Prólogo
Cruzar el Atlántico es fácil; lo difícil es decidir lo que ella dejaría atrás, sus sueños, sus emociones, sus recuerdos.
Aquella nostalgia abrumadora a ir a un continente de dejar su país para cumplir su sueño era demasiado para ella, estando en un lugar nuevo, un país hermoso con gente nueva.
Un gran paso es estudiar su carrera soñada en Florencia, la Psicología era el sueño por alcanzar, la cuál su madre estaba de acuerdo; apoyaba a Amelia sobre todo.
Lo que no le parecía bien era que al iniciar clases en La Toscana era que su padre vivía cerca.
Cuándo Amelia tenía 5 años, sus padres se divorciaron y aunque ella nunca supo el motivo; se sentía culpable por la separación de sus padres. Aunque cada quién tomó una decisión sobre su vida nunca quiso que ellos se alejaran.
Cuando Amelia cerró su última maleta en Caracas, el sonido del cierre marcó el fin de una etapa. No solo empacaba sus libros de Psicología y la lectura clásica que a ella le fascinaba; llevaba consigo la ilusión de encontrarse a sí misma, sentirse plena y feliz con lo que más anhelaba. Estar rodeada de amigos y soñaba despierta con su "Amor Platónico".