Amor entre miradas y silencios

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Sinopsis

Lily despierta cada mañana con el corazón en pausa, esperando un mensaje que a veces no llega. Entre recuerdos, salidas compartidas y miradas que dicen más de lo que se atreven a admitir, una historia silenciosa empieza a crecer, marcada por el miedo, la ilusión y un amor que ella aún no se permite nombrar

Genero:
Romance
Autor/a:
Melany_c.m
Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Chapter 1

Son las seis de la mañana, Lily se despierta y de inmediato busca el celular.

—¿Dónde está?— se pregunta a sí misma desesperada.

Y en la oscuridad de la habitación, que solo se ve iluminada por la luz del sol que atraviesa las ventanas y así las cortinas, logra sentir el celular con sus manos. Lo toma y de inmediato se mete en la cama y agarra ese oso de peluche que tanto significa para ella. Enciende el celular apurada y con temor a que su mensaje no sea alcanzado a ver.

Al hacerlo, ingresa a WhatsApp y se mete a ese chat tan importante para ella, y nota que él ya le había escrito.

—Hola amor, espero que estés bien…—

Hay muchos más mensajes por leer, pero no lo hace, ya que la rutina se volvió eso; ella ya sabe con claridad qué dice el resto de mensajes.

Apresurada envía su mensaje, con la esperanza de que él alcance a ver su mensaje.

Se queda allí, inmóvil, esperando a que él lo vea. Pasa el tiempo y Lily se da cuenta de que de nuevo no alcanzó a responder a tiempo. Se entristece, ya que no es la primera vez que pasa eso, así que intenta volver a dormir, mientras abraza su peluche con fuerza y pasión en el corazón, pero no logra dormir.

Así que se queda inmóvil, recordando, pensando en cómo en tan solo unos pocos meses Juan se convirtió en ese chat, en esa persona tan importante para ella.

Lily lo recuerda a la perfección, ella recuerda esa noche…

Ya era tarde, se encontraba en un parque junto con su madre y hermana. Estaban allí para salir con la pareja amorosa de la madre de Lily y a la vez con su hijo Juan. Ellas ya llevaban rato esperando, así que decidieron entrar a una tienda cercana para acabar con su aburrimiento, pero eso fue en vano, ya que ya habían llegado Juan y su padre.

Lily, al ver a Juan y entre risas, le dice a su madre:

—Qué chico tan lindo es Juan…—

Su madre asiente con la cabeza y concuerda con ella. A medida que el tiempo avanza, trata de plantar una conversación con Juan, pero la pena y los nervios se lo impiden…

Tiempo después, todos deciden hacer una parada en un puesto de comida rápida. Durante ello, Lily y su madre se ríen por la forma chistosa de comer de su hermana, y en eso ella voltea hacia la derecha, como por una clase de impulso, y a la vez también Juan voltea hacia la izquierda. Ese momento fue como un golpe de cupido para Lily. El padre de Juan, al ver esto, lo malinterpretó, pensando que es algo más que eso, y dice, con un tono algo molesto:

—Hey, esas miradas y risas!!—

Ese hecho fue como un golpe de realidad para Lily, ya que en ese momento había sentido algo fuerte y especial en su corazón por Juan, pero al escuchar esas palabras entendió que entre Juan y ella no había posibilidad de nada. Y además, un chico tan guapo como Juan nunca se fijaría en ella, y es que ella tenía el autoestima bajo y para sí misma era fea, pero la realidad era otra. Ella creía que nunca tendría algo con Juan, pero eso solo era un creer de ella.

Con el pasar del tiempo, las salidas entre todos se hicieron mucho más frecuentes, y aunque Lily no quería enamorarse de Juan, no pudo evitarlo, y con cada salida su amor por Juan crecía y crecía cada vez más, pero decidió callarlo, ya que en su mente seguía planteada la idea de que entre Juan y ella nunca habría posibilidad de nada, o al menos eso creía Lily.

Hasta que un día el padre de Juan planeó una salida a un pueblo llamado San Patricio. Él mencionó que el plan era que Juan, Lily y su hermana irían en bus, y la madre de Lily iría con el padre de Juan en su moto. Los primeros en empezar la trayectoria fueron el padre de Juan y la madre de Lily. Luego Juan, Lily y su hermana, al montarse al bus, notaron que solo habían cuatro puestos disponibles, dos enfrente de dos.