La semilla del caos

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Sinopsis

Mikhail es un semihumano cabra criado por una humana llamada Madeline Galarza, pese a los prejuicios que existen debido a la naturaleza de los semihumanos y el rechazo, en especial por quienes están relacionados con criaturas que aparecen en los libros religiosos. Toda la vida de Mikhail estuvo relacionada con los crímenes y unas constantes dudas existenciales que lo hacen insensibilizarse sobre muchos temas, y tras la muerte de su madre, su mente se quiebra, ahora viéndose forzado a criar a su hermana Odalis en un país extranjero bajo los prejuicios raciales y sociales, creando una revolución sin intención de hacerlo y con ello volviéndose un símbolo para la gente reprimida debido al concepto que tiene del mundo. Experimentando un montón de infortunios, tanto hacia él como por cercanos, pero de igual forma experimentando por primera vez el deseo de forma vertiginosa y agresiva.

Genero:
Fantasy/Horror
Autor/a:
Night
Estado:
En proceso
Capítulos:
37
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1 -ante el primer aliento

Madeline Galarza era una mujer inteligente con la apariencia que solo podían esperar resultado de una genética favorecida y seleccionada con mucho detenimiento en base a acuerdos comerciales, la hija menor de tres hijos mayores y quien mostró una admirable habilidad en los negocios, su padre y madre ante su potencial estuvieron dispuestos a que su hija herede su empresa generacional casándose con un hombre idiota, pero fácil de controlar.

Edward Allegra era un inútil en los negocios, pero tenía una personalidad tan animada que fácilmente hacía que la gente se dejará llevar por el al ser inofensivo, un hombre fiestero y del que sus padres quisieron sacar provecho uniendolo a la familia Galarza sin importar lo que dijera este hijo inútil.

Una pareja con pocas interacciónes, pero con las suficientes para ser decentes entre si como compañero de trabajo, cada quien por su lado y aún así manteniendo las apariencias lo suficiente para no arruinarlo, pero había un problema en todo aquello y en que ambos jóvenes encontraron como incómodo.

Un bebé, un hijo o hija nacido de la unión entre ambos y quien heredaría todo lo construido por generaciones, aún si lo intentaron de muchas formas e incluso usando estimulantes de por medio, era difícil concedir un hijo cuando ninguna de las partes quería compartir el lecho por más de 10 minutos.

¿Era culpa de Madeline o de Edward? Era difícil de decir cuando ambos venian de familias con una gran fertilidad, así que lo atribuyeron a que no era el momento, una excusa que empezaron a alargar por tres años de matrimonio en el que se detuvieron los intentos por concedir un niño, no dentro del matrimonio.

Aún si no estaban unidos románticamente lo mínimo que había esperado Madeline Allegra fue que su esposo no fuese tan descuidado con sus amantes, como su esposa y encargada de proveer el dinero en la casa para los caprichos infantiles de su esposo en esa vida de riqueza esperaba conservar su dignidad esto era lo mínimo, pero como muchos hombres de su entorno fue una decepción más.

Saber de que una de las amantes de su esposo quedó embarazada fue suficiente para confirmar su propia imperfeccion, su ira fue fria y cortante restringiendo a su marido de las cuentas bancarias hasta que el mismo viniera a rogarle de rodillas su piedad, e incluso con eso el castigo estaba lejos de terminar.

Madeline no atacaría a la mujer por la que le eran infiel, menos por la criatura que no era culpable de nada más que existir, su ira solo iría contra su marido haciéndole la vida imposible por imcumpli parte de su trato, Madeline era una mujer vengativa y no pararía hasta estar satisfecha.

No lo haría hasta verlo hecho un manojo, un desastre, la sombra del hombre que inútil que ya era.

Así bajo su yugo duro y pesado siguieron la vida con su actuación de matrimonio de ensueño visitando una granja la cual iban a comprar para tomar el control de una tierras para aumentar la produciendo de alimentos para su supermercados, productos frescos y sin orígenes desconocidos para evitar demandas molestas.

Teniendo un recorriendo en el que en los dueños de la granja buscaban convencerlos de la compra, las charlas resultaban aburridas para Madeline así que su atención fue puesta en analizar los pocos trabajadores presentes, cualquier charla que pudiera catalogar como “gente tonta” para saber a quienes despedir y quienes merecen su puesto, pero su atención fue atraída inmediatamente ante la presencia de semihumanos entre los animales de la granja pobremente vestidos ocultando lo que para los humanos se considerarían sus partes pudientes, aunque estos ya estuvieran ocultos por el pelaje que les adornaba, esclavos del sistema que nl eran mas que un animal más en la granja, la única diferencia es que no se consideraban comestibles.

Entro al gran granero donde eran guardados los dos tipos de animales y escucho momentáneamente la pelea de unos trabajadores por un “error de cálculo” que era una forma bonita de decir que mataron a un animal por accidente.

Desde lejos vio como sacaban uno de los cadáveres de semihumano femenino cabra al cual por su vientre aún hinchado y con la ropa manchada de sangre podía decir que falleció dando a luz, un mal parto que termino con la vida de la madre, pero para su sorpresa no mencionaban nada de la criatura, no hasta que el capatas bajo el bando del dueño de la granja salió del cubículo con una expresión agria y comenzó a quejarse con este sobre “otro macho”, entre especie y especie era interesante ver como la presencia de uno de los géneros resultaba una fortuna o desdicha.

Una camada de machos que debían ser vencidos o sacrificados por la perseverancia de las hembras evitando el cruce entre familiares directos, así como los humanos buscando la variedad genética con tal de que las enfermedades no afecten a las siguientes generaciones.

Por mera curiosidad al ser una dama poco acostumbrada a estás criaturas Madeline se acercó al cubículo de donde habían sacado a la fallecida madre y ahí aún cubierto en la placenta y sobre la paja estaba la figura humanoide de una cría semihumana de macho cabrio, abandonado y respirando sus primeros sorbos de vida, una que podría ser larga o corta dependiendo de qué tan buena fortuna tenga.

Madeline lo observo en silencio intentando mover el cuerpo y emitir un “llanto” buscando a su progenitora, tal vez porque pensaba desde la perspectiva “inocente” sobre el mundo se espero la respuesta de una de las hembras que tuviera camada, pero para su consternación todas se mantuvieron dándole la espalda a la puerta centradas en sus propias crias, oídos sordos ante el pedido de ayuda.

Devorar o ser devorado, sobrevivir y darle supervivencia a quienes tenían futuro en el rebaño bajo los estándares humanos y animales, darles conciencia les hizo reconocer el miedo incluso si debían sacrificar a uno de los suyos, la empatía era un lujo para ellos.

Era un sentimiento familiar para Madeline Allegra, en otro ambiente familiar pudieron llamarla loca por sobreponerse ante su marido y los hombres que le rodeaban, si no hubiera sido bendecida y puesta por un buen camino su vida hubiera sido comparable al de ese pequeño abandonado a su suerte.

¿Cuál fue su pecado? ¿A quien debía complacer para vivir? Quitarle la oportunidad de vivir era un acto deplorable cuando el primer respiro de vida ha dando paso a su alma, era un niño inocente de los crímenes adultos.

Fue una decisión simple a los ojos de Madeline, si está ahí es porque alguien amaba a este niño y debía ser salvado, “nada es casualidad ante los ojos de nuestro señor” o así era lo que le enseñaron en el templo.

Una madre que deseaba un hijo y el cielo se lo entrego de una forma única, una libre interpretación que estaba dispuesta a aceptar gustosa.