Linajes de sangre

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Sinopsis

En un intento por reconstruir su vida, Omara viaja a la manada de sus tíos. Fue allí buscando un nuevo comienzo, una oportunidad para que su alma encontrara paz, ¡pero lo que encuentra es mucho más de lo que jamás imaginó!

Genero:
Romance
Autor/a:
CosmicChaos
Estado:
Completado
Capítulos:
24
Rating
4.9 57 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Omara

—Omara McFae, yo, Kyle Lowry, te rechazo como mi pareja—. Siento como si el corazón se me rompiera en un millón de pedacitos. Siento los pulmones aplastados. Desearía que la muerte me abrazara para librarme de esta miseria.

Han pasado casi tres meses desde que Kyle me rechazó frente a toda la manada durante la reunión mensual. Como soy una persona callada e invisible, nadie sintió lástima por mí. Técnicamente, nadie me conocía. El dolor de ese día todavía sigue vivo en mi interior. Por suerte se ha calmado un poco, o quizás solo me acostumbré a vivir con esta agonía.

Kyle no perdió el tiempo y ya eligió a la hija del antiguo beta como su nueva pareja. Eso le conviene, ya que él es el beta del nuevo alfa. Mientras tanto, yo me quedé sola, usada y desechada. Hace unos días, mi madre me propuso ir a pasar el verano con mis tíos al territorio del norte. Cree que eso me ayudará a superar el dolor y la depresión que me están consumiendo viva. Acabo de terminar de empacar. Miro mi habitación por última vez, tomo mis maletas y bajo las escaleras.

—¿Llevas todo lo necesario, O? —grita mi hermano, Liam, desde la cocina.

—Llevo hasta el perico. ¿Dónde está mamá? —Liam sale al pasillo y se detiene frente a mí.

—Fue a llenar el tanque del carro y a comprar algo de comer para el viaje. —Duda un momento y se mueve con nerviosismo. De repente, me rodea con sus brazos—. Te voy a extrañar muchísimo, carajo.

—Ay, yo también a ti, pedazo de animal. —A Liam nunca se le han dado bien las palabras, pero siempre ha sido mi mayor apoyo. De verdad creo que, sin él, el rechazo me habría matado. Me tomó de la mano y me consoló en los peores momentos. Lo quiero muchísimo por eso. Desde aquel día, se ha peleado varias veces por defenderme. Siempre está a mi lado como un guardián silencioso.

Ser una rechazada les dio a los de la manada mil excusas para atormentarme. La invisibilidad que me protegía desapareció por completo. Todavía no sé qué les hice para merecer tanto odio. Pasé de ser nadie a ser el blanco de todas las burlas de la noche a la mañana. Liam se aparta y veo que le brillan los ojos, aunque intenta ocultar sus lágrimas.

—Ya oigo el carro. Sal antes de que mamá entre y se ponga a recordar viejos tiempos, o no te vas nunca. —Los dos nos reímos un poco y nos abrazamos otra vez. Meto las maletas en el baúl y me subo al asiento del copiloto. En cuanto me pongo el cinturón, nos ponemos en marcha. La primera hora de viaje solo se escucha la radio. El ambiente está pesado, pero agradezco el silencio. Al final, mi madre decide romperlo.

—Tu tía Avery está feliz de que te quedes con ellos. Dice que seguro encuentras una segunda oportunidad allá arriba. —Pongo los ojos en blanco y miro por la ventana. No entiendo por qué todos insisten en buscarme otra pareja como si eso fuera a arreglarme.

—Tener pareja es lo último que quiero, mamá. Sé que nunca has sentido el dolor de un rechazo, pero no estoy dispuesta a pasar por eso otra vez. —Se me quiebra la voz y aguanto el llanto. Sé que para ella esto es un tema extraño porque no lo ha vivido. Parece que espera que me sacuda el polvo y siga adelante como si nada. Pero no es tan fácil. ¿Cómo te levantas cuando estás hecha mil pedazos?

—Lo sé, cielo. Pero deberías darte una oportunidad porque mereces ser feliz. —Suspiro fuerte y la miro a la cara. Quiero que vea cuánto me duelen sus palabras.

—Darte una oportunidad a la felicidad es también dársela a que te rompan el alma. Si papá muriera, ¿tú pasarías página así de rápido? —Sé que me estoy pasando, pero ella también lo hace. Necesita entenderlo. Sé que intenta ayudar, pero lleva presionándome desde el rechazo público y ya no puedo más.

—No es lo mismo, Omara, y lo sabes. —Siento que algo se rompe dentro de mí antes de responder.

—Tienes razón. Si papá muriera, no tendrías que verlo por ahí con la mujer por la que te cambió. No tendrías que recordar siempre que eligió a otra y que tú no fuiste lo suficientemente buena. —Esas son las últimas palabras de nuestro viaje de once horas. Llegamos a casa de mi tía después de las nueve de la noche. Mi madre está tan agotada como yo. La tía Avery sale corriendo en cuanto cerramos las puertas del carro y me abraza.

—¡Ay, mi niña, cuánto te he extrañado! ¡No puedo creer lo mucho que has crecido! —Se aparta y me mira con cariño, como si quisiera grabar mi cara en su memoria.

—Es lo que pasa después de ocho años —respondo sin muchas ganas.

—No le hagas caso, está así desde el... evento. —Al parecer, ahora llaman "evento" a que mi pareja me rechace frente a todos y que mi manada me desprecie. Un maldito "evento".

—No pasa nada. Tiene todo el derecho a estar dolida o enojada. Espero que estar aquí la ayude a seguir adelante y encontrar su camino. —Respeto sus buenas intenciones, pero dudo que algo me ayude a estas alturas. Siento que no hay esperanza.

—Yo creo que solo tiene que levantar la cabeza. Debe demostrarle a ese imbécil que no tiene poder sobre ella. —Mi madre lo hace ver muy fácil, ¡pero sí que tiene poder sobre mí! Si no fuera así, yo no estaría sufriendo mientras él presume a su nueva pareja como si no me hubiera destruido la vida.

—Creo que está haciendo lo que puede y debemos apoyarla. Haremos todo lo posible para que salga de esta, pero tiene que vivir su duelo. —Mi madre pone los ojos en blanco. No importa lo que digan, ella no entiende nada.

—No hay nada que llorar, Avery. Su pareja la rechazó, no se murió. —Quiero a mi madre, de verdad, pero a veces se pasa de cruel.

—Avery, querida, seguro que están agotadas por el viaje. Deja que se instalen y ya platican mañana —dice el tío Randy desde el porche. Mi madre me ayuda con las maletas y Avery nos enseña los cuartos. Se me había olvidado lo grande que es esta casa. Mi tío era el jefe de seguridad del antiguo alfa y por eso tiene lo mejor de lo mejor. La casa es de madera y tiene cinco habitaciones con baño propio. Tiene una cocina enorme, una sala amplia y un jardín precioso atrás. De niña pasaba horas ahí. Mi tía abre mi cuarto y me alegra ver que los colores son tranquilos. Dejamos las maletas y nos damos las buenas noches. Me tiro en la cama sin cambiarme de ropa y me hundo en mis pensamientos.

Sé que no puedo hacer nada para cambiar lo que pasó. Pero aguantar a mi madre diciendo que madure y lo supere me ha dejado agotada. Yo no pedí esto. No pedí que me mintieran, ni que me traicionaran. No pedí que mi pareja me rechazara. No pedí que me arrancaran el corazón y lo quemaran hasta hacerlo cenizas. No pedí este dolor que me destroza el alma cada vez que veo a mi ex con la loba que eligió en mi lugar. Como cada noche desde aquel día, lloro hasta que no me quedan lágrimas y me quedo dormida por el cansancio.