Capítulo 1 - El primer día conociéndolo.
Autor - Cryptic Edwards
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Leah era una chica de pueblo. Nunca supo qué o quién se cruzaría en su camino. Estaba demasiado ocupada siendo una estudiante más en la universidad.
Jamás se imaginó que él aparecería en su vida.
Leah no esperaba esa sensación tan intensa, y mucho menos adónde los llevaría su historia.
Leah tenía dieciséis años, el pelo castaño largo y rizado, y unos ojos azules penetrantes. Sí, desprendía un aire de inocencia por todos lados. La imagen de chica buena llamaba la atención de muchos.
Acababa de empezar la universidad en artes escénicas. Le encantaba tanto que apenas tenía tiempo para pensar en otra cosa.
Había bailado toda su vida. Entre la escuela de danza, las clases de actuación y el teatro musical, aquello formaba parte de ella. Quería vivirlo todo: los altibajos, lo bueno y lo malo, sin saber quién aparecería a la vuelta de la esquina con una energía y una aura completamente distintas.
Una mañana, Leah se preparaba en su habitación para ir a la universidad. Era temprano, el sol apenas empezaba a colarse entre las persianas.
Bajó las escaleras, se puso el abrigo gris y se colgó la mochila del mismo color a la espalda, lista para salir.
Al abrir la puerta de casa, se encontró con un chico frente a la casa de sus vecinos. Nunca lo había visto antes. Estaba fumando un cigarrillo.
Él miraba hacia el sol de la mañana, con una sudadera azul oscuro y unos vaqueros.
Tenía el pelo castaño oscuro y corto, y unos ojos azules tan intensos como los suyos. Leah se inclinó un poco hacia adelante, intentando ver mejor a ese chico que no conocía.
Leah se quedó un poco desconcertada. No entendía por qué, los chicos no estaban en su radar.
Él se giró con el cigarrillo en la mano y la pilló mirándolo. La observó con una mirada intensa.
Leah sintió algo que nunca antes había sentido. Era como si le estuviera leyendo el alma.
—Hola.
Él la miró y decidió presentarse.
—Hola, soy Liam.
Leah se sorprendió por su seguridad. No era de por allí, se notaba su acento galés a leguas.
Leah se quedó un momento pensando: ¿sus amigos de al lado le habrían hablado de ella? ¿Quién era ese chico misterioso que nunca había visto?
Leah respondió:
—Hola, soy Leah.
Su voz temblaba por los nervios.
Liam sonrió con picardía.
A Leah le pilló por sorpresa. Era como si pudiera ver a través de ella.
—Sé quién eres. Encantado de conocerte, Leah.
Mientras se sonreían, hubo un momento en el que ninguno de los dos imaginó el camino que les esperaba ni lo complicado que se volvería todo.
Poco después, la madre de Leah salió para llevarla a la universidad. Al mismo tiempo, apareció su vecino Ashley, que tenía el pelo pelirrojo cobrizo y llevaba vaqueros y una chaqueta.
—Hola, Leah. Este es Liam, mi amigo. Se queda con nosotros.
La madre de Leah era muy cercana a los vecinos. Para ellos, era como una segunda madre. Miró a Liam y lo saludó.
—Encantada de conocerte, Liam. Vamos, Leah, que se nos hace tarde para la universidad.
Mientras Angélica, la madre de Leah, se dirigía hacia su coche rojo,
Liam terminó su cigarrillo y, mirándola fijamente a los ojos, le dijo:
—Que tengas un buen día en la universidad.
Leah respondió con un simple:
—Gracias.
Cada uno siguió su camino, pero en sus mentes no dejaban de pensar en ese primer encuentro.
¿Quién era ese chico?
¿Qué escondía?
Quedaron con más preguntas que respuestas, mientras seguían con sus vidas.