ÚLTIMO SUSPIRO

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Sinopsis

Mael es un chico que ama la música un día uno de sus mejores amigos lo invita a cantar en su banda, es ahí cuando conoce a Santiago el chico que le hará sentir una conexión especial. Le sonrió, sus labios se juntaron en un beso cálido, al separarse de él soltó su mano y dio la vuelta, un te amo sonó en la lejanía. Abrió los ojos sintiendo aun la sensación de aquel beso y sus lagrimas corriendo en sus mejillas.

Genero:
Lgbtq
Autor/a:
DRH
Estado:
Completado
Capítulos:
20
Rating
5.0 3 reseñas
Clasificación por edades:
18+

1

Cris era el amigo en común de Mael y Santi. Desde hacía 3 años Cris había formado una banda musical junto con algunos viejos conocidos y Santi; la música fue ese gusto en común que los tres chicos compartían.

Todos los miembros de la banda estaban sentados dando ideas sobre que hacer ya que el sábado de aquella semana tendrían una presentación fuera de la ciudad. Por algún desafortunado evento la banda se había quedado sin un vocalista, situación por la cual debían buscar a otro con urgencia.

—Pues tenemos dos opciones - comentó Karen, quien era una de los vocalistas y novia de Cris- ponemos una publicación para ver si alguien se interesa o cancelamos el evento- terminó de decir mientras se cruzaba de brazos.

—No podemos cancelarlo- contesto Santi- este evento es muy importante.

—Entonces consigue a alguien, pero para ya “genio” - contestó la chica con un tono de molestia.

—Conozco a alguien que tal vez pueda ayudarnos, aunque sea por ese día- soltó Cris antes que Santi contestara a Karen- tiene buena voz y creo que podría saberse cualquiera de las canciones que tocamos- tocaba su barbilla, pensativo.

Después de pensar en algunas opciones, un pequeño rayo de luz (o el destino haciendo sus travesuras) Cris recordó a Mael. Lo había conocido durante sus prácticas en la universidad-, recordaba que el chico tenía una buena voz, podría alcanzar cualquier nota musical, pero lo más importante es que le apasionaba cantar; cuando cantaba lo hacía de una manera impresionante, con amor por el arte y eso envolvía a cualquiera quien lo escuchara.

—Pues llámalo y tráelo aquí- dijo alguien de los demás.

—Ese es el problema- se rasco la nuca - no sé si acepte, recuerdo que se intimidaba si alguien lo veía cantando- Santiago resopló.

—Entonces no es alguien que pueda ayudarnos, ¡estamos perdidos! - el mayor se levantó haciendo de lado la silla donde estaba, la situación comenzaba a molestarle de verdad.

—No pierdo nada con intentar convencerlo, por lo pronto, podemos seguir pensando en alguna otra opción o ver si alguien más podría prestarse, aunque sea por ese día, no debemos tomar decisiones apresuradas.

Todos aceptaron incluso Santiago (aunque no tan convencido).

Al terminar la reunión Cris tomo su celular buscando el número de Mael a quien ya tenía unos meses sin ver, esperando no hubiese cambiado de celular. Cuando el tercer tono sonó pensó que ya no contestaría y estando a punto de colgar una voz tierna se escuchó del otro lado.

—Hola Cris- dijo Mael - ¿a que debo el placer?- Cris pudo imaginar la sonrisa en el rostro de Mael pues aunque era algo tímido en cuanto tomaba confianza se convertía en alguien alegre y muy sonriente.

—Hola Mae por un momento pensé que no contestarías o que ya no era tu número.

—Lo siento estaba arreglando algunas cosas en mi habitación y tenía el celular algo lejos.

—Entiendo, ¿Cómo ha estado Mae? ¿Qué tal la universidad?

—Estoy bien, la universidad bueno ...- soltó un suspiro corto —he tomado un descanso, la verdad que no me estaba yendo bien, esa carrera no es lo mío como pensaba, jeje- rio con un toque de pena por decirlo.

—¡Guau! Siempre te vi tan convencido de esa carrera, bueno creo que es algo que pasa a menudo, tienes 20 años seguro pronto encontraras algo que de verdad te llame la atención- Cris estaba nervioso de preguntar sobre el motivo por el cual lo había llamado, temía que Mael le diera un no como respuesta, aunque para ser sinceros era lo más probable que pasara.

—Sí, ya buscaré alguna otra cosa que me gusta. Entonces dime cual es el motivo de esta llamada tan repentina, ¿te ha ocurrido algo?

—No, todo está bien. Realmente quiero hacerte una propuesta- Cris daba vueltas alrededor del escritorio- uno de los vocalistas de mi banda tuvo que salirse, el problema es que este sábado tenemos un evento algo importante, no tenemos un sustituto y de verdad no queremos perder esta oportunidad, se que no te gusta hacer nada frente a mucha gente y menos si tu eres el punto de atención, pero de verdad Mae tú nos podrías ayudar mucho, te lo pido como amigo ayúdame, aunque sea esta vez, por las canciones no hay problema estoy seguro que la mayoría te las sabes- tomó aire al terminar de hablar.

Se hizo un silencio algo largo y eso a Cris no le ayudaba en nada a controlar sus nervios.

—mmmm- fue lo primero que se escuchó al otro lado- Cris sabes que no puedo, yo ...

—Sé que no tienes mucha experiencia- interrumpió- pero solo será por ese día por favor Mae tú eres mi única salvación, se que no te gusta, pero en verdad si no confiara en que lo puedes hacer no te lo estuviera pidiendo.

—Y ¿si lo arruino? Estas diciendo que es importante, puede que lo arruine todo y sea peor para ti, para tu banda, me vas a odiar después- soltó Mael con un tono ya nervioso, exaltado.

—Mae yo confió en ti, aparte vamos a ensayar toda la semana, repito, sé que la mayoría de las canciones las sabes eso nos quita un obstáculo, tienes una voz realmente buena, a la gente le va a encantar, no arruinaras nada- respondió Chris con un tono suave.

Después de hablar durante una larga hora con Mael, Chris soltó un suspiro de alivio y sonrió de oreja a oreja, volteo a la puerta de la oficina que se abría, Santiago entraba a la habitación.

—Perfecto Mae te veo mañana entonces, te mando la ubicación en un minuto, nos vemos- dejo el teléfono sobre la mesa que usaban como escritorio- ¡ya tenemos vocalista!- grito con emoción.

Santiago rodó los ojos y se dejó caer en el sillón apoyando la cabeza en el respaldo, concentrando su mirada en el techo.

—Espero de verdad que ese amigo tuyo sea de ayuda, no quiero perder esta oportunidad - soltó Santi volteando a ver Cris —esto es muy importante y lo sabes- Cris volvió a sonreír mientras se sentaba a su lado.

—Por una vez en tu vida, no seas tan pesimista- le respondió su amigo mientras le daba unas palmadas en el hombro.

Mael daba vueltas sobre la cama, se estaba arrepintiendo de haber aceptado la propuesta de Cris; aun no estaba frente a la gente pero los nervios ya lo estaban matando, sin embargo, ya no podía echarse para atrás.

Tomo su almohada dirigiéndose al cuarto de su hermana; a pesar de ser mellizos Anneli y Mael tenían diferentes gustos y carácter. Anneli era más extrovertida, podía hacer amigos con facilidad, le gustaba más salir a fiestas o con amigos.

A los ojos de Mael ella era increíble, a veces envidiaba a su hermana por su forma de ser, pues él batallaba mucho para desenvolverse con gente extraña a su entorno.

Dio unos toques bajos a la puerta, evitando hacer mucho ruido.

—Ann ¿sigues despierta? - preguntó con timidez.

—Sí, pasa- respondió Ann mientras dejaba su celular sobre la mesita de noche.

Mael asomo la cara como si fuera un niño pequeño; aunque tuvieran la misma edad Ann parecía ser mayor que él, siempre cuidándolo como si fuera un pequeño bebé.

—No puedo dormir, ¿me podría quedar hoy contigo? - Mael se acercaba lentamente a la cama.

—Eres tan tierno cuando actúas como un cachorrito regañado- soltó una risa baja, mientras extendía sus brazos, en señal de que se acurrucara en ellos — ¿Qué te sucedió, porque estas así? ¿Alguien te hizo algo o el idiota de Carlos te hablo de nuevo? - preguntaba la chica mientras su hermano se dejaba caer en sus brazos —Siempre que ese imbécil vuelve a hablarte te pones así, si quieres mañana voy y le parto la cara.

Mael se rio al ver los gestos que su hermana hacía, se acomodó mejor en sus brazos, ahí con ella siempre se sentía tranquilo y seguro.

—No, él ya no me ha buscado, se me hace raro. Tanto que quisiera yo enviarle un mensaje para saber que paso- el menor soltó un chillido después de que su hermana le diera un golpe en la cabeza —¡Era una broma, tonta! - se quejó.

Ambos rieron. Mael le contó sobre la propuesta de Cris; con ella Mael podía expresarse con facilidad, dejar salir sus sentimientos y por supuesto lo mismo pasaba con Ann, ambos tenían ese lazo de confianza inquebrantable.

—Hermanito- le dijo Ann con voz de ternura mientras le acariciaba el cabello — esta puede ser una oportunidad para superar ese miedo, eres muy bueno cantando, tu voz es muy linda, yo soy tu fan # 1, confió en ti y estoy segura que vas a poder hacerlo- se quedó pensativa un momento —puedo acompañarte si quieres o si eso te hace sentir mejor, sabes que siempre te apoyare, en cualquier situación, estaré siempre para ti.

Mael cerró los ojos sintiendo con las palabras de su hermana toda esa confianza y seguridad que unos minutos atrás se sentía lejana.

Antes de irse a dormir Cris le había mandado un mensaje a Mael con la ubicación y la hora en que se reunirían. —NO FALTES EN VERDAD ERES MI UNICA ESPERANZA - escribió al final del texto.

Todos verificaban que todo estuviera en orden, Santiago por su parte realizaba las pruebas de sonido, sentía un poco de desesperación al ver a Cris asomándose cada dos minutos a la calle.

—De verdad Cris me estas poniendo los nervios de punta, todavía falta para la hora en que lo citaste- le dijo Santi a su amigo.

—Tengo miedo, ¿y si se arrepiente?

—Estás mu ...

—Vendrá amor- antes de que Santiago pudiera terminar, Karen se acercó a Cris dándole un beso para relajarlo—sabes que Mae siempre cumple su palabra.

Santiago volteo hacia la puerta cuando vio a dos personas entrando, pudo distinguir la figura de una chica quien actuó como si esa fuera su casa; haciendo un escándalo al saludar a Karen y Cris, mientras el chico a su lado parecía un cachorrito asustado. Cruzó una mirada con él provocando que se encogiera y se escondiera con desesperación detrás de aquella chica.

—Vaya pensé que no vendrías- dijo Cris abrazando al menor por sobre el hombro.

—Cuando estábamos en la esquina ya estaba apunto de dar la vuelta e irse corriendo- soltó Ann mientras reía.

—Lo harás muy bien Mae- le dijo Karen al menor mientras lo abrazaba— ven te presentaré con los demás - lo tomó del brazo jalándole hasta donde se encontraba cada uno de los chicos.

Cuando llegaron hasta el lugar donde Santiago se encontraba, este estaba de espalda a ellos, mientras enrollaba algunos cables; era evidentemente el más alto de todos (medía 1.82), llevaba una playera de manga larga negra, unos jeans grises y botas de piel.

No era la persona mas deportista del mundo sin embargo le gustaba salir a correr al menos tres veces por semana, su pelo era negro, tenía ojos pequeños acompañados con una gran ceja (rasgo que a Mael le encantó desde el primer momento ), su piel no era tan blanca pero tampoco era moreno algo como un café con leche, labios delgados y una mirada tan dura que podía intimidar a cualquiera.

Santiago volteo cuando Karen lo tomó del hombro.

—Y este es Santiago- dijo Karen con entusiasmo— no hagas caso de su cara, siempre parece que odia al mundo, pero una vez que lo conoces es buen tipo- Mael asintió con una leve sonrisa.

Algo le impedía ver a los ojos al chico que tenía frente a él, pues desde que entró y sus miradas se cruzaron se dio cuenta a lo que Karen se refería.

—Hola soy Mael- el menor podía escuchar su voz temblar, estar alrededor de tanta gente que no conocía de verdad lo ponía muy mal y para terminar ese chico lo intimidaba demasiado.

Sin pensarlo extendió su mano la cual estaba muy sudada y temblorosa por los nervios.

Santiago lo veía con algo de indiferencia, pero respondio a aquel saludo. Cuando sus manos se juntaron en ese primer toque, una sensación extraña recorrió el cuerpo de ambos.

Esa corriente tan extraña que invadió sus cuerpos, provocando que sus corazones se aceleraran por lo cual Santi soltó de inmediato la mano del menor.

—Mucho gusto- dijo Santiago ahora fue él quien evito la mirada de Mael.

Mientras tanto Mael pareció ser envuelto en una nube de algo que no se pudo explicar en aquel momento; la calidez de la mano de Santiago, su voz tan ronca y provocativa eran algo que después de eso no sacaría tan fácil de su mente.