1. El Trato
Felix y Hyunjin habían convivido la mayor parte de su vida, ya sea en el salón de clases o durante reuniones en el vecindario como cumpleaños, navidades, año nuevo, etc. Aun así, no podían llamarse amigos, pues cada uno tenía los propios y no se hablaban más allá de lo necesario.
Además, la convivencia diaria acabó cuando ambos empezaron la universidad y tomaron carreras distintas, en diferentes escuelas, por lo que solo se veían a veces al salir por las mañanas o los fines de semana cuando hacían labores del hogar.
Sus casas estaban una al lado de la otra, además de que sus cuartos coincidían con dos balcones laterales apenas separados por 1 metro de distancia. El que sus miradas se cruzarán a veces cuando las cortinas estaban abiertas se había hecho costumbre y solo se daban un escueto saludo de cabeza antes de que alguno de los dos cerrará las cortinas o saliera de la habitación.
Todo hubiera seguido así de no ser por el repentino interés de Felix en Hyunjin, tenía algunos días en los que lo observaba más de lo usual. A decir verdad nunca le había puesto demasiada atención, solo la necesaria, pero desde que lo vio un fin de semana, sin camisa, mientras cortaba el césped del jardín trasero, su interés en él aumentó de manera exorbitante.
La forma en que sus brazos se tensaban al dirigir la cortadora, su espalda ancha y marcada, conjunto con esos abdominales apenas delineados y ese piercing en el ombligo, lo había hecho casi babear desde una de las rendijas del barandal que dividía sus jardines.
Daba gracias a Dios de que las tablas de madera fueran lo suficientemente altas para cubrirlo y no dejar ver como se lamía los labios, deseando probar del sudor que recorría el cuerpo de su vecino.
A partir de esa tarde su atención fue mayor y aprovechaba cada oportunidad que tenía en deleitar su mirada con el ardiente cuerpo del hombre de al lado. Convencido de que solo bastaría un tiempo para perder el interés y seguir como antes. Quizás unas cuantas pajas a su salud serían más que suficientes para apagar el fuego que despertaba en él.
Felix sabía que era atractivo y que quizás no le fuera indiferente a Hyunjin, pero no quería poner las cosas raras e incómodas si llegaba a insinuarse y al final no obtuviera un resultado favorable. Después de todo lo tendría que ver a diario durante varios años más, ambos eran hijos únicos, por lo que la necesidad de mudarse era nula, esas casas serían suyas con el pasar de los años.
Él hubiera mantenido ese pensamiento de no ser por un acontecimiento inesperado, jamás se imaginó encontrar semejante imagen cuando entró a su habitación esa tarde. Había salido antes de la universidad debido a que el profesor de la última clase faltó y solo quería descansar un par de horas para después ponerse a hacer sus deberes.
Sin embargo, apenas abrió su cuarto, unos gemidos llegaron a sus oídos, al principio creyó que era su imaginación, pero cuando cerró la puerta y se adentró un poco más, se dió cuenta de que no estaba delirando. En realidad lo que se escuchaba si eran gemidos y jadeos acompañados del choque de pieles y unas cuantas palabras que no se alcanzaban a distinguir con claridad.
Apenas la sorpresa inicial dejó su cabeza, se acercó a la ventana de su balcón, que era donde los sonidos se escuchan más fuerte. Cuando llegó, su vista quedó impactada por la imagen de Hyunjin quien tenía en cuatro a otro chico del cual no podía apreciar bien su rostro debido a que su cara casi estaba sobre el colchón y volteando al lado contrario.
La impresión le sacó un jadeo que por poco alertaba a los amantes, sin embargo; logró ser lo bastante rápido y esconderse en el muro lateral. Para su mala o buena suerte, justo enfrente del balcón se encontraba su espejo de cuerpo entero, por lo que podía seguir viendo el reflejo de como Hyunjin se cogía a aquel chico.
Veía con claridad la figura del desconocido, desnudo por completo, con el culo en alto para dejarse embestir por su vecino. Este estaba sin nada arriba y los pantalones abajo, solo lo suficiente como para dejar ver hasta la mitad de sus glúteos.
Felix deseó verlo desnudo por completo, poder apreciar mejor la manera en que los músculos de sus piernas se contraían cada vez que impulsaba sus caderas hacia adelante. Si de solo ver como las venas de sus brazos se notaban con el agarre en la cintura del otro tipo ya se sentía delirar, no podía imaginarse lo bien que se sentiría ser él que recibiera esa toque posesivo.
Pero sobre todo no podía dejar de pensar en que se sentiría ser él quien recibiera esos embistes, ser el receptor de ese hombre que a simple vista se veía tan ardiente y dominante mientras sometía a aquel chico.
El reflejo lo dejaba ver como el miembro de Hyunjin entraba y salía sin reparo, como su pelvis chocaba contra las nalgas, haciendo que la piel temblara. El chico en cuestión solo gemía y gritaba como gata en celo, arañando las mantas debajo de él.
«Como quisiera ser yo» pensó Felix, sin poder apartar su mirada de la escena erótica.
Sabía que estaba mal el espiar a su vecino en algo tan íntimo, que no debía haberse quedado a ver como le jodía el culo a otro y sobre todo que no debía tener una casa de campaña en sus pantalones debido a eso. Lo sabía, pero no podía evitarlo.
Por eso, cuando se quedó hasta el final, hasta que escuchó aquel último gritó de la boca del desconocido y el como Hyunjin jadeó unos segundos después, liberando todo su semen en el condón.
Solo hasta que lo vió salir del interior del chico y anudar el preservativos, fue que dejó de espiar. Pues si bien él podía verlos por el reflejo, era seguro que si Hyunjin se acercaba al balcón también lo podría ver a él por el mismo espejo y ser descubierto no estaba en sus planes.
Por eso se metió al baño tan rápido y silencioso como pudo, necesitaba una ducha y una buen trabajo manual para bajar la erección que comenzaba a dolerle.
Una vez estuvo bajo la ducha, con su mano yendo y viendo sobre su falo, dejó a su mente seguir jugando con la idea de ser jodido por Hyunjin. Fantaseo con intercambiar lugar con aquel chico y se dejó llevar hasta el punto de correrse gimiendo el nombre de su vecino.
Para cuando salió, solo con una toalla amarrada en su cadera, se dirigió al balcón para cerrar las cortinas y poder cambiarse. Al llegar a ellas se encontró con la sorpresa de que Hyunjin estaba por cerrar las suyas, se encontraba ya vestido por completo y aparentemente solo.
Los ojos de Hyunjin no disimularon mucho al pasarse por todo el torso desnudo de Felix, desde el nudo de la toalla, subiendo por los abdominales marcados, luego las clavículas definidas y pectorales húmedos, hasta llegar por fin al rostro de Felix quien lo veía con una sonrisa sutil y una ceja enarcada.
Hyunjin había sido descubierto comiéndoselo con la mirada, pero no era como que le importara mucho, solo se encogió de hombros y le sonrió de vuelta antes de cerrar las cortinas y perderse en el interior de su habitación, dejándo a Felix negando con la cabeza ante lo descarado que podía llegar a ser su vecino.
Después de eso cerró sus cortinas y se convenció de que sí o sí, tenía que acostarse con él aunque fuera una vez. Con suerte podría convencerlo de su trato de las 3 veces y así a quitarse las ganas como se debía. Solo debía esperar a tener la oportunidad para proponérselo, esperaba que aceptará de manera fácil, después de ver como se lo comió con la mirada era más que obvio que también le atraía por lo que no debía ser dfícil.
Desde el incidente habían pasado varios días en los que ambos habían estado muy ocupados con sus cosas como para verse más a allá de sus salidas en la mañana. No fue hasta el sábado que la oportunidad de Felix llegó, ese día sus padres habían salido a hacer el super de la semana y lo habían dejándo encargado de limpiar el jardín trasero, cuando salió se encontró con la agradable sorpresa de que Hyunjin también parecía hacer lo mismo por lo que decidió que era buen momento para hacer su propuesta.
Para ayudarse un poco, se quitó la camiseta que traía encima, quedando solo con una musculosa blanca de tela tan delgada que sus pezones se distinguían debajo de la tela. Tenía un torso tonificado que al parecer había logrado llamar la atención de su vecino por lo que no podía desperdiciarlo como arma a su favor.
Una vez así, se dispuso a hacer lo que sus padres le pidieron, aparentando desinterés total, pero haciendo el suficiente ruido como para hacerse notar.
—¿Necesitas ayuda? —preguntó Hyunjin por sobre la valla.
—Un poco —admitió Felix, sosteniendo una maceta más grande de lo que sus brazos y espalda podía soportar por mucho tiempo.
Hyunjin no dudo en abrir la pequeña puerta que comunicaba ambos jardines y quitar de las manos de Felix la pesada pieza de cerámica, rellena con tierra y una planta de la cual desconocía el nombre.
—Tú madre adora la plantas —comentó al ver la gran variedad de ellas en distintas macetas de todos tamaños y colores.
—Y torturarme —agregó Felix —. Siempre quiere que las mueva a finales de cada mes para darle una nueva estética a su jardín.
—Parece mucho trabajo. ¿Quieres qué te ayude?
—Por favor, sino terminaré con una hernia discal.
Se pasaron aproximadamente una hora moviendo las macetas hacia el otro costado del jardín, cuando acabaron Felix trajo una jarra de limonada de adentro y un par de vasos para calmar el cansancio de sus cuerpos.
Habían terminado todos sudados, con las camisas pegadas a sus cuerpos y las respiraciones pausadas delatando su cansancio.
—Es momento de irme —dijo Hyunjin una vez terminó dos vasos de agua —. Nos vemos luego.
—Espera —Felix no podía dejarlo ir —, antes de que te vayas tengo algo que decirte. Más bien, que proponerte.
—¿De qué se trata?
—¿Qué tan loco sería proponerte un trato de 3 veces? —inquirió con cautela.
—¿3 veces? ¿Haciendo qué? —Frunció el ceño —. Explicate mejor, no entiendo.
—¿Qué te parecería tener 3 encuentros sexuales conmigo? —dijo sin rodeos.
—¿Qué? —Hyunjin creyó haber escuchado mal. No había manera de que el angelical vecino enfrente suyo le estuviera haciendo esa propuesta.
—Lo que oíste, tu y yo en un trato de sexo sin compromisos por 3 ocasiones.
—¿Y por qué 3 veces?
—¿Eso quiere decir que aceptas? —Sonrió.
—Yo no dije eso, antes de contestarte responde: ¿Por qué 3 veces y no más? —Era una propuesta singular.
—Siempre he pensado que 3 es el número de veces que puedes tener sexo con alguien antes de involucrar sentimientos —Hyunjin lo siguió viendo con el ceño fruncido sin entender su punto —. Ya sabes, la primera vez sería por la curiosidad o ganas de probar a alguien, la segunda para repetir si te gustó el encuentro y la tercera de despedida —Se encogió de hombros —. Es simple y sin tantos líos de por medio.
—¿Ya lo has hecho antes? ¿O porque tan seguro? —inquirió.
—Ese no es el tema —evitó la pregunta —. ¿Qué dices? ¿Aceptas?
—No lo sé —Se rascó la nuca, pensando si realmente era buena idea o no lo que le proponía.
—Vamos, sé que te gusto. El otro dia lo dejaste muy en claro cuando me viste al salir de bañarme y me comiste con la mirada —Se acercó un poco con las manos detrás de su espalda —. Y hace unos momentos note como me mirabas al estar cargando todas esas plantas. Solo serán encuentros sin compromisos y después cada quien por su camino como si nada hubiera pasado.
Hyunjin se relamió los labios y detalló al chico frente a él, el cabello rubio se le pegaba a la frente y sus pecas resaltaban gracias al color algo rojizo que tomó su rostro después de exponerse al sol. Era atractivo no solo de cara sino también de cuerpo y eso ya lo había notado hacía bastante tiempo.
«
No pierdo nada
» concluyó después de pensarlo un poco.
Podría cogerse a su atractivo vecino sin involucrar sentimientos que tuvieran que ponerlo en una situación incómoda después. Además, no solo sería un encuentro casual sino 3, lo cual era una gran oferta.
—¿Tenemos un trato? —preguntó Felix, extendiendo su mano a Hyunjin.
—Lo tenemos —Estrechó su mano y con ella lo jaló hasta pegarlo a su torso —. Solo tres veces.
—Solo tres veces —repitió Felix, sintiendo su piel erizarse por la cercanía del otro.
«
Espero no arrepentirme de ésto
» pensaron al mismo tiempo.