||PRÓLOGO||
Mi madre murió el día que nací.
Mi padre no estaba.
Y el mundo... simplemente siguió girando.
Crecí lejos de los mitos, pero siempre supe que algo no encajaba. Los rayos caían cerca de mí cuando me enojaba. Las luces parpadeaban cuando lloraba. Y el mar... el mar me hablaba en sueños.
Me dijeron que era intensa. Complicada. Problemática. Que debía “controlar mis emociones”. Nunca entendieron que no eran emociones. Eran advertencias.
A los doce, me expulsaron de la escuela por una pelea que ni siquiera comencé. Y Paul, el único que realmente me quiso, dijo que era momento. Que había un lugar. Uno donde no sería “demasiado”.
No sabía que esa lluvia lo cambiaría todo. Que al llegar al Campamento Mestizo, el cielo rugiría y el mar susurraría mi nombre.
No sabía que era posible ser hija del rayo y nieta del océano. Ni que la profecía que todos esperaban podría no ser para el chico que acababa de llegar... Sino para mí.
Mi nombre es Jade.
Y esta historia no empieza con un héroe. Empieza con un nombre olvidado, y el eco de un linaje que nadie esperaba.
Yo no elegí este destino. Pero si el mundo espera que me quiebre, que se prepare para la tormenta.