Capitulo 1- El comienzo de todo
Valeria siempre pensó que el amor llegaba de una sola forma, tranquila y segura, como esas historias que se cuentan sin sobresaltos. Nunca imaginó que su corazón pudiera dividirse, ni que una sola decisión pudiera cambiarlo todo.
Esa mañana despertó con una sensación extraña en el pecho. No sabía por qué, pero algo le decía que ese día no sería igual a los demás.
Se levantó despacio, observando la luz del sol entrar por la ventana de su habitación. El barrio aún dormía, silencioso, como si el mundo le estuviera dando unos minutos más para prepararse.
—Hoy será un día normal —se dijo frente al espejo.
Pero el destino tenía otros planes.
En la universidad, Valeria se sentó en su lugar de siempre. Fue entonces cuando Daniel apareció. Su sonrisa tranquila, su forma amable de saludar, siempre lograban que ella se sintiera en calma.
—Buenos días, Valeria —dijo él, dejándole un café sobre el escritorio—. Pensé que te gustaría.
Ella sonrió, agradecida. Daniel siempre pensaba en esos pequeños detalles que hacían sentir importante a cualquiera.
—Gracias… eres muy atento —respondió.
Daniel era así: dulce, protector, alguien en quien se podía confiar sin miedo. Desde hacía tiempo, Valeria sentía algo por él, aunque nunca se atrevió a decirlo en voz alta.
Más tarde, mientras caminaba por el pasillo, una voz desconocida la detuvo.
—Oye… ¿eres Valeria?
Se giró y lo vio por primera vez.
Lucas.
Alto, seguro de sí mismo, con una mirada intensa que parecía atravesarlo todo. Algo en él la descolocó al instante.
—Sí… soy yo —respondió, confundida.
—Soy nuevo aquí —dijo con una sonrisa ladeada—. Me dijeron que tú podías ayudarme a ubicarme.
Valeria asintió, aunque su corazón comenzó a latir más rápido. No entendía por qué, pero había algo en Lucas que la inquietaba… y la atraía al mismo tiempo.
Mientras caminaban, Lucas hablaba con naturalidad, como si se conocieran desde siempre. Valeria reía nerviosa, tratando de ignorar la sensación creciente en su pecho.
Desde lejos, Daniel los observaba.
No sabía quién era ese chico nuevo, pero algo en la escena le hizo sentir una punzada en el corazón.
Valeria no lo notó.
Aún no.
Esa noche, recostada en su cama, pensó en los dos. En la calma que sentía con Daniel… y en la intensidad que Lucas había despertado en ella sin esfuerzo.
Sin saberlo, el comienzo de su historia ya estaba escrito.
Y no sería sencilla.