaría cualquier locura de las hermanas Inuyama. Estirando su brazo derecho en los pechos pequeños de Akari, masajeando de forma circular, y estirando gentilmente sus diminutos pezones; con Akari liberando gemidos.
—Los dedos de Onii-chan son grande… ah… ah… siento un hormigueo en todo mi cuerpo…
Akari acercó su cuerpo al rostro de Hiroto. Donde él inclino su cabeza para llegar a los pechos de Akari.
—¡Aahh! ¡Se siente bien, Onii-chan!
Hiroto succionó los pezones de Akari, mordisqueándolo también. Haciendo que Akari se retorciera de placer. Teniendo ambas manos ocupadas. Uno masajeando el pecho pequeño izquierdo de Akari, y su otra mano libre bajando a la intimidad de Akari, despojándola de sus bragas blancas. Y metiendo gentil su dedo índice dentro de la pequeña raja de Akari, y con el pulgar frotar su clítoris que se había endurecido. La excitación de los tres había llegado al límite.
—¡Puedo sentir el dedo de Onii-chan dentro de mi vagina!
De forma inconsciente, Akari movió su cuerpo de arriba-abajo, permitiendo que el dedo índice de Hiroto penetrara más su coño. En eso Hiroto sintió un pequeño dolor en su miembro, mirando a su novio que tenía un rostro de enojada.
—Andas muy enfocado con Akari, no te olvides de mí.
¡Slurp! ¡Slurp!
Aoi fue agresiva. Con sus grandes pechos aplastando la dura polla de su novio, también empezó a usar su boca para chupar el resto del tronco y cabeza que sobresalía de sus pechos. Tenía confianza de sus pechos, pero no había imaginado que Hiroto tuviera un gran miembro que no podía cubrirlo por completo, aunque era mejor para ella, pensó por su excitación.
De eso forma Aoi tenía la imagen cerca de ella llenando su boca con la polla de su novio, y arriba a su pequeña hermana, Akari, siendo llevada al clímax por lo que hacía Hiroto con ella.
—¡Siento que algo viene, Onii-chan♥!
El cuerpo de Akari se retorcía. Abrazando con fuerza la cabeza de Hiroto que se encontraba perdido en los pechos de ella y también la presión de su dedo índice que enroscaba fuertemente al momento de correrse y liberar su néctar del amor.
—Akari… si ya terminaste, porque no ayudas a Onee-chan hacer que Hiroto se corra.
—Haah… Haah… ¡Voy Onee-chan!
Aún con el agotamiento, Akari se movió donde Aoi, donde recibió un gesto de ella de lo que tenía que hacer.
—¡Guhh!
Hiroto ahogó el gemido que se le iba a escapar. Akari siguiendo el gesto de su hermana había agarrado el glande para luego llevárselo a la boca para empezar a lamer como si fuera un helado.
Ahora teniendo ambas hermanas Inuyama a su servicio. Los grandes pechos de Aoi que aplastaba su miembro con su suavidad de arriba-abajo, igual que su lengua lamiendo su dura polla, junto a la pequeña Akari frotando de arriba-abajo ya que su pequeña mano no agarraba por completo su circunferencia, y lamiendo de la misma forma el tronco y cabeza; donde las lenguas de ambas hermanas se chocaban para lamer de forma circular el glande. La escena era demasiado excitante a los ojos de Hiroto, estaba teniendo a dos hermanas lamiendo su polla donde más lo excitaba era ver como Aoi y Akari unían sus lenguas en su glande para luego ellas misma jugar con sus lenguas besándose; repitiendo varias veces ese patrón.
¡Slurp! ¡Slurp!
—Ya es momento de que Hiroto libere su semen, ¿no es así, Akari-chan?
—¡Onii-chan ya debes mancharnos de tu cosa blanca!
Ambas hermanas con el rostro rojo, y pupilas en forma de corazón; fueron más agresivas. Hiroto había durado mucho tiempo, más de lo que había imaginado cuando había pensado de dejar ser virgen con su novia, Aoi. Y lo que había ocurrido hace más de quince minutos cuando se unió Akari, su cuerpo había decidido resistirse en correrse, quería seguir disfrutando de tener a dos hermosas hermanas jugando con su polla. Llegando a resistir mucho tiempo.
Pero ya no podía seguir aguantando. Y su cuerpo lo sabía precisamente.
Donde un fuerte gruñido se escucho por parte de él, y su miembro furioso liberó por completo todo el semen que se había contenido en liberar. Bañando el rostro y cuerpo de Aoi y Akari, y también volando más allá de ambas hermanas. Llegando a manchar parte de la tienda de campaña como su entrada que estaba cerrada.
—¡Jajaja! ¡La polla de Onii-chan explotó! —dijo Akari con una sonrisa brillante, admirando el semen de Hiroto que había volado.
—Hiroto… es muy malo contenerse —Aoi acercándose a su novio, con pupilas de corazón; empezó a besarlo. Akari que estaba mirando las manchas blancas en la tienda de campaña se sobresalto por el movimiento de su hermana.
—¡No es justo, Onee-chan! ¡No intentes tener a Onii-chan para ti sola!
Era desalmado el comentario de Akari, pero Aoi no era la única.
—Recuerda Akari. Hiroto es mi novio… pero… no me enojaría compartirlo contigo. ¿Te enojaría eso, Hiroto?
—¿E-Eh? ¿Enojarme?
La confusión de Hiroto fue como si fuera la respuesta deseada.
—¡Onii-chan no rechazo la idea!
—Bien, bien… continuemos… después de todo. Pensaba dejar de ser virgen sin importar la situación.
—¿Are? ¿Virgen? —preguntó Akari, con los ojos imitando a una rana.
—Si, Akari. Y eso se hace así.
Aoi agarró el duro miembro de Hiroto para guiarlo a la entrada de su coño. Akari observando con antelación de lo que iban a hacer.
—Bien… aquí voy.
Dijo Hiroto para luego comenzar a penetrar gentilmente la cavidad de Aoi, sintiendo las paredes resbaladiza y mojada, de los juegos previos que habían hechos. Akari agachó la mirada para mirar con mejor detalle como su hermana era penetrada por la polla de Hiroto. Observando algo de sangre en el coño de su hermana, pudo comprender que las palabras de su hermana se trataban de esto, perder la virginidad.
En eso los gemidos de ambos llegaron a oídos de Akari, levantando la mirada para ver como los rostros de Hiroto y Aoi brillaban por el sudor y también de una extraña felicidad que no podía comprender Akari.
Después de todo… ambos concretaron la unión de sus cuerpos. Perdiéndose devuelta en el placer, con Akari observándolos.
Aoi sentía a la perfección el miembro duro y caliente de Hiroto en su cavidad, incluso sintiendo el cambio de coño tomando forma de su polla.
Y también desviando la mirada para ver a su hermana malhumorada ahora. Se había perdido en el placer que se olvidó de su hermanita.
—¡Ah…! ¡Aahh! —vociferando gemidos, detuvo un segundo a su novio—. Ven aquí, Akari.
Akari no dudaba de las palabras de su hermana, colocándose encima de ella, aun sin entender la intención de hacer esto.
—Hiroto disfruta de comer un shimaidon.
Con Akari encima de su hermana, Hiroto tenía una maravillosa escena de las hermanas Inuyama. Teniendo su polla dura dentro del coño de Aoi, lo sacó para luego ir a la pequeña raja de Akari, donde ella empezó a mirarlo luego de sentir la cabeza dura y caliente en su coño. Teniendo como respuesta un gesto de que podía hacerlo.
Y penetrando despacio la pequeña cavidad de Akari.
—¡Duele! ¡Esto duele!
Aunque Hiroto iba despacio, su polla era demasiado grande para el coño infantil de Akari que todavía seguía siendo una niña de doce años. Y llenando por completo su cavidad apenas con la mitad de su duro miembro.
—Tranquilízate, Akari. Respira hondo y relaja tu cuerpo, estoy contigo… recuerda.
Akari mordió su labio inferior, conteniendo el grito de dolor y mirando a su hermana que la sonreía como siempre la hacía. Y llenando su mente de que era la mejor hermana que podía tener.
Y de esa forma relajando su cuerpo, y deteniendo las lágrimas que habían caído de sus ojos por el dolor que no había imaginado tener, después de todo… su hermana no había llorado cuando fue penetrada por primera vez con la polla de Hiroto, incluso teniendo los 25 centímetros penetrando toda su cavidad.
—Lo estás haciendo bien, Akari.
—Haah…Haah…Si, Onee-chan.
Hiroto recibió un gesto de su novia, había tenido la mitad de su polla aun dentro de la cavidad de Akari, tal vez su coño se había adaptado un poco esa mitad de su miembro. Retrocediendo su cadera lentamente, con los jadeos todavía de Akari llenando la tienda de campaña. Una vez casi sacado su miembro, teniendo solo la cabeza dentro, movió devuelta su cadera hacia adelante.
—¡Hya!
Akari sintió las manos de su hermana acariciando su cabeza, mientras tarareaba una melodía. Ayudándola a tranquilizarla. Aunque eso se quebraba cuando la polla de Hiroto golpeaba el límite de su cavidad, llegando a fácilmente a su cérvix.
Algo desarmo su pensamiento, y eso era que su hermana mayor la había besado, usando también su lengua para explorar su boca.
Hiroto comenzó a moverse un poco más rápido, los gemidos y jadeos de Akari era tapado por el beso profundo de Aoi.
Hasta que luego de un minuto, Akari dejo de sentir dolor. Sintiendo un hormigueo recorriendo su cuerpo que la hacía sentir bien.
—¡Aaahhh♥! ¡Aaahhh♥! ¡Onii-chan eso se siente bien!
Incluso Akari empezó a mover su cadera para recibir el golpe en su cérvix. Ahora gemidos de Akari llenaba la tienda de campaña, para luego también escucharse los gemidos de Aoi, ya que, Hiroto alternaba la penetración de ambas hermanas.
En la menor apenas metiendo la mitad de su miembro, mientras que la mayor recibiendo el tamaño completo de su polla, golpeando sin problema más allá del cérvix, llegando a su útero.
Era sorprendente que la voz de ambas hermanas estaba igualadas, aunque la mayor era que recibía más tamaño, se podía notar fácilmente por el bulto moviéndose en ambas hermanas, donde Aoi llegaba más arriba que el de Akari. Hiroto supondría que Akari tenía una conexión con su hermana permitiéndole tener el mismo volumen de placer.
Hiroto extendería sus brazos, uno para agarrar y amasar un pecho de Aoi, mientras que su otra mano libre agarró y apretaba el trasero pequeño y apretado de Akari. Ambas manos haciendo movimientos circulares.
Aoi gritó más fuerte luego de sentir como Hiroto estiraba su pezón izquierdo, enviando una corriente placentera que bajo a su vientre. Y Akari gritó luego de recibir una nalgada en su nalga derecha que envió una descarga eléctrica placentera a su cérvix que terminó siendo golpeada por la cabeza dura y caliente de la polla de Hiroto.
Ambas hermanas estaban inmersa en la lujuria y placer. De la misma forma con Hiroto.
Luego de unos minutos de ser penetrada muchas veces con la polla de Hiroto su cuerpo se arquearon, con la lengua afuera, y los ojos dilatados por el placer y espasmo de su cuerpo. Se habían corrido varias veces en lo que había durado Hiroto, que no sé había corrido.
Pero todos tiene un límite.
Hiroto empezó a gruñir luego de sentir que su polla no aguantaba más, y corriéndose dentro de ambas hermanas.
—¡Aaaahhh♥! ¡Estoy siendo llenada por Onii-chan♥!
—¡Hiroto♥! ¡Hiroto♥! ¡Me estoy corriendo también♥!
Hiroto sacó su miembro antes de continuar llenado más el útero de ambas hermanas, volando hacia sus cuerpos y bañándola completamente de semen. Aunque el vientre de Akari se notaba un bulto más evidente que de Aoi, parece que Hiroto llenó más el útero de Akari antes de sacarlo.
—¡Aaahhh♥!
—¡Eso se sintió increíble, Hiroto♥!
Hiroto inclinó su cuerpo para luego acostarse por lo agotado que estaba, buscando su teléfono inteligente a un lado de su saco de dormir, y mirando la hora con obvia sorpresa.
Hora: 6:20 a.m.
Cuando había comenzado primero con Aoi, eran las 5:00 a.m. y luego había llegado Akari a los quince minutos. Es decir, había durado más de una hora y apenas se había corrido dos veces por intentar aguantar lo suficiente para disfrutar de ambas hermanas y llenándola en este momento con su semen y bañándola de paso. Lo único bueno eran que estaban cerca del lago para limpiarse sus cuerpos.
Mientras pensaba en eso, sintió algo suave y resbaladizo en su miembro. Viendo a las hermanas Inuyama limpiando el residuo de semen que había quedado alrededor del tronco y cabeza. Donde la mayor metió todo su miembro en su boca, recibiendo como queja de Akari que no debía haberlo tomado toda para ella.
—¡Eres injusta Onee-chan!
—Aunque digas eso, tengo prioridad en Hiroto, siendo yo su novia principal.
—Mou~…
Haciendo una mueca que la hacia ver más tierna. Una pequeña risa se escapó en Aoi y Hiroto.
—¡No se burlen de mí! —se enojó Akari.
Liberando un gran suspiro, Hiroto comenzó a levantarse luego de que su polla fuera limpiado.
—Ya que estamos en un lago, es mejor bañarse y limpiarnos, sería un escándalo si somos pillados… aún más para mí, siendo que una menor de doce años tuviera sexo.
—Huh… me había olvidado de eso… —Aoi respondió con una lengua afuera.
—¡Onii-chan no debe preocuparse por eso! ¡Después de todo también soy la novia de Onii-chan!
—Y eso seria peligroso igual para mí…
Hiroto sin darse cuenta, tuvo un cambio. Hubiera actuado tímido y avergonzado si hubiera sido el mismo de ayer. Pero supuso que su cambio debió ser porque una menor, la hermana de su novia, se había involucrado con ellos en tener relaciones sexuales… después de todo… enserio seria condenado a la cárcel. Debería comenzar a actuar más tranquilo para que nadie sospeche de lo que había hecho.
Tuvieron un baño de diez minutos en el lago, para Hiroto fue lo suficiente. Para Aoi y Akari no tanto, pero al menos no tenían semen en su cuerpo o cabello, y el fuerte olor pegado de su cuerpo.
Era lo mínimo necesario para que nadie descubra lo que hicieron los tres.
Luego de arreglar sus cosas y agarrar las basuras que tenían, comenzó un viaje primero a deshacerse de su basura en los contendores en la entrada del lago Shoji. Y luego detenerse a un pequeño restaurante.
—¿Comemos algo primero antes de regresar a casa? —fue idea de Hiroto, donde ambas hermanas asintieron con una brillante sonrisa.
Luego de media hora, terminando de comer. Subieron devuelta al carro para continuar su trayecto de regreso a casa de la familia Inuyama.
Hiroto desvío sus ojos para mirar a su novia, Aoi, y su nueva novia, Akari. Que rara forma de decirlo en su cabeza, pensaba Hiroto. Nunca se hubiera imaginado tener como novia una menor, y peor, que esa menor es la hermana de su novia, Aoi.
Pero dejo de lado ese pensamiento, admirando las bellezas de las hermanas Inuyama.
Dos chicas de apariencia casi iguales, pero al mismo muy diferente.
—¡Hay que ir a la próxima un Onsen y tener un trío!
Dijo de repente Akari con su sonrisa radiante y mejillas sonrosadas.
—Oh… me parece una buena idea, ¿Qué opinas, Hiroto?
Parece que se equivocaba, Hiroto.
Soltando un suspiro que no sabía que había contenido.
X-X-X
Había llegado lunes, y Aoi estaba dentro del pasillo de su preparatoria. Caminando hasta su salón donde vio a sus amigas que también tenían como pasatiempos hacer camping.
Dentro del salón de clase estaban: Rin Shima, Chiaki Ōgaki, Nadeshiko Kagamihara y Ena Saitō.
Ellas habían llegado temprano a clase, y también miraron a Aoi Inuyama que tenía esos ojos en forma de rana.
—¿Te sucedió algo? —Chiaki fue la primera en preguntar, extrañada por los ojos de Aoi.
—¡No me lo van a creer! —Exclamó extasiada Aoi. Dejando un poco perpleja a las demás.
—Esta bien… pero cuenta para decir si te creemos o no —Chiaki llevó su brazo derecho a su cadera.
—¡Perdí mi virginidad con mi novio ayer! ¡Estoy feliz! ¡Pero eso no es todo!
Se pusieron rojas luego de escuchar eso, después de todo, ellas seguían con su virginidad intacta; y tampoco se relacionaban con un chico para tener un noviazgo.
—E-E-E- ¡Porque no cuentas eso!
—¡A eso voy, Chiaki! ¡Pero no fui la única que dejo de ser virgen! ¡Llevé a mi hermanita conmigo a una noche de camping con mi novio en el lago Shoji para mirar el Monte Fuji!
—¡Detente, detente de una vez! —reclamó Chiaki.
Pero Nadeshiko entro a la conversación con un rostro brillante.
—¡Que paso después! ¡Akari-chan hizo algo verdad!
—¡A eso iba, Nadeshiko! ¡Termine haciendo un trío con mi hermanita y mi novio, y los tres dejamos de ser virgen!
—¡Queeee! —Estalló Chiaki. Incluso Rin que no mostraba mucha expresión, se sorprendió con el rostro rojo. Y Ena era igual con las orejas rojas.
Nadeshiko era la única cabeza hueca que continuo la conversación.
—¡Enserio, Aoi! ¡Eres increíble! ¡Akira-chan también es increíble dejando de ser virgen cuando tiene doce años!
—¡Verdad, verdad!
Las dos hablaban animadamente. Hasta que Chiaki tuvo que detenerla de seguir hablando.
—¡Se pueden callar!
El salón quedo con un silencio muy denso, hasta que volvió hablar Aoi.
—Si quieres te presto a mi novio para que deje de ser virgen. Después de todo… Akari-chan y Hiroto ya formamos un triángulo amoroso.
—¡Eres increíble, Aoi!
Nadeshiko junto sus manos con las manos de Aoi, solo para seguir halagándola de una forma extraña.
—¡Gracias, Nadeshiko! ¡Incluso te puedo prestar mi novio para que dejes de ser virgen!
—¡Ehh!
Nadeshiko quedó en blanco por las palabras de Aoi.
—Me… lo pensare… Aoi.
Luego dejaron de lado el novio de Aoi, como también el tema de Akari. Donde solo quedaba Chiaki agarrando su cabeza con el rostro rojo. Rin y Ena también tenía el rostro rojo, después de todo… Aoi había permitido compartir a su novio para tener sexo y que dejaran de ser vírgenes.
Enserio lo estaban pensando. Después de todo, tenían esa curiosidad de tener sexo con alguien, y su amiga le estaba dando el pase libre de aprovecharlo con su novio.
Dejando el pensamiento para otro momento, después de todo; conocían al novio de Aoi. Un chico gentil de otra clase que a veces se unían con ellas para el almuerzo o escuchar sus planes de camping.
Teniendo luz verde en su pensamiento de tener sexo con ese chico otro día.