Poema 1
Espinas
Sentía sus lágrimas
corriendo por sus mejillas,
sentía como el cansancio la consumía,
dejaba caer las gotas húmedas hasta su cuello.
Mismo cuello
en donde sentía espinas
que la amenazaban
si intentaba soltar una palabra.
Mismo cuello por donde había pasado
aquel veneno que aún no tenía
el valor para hacerla dormir.
Sus ojos le ardían
de tanta nostalgia y tristeza,
que ya no podía pensar con la cabeza.
Su mente al ver tanta oscuridad
se negaba a dejarla en paz,
llenando aquella pequeña y frágil mente
con pensamientos dolorosos y sombríos
para su corta edad.
Esos pensamientos
la obligaban a abrir sus ojos,
para buscar alguna luz mágica
que la salvara,
temiendo que al cerrarlos
la oscuridad la secuestrara
y esas ideas la consumieran.
Viendo cómo la oscuridad la acechaba,
se mordió el labio con fuerza,
saboreando aquello metálico
de sus labios.
Pero su cuerpo,
sus sentidos
y pensamientos.
Todo lo que ella debía controlar
parecía que disfrutaban
hacerla llorar…