ꕤ ┋▓ Una Noche con el Hokage *₊˚ʚɞ ₊*:::

Sinopsis

✨Minato Namikaze, el actual "líder" de la Aldea de la Hoja, comienza sentir cierta atracción "malsana" e "indebida", por uno de sus "subordinados"...¿quieres saber por cuál?... Los personajes que aquí aparecen, en su mayoría, no son de mi propiedad ni autoría, pertenecen a Masashi Kishimoto✨✨✨ 🟪🟪🟪 Advertencia⚠️ 🔞Historia diseñada para lectura de personas mayores de 21 años.

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Completado
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4
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18+

Deseo Malsano

No podía dejar de pensarlo, llevaba toda la tarde tratando de enfocar su mente en otra cosa pero, por alguna u otra razón, su mente siempre terminaba divagando en aquello que no quería...

No podía evitarlo...

“Esto está mal, es incorrecto...” pensaba una y otra vez...pero la verdad es que no podía frenar el sentir aquella fuerte atracción que, desde hacía semanas, había comenzado a nacer en él, y que lo trastornaba hasta tal punto de estarlo volviendo loco...de estarlo obsesionando...

Pensar...pensar en él...pensar en su pelo...en ese hermoso cabello revuelto de mechones color plata, el cual, había visto durante años, pero que nunca le había gustado tanto...pensar en sus ojos...esos hermosos ojos de color dispar, cuya mirada lo tenía cautivado...y su rostro...el cual nunca había visto, pero que seguramente sería como todo lo demás en él: tan sumamente hermoso...pues, sus facciones parecían ser tan finas y bellas...eso, por no mencionar lo restante de su cuerpo...el cual, estaba hermosamente marcado y delineado en todas sus formas...y con esa nívea y pálida piel de apariencia tan suave y tan tersa...todo aquello, en su conjunto, lo hacía lucir tan increíblemente llamativo y seductor...que no podía evitar sentir unos inmensos deseos de tocarlo...

Y eso...eso estaba mal.

¿Pero, desde cuándo le pasaba todo esto?, ¿en qué momento había dejado de verlo con los ojos con los que un adulto, ve a tan solo un “chico”?, ¿en qué momento había empezado a quererlo...a anhelarlo...como “hombre”?...¿cuándo fue que había empezado a desearlo?...

No daba cabida en sí, a esa clase de pensamientos...pero la verdad era, que no podía evitarlos...ya llevaba semanas consumiéndose en ellos, y en ese ardiente deseo...nunca había sentido esa clase de atracción y de pasión por nadie, ni siquiera por su esposa...la cual, estaba embarazada en esos momentos...y se aliviaría cerca de esos tiempos. Lo que sentía por ella era amor, eso le parecía tenerlo en claro, pero entonces, ¿qué era lo de él?...

Debía de ser “pasión”...una pasión tan fuerte y desmedida, que la sentía arder en su cuerpo y quemar todo en él...era como un fuego...un fuego incandescente que se había despertado y lo consumía poco a poco...ardiendo lenta, pero continuamente, en todo su ser...quemándolo todo...arrasando con su mente, con sus pensamientos...con su cuerpo...con sus neuronas...hasta tal punto, de ya no ser capaz de tolerarlo más, ni saber qué poder hacer con él...

Sus pensamientos y su mente estaban siendo dominadas por un deseo malsano, ¿en verdad...en verdad, estaba deseando, a su esposa, serle infiel?...

Sabía que él tenía el poder, sabía que era la máxima autoridad de la Aldea a la cual, ese hermoso chico pertenecía...y que éste, no era más que un subordinado, pero...¿en verdad podría llegar tan lejos?, ¿de verdad se atrevería a pedirle que pasara la noche con él...como una especie de “orden” o “mandato”?, ¿sería capaz de usar su influencia, su “cargo” y su autoridad, para hacer algo así con él?...

No...no se atrevería...

Pues él, a pesar de todo aquello que ahora estaba sintiendo, sentía mucho aprecio hacia ese chico...al cual, había conocido desde que éste era apenas tan solo un niño...y al cual, había visto crecer...pero entonces, ¿por qué ahora estaba teniendo esa clase de pensamientos para con él? Se decía a sí mismo, mientras pasaba con exasperación sus manos por sus rubios cabellos, despeinándose un poco, algunos de estos...

En realidad, llevaba semanas siendo torturado por esos pensamientos, e hiciere lo que hiciere, no podía sacarlos de su mente. ¿Por qué le pasaba esto?, ¿y por qué ahora? Es decir, él siempre supo y tuvo presente que Kakashi Hatake era un niño muy bello...su belleza era algo innegable para cualquiera que lo viera...pero de ahí, a tener otra clase de pensamientos para con él...era algo que estaba completamente fuera de consideración; pues antes era tan solo un niño, pero ahora que Kakashi había crecido...no pudo evitar comenzar a fijarse más en su increíble y llamativa apariencia física...la cual, le parecía extremadamente atractiva...

Sentía que ese chico de alguna forma lo seducía, pues su mirada, sus ojos, sus facciones, su cuello...su cuerpo...y esa actitud tan obediente...siempre acatando las órdenes que éste le diera, fuera cual fuera...

Todo esto, sentía que lo enloquecía...

No podía negar que ya llevaba varias noches soñando con su ex-alumno, y no precisamente sueños decentes, no...al principio había tratado de restarles importancia, como si nada hubiera pasado, pues seguramente había sido alguna clase de “error”...pero la recurrencia de éstos, durante la noche...y todos sus pensamientos entorno a él, durante el día; le hicieron notar que se equivocaba, esto era real...estaba deseando de manera inapropiada a su ex-alumno.

Minato Namikaze estaba sentado en el escritorio de la oficina del Hokage, y pensaba sobre todo esto, mientras se frotaba ambas manos constantemente, una contra la otra...pudiendo notar, que estaba sudando...era un hecho que estaba realmente nervioso...pero ya nada de esto importaba, pues, había tomado una decisión.

Necesitaba acabar con todo eso ya, y la mejor manera de hacerlo, sería saciando su fantasía. Sabía que no podría continuar viviendo tranquilo mientras nada de esto ocurriera. No podría besar a su esposa, ni estar con ella de la misma forma que antes...

Debía acabar con esa obsesión, y sabía que mientras más pronto fuera...mejor.

No pensaba pedirle que tuvieran “relaciones”, no...de eso sería incapaz, pues amaba a su esposa y ésta estaba embarazada; eso, sin mencionar que también apreciaba en gran manera al chico que alguna vez fue su alumno.

No...lo único que quería, era poder saciar, aunque fuera de manera incompleta, un poco de toda esa “inquietud” que había surgido en él, pues pensaba que, una vez viéndola satisfecha, podría continuar con su vida, y todo volvería a la normalidad de antes de que este chico se cruzara en sus pensamientos.

Y de “eso” nunca nadie se enteraría, quedaría como un pequeño “desliz”, un secreto entre su ex-pupilo y él, como una orden directa del Hokage.

Así que así era, estaba muy nervioso por lo que tenía pensado hacer, pues, él era de altos estándares de valores y por nada del mundo se caracterizaba por ser “infiel”; de hecho, esta era la primera vez que, un pensamiento de ese tipo, cruzaba por su cabeza...por lo que se sentía de alguna manera “extraño” y “corrompido”. Pero también era cierto que ya no podía más...pues, ese deseo y esa obsesión que su ex-alumno habían despertado en él, eran demandantes...y las ganas que sentía de poseerlo y hacerlo suyo, eran enormes. Claro que eso último no estaba dentro de su plan, pues no pensaba “consumar” el acto...

Minato Namikaze estaba perdido y abrumado por sus pensamientos, cuando escuchó que llamaban a la puerta, ocasionando que diera un pequeño brinco del susto.

-Ah, eh...¡pase!.-dijo en voz alta.

Abrieron la puerta, dejando pasar a un chico de cabellos color plata, usando el traje y máscara característicos de la Unidad de Cazadores Especiales ANBU, Unidad...a la que él mismo lo había introducido, como un pretexto, de manera inconsciente, para tenerlo más cerca de él.

-¿Me mandó llamar, Lord Hokage?.-dijo el chico ANBU inclinándose y reverenciando con la cabeza, en señal de profundo respeto.

-Ah...eh, sí...Kakashi, puedes ponerte de pie.

El chico así lo hizo.

-Retírate la máscara, Kakashi, por favor.

Sin decir palabra, el chico así lo hizo, cumpliendo la orden que se le había dado, dejando ver a un chico de hermoso rostro y bellas facciones, que, si bien éstas no se podían ver completamente debido a la tela de una máscara que usaba, la cual cubría desde su nariz hasta por debajo de su cuello, sí se podía dilucidar por la manera en que ésta se pegaba al contorno de sus finas facciones, las cuales parecían trazadas y esculpidas por el más minucioso y detallista de los artistas. Ese rostro...que tanto lo había cautivado, y en el que, no podía dejar de pensar desde hace ya varias semanas...

-A sus órdenes, Lord Hokage.

-Kakashi...ya te he dicho que no me llames “Lord Hokage”...tanta formalidad es innecesaria. Entre tú y yo, hay confianza, vamos...“Minato” estará mejor.

-Como usted diga, Minato-sensei.

¿“Minato-sensei”?, ¿qué no le dijo que con “Minato” a secas, bastaba? Bien...parecía que algunas cosas nunca cambiarían, y una de ellas, era el inmenso respeto y admiración que Kakashi Hatake profesaba por ex-profesor.

Minato suspiró, este era el momento. Hoy haría su arriesgado movimiento, y en verdad, en verdad...esperaba que todo saliera bien...

-Ah...eh...sí, Kakashi...te mandé llamar porque quiero que hoy me acompañes a un lugar.

-¿A...“un lugar”?-preguntó éste, un poco confundido.

-Así es.-dijo, tratando de poner su mejor cara de seriedad y autoridad. Intentando con todo su ser, que no se le notaran los nervios.

-Y...¿se puede saber a qué lugar es, Minato-sensei? Es alguna clase de misión de rango A o S, o...

-No, no es nada de eso.-lo interrumpió Minato.-En realidad no es ninguna clase de misión, Kakashi.-éste lo miró extrañado.-Quiero que me acompañes a cenar porque quiero hablar contigo de algo, eso es todo. Por eso te pedí que por hoy dejaras de cuidar a Kushina, y puse a otro ANBU en tu lugar.

La cara de sorpresa del chico se dejó ver por todo lo que se podía vislumbrar de su rostro. ¿Minato-sensei quería ir a cenar con él para tratar de algún asunto?, ¿y por eso le había pedido que por hoy dejara de cuidar a su esposa?. Seguramente esto debía ser algo muy importante...pensó.

Tan solo esperaba que no fuera nada malo respecto a su esposa, o al hijo que esperaban, o...que no fuera para tratar algo relacionado a él...¿querría darle alguna queja?, ¿sería sobre su rendimiento?. En realidad, esto lo aterraba, ya que, Kakashi Hatake, si se caracterizaba por algo, era por ser un excelente ninja, y de los mejores, a decir verdad. Era muy dedicado y siempre lo había sido, tratando de siempre seguir y apegarse a las reglas, “apegarse a las reglas”...pensar en eso, le trajo malos recuerdos...poniéndolo un tanto triste, cosa que se reflejó en su rostro, y Minato lo notó.

-¿Está todo bien, Kakashi?

Kakashi salió del trance en que lo habían sumergido sus propios pensamientos.

-Ah...sí, Minato-sensei. Disculpe.-reverenció-Como usted ordene, ¿y cuándo sería?.

-Hoy mismo...en la noche.

-Dígame, ¿a qué hora debo estar aquí?.

-No, yo pasaré por ti, a tu casa.

Esto lo extrañó un poco, realmente parecía ser algo más “personal” de lo que pensó; quizás sí se tratara de alguna “queja” hacia él...aunque...tampoco entendía por qué no podría decírselo ahí mismo.

-¿A...mi casa, Minato-sensei?

Hacía años que Minato no se aparecía por su casa, desde que lo nombraron Hokage y dejó de ser su Profesor, y desde que éste había dejado de ser un niño. Esto le trajo una vez más, lo que ahora eran tristes recuerdos de su infancia, volviendo a poner esa expresión triste, misma, que Minato le conocía muy bien.

-Así es, paso por ti a las 10 de la noche, Kakashi. Por favor, estate listo y quiero que te vistas de manera formal, no como ninja. Iremos a cenar a un buen lugar.

¿¿Ir a cenar a un “buen lugar”?? Okay...eso ya se estaba oyendo de lo más extraño para Kakashi, quien solo se limitó a observar a Minato de manera detenida.

-De acuerdo.-dijo tratando de ocultar el tono “extrañado” de su voz. Se colocó de nuevo su máscara de ANBU, hizo una última reverencia y salió de la oficina del Hokage.

De camino a su casa, iba preguntándose, ¿qué podía ser aquello tan “importante” que quería tratar Minato-sensei con él, en una cena que exigía un atuendo “formal”?...y...hablando de eso, era un hecho que tendría que ir a buscar nueva ropa, pues no consideraba que nada de lo que tenía en esos momentos en su guardarropa, quedara con esa “definición”...

Así que pasó por una tienda que vendía trajes y ropa de etiqueta, que nunca frecuentaba, de hecho...era la primera vez que entraba en ella. Pero encontró un buen traje que, según palabras de la vendedora, se le veía muy bien, porque le quedaba justo a su medida, y acentuaba su figura.

Ahora solo esperaba que esa ropa fuera a lo que Minato-sensei se había referido con “formal”.

Una vez de regreso a su casa, se duchó y se cambió. No podía evitar sentirse un poco nervioso, pues, lo intrigaba y asustaba un poco aquello de lo que quería hablarle el Hokage. En verdad esperaba que no fuera algo grave, tanto para él, como para Minato o su esposa..

Kakashi había estado cuidando de Kushina, la esposa embarazada del Hokage, en las últimas semanas, ya que el mismo Minato se lo había pedido, relegándolo de todas sus otras responsabilidades como ANBU.

Esto en su momento lo había hecho sentir un poco mal...pues, al haber sido retirado de las misiones del grupo, sentía que no estaba siendo “tratado” ni considerado como todos los demás miembros de la Unidad, y se preguntaba si esto se debería a que era el de menor edad, y el de menor experiencia, ¿sería que su inexperiencia había sido tan evidente?, quizás le pidió cuidar de su esposa porque notó que le faltaba madera para pertenecer a ANBU...tal vez Minato-sensei se había arrepentido de meterlo al grupo...¿y si era de esto de lo quería hablarle esa noche?...

Quizás todo fuera para decirle, de la mejor manera, que sería destituido de su cargo. Este simple pensamiento le provocó una punzada de dolor en su cabeza, pues, él siempre había dado lo mejor de sí como ninja, y no toleraba la idea de pensar que sus esfuerzos no habían sido suficientes. Aunque...por otra parte, estaba el hecho de que, el Hokage en persona le había pedido cuidar de su esposa embarazada...y ese debía ser, sin duda, el trabajo más importante, y se lo había delegado a él.

Aunque a simple vista pudiera parecer un trabajo “fácil”, como algún tipo de misión rango D, si se analizaba a fondo, realmente le estaba encargando lo más valioso para él...

Y...respecto a la salud de su esposa y su hijo...Kakashi le había estado dando en persona, un informe diario al Hokage, cada noche...reportando los pormenores de todo lo que le había visto hacer a su mujer, y si había visto algo extraño. Hasta ayer, le había dado el último de sus informes, y no le había comentado nada fuera de lo normal sobre Kushina. Todo parecía ir bien en ese aspecto, así que dudaba que pasara algo malo con ella o con su bebé.

Harto de comerse la cabeza con todos sus pensamientos, Kakashi se puso de pie y miró el reloj, ya eran cinco para las diez, ya no debía tardar...

Se paseo nervioso por los pasillos de su casa, esperando a que el Cuarto Hokage llegara. Se detuvo un momento a ver su reflejo en un espejo del piso de arriba, uno muy grande que le había regalado Gai, y el único de cuerpo entero que tenía. No es que se caracterizara por ser vanidoso, en realidad, el “cómo lucía” nunca le había importado mucho que digamos, pero era un hecho que ese traje le quedaba realmente bien; no le quedaba ni chico ni grande, y se le ceñía muy bien a su figura, era raro, pero se sentía bastante cómodo en él.

Esto era algo que agradecía en sobremanera...ya que, por lo regular, detestaba ese tipo de prendas...y solo de verlas, le causaban algún tipo de rechazo, pues sentía que tanta “formalidad” no iba con él.

Pero este traje era una excepción, compuesto por un pantalón y un pequeño saco negros, así como una camisa blanca, eran el conjunto clásico de “formalidad” perfectos.

A Kakashi no le gustaban los colores, ni los diseños alocados, él era de un estilo mucho más discreto. No le gustaría llamar la atención por un vestuario estrafalario...así que siempre procuraba vestir cómodo y con colores poco llamativos o muy vivos...él prefería los colores oscuros y sobrios, iban más con su personalidad. Eso sí, llevaba puesta su usual máscara que no se quitaba por nada, así como su banda regulatoria ninja, ya que con ésta se cubría su ojo izquierdo y no se la podía quitar...pero, había tenido el “detalle” de usar ambas en color negro, para no “desentonar”.

Tomó la corbata negra que estaba sobre la cama, era lo único que le faltaba...suspiró, realmente no le gustaba ponerse ese tipo de cosas...

Empezó a atarse el nudo, pero al ser un poco más complicado de que esperaba, se terminó por rendir, y decidió mejor no llevarlo, después de todo, no consideraba que fuera tan necesario ese exceso de “formalidad”. En eso estaba, cuando escuchó que llamaban a la puerta, dio un pequeño respingo de los nervios que traía, y bajo a abrir.

Había llegado el momento...pronto sabría qué era aquello tan “importante”, de lo que quería hablarle el Hokage...