EL ANGEL

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Sinopsis

Agnes creía en la bondad, en los milagros, en las almas que llegan para salvarte. Hasta que conoció a Lion. Él apareció en su vida como un susurro entre la multitud, con una mirada capaz de quebrar certezas y un pasado tan oscuro como el deseo que despertaba. A su lado, Agnes aprendió que la protección puede tener un precio… y que el amor, cuando se mezcla con la obsesión, deja de ser refugio para volverse prisión. Agnes descubrirá que los ángeles también pueden tener alas negras. Y que algunos llegan del cielo… solo para arrastrarte al infierno.

Genero:
Drama
Autor/a:
marye
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prólogo


Antes de que todo comenzara, hubo un instante que Agnes jamás supo explicar.

Una sensación apenas perceptible, como un roce de aire en la nuca o el leve temblor que antecede a una tormenta. No hubo voces, ni figuras, ni advertencias claras… solo una inquietud que se mezcló con el frío de la noche y se quedó allí, suspendida, esperando.

A veces pensaba que había sido producto del cansancio. Otras, que la imaginación la engañaba. Pero en lo más profundo, en ese rincón del alma donde anidan los presentimientos, algo se movió. Algo que no llevaba nombre, pero sí propósito.

Con el tiempo, ese eco silencioso empezó a repetirse en pequeños gestos: un escalofrío sin motivo, la sensación de ser observada entre la multitud, el leve peso de una sombra que parecía seguirla de lejos. No eran señales claras, pero sí suficientes para que Agnes sintiera que su vida avanzaba hacia un punto inevitable, aunque todavía no sabía cuál.

Luego, cuando los días comenzaron a volverse extraños, cuando su pecho empezó a agitarse sin razón y su respiración se volvía más corta ante ciertas miradas… comprendió que aquello que sintió aquella primera noche no había sido una ilusión. Había sido un llamado.

Uno que se hacía cada vez más profundo, más intenso, más difícil de ignorar.

No había palabras para describirlo.

Ni lógica para entenderlo.

Solo una certeza muda creciendo en su interior, como si algo oscuro y hermoso se hubiera despertado dentro de ella, reclamando su atención con una paciencia infinita.

Quizás fue ese presentimiento antiguo, o la curiosidad, o la soledad… o simplemente la oscuridad en ella misma, respondiendo a la de él. Pero mientras avanzaba sin remedio hacia el centro de su tormenta, una sola certeza la acompañaba:

No importaba cuánto se resistiera, ya no era posible escapar.

No de él.

No de lo que despertaba en su pecho.

No de lo que estaba a punto de suceder.

Lo peor aún no había pasado.

Y, en el fondo, Agnes ya lo sabía...