Prólogo
Muchas veces me pregunté qué era lo más doloroso que podía pasarle a un ser humano. Por esa razón decidí hacer una encuesta. Muchos respondieron lo que yo esperaba: la muerte de un ser querido, una ruptura amorosa, perder a una madre, tener una enfermedad terminal, perder la razón de vivir, sentirse abandonado o reemplazado. Dolores distintos, pero todos igual de humanos.
Durante un tiempo creí que esa lista tenía sentido. Que el peor dolor estaba en la pérdida misma. Hoy estoy segura de que no.
Lo más doloroso que puede experimentar un ser humano es esperar. Y te explico por qué.
Supongamos que lo más doloroso es perder a un ser querido. En el instante en que recibes la noticia quedas en shock. El cuerpo se congela, la mente se bloquea. No eres capaz de procesar el dolor en ese momento.
Tienes que esperar. Esperar a que el dolor llegue, esperar a poder sentirlo, esperar a que, algún día, se vaya.
Cuando atravesamos una situación difícil, la gente suele decir:
"Ten paciencia, todo va a pasar".
¿Pero cuánto?, ¿Cuánto tiempo hay que esperar ?
Esperar duele, esperar cansa, esperar desgasta,
esperar no siempre sana.