Capítulo 1
Toji puede contar con una sola mano cuántas personas ha llegado a amar en su vida alguna vez. La primera fue su difunta esposa, la primera en entenderlo, la primera en amarlo y la primera que le entregó hasta lo que no podía dar.
Ella era su todo.
Tan grande era el amor que se tenían uno al otro, que decidieron casarse y formar una familia; ella quedó embarazada de su hijo.
Desgraciadamente, la vida nunca estuvo del lado de Toji, y así como él le quitaba el aliento, dejando a todos los chamanes fríos después de toparse con él; la vida decidió arrebatarle a su esposa, después de dar a luz a su hijo, dejándolo destrozado y como padre soltero.
La segunda persona que amó, ama y amará fue Megumi, su hijo, su pequeña bendición. Todo de él le recordaba a su esposa, desde su cabello a sus ojos y entre más tiempo pasaba con él, más se daba cuenta de que no tenía ni la menor idea de cómo ser un padre.
El muy pobre apenas puede cuidarse a sí mismo, mucho menos va a saber cuidar a un bebé.
La tercera persona que sorprendentemente dejó entrar a su corazón fue a ti.
Al ver cómo te apresuras a ofrecer tu apoyo tanto para él como para Megumi, no tuvo más remedio que aceptar; estaba sufriendo de bastantes luchas monetarias y el hecho de que te ofrecieras a cuidarlos lo hizo sentir un rubor en sus mejillas que trató de esconder.
Pero aunque le había mencionado que no era necesario que regresara el favor, todavía sentía que era injusto, en cierta forma, los estabas manteniendo y él no hacía nada por dar de regreso; lo cual a ti no te molestaba, tampoco es como que te hiciera falta algo, pero aún así dejaste que te cortejara un poco, si eso lo hacía sentir más seguro.
Una vez aceptando el trato que ambos habían establecido, le diste todo lo que podías darle; el pelinegro recibió un bonito y espacioso departamento lleno de todas las necesidades, desde sus necesidades diarias hasta las de Megumi.
Aparecías en el departamento todos los días para ver cómo estaban los dos; jugabas con el bebé si que se encontraba despierto e incluso les cocinabas a los dos si es que venías temprano a visitarlos. Lo ayudabas a cuidar de Megumi y no pudo evitar pensar en ti como una mamá con la forma en que los cuidabas.
Toji estaba bastante familiarizado con las relaciones íntimas, después de todo, tenía a Megumi durmiendo en un cuarto separado en su cuna; más aparte, sin mencionar la cadena de mujeres que tenía como amantes antes de ti para mantenerse. Así que, ¿Qué mejor manera de regresarte el favor?
Pero no esperaba que fuera así
Su aliento quedó atrapado en su garganta, flexionando su abdomen marcado mientras tus labios rozan su estómago, bajando más y más hasta que siente tu aliento en su pene.
Toji: Mami… - susurro -
Un leve sonrojo en sus mejillas se hacía presente, todavía no estaba acostumbrado a llamarte de esa manera, pero estaba tan excitado por lo que le estabas haciendo, que no le tomo mucha importancia a ese pensamiento.
Su pene se movió con anticipación, suspirando mientras tu boca calentaba su pene, dándole un trato especial al glande; él gimió, sintiendo cómo tu cálida boca lo tomaba más profundo, con las manos agarrando las sábanas debajo de él mientras tú fácilmente te movías más hacia abajo por el falo de este.
Toji no es pequeño, en su opinión es bastante grande y se siente orgulloso de ese hecho pero ¿verdad más bien.
¿Sentirte, tomándolo entero fácilmente sin que tu reflejo nauseoso se active? Era sorprendente y excitante, siempre que lo hacías
Toji: Joder - murmuro, un gemido abandono sus labios -
Decidiste mirarlo a los ojos y guiñar un ojo; tomando como un cumplido las reacciones que este hacía, el pelinegro soltó una risa de sus labios, regresando una sonrisa suave y de adoración.
Movías tu lengua en círculos sobre su base, sacando poco a poco su miembro, hasta llegar a la punta donde permaneciste y succionaste suavemente, escuchándolo gemir por tu acción. Seguiste haciendo las mismas acciones; movías tu cabeza de arriba hacia abajo para luego terminar nuevamente en la punta, creando un ciclo.
Rápidamente hacías que su orgasmo se concentrará en su vientre bajo, hasta que por fin Toji, decidió ceder, viniendose en tu boca, haciéndote beber todo su semen sin derramar nada de tus labios.
Suavemente te tiro por encima de él, sentándose contigo y besando tus labios, pidiendo acceso para poder explorar la con su lengua, sin dudarlo dos veces, dejaste que lo hiciera, probándose a sí mismo en el proceso.
Te alejaste, para poder tomar aire mientras lo empujas para que nuevamente estuviera acostado y tú de horcajadas sobre él, posicionándote justamente arriba de su pene, moviendo tus caderas de adelante hacia atrás. Tu boca se deslizó hacia uno de sus pezones lamiendo y chupando suavemente mientras que en el otro pezón, lo pellizcabas ligeramente entre tus dedos.
Gemidos no paraban de salir del hombre debajo de ti, sintiendo como su pene temblaba al tacto; nunca había considerado que jugaran con sus pezones y casi es una vergüenza que solo descubra ahora, dejándolo algo vulnerable ante el tacto.
Tu otra mano se fue entre tus piernas, agarrando su pene y lentamente metiéndola dentro de tu agujero, gimiendo y palpitando sobre su pene inconscientemente. Moviendo tu cuerpo hacia adelante y hacia atrás, cambiando tu boca a su otro pezón, subiendo la mano para jugar con el pezón que estaba previamente en tu boca, mojado por tu saliva.
Toji dejó escapar un gemido, respondiendo a tus embestidas. Siente que se correrá de nuevo a pesar de que acaba de correrse. Y de hecho, justo después de unas cuantas embestidas más, se corrió dentro de ti, un largo gemido salió de sus labios mientras tú lentamente salías de él.
Toji: E-espera - agarró tus caderas, haciéndote sentarte en su pene, siseando por la hipersensibilidad. Jadeando, se las arregló para decir - Espera, todavía no te has corrido
T/N: Estás cansado bebé - le dijiste mientras suavemente sacaste su miembro y sentarte en su abdomen -
Puede que le guste que lo cuiden, pero a Toji no le gusta quedar endeudado con nadie cuando recibe tal ayuda, así que con una sonrisa en su rostro, mostrando que planeaba algo, te levantó sin esfuerzo y te hizo sentar sobre su rostro. Gemiste, sintiendo su lengua deslizarse en tu centro. Agarraste su cabello, las piernas temblaban mientras él movía tu clítoris con la lengua.
T/N: Toji -jadeaste - Cariño~, mierda… eso es, sigue así
Toji obedeció, haciendo círculos con su lengua en tu clítoris y agujero, probándose a sí mismo mezclado con tus jugos. Cerró los ojos, respirando suavemente mientras los saboreaba a los dos.
Movías tus caderas con rapidez en su boca, gemidos y alabanzas salían de ti. Se apresuró a hacerte correrte, ya que estaba al borde. Tus muslos se apretaron contra su rostro y él lo dejó, ayudándote a llegar a tan esperado alivio. Cuando te preparaste para alejarte, sus manos callosas te detuvieron suavemente.
Toji: ¿No quieres otro?
T/N: Está bien, cariño - te reíste un poco mientras te acomodabas a su lado -
Toji todavía tenía tus jugos corriendo por sus labios, mirándolo lamiendo y deslizando tus jugos de su boca solo para chupar sus dedos y saborear más de ti. Cuando terminó, se volvió hacia ti, acostado de lado para enfrentarte a ti.
Toji: … ¿Qué? - murmuró, avergonzado -
T/N: Sabes que se supone que debo cuidar de ti ¿Verdad? - medio bromeaste, con una sonrisa en tu rostro -
Toji: Eso no significa que no pueda cuidar de ti también - resoplo, envolviéndote con sus brazos y empujándote en su pecho -
T/N: Bueno, ¿No era un caballero, muñeco? - tu cuerpo se estremeció de risa, risitas escapando de tus labios -
Toji: Correcto, yo también quiero ocuparme de ti
T/N: Supongo que tendré que duplicar en cuidados entonces - tu mano agarró la grasa blanda que se estaba formando en su estómago - Tendré que alimentarte más
Toji: … - quedó en silencio por unos segundos para dar un empujón con la yema de sus dedos en esa zona - Voy a empezar a hacer ejercicio
T/N: ¡No te atrevas, es lindo! - dijiste quitando su mano de ahí, para reemplazarla con la tuya -
Toji: Estoy engordando - hizo una mueca de disgusto -
T/N: Todo de acuerdo al plan - le diste una sonrisa satisfecha -
Toji: Mami - se quejo -
T/N: Bebé - imitaste su queja de manera burlesca -
Toji: Ugh bien - rodó los ojos -
Estaba condenado, ¿no? Él ya está enamorado de ti y probablemente eso no cambie. No quiere dejarte ir.
T/N: Vete a dormir, bebé - te reíste disimuladamente -
Toji: Sí, sí - refunfuñó, doblando su cuerpo sobre ti y colocando su cabeza sobre la tuya, cerrando los ojos -
T/N: Buenas noches - susurraste suavemente -
Toji: Noche
Toji durmió pacíficamente, soñando contigo, él y Megumi riendo y siendo una familia, ambos llamándote mamá.