Plenilunio

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Sinopsis

Un encuentro fortuito bajo la luz de la luna llena. Él, un artista perdido en su dolor. Ella, una soñadora atrapada en su pasado. Dos almas que se encuentran rotas y son unidas por el plenilunio. Cargas pesadas que han cargado desde tiempo atrás, encuentros inesperados y su comienzo en la vida adulta ¿Qué tan lejos irías para salvar tu corazón y tu arte? ¿Estaban destinados a encontrarse o a perderse a si mismos? Una historia de amor, arte y rendición.

Genero:
Romance
Autor/a:
y_BM56
Estado:
En proceso
Capítulos:
10
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Chapter 1

AYLA

La vida de las personas se puede esfumar en tan solo segundos, no tal vez en uno solo, nuestro tiempo es finito, pero los recuerdos en los que quedan vivos se mantendrán mientras sigan respirando.

—Gracias por tenernos en cuenta, la llamaremos cuando decidamos —Evité rodar los ojos al oír nuevamente las mismas palabras que me dirigen a cada local que voy. Mostré una pequeña sonrisa antes de caminar a la salida de aquella cafetería, que con suerte llegaría a ser el lugar donde trabajaría, si es que lograba conseguir el trabajo.

A través del vidrio se observaba como las gotas de lluvia caían, en Madrid ya era agosto, por lo tanto, el otoño se hacía presente dando como resultados estos tipos de clima. Observo el objeto en mi mano izquierda, el paraguas negro, agradezco haberle hecho caso a las insistencias de mi mamá y traerlo conmigo, ella dijo “Lloverá” y llovió, sin embargo, divagué en marcharme del sitio al momento que un dulce aroma inunda mis fosas. Había decidido evitarlo, ya que aquel olor se encontraba en todo el local, aun así, ya no pude hacer caso omiso a mis antojos por culpa de aquella mesera que paso junto a mí con su pedido para una de las mesas.

Retrocedí unos pasos para tomar asiento en una de las sillas, apoyando mis codos en la mesa.

—Un capuchino, por favor —Pedí a la mujer que se acercó a tomar mi pedido.

Mi idea principal era irme apenas diera la entrevista y mi currículo, idea ya botada a la basura en mis flojos intentos de resistirme. Minutos después, la misma mujer caminó hacia mí ya con mi capuchino en mano.

—Aquí su pedido, espero lo disfrute —Asentí sin más en modo de agradecimiento, para dar el primer sorbo.

Es sorprendente, realmente es tan delicioso como lo describen, creo que ya encontré mi nueva cafetería preferida, aunque sería mejor ser una empleada más, sin poder evitarlo, un suspiro cansado sale de mis labios. La vida adulta es algo complicada, que irónico de mi parte pensar eso porque hace menos de medio año cumplí mi mayoría de edad.

Pero a pesar de mi edad el no contar con alguna experiencia laboral, siento que baja un poco mis posibilidades de conseguir trabajo o tal vez las demás personas con las que he competido para el puesto resultan ser más eficaces que yo, ruedo mis ojos diversión, se supone que debo alejar cualquier pensamiento negativo. ¡Espero que un alma caritativa se apiade de mí! Dí el último sorbo a mi bebida, me dispuse a dejar el dinero en la caja dando un último, gracias.

Salí con mi paraguas ya abierto, observé con atención a mi alrededor a la multitud, la cual corría de un lado a otro debido a la lluvia, a pasos lentos caminé hacia el puente peatonal, el rostro de mi madre y hermano llegaron a mi cabeza, bajé mi mirada las manecillas del reloj en mi muñeca marcan las 6:30 PM, llevé mi mano al bolsillo de mi chaqueta, al revisar mi celular noté que no tenía ninguna llamada de ninguno de ellos, aun así, debía apresurarme a llegar estaba cansada.

Alcé mi mirada y guardé el móvil, al hacerlo observé como una persona está innecesariamente demasiado cerca de la orilla, por su figura pude deducir que se trata de un hombre, por un momento mi corazón se aceleró al sacar conclusiones de la situación, sin embargo, esta persona no se veía con intenciones de caminar más allá. A pesar de que las gotas de lluvia caían una tras otra con rapidez, aquel sujeto solamente estaba allí de pie, sin ningún tipo de abrigo ni paraguas, tan solo con una gorra negra, paso a su lado, tratando de no prestarle más atención al susodicho. Pero, en cambio, en cuestión de segundos me encontraba regresando mis pasos plantándome junto a él sin mirarlo, alcé el paraguas lo más que podía para poder cubrirlo, era realmente alto, agradecí que el paraguas fuera grande si no no existiría campo para los dos.

Apreté mis labios, debería de haber pasado de largo e ignorado la situación, nada me aseguraba que fuera una persona de bien, aun así, yo aun seguía aquí.

—La lluvia es demasiado fuerte, si sigues así puedes enfermar— Expuse lo obvio, sin recibir respuesta alguna.

Indignada traté de observarlo de reojo, a pesar de que la luz no era demasiada, distinguí sus llamativos ojos azules cuando él también volteó a mirarme. Lo miré con detalle sin pudor al voltear completamente mi mirada, pude notar que sus ojos se encontraban algo rojizos con lágrimas retenidas, en sus mejillas había rastros de lágrimas y su mandíbula se encontraba tensa. Sus facciones son lindas, era realmente atractivo la verdad. ¡No es momento de pensar en eso!, Aunque de cierta manera sentía que su cara me sonaba de algún lado.

— ¿Sabes?, es necesario que las gotas de agua caigan para limpiar y también podemos desahogar sobre lo que llevamos dentro, pero tú también estás intentando esconderte entre ellas, aunque no soy quién para decirlo— Es verdad, es algo irónico que yo lo digiera— Aun así, aquellas nubes volverán abrirse y la luz radiante se filtrara poco a poco.

—¿Será la luz de la luna o el sol? —Preguntó aun sin mirarme. Su voz era profunda y amable.

—Cualquiera de las dos traerá luz, aunque personalmente prefiero la luna, a veces —Me gustaba, esta extraña manera en la que entablamos una clase de conversación.

—Pero ¿Y si al abrirse hay luna nueva? —¿Eh?, es esta persona alguna clase de pesimista.

—Aunque este la luna nueva y su iluminación no esté presente, existen pequeñas luces alrededor que nos iluminaran, las estrellas —Por primera vez sus ojos conectaron con los míos, no sabría explicar bien su mirada, pero nostalgia y añoranza irradiaban esas dos profundas esferas azules—. Además, la luna nueva no será eterna porque existen fases de la luna .

Una mínima sonrisa gentil surcó sus labios y de cierta manera, noté como la expresión en sus ojos se aplacaba.

—Mierda —Murmuré al escuchar mi celular sonar, “Madre” decía en la pantalla conteste con rapidez—. Hol... —Un pitido, mi teléfono murió, fruncí el ceño, me he quedado sin batería.

—¿Está todo bien?

—Era mi madre, ya es hora que vuelva a casa —La lluvia ya había cesado un poco, subí la capucha de mi chaqueta.

Con rapidez, sin ni siquiera esperar respuesta de su parte, extendí mi paraguas para dejarlo en sus manos, al percatarme de su intención de devolverlo di media vuelta para comenzar a correr.

—¡Trata de volver rápido a casa! —Le grité desde la distancia, mientras movía mi mano en modo de despedida.

Con el corazón latiendo a mil agité mi mano para detener al primer taxi, sin esperar más subí dando la dirección de mi casa. Mi respiración estaba aún algo agitada, sin más apoyé mi cabeza en el vidrio tratando de procesar todo lo sucedido, sumándole el cómo le explicaré a mi madre que me encontraba algo mojada y sin su dichoso paraguas, qué más daría la típica excusa que se extravió. Presentía que acabaría conmigo si le comentaba que su hija se acercó a un desconocido que se mojaba bajo la lluvia como si no le importara nada, pensándolo bien, es demasiado sospechoso.

A veces no entiendo si yo era demasiado temeraria o impulsiva, conociendo a mi querida madre, diría que tiendo a meter mis narices donde no me llaman sin mirar los riegos y bla-bla-bla. Aunque en esta ocasión en mi defensa no ocurrió nada que afectara mi integridad, bueno solo dejando de lado el hecho que me he mojado con la lluvia, aunque fue poca.

—Señorita, hemos llegado.

—¿Eh? Tan rápido.

—Sí, así ha sido —Mierda, hablé en voz alta.

Agradecí para luego entregarle la respectiva cantidad de dinero.

—¡He vuelto! —Exclamé al cruzar el umbral de mi casa.

—Ya nos dimos cuenta —Contestó Mike, mi hermano menor, mientras con su atención puesta en la TV.

—Que se note la alegría de tener a tu querida hermana devuelta en casa —Ironicé, tomando asiento a su lado—. Nuevamente, los vengadores —Reclamé, agarrando el control remoto en mis manos.

—Mamá, Rubí está molestando —Si mi segundo nombre era Rubí.

—Rubí, ¿Has comido algo? —Preguntó mi madre desde su cuarto, ignorando olímpicamente a mi hermano.

—¿Un capuchino cuenta? —La oí renegar—. Vale, vale, comeré lo que cocines antes de dormir.

—¿Cómo te fue hoy?, sabes que no es necesario que te esfuerces en trabajar.

—Mamá, pero ya tengo 18 años, quiero tener mi propio dinero con mi esfuerzo antes de ingresar a la universidad.

—Solo no te esfuerces demasiado —He escuchado esa frase todos estos días —. Por cierto, cuanto te llame no me contestaste.

La ví salir del cuarto, su cabello se estaba tejido en una trenza, herede mis genes completamente de ella cabello negro como la noche más aquellos profundos ojos negros. Al contrario de mi Mike, el cual poseía el cabello rubio y ojos verdes como los de mi padre.

—Oh, cierto, ya lo había olvidado —Me levanté a conectar mi celular—. Se me descargo al momento de contestarte.

—Tú ¿Por qué traes tu pantalón mojado y esta chaqueta está igual? —Preguntó mientras toma la chaqueta que deje en el sofá. ¿Por qué debe ser tan observadora?

—Yo emm, digamos que extravié el paraguas.

—Eres igual a tu padre —No sabía mentir—. Eres pésima mintiendo.

—Una persona la necesitaba más que yo.

—Entonces hablaste con un desconocido.

—O sea sí, pero no —Repliqué—. Técnicamente no le dije nada que me comprometa, ni mi nombre le dije.

—Eres fácil de leer, querida hermana.

—Cállate Mike —Él tan solo me sonrió de manera burlona, en respuesta muy madura de mi parte, le saqué la lengua.

— Confiaré en tus palabras. —Habló mi madre—. Por cierto, Sam vino a buscarte.

—La llamaré más tarde, lo dejaré cargar un poco.

—Puedes venir ayudar a cocinar, por favor, Mike arregla tu desorden.

—Per...—Su excusa de no ir a limpiar nunca llegó.

—Ahora. —Su voz fue más demandante que antes.

Tuve el honor de presenciar como mi hermanito corría a su cuarto a limpiar su desorden, después de escuchar las palabras mágicas.

El tiempo con mi madre en la cocina transcurrió de manera rápida, pues debido a las diferentes conversaciones que entablamos sobre lo primero que nos llega a la cabeza, el tiempo se hacía corto.

Siempre me sorprendió lo intuitiva que era a la hora que identificaba mis mentiras, en aquella cocina termine contándole todo lo ocurrido esa noche y como lo espere recibí un pequeño reclamo de su parte por acercarme a desconocidos.

—Realmente tenía demasiada ropa sucia en mi cuarto —dijo Mike, mientras ponía la mesa, pues nuestro padre no demoraba en llegar.

—Tú sabes qué mamá no dice las cosas solo por decirlas —Respondí con mi celular en la oreja esperando que contestaran del otro lado, sin embargo, fui mandada a buzón de voz.

Supuse que no es un tema de tanta importancia, ya que si fuera así Sam no me dejaría en paz y en vez de estarla llamando ella estaría aquí, aquella morena de cabello crespo podía llegar a ser muy insistente.

Mi mirada se dirigió a aquel cuadro colgado en la pared poseía la foto de un pequeño lleno de pecas sonriendo ampliamente mientras en su espalda cargaba a una niña la cual se encontraba riendo y a su lado estaba yo posando haciendo el signo de paz con mi mano izquierda.

—Felices 15 —Susurré, al momento una música proveniente de mi celular capto mi atención, un número desconocido llamaba—. Buenas noches

—Buenas noches, tengo el gusto de hablar con la señorita Ayla Koval —Habló la voz masculina al otro lado de la línea.

—Sí, ¿Con quién?

—Cafetería Márquez, habla con Matías, esta llamada es para avisarle que ha quedado contratada, el día de mañana comenzaría a laborar, se le espera de manera puntual a las 6 de la mañana para discutir sus turnos y salario —Su voz era tan monótona e indiferente, pero todo en ese momento no me podía importar menos ¡Soy una mujer empleada!.

—Estaré sin falta ¡Muchas gracias! —Estaba segura de que mi emoción se notaba a metros, mi hermano y madre me miraron esperando respuesta—. ¿Hola? —No recibí respuesta, aquella persona ya había colgado, bueno, solo hacía su trabajo, no es como que me fuera a felicitar por el trabajo, pero qué grosero.

—He vuelto —Se oyó a mis espaldas.

—Lo sabemos, de tal padre, tal hija —Comentó Mike con diversión.

—¡¡TENGO TRABAJO!!!! —Grité con todas mis fuerzas mientras di un pequeño salto en mi lugar.

—¡ESA ES MI HIJA!! —Gritó mi padre en respuesta, voltee hacia él y tenía su mano extendida, la cual choque con él. Mis demás familiares rieron ante la escena de mi padre y yo.

—Felicidades, Rubí.

—Gracias, mamá —Sonreí ampliamente, estaba demasiado feliz ahora mismo.

—Lo lograste —Mike me felicitó alzando sus dos pulgares.

Realmente amaba la relación con mi familia, en momentos como este no podía evitar pensar en él y comparar el hecho que estuviera aquí con nosotros.

—Bueno, hora de comer —Avisó mi madre. El timbre resonó en toda la casa—. Puede ser Sam ve a ver.

—Per...

—Hice comida suficiente, supuse que vendría —O mi madre tiene un sexto sentido o realmente es una bruja—. No soy ninguna bruja, tonta —Reclamó y golpeó suavemente mi cabeza.

—Lo es —Murmuré.

—Si mamá te oye, te acabará —Susurró mi padre con diversión.

—Iré a abrir.

Y si, tal como ella lo dijo, aquella morena estaba en la puerta de mi casa con un gran abrigo.

—Buenas noches.

—Hola, entra —Sonreí dando paso a que siguiera—. No tomaste el teléfono

—Solo quería venir —Alzó los hombros.

—Tú también eres fácil de leer —Recriminé, conocía su verdadera intención, no es que ella fuera mala, mintiendo, sino que su razón era obvia.

—Si lo sabes, solo calla y recíbeme, hoy me quedaré a dormir —Mostró el bolso a sus espaldas.

—Claro, es tu casa —Ironicé con diversión.

—Hoy es su día.

—Sí, así es

—¿Tu est...

—Lo estoy, estoy bien —Sonreí colocando una mano en su hombro—. No hablemos de ello, ¿Vale?

—Vale. —Ella realmente era una muy buena amiga, no negaría el hecho que la necesitaba, sin embargo, tampoco lo admitiré en voz alta.

—Llegó la chica sin hogar —Expuso Mike, apenas vio a quien me acompañaba.

—Vine a quedarme con mi segunda familia, sé que me extrañaron —Dramatizó Sam—. Abrácenme si quieren —propuso extendiendo sus brazos de manera exagerada, reí ante aquello.

—Buenas noches, Samantha —Saludaron mis padres.

—Buenas noches, señor y señora Koval.

La cena transcurrió con tranquilidad, una charla sobre nuestro día a día más las típicas bromas o frases sarcásticas que Mike le tiraba a Sam.

—Entonces te encontraste un chico muy guapo —Comentó Sam.

Mientras se colocaba una de sus mascarillas, había decidido contarle lo ocurrido esa noche, pero parecía que lo único que le llamó la atención del suceso fue mi descripción del chico.

—Sam, he dicho muchas más cosas.

—Déjame pensar, hablas de la charla filosófica que tuvieron.

—¡Hey!, fue muy entretenida para tu información

—¡Oh no!, ahora me cambiarás por él y te alejarás de mí —Su mano subió a su pecho mientras me miraba “dolida” por mi comentario. Esta mujer no podía ser más dramática.

—Tal vez lo hubiera hecho, si al menos supiera su nombre — Solté con decepción.

—Pues fuiste una rarita que salió corriendo sin más, es tu culpa —Rodé los ojos, en parte tenía razón, pero no le daría mi nombre a un desconocido—. Listo —Soltó cuando terminó de colocar la mascarilla y tirarse boca abajo en mi cama.

—Es posible que no lo vuelva a ver, aunque siento que su cara me suena de algún lado.

—¿Tanta curiosidad te causó? —Se acomodó de medio lado apoyando su mentón en la palma de su mano para mirarme de manera coqueta y presuntuosa.

—Cállate. —Una almohada cayó en su rostro, obviamente gracias a mí.

—¡Eso es un sí! —Exclamó exaltada, lo que provocó que colocará mi mano en su boca.

—Cállate, solo es curiosidad, sin más.

—O amor a primera vista —La miré de mala gana.

—Estupideces, esas cosas no existen —Sacó mi mano de su boca.

—¿Segura?

—No podemos enamorarnos de alguien que no conocemos de nada, eso que llaman “Amor a primera vista”, es una simple atracción que si se sigue interactuando con esa persona puede crecer o decrecer porque esa atracción provoca que con lo poco que hemos visto ya nos planteemos cómo es y finalmente estás dichosa ilusiones caigan —Su risa fue lo que recibí de respuesta.

—Solo pregunté una cosa y saliste con una biblia.

—Ya estás acostumbrada a eso.

—Lo sé, pero me alegra, no tengas el amor como una fantasía, digo lees demasiado romance — Señaló el estante lleno de libros de mi cuarto.

—Los libros de romance no son tan superficiales como crees.

—Lo entiendo, lo veo en tu opinión —Nuevamente, estaba mordiendo inconscientemente sus uñas.

—Dilo

—¿Eh?

—Sam, te conozco lo suficiente para saber que me escondes algo —Tome un cepillo para empezar a cepillar mi cabello—.No lo niegues, siempre muerdes tus uñas en estos casos —Sacó sus uñas de la boca mientras me miraba mal.

—No es nada importante.

—Lo es.

—Me escribió para invitarme a una pequeña reunión —Me lo esperaba, ellas de cierta manera tienen contacto. Aunque no lo entiendo muy bien, ellas casi no pasaron tiempo juntas en el pasado.

—Bien por ti —Dudé si preguntar—. Ella, ¿Está bien?

—Sí, aún sigue en Inglaterra con sus abuelos, pero llegó hoy acá —No pude evitar sorprenderme.

—Está aquí. —Repetí.

—Quiere que vengas conmigo —Susurró.

—¿Eh?

—Que ella pi...

—Vale, vale, ya lo he captado.

—¿Entonces?

— No iré. —Aseguré sin dudarlo.

—Si es porque te invitó por medio de mí, le diré que hable directamente contigo.

—Sabes muy bien que ese no es el problema Samantha.

—Ya han pasado 4 años.

—Lo sé, también estoy pendiente del tiempo —Respondí de manera tosca.

—No es tu culpa —Susurró, pero en un movimiento rápido cambio su posición, sentándose con sus piernas cruzadas, mirando directamente a los ojos, detestaba esa mirada de lástima que ponía en mí en momentos como estos.

—No me mires así —Espeté con molestia.

—Ella nunca te odio —Ha ignorado lo que le he dicho.

—Fui la última persona a la que contactó antes de aquello, si hubiera cogido aquella llamada, si hubiera leído aquel mensaje ¡Tal vez! ¡Solo tal vez! —Para este punto ya me encontraba exaltada y había alzado mi voz, por ello me calle como tantas veces lo he hecho.

—Ayla. —Me llamo. Mordí mi labio inferior y di una respiración profunda calmando el remolino de sentimientos, es frustrante cuando me desquito con alguien que de cierta manera solo quiera ayudar.

—Lamento haber alzado la voz, solo olvida el tema, ya tienes mi respuesta.

—No ha sido nada, he ido más allá de lo normal.

—Son las diez —murmuré.

Me levanté de la cama y señalé la mascarilla.

—Seguro es hora de quitarlas.

Caminamos al baño de mi habitación en silencio, no diría uno incómodo, solo uno necesario.

—Debo ir a la cama después de esto —Tiré la mascarilla de tela al basurero y ella copió mi acción.

—Me olvidé, felicidades por tu primer trabajo.

—Muchas gracias, Sam —Sonrió ampliamente.

—¿Ya no soy Samantha?

—Cállate —Reí un poco, qué manera de romper el ambiente.

—Lamento sacar el tema sin más sé que es algo delicado, ella insistió bastante y sinceramente, yo creo que ya es tiempo.

—No me siento preparada —Termine de secar mis manos. Y me dirigí de nuevo a la cama.

—¿Y cuándo será?

—No lo sé —Tomé el peluche de pingüino mientras me acomodaba en la cama y me cubría con la sábana.

—Buenas noches, Ayla —Se terminó de acomodar a mi lado y me regaló una última sonrisa.

—Buenas noches, Sam.

Cerré los ojos, dispuesta a dormir, y así pasaron unos, dos, diez minutos, y Sam ya estaba roncando a mi lado mientras yo sentía que la cabeza podría explotar en cualquier momento. Ella quería verme, Emily quería verme, aun así no entiendo cómo me sentía, por un lado, feliz, tal vez con anhelo, pero, por otro lado, ansiosa, aunque ya he dado un rotundo, no como respuesta, sé que en algún momento debo de enfrentar aquello, pero a veces me pregunto ¿A qué le tengo tanto pavor? ¿A como reaccione ella? ¿O a cómo reaccione yo?

A pesar del tiempo, el rostro de una pequeña de once años llorando por su hermano no se borraría nunca de mi mente. Coloque mi mano en mi cabeza y luego la alce aquel brazalete aún estaba en mi mano derecha, sin poder evitarlo una lágrima cayó una tras otra, me voltee quedando de espadas a Sam haciéndome bola entre las sábanas, llorando nuevamente en silencio. Detestaba estas noches en donde la opresión en mi pecho se hacía cada vez más grande.