Chapter 1
23/01/2018
La televisión repetía lo mismo desde hacía semanas:
(TV) —“La ciudad está experimentando un nuevo brote del SRP-18, conocido como Síndrome Respiratorio Purpúreo. La enfermedad debilita el cuerpo, provoca fallas respiratorias y hemorragias pulmonares que pueden resultar fatales. Se contagia por el aire y por contacto físico. Su origen permanece desconocido. La mitad del país ya reporta casos confirmados.”
Jake apagó el volumen con fastidio.
Jake: —Otra vez con el virus. Dicen que es mortal, pero también dicen que están desarrollando una cura. Ojalá sea rápido, no quiero morirme sin haber visitado otros países.
Lorrewn:-Es jodido, Tengo fé en que este año será diferente. Que podamos estar más tranquilos y no preocuparnos por enfermarnos de algo. Y cambiar la rutina. Tal vez salir a beber, y estar con una linda... Hace tiempo no salimos.
Jake me miró con una ceja levantada.
Jake: —Por cierto, tu mamá sigue con lo mismo… preguntando que cuándo vas a dejar de rascarte y entrar a la universidad. La escuché gritar ayer desde tu ventana. Casi me deja sordo. Esa mujer siempre me vé horrible, si las miradas mataran te juro que sería una tumba desde hace rato.
Lorrewn: —Ella quiere que salga adelante, pero he pasado toda mi vida estudiando para que igual me llame inútil. Además sé ha gastado todo el dinero para este mes. Haga lo que haga, soy una decepción. Y sí… duele que tu propia madre te lo diga.
Jake: —Lo sé, hermano. Pero nada que hacer. Me dijeron que andas buscando trabajo por cierto.
Lorrewn: —Hey, Sí.
Jake: —Entonces vas a venir conmigo.
Lorrewn:—No creo, tengo cosas que hacer
Jake:—Realmente, no te vas a arrepentir te tengo una oferta de trabajo, ¿O prefieres seguir viviendo de limpiar ventanas en la calle?
—El se veía tan convencido de que me ofrecería un trabajo, pero es raro ya que nunca lo había visto trabajar ni se de que trabaja.
Fuimos a su casa esa tarde. Tenía mucho tiempo sin ir. El lugar siempre había sido poco alegre era el lugar donde podíamos compartir juntos algunos le llaman lugar seguro donde te sientes tranquilo y puedes ser tú, pero esa noche se sentía distinto. Apenas cruzamos la puerta, me golpeó un olor a humedad y encierro.
La sala estaba sumida en penumbra. Las cortinas, mal colgadas, dejaban pasar un hilo de luz amarillenta desde la calle. Había platos sucios apilados en la mesa de centro. Ropa tirada sobre el sofá. El control del televisor en el piso, al lado de una consola vieja cubierta de polvo.
Nos sentamos en una mesa pequeña, la única superficie sin basura encima.
Jake se frotó las manos, nervioso.
Jake: —Tengo algo que contarte. Me contactó un viejo amigo. Encontró una forma de ganar dinero… mucho dinero, ¿sabes? un pez gordo y buen negocio, de ahí sacas para tu casa y la universidad.
Lorrewn: —No me vengas con algo ilegal, ¿Qué clase de "Negocio es ese del que hablas"?
Jake respiró hondo.
Jake: —Déjame explicarte antes de que te molestes conmigo.
Se inclinó hacia adelante.
Jake: —Sabes que el SRP-18 ha estado contagiando a demasiada gente. Bueno… este amigo trabaja en una organización que vigila a los infectados. Cuando uno muere, entran a la vivienda, toman inventario y… bueno, ya sabes. Las familias muchas veces no reclaman nada, o tardan días. Él dice que podemos entrar y tomar objetos valiosos. No cosas que llamen mucho la atención, solo cosas pequeñas. Pero si encontramos algo de mucho, valor…
—Mayormente encontramos dinero ahorrado, piezas de oro, pertenencias bastante jugosas.
Lo miré con incredulidad.
Lorrewn: —Esto es una locura. Sí. necesito dinero, pero nunca arriesgaría mi vida por robarle a gente muerta. ¿Cómo están seguros de que no nos vamos a contagiar o algo?
Jake: —Tenemos trajes. Métodos de seguridad. Todo se desinfecta después. Es dinero fácil, hermano. Podrías ayudar a tu mamá. Podrías ayudarme a mí.
Su expresión estaba seria, demasiado seria para ser un chiste.
Sentí la cara endurecerse. No sabía qué pensar. ¿Jake de verdad me estaba ofreciendo eso?
Lorrewn: —¿Y si inhalamos algo?
Jake: —Ya te dije, está todo controlado. Solo necesitamos intentarlo.
Hizo una pausa.
-Suspiró-
Jake: —Entonces… ¿aceptas?
Tragué saliva.
Lorrewn: —No, No estoy tan desesperado. Gracias.
Me levanté sin mirarlo a los ojos.
Lorrewn: —Nos hablamos otro día. Chao, Jake.
Salí de su casa sintiendo el aire frío pegarme en la cara, como si el mundo quisiera despertarme a golpes.
Cuando llegué a mi casa, todo estaba como siempre: triste, oscuro, silencioso. Dejé la chaqueta de cuero en la sala y vi a mi madre fumando en el balcón del apartamento.
Grité que había llegado.
Me ignoró, como si yo fuera ruido.
Ella siempre ha sido así. Desde que entré a la adolescencia se volvió dura, fría, hiriente. De niño era más cariñosa, pero cuando crecí empezó a tratarme como si fuera una carga. Poco a poco dejé de contarle mis cosas, de intentar acercarme. Cada vez que llegaba borracha soltaba frases que me dejaban hecho polvo.
A veces decía que la odiaba, pero cuando mostraba un poco de afecto me sentía culpable.
Al final, es la única persona que está conmigo al llegar a casa… aunque no me quiera.
Ella se giró sin mirarme.
Madre: —¿Dónde estabas? Necesitaba que pagaras el alquiler.
Lorrewn: —No tengo dinero, mamá. Además, no me dejaste nada.
Madre: —Eso no me importa. Es tu deber velar por mí.
—Ella se acercó, a mí. Y me miró con ojos de decepción y arrogancia.
—Mi madre empezó, a alzar la voz.
Siempre eres un inútil. Me imagino que estabas con ese negro de tu amigo, ¿verdad? ¿Por qué te juntas con esa gente? Ni pertenece aquí. El vecino me dijo que estuvo por aquí esta tarde. ¿Por qué traes esa basura a esta casa? Ese esclavo de mierda ni debería pisar este país.
Se fue al balcón sin esperar respuesta de mi parte solo observé como sacó un frasco de pastillas del bolsillo y se metió una en la boca como si fuera un caramelo.
Me levante y me dirigí a mi cuarto.
—Tirandome en la cama me quedé quieto mirando al techo
Pensé en mi vida. En lo poco que tenía. Y en lo que quería: amigos, salir, conocer gente… una vida normal... Supongo que un día tendré todo eso. Espero.
Revisé el celular. Vacío sin notificaciones, me metí en google, y vi las noticias decían que el virus estaba llegando a Latinoamérica.
Pensé en Jake.
Él llegó a este país cuando tenía siete años, cruzando una selva donde perdió a su padre y casi violan a su madre. Empezó a estudiar en mi escuela con un inglés terrible. Fue el primero en acercarse a mí. Teníamos tantos gustos en común, el me invitaba a jugar, compartimos mucho en tan poco tiempo. Y
Desde entonces, somos como hermanos.
Lamentablemente, su propuesta seguía dándome vueltas en la cabeza...
Y mi madre no me ayuda.
Ya no aguantaba estar cerca de ella.
Quería Sentirme Libre.
Tal vez dormir por ahora, no sea mala idea, tendré tiempo para pensar después.
25/01/2018
—Han pasado dos días desde que Jake me hizo aquella propuesta estúpida, pero tentadora. Un “trabajo” que prometía dinero fácil. Sigo desempleado. A veces gano algo arreglando teléfonos, televisores, radios… lo que caiga. Pero hace semanas no me llega ni un aparato dañado.
En mis ratos libres lavo carros para completar el alquiler del sitio donde vivimos. Mi mamá pidió un préstamo para comprar una casa y, al no poder pagarlo, el banco nos desalojó. Desde entonces vivimos alquilando en una residencia en Houston.
Últimamente todo está cuesta arriba. No me aceptan solicitud de trabajo en ninguna parte, y eso que soy ciudadano estadounidense. Pero ahora los locales solo contratan gente con una recomendación médica que garantice que no estás enfermo y que sabes los protocolos de seguridad. Esa recomendación cuesta dinero, y yo precisamente no tengo.
Me vestí sin ganas.
—Debería dejar de pensar estupideces… —murmuré mientras buscaba mis zapatos—. Tengo que resolver algo hoy.
Mientras me lavaba la cara, el timbre sonó.
—¡Ya voy!
Me sequé a medias y abrí la puerta.
Jake apareció con su sonrisita de siempre.
Jake: —Holaa, estás perdido. Ni un mensaje. ¿La amistad murió o qué? ¿Por cierto, no está la loca de tu mamá, verdad?
Lorrewn: —Idiota. Y no, no está. Iba a llamarte. Pasa.
Jake entró. Tenía una energía rara, como demasiado alegre, pero cálida, como si estuviera orgulloso de algo.
Jake: —Oye, ¿quieres salir a cenar esta noche? Quiero presentarte a unos amigos. Y no te preocupes por el dinero, yo pago. Te paso a buscar.
Lorrewn: —Salir a comer… amigo, creo que no. Tengo que pagar el alquiler y ya hoy me toca salir a ver si resuelvo algo.
Jake: —Pana, no te amargues. Te presto la plata para el alquiler. ¿Vale?
Lorrewn: —Está bien… ¿a qué hora?
Jake: —A las 9:30. Estate pendiente del celular. Chao.
Antes de cerrar, se giró:
Jake: —Ponte galán. Te presentaré a una mujer muy guapa.
Lorrewn: —Eres un idiota.
Cuando se fue, recogí el desastre que llamo hogar. Después tomé mis herramientas para irme a trabajar. Bajando las escaleras, con los audífonos puestos, la señora de limpieza me detuvo.
—No olvides el tapabocas y los guantes —me dijo—. En Manhattan ya hay varios casos del SPR-18, y dicen que aquí en Houston también hay enfermos.
Me puse la mascarilla y los guantes. Le sonreí y seguí.
Pasé por un Walmart por jabón líquido. En la caja había una chica, súper linda sin la máscara puesta, me dió curiosidad y le pregunté.
—¿Qué haces trabajando sin seguridad?
Chica: —Ay, la mascarilla me tenía la cara sudada. Perdón. ¿Qué vas a llevar?
Se la colocó de inmediato.
—Jabón líquido y un par de guantes más —respondí.
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7:30 p.m.
Después de un día entero limpiando parabrisas bajo el sol, estaba muerto. Pero al menos hice 80 dólares para comida.
Llegué a la residencia y abrí la puerta. El olor a cigarro me golpeó como siempre.
—¡Llegué! —grité.
La voz de mi madre salió desde su cuarto:
—¡En la mesa hay comida!
Suspiré.
Me fui a bañar.
Mientras el agua caía y me preparaba para meterme a bañar, escuché el celular vibrar. Era un mensaje de Jake,
"Paso por ti una hora antes. Ve arreglándote."
Genial. Ni tiempo me iba a dejar.
Me bañé y me arreglé. Mientras esperaba, veía un montón de videos de cocina. Me encanta cocinar. A veces sueño con tener un restaurante.
Soñar no cuesta nada, Lowren…
Ring ring.
—¡Ya voy!
Jake estaba en la entrada.
Jake: —¿Listo?
Lorrewn: —Claro. Vámonos.
Ambos íbamos casuales. Según él, solo íbamos a comer. No quería ir demasiado formal aunque fueran a haber chicas.
Bajando las escaleras, le pregunté:
Lorrewn: —¿Qué pasó con el trabajo que me habías propuesto?
Jake: —Hablaremos de eso luego, hoy solo vamos a disfrutar.
Afuera vi un carro negro mate, caro, estacionado al frente.
Lorrewn: —¿Pedimos taxi?
Jake: —No. Vamos a ese carro. Es mío.
Lorrewn: —¿Tuyo? ¿En qué demonios estás metido?, ¿o de dónde sacaste tanto dinero?
—Vamos, te cuento en el camino.
Nos subimos. Jake encendió el motor.
Lorrewn: —¿De dónde sacaste este carro?
Jake: —Lo compré ayer. Bueno… lo estoy pagando por partes.
Lorrewn: —Es carísimo. ¿Cómo conseguiste la plata…?
Jake: —Veras, cayó un pez grande en el trabajo y me soltó mucho billete.
—Todo quedó en silencio incómodo hasta que llegamos
Al bajar me dí cuenta que era un restaurante de lujo.
Entramos. Y yo no entendía nada. Dentro no había mucha gente: solo un par de personas y una mesa familiar con cuatro más.
Jake levantó la mano.
Jake: —¡Hey!
Uno de los de la mesa familiar nos miró.
Jake: —Ven, siéntate aquí, Lowren.
Había un tipo con capucha mirando el celular, otro con camisa casual leyendo el menú, y dos chicas hablando entre ellas.
Yo solo pensé:
Qué carajos es este sitio. Qué carajos está pasando. ¿Y estás personas quienes son?
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