Capítulo 0
UN PASO, UNA CANCIÓN
La luz le pegaba directo a la cara, pero no le importaba. Estaba ahí, parada en medio del escenario, temblando entre miles de gritos y aplausos que no parecían reales. Las manos le sudaban. El corazón le latía en la garganta. Y sin embargo, sonreía.
—Y la ganadora de La Voz del Mundo es... —anunció el presentador, alargando las sílabas como si estuviera jugando con el destino.
Todo pareció ir en cámara lenta. Los otros finalistas la miraban de reojo. Su madre lloraba en la primera fila. Y entonces, lo escuchó.
—¡Ariana Miel! ¡Nuestra estrella naciente!
El mundo explotó en una sinfonía de luces, papel dorado cayendo del techo, música triunfal, gritos, cámaras. Ariana no supo si llorar, reír o gritar. Así que hizo las tres cosas al mismo tiempo.
Subió al centro del escenario. Agradeció con voz entrecortada. Y cuando la presentadora le puso el micrófono frente a los labios y le preguntó qué se sentía ganar, solo dijo:
—Esto es el comienzo de todo.
Y tenía razón.
Y alguien más también la estaba escuchando. Desde el fondo del backstage, con los brazos cruzados y una sonrisa cargada de sarcasmo, él la observaba. Era alto, con presencia de escenario aunque no dijera una sola palabra. Sus hombros anchos parecían hechos para cargar el peso de mil conciertos, y su mirada tenía ese brillo peligroso de quien ya lo ha vivido todo…, o al menos eso aparentaba.
No dijo nada. No aplaudió. Solo la miró.
Como si ya la conociera. Como si el destino acabará de presentarlos, y ambos, sin saberlo aún, estuvieran marcados para una historia que no iba a ser fácil de contar.