Prólogo
Taehyung esperaba con impaciencia en uno de los asientos del hospital, con las manos entrelazadas, sintiendo un nudo en su garganta desde que Seokjin lo había llamado, horas atrás, con la voz quebrada, para decirle que Yugyeom… su hermano había entrado en trabajo de parto y no estaba yendo bien.
El ambiente se sentía pesado. Incluso antes de su llegada, Seokjin había sufrido un ataque de nervios que los médicos se habían visto obligados a inyectarle un sedante. Pensar en ello solo incrementaba el peso que se le acumulaba en el pecho.
Taehyung no entendía por qué el parto se había adelantado tanto. Nadie le había dado explicaciones claras. Aun así una parte de él -ese lazo que siempre había compartido con su hermano- le advertía que lo peor estaba por llegar. Él sabía qué ocurría cuando un cachorro nacía en circunstancias como aquellas, lo que pasaría con el lobo del omega sin marca que hizo que tuviera un cachorro prematuro.
El lobo del omega se debilitaba y, a veces, desaparecía por completo, provocando que la parte humana muriera después de unas horas.
No sabía cómo enfrentaría a su hermano si llegara a verlo en… en ese estado. Ni qué palabras podrían servir cuando lo más probable es que Yugyeom supiera su desenlace.
Taehyung jamás llegó a pensar que sentiría desprecio hacia una persona, pero sentía aquello por aquel alfa responsable de lo que le estaba sucediendo a su hermano. Él lo había dejado de un día a otro cuando conoció su destinado.
Lo había dejado solo, roto; cambiando un futuro planificado por alguien a quien apenas había conocido un día.
Taehyung no logra comprenderlo. No entendía. ¿Era una necesidad del mismo lobo, algo como una necesidad que supera su parte humana? Porque él muchas veces se sintió desconectado de su parte lobuna. Normalmente no le causaba problemas.
Todavía recordaba con claridad la noche que Yugyeom regresó a casa con las maletas, con un aroma agrio y lágrimas en los ojos. En aquel momento, Taehyung no hizo preguntas; lo abrazó con fuerza y le prometió que todo estaría bien. Que el dolor estaría por un tiempo, pero luego pasaría. Sin embargo, lo que ninguno imaginó fue que, semanas después, su hermano le confesaría que estaba embarazado.
Desde ese momento, nada volvió a ser sencillo.
La parte omega de Yugyeom estaba herido, resentido y cargar un embarazo sin una marca por parte de su alfa era peligroso. Aún así, a pesar de las consecuencias y peligro que ello conlleva, decidió mantener su embarazo.
Taehyung hizo todo lo posible para ayudar a su hermano, incluso mientras intentaba mantener sus estudios. Gradualmente, notó cómo su hermano comenzaba a sanar por las atenciones de él y de Seokjin. Sin embargo, en el cuarto mes llegaron las complicaciones. Taehyung dejó su trabajo de medio tiempo para poder centrarse en el cuidado de su hermano y sus estudios.
Sin embargo, fue en los primeros días del octavo mes, sin que Taehyung supiera porque estaba en una entrevista importante, que Yugyeom había visto a su ex alfa junto con una omega. Embarazada.
Su lobo simplemente no resistió.
—¿Familiar de Kim Yugyeom?
Taehyung se puso de pie de inmediato.
—Soy su hermano —respondió, un tanto nervioso—. ¿Cómo están?
—El cachorro nació saludable —respondió, acomodándose los lentes para darle la siguiente noticia–. Pero el omega… está demasiado débil. Tuvo una impresión demasiado fuerte hace unas horas y por poco pierde al bebé. El no tener una marca también fue un factor, y si no fuera por el omega que lo trajo… pudieron haber muerto los dos en ese momento.
El alfa palideció, sintiendo una opresión en el pecho tras la noticia. Respiró hondo, obligándose a mantener el control.
—¿Puedo verlo? —preguntó, sintiendo sus manos temblar.
—Sí, adelante —respondió, dirigiéndose a la puerta donde el omega estaba con su cachorro, abriendo la puerta segundos después, asintiendo con la cabeza.
Taehyung entró a la habitación, su corazón latiendo demasiado rápido, su lobo demasiado inquieto.
Yugyeom estaba allí, conectado a la máquina. El omega se encontraba demasiado pálido, sus labios agrietados, parpadeando lentamente; tarareando una melodía baja, casi inaudible si no se detenían a prestarle atención. Lo peor era que ya no tenía aroma. La esencia cálida y dulce de su hermano había desaparecido por completo.
En sus brazos débiles, se encontraba un pequeño bulto envuelto en mantas. El cachorro dormía, pero con el entrecejo fruncido, como si incluso en sueños sintiera que algo andaba mal.
Cuando Yugyeom levantó la mirada y notó la emoción en los ojos de su hermano observando al cachorro, algo se quebró al ver ese brillo que había perdido hace tiempo.
Taehyung tal vez… podría cuidar bien de su cachorro.
—Taehyungie —susurró, como si le costara hablar; demasiado exhausto.
El menor se acercó, tragando el nudo en la garganta, relamiéndose los labios cuando lo sintió reseco.
—Felicidades. Es… es bonito, se parece mucho a ti cuando reniegas. Debes recuperarte por él —dijo, sentándose a su lado, desviando su vista del cachorro hacia su hermano.
—Discúlpame —interrumpió, sintiendo su vista nublarse por las lágrimas cuando vio a Taehyung a punto de quebrarse—. Cuídalo por mí —susurró directamente—. Por favor. Prométemelo.
—No digas tonterías —respondió, tomando una de las manos que no sujetaban al cachorro sintiéndolo tan… frío—. Tú- nosotros veremos crecer a tu cachorrito —sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas cuando el mayor negó con la cabeza—. Prometí que estaría contigo, me he esforzado por ambos. He encontrado un buen trabajo. Hyung-
Pero Yugyeom negó débilmente con la cabeza. Las lágrimas rodaron por sus mejillas cuando vio llorar a su hermano menor después de… desde que era un cachorro y lloraba por cualquier cosa.
—Fui un mal hermano mayor. Un mal omega —admitió. El menor negó, empezando a desesperarse porque él sabía lo que estaba pasando —. Promete que cuidarás a mi cachorro —insistió, frunciendo el entrecejo cuando sintió una punzada en el corazón—. Por favor, Tae. Lo siento tanto…
—No –respondió, su voz quebrándose—. No te atrevas a disculparte. Tú fuiste todo para mí, hyung. Siempre. Sabes que yo-
Sin embargo, no pudo terminar cuando el monitor empezó a pitar un poco más rápido. El cachorro, como si lo sintiera, rompió en un llanto agudo, desesperado.
Yugyeom miró a su cachorro una última vez, sus lágrimas cayendo en su pequeño rostro, tratando de calmarlo.
—Discúlpame por dejarte este peso encima, pero… prométeme que lo amarás como si fuera tuyo —insistió, con la voz temblorosa—. Sé qu-que no tendría que pasar esto, pero-
—No. No, hyung, no me hagas esto —Taehyung apretó su mano, sintiendo su pecho doler cuando su hermano simplemente negaba.
—Tae, mi lindo hermano menor –susurró, sintiendo su vista ponerse borrosa por las lágrimas–. Quiero que sepas que siempre estuve orgulloso de ti. Perdóname por todo. Te quiero mucho, mi cachorro grande.
—¡Ayuda, por favor! —gritó, desesperándose cuando su hermano simplemente cerró los ojos, el llanto del cachorro incrementando en intensidad.
La doctora y las enfermeras llegaron de inmediato, intentando reanimar al omega; una de ellas dejando con cuidado al cachorro en una pequeña cuna especial.
Para Taehyung, todo ocurrió demasiado rápido. Apenas lograba asimilar mientras, de fondo, se mezclaba el llanto del cachorro, el pitido constante de la máquina y las voces apresuradas del personal médico. Su corazón latía rápido, un constante hormigueo en el estómago y el cuerpo entumecido, como si no le perteneciera.
En el fondo, ya conocía el desenlace. Lo había sentido desde el instante en que el lazo que compartía con Yugyeom comenzó a debilitarse. Lo sabía, pero no quería aceptarlo.
Taehyung se dejó caer en una silla de la sala de espera, sintiendo sus manos temblar. Se cubrió el rostro con las manos, sus codos apoyando sus muslos, intentando contener los sollozos que le desgarraban el pecho.
Todo se había derrumbado en un solo día. La entrevista en una de las empresas más importantes. La felicidad de haber pasado la fase de la entrevista. Y ahora… su hermano.
Tenía que ser fuerte. Tenía que pensar en lo que haría de ahora en adelante con el cachorro. Tenía que pensar en cómo se lo diría a Seokjin, cuando despertara del sedante, que Yugyeom ya no estaba.
A unos metros, un omega lo observaba en silencio. Lo reconocía, aunque sabía que probablemente él no lo recordaría. Algo en su interior -su lobo, quizás- lo empujaba a acercarse. Como una necesidad de ofrecer su apoyo y, al mismo tiempo, entender por qué estaba solo en la zona de maternidad, cuando claramente no tenía pareja.
Un aroma suave y apenas perceptible, llegó hasta Taehyung. El omega se sentó a su lado con cierta timidez, dejando un espacio respetuoso entre ellos.
—¿Te encuentras bien? —preguntó en un susurro, procurando que solo el alfa lo escuchara.
Taehyung levantó la vista despacio. Unos ojos grandes y oscuros lo miraban con genuina preocupación. Tenía un pequeño corte en el labio inferior y, en su esencia, un rastro tenue de histeria, aunque sus feromonas intentaban tranquilizar al alfa.
Se secó las lágrimas con el dorso de la mano, forzando una sonrisa que no alcanzó a sus ojos.
—Mi hermano… mi hermano acaba de morir —susurró, con la voz quebrada—. Dejó un cachorro recién nacido y yo… no sé qué voy a hacer.
El omega se removió inquieto, sin saber exactamente qué decir; nunca había pasado por una situación tan dolorosa como la pérdida de un familiar y sinceramente no sabía cómo ayudarlo, pero su propio lobo le exigía encontrar la forma de aliviar, aunque fuera un poco, ese dolor.
Tras unos segundos de silencio, se atrevió:
—Deseas- uh. ¿Puedo abrazarte? —preguntó tímido, ruborizándose cuando el alfa lo miró sorprendido.
Taehyung asintió, sonriendo un poco cuando el omega se sentó esta vez a su lado. Aceptó el abrazo torpe y cuidadoso, porque en ese momento eso era lo único que necesitaba: contacto humano, alguien que le dijera -aunque fuera mentira- que todo iba a estar bien.
El abrazo fue tímido al principio, cuidadoso. Luego Taehyung se permitió apoyarse un poco más, cerrando los ojos mientras las lágrimas seguían cayendo en silencio. El omega no dijo nada, solo lo sostuvo, dejando que sus feromonas tranquilizadoras hicieran el resto.
Pasados unos segundos, Taehyung respiró hondo y se separó con suavidad, un tanto avergonzado.
—Gracias —murmuró.
Giró la cabeza hacia la puerta, como esperando que alguien saliera con noticias, aunque en el fondo ya sabía cuál sería el veredicto. Luego observó al omega nuevamente: tenía las manos apoyadas en los muslos, ofreciéndole su compañía. Recién entonces notó que, además del labio, también tenía un pequeño corte en la mejilla, ya tratado.
—¿Qué te sucedió? —preguntó, señalando con la mirada el corte en la mejilla—. ¿Estás bien?
El omega se sonrojó, relamiéndose los labios en lo que pensaba una respuesta.
—Me caí —respondió, con una pequeña sonrisa avergonzada—. Pero estoy bien, no fue realmente grave—. Soy… Jeon Jungkook –añadió después de un segundo, como si temiera haberse entrometido.
Taehyung lo observó unos segundos. Había un brillo cálido en aquellos ojos, esperando a que el contrario se presentara.
—Kim Taehyung —respondió con voz ronca—. Qué día, ¿no, Jungkook-ssi?
Jungkook asintió, sin saber qué más decir. Taehyung bajó la mirada al suelo, jugueteando con los dedos, perdido en sus pensamientos.
—¿Te parece bien si me quedo un rato contigo? —preguntó Jungkook con suavidad.
Taehyung cerró los ojos un instante. Por primera vez desde que llegó al hospital, no se sentía completamente solo.
—Por favor —susurró.