Kiss Your Lips, Two Shots Omegaverse, Larry Stylinson

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Sinopsis

Louis es un omega muy esforzado, Harry un alfa muy relajado. Parecen muy distintos, pero habrá alguien que los unirá más de lo que pensaban.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Kintsukuroi
Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1


-Deberías estar estudiando, no sé cómo lo haces para pasar las materias, -dijo Zayn, un tranquilo alfa, a su amigo, alfa también, Harry.

-Te preocupas demasiado, ni que fuera tan difícil y si no me va bien, pues no pasa nada. Lo haré el próximo año o cuando se pueda.

-¿Y tú papá piensa igual?

-Le da lo mismo. Creo que aún extraña a mi mamá y a veces se le olvida un poco que existo.

-¿Y eso te afecta?

-¿La verdad? No. Lo entiendo, hace lo que puede y de alguna manera, me gusta que sea así, porque me permite ser todo lo relajado que quiero.

-Creo que a veces es demasiado, no te imagino en diez años más. Tampoco con un omega, menos con cachorros.

-¿Quién puede querer tener una familia? ¿Para qué? Te quitan tiempo, siempre hay problemas, te quedas sin vida. Y yo no estoy para eso, a mí déjenme tranquilo sin responsabilidades.

-Ojalá y no tengas que tragarte tus palabras, -rio Zayn. -Me voy, tengo que estudiar y ayudar con la cena.

—Nos vemos, aguafiestas.

Zayn solo negó con la cabeza y tomó su mochila para salir de la cafetería de la universidad.

Harry se quedó solo, pensando en la conversación que había tenido con su amigo. Nunca le había preocupado nada, desde muy pequeño sabía que era un espíritu libre que no quería atarse a otra persona. Y todo a su alrededor confabulaba para que eso se mantuviera así. No había existido ningún omega que le llamara la atención, por lo mismo su experiencia amorosa y sexual era nula. Y estaba bien con eso, no era un tema, menos a su edad.

Sus planes tenían que ver con terminar de estudiar pronto, y después buscar un trabajo donde pudiera ejercer de diseñador gráfico, que era su pasión, y dónde sabía que era bueno.

Sin embargo, ni siquiera por eso se esforzaba un poco. Pasaba las materias porque era inteligente y no necesitaba estudiar. Si lo hiciera, sería, sin dudar, el mejor de su clase. Pero no le interesaba.

Salió de la universidad directamente hasta el departamento que compartía con su papá, abogado de mucha experiencia y bastante reconocido, que trabajaba incluso los fines de semana. Harry no tenía que preocuparse por el dinero, ni siquiera por ayudar con las cosas de la casa, porque tenían a una señora que los ayudaba con el aseo y la ropa sucia. A veces les cocinaba algo, pero por lo general pedían para almorzar y para cenar. Para el desayuno se conformaban con un sándwich y un café, alguna vez había una fruta, pero no importaba.

Pero, las cosas empezarían a cambiar. Joseph, el padre de Harry, se había dado cuenta de lo descuidado que tenía a su hijo. Era cierto que extrañaba a la que fuera su esposa, pero ya era tiempo de retomar su vida. Iba a dejar de trabajar tanto, y empezaría a darle algunas responsabilidades a Harry.

Esa noche, se sentó a hablar con él.

-Voy a trabajar de lunes a viernes, y en el horario que corresponde. Tengo muy buenos socios, y ya es hora de que me preocupe de ti.

-Pero yo estoy bien, no sé qué es lo que te preocupa, -dijo Harry, mordiendo un trozo de pizza fría que encontró en la cocina.

-Por ejemplo, que dejemos de comer tanta chatarra, de que aprendas a cuidar tus cosas. Tu habitación es un desastre, no tienes ni una consideración con la señora Mary, no sé cómo vas en la universidad, ni siquiera conozco a tus amigos... He sido un pésimo padre, pero creo que aún estoy a tiempo de enmendar todo esto. Desde mañana todo será mejor.

-Papá, no tienes que preocuparte tanto, está todo bien. No sé por qué deberían cambiar las cosas... Lo de la señora Mary es verdad, pero al final es su trabajo, ¿no?

-A eso me refiero. Puede ser su trabajo, pero lo mínimo que podrías hacer es dejar la ropa sucia en el cesto que es para eso, o guardar en los cajones la ropa limpia. Cosas pequeñas, pero básicas.

-Qué flojera.

-Todo te da flojera, Harry, pero ya te dije. Las cosas cambiarán. Mañana me iré contigo a tu universidad a pedir un informe de tus calificaciones y tu conducta.

-No es necesario, te lo puedo decir yo. Soy un alumno regular, paso raspando las materias, pero las paso. A veces falto, pero es porque tengo mucho sueño.

-No lo puedo creer. Eso también va a cambiar, -aseguró Joseph, haciendo notar su aroma a cuero, para que Harry no tuviera dudas de quién era el verdadero alfa de la familia, opacando por completo al original olor a fogata de Harry.

-No es necesario que apestes el lugar, ya entendí.

-Vas a tener que aprender a moderar tu lenguaje también. Debes ser un chico respetuoso, independiente de tu casta o de cualquier cosa, el respeto hacia los demás y a uno mismo es muy importante.

-Sí, papá, -afirmó Harry, mirando al techo con cara de fastidio. ¿Puedo irme a mi habitación?

-Puedes ir, porque de hecho, la vas a ordenar. En una hora iré a verla.

Y Harry no sabía qué le había pasado a su papá que de pronto parecía querer cambiar todo lo que eran. Acostumbraban a comer pizza viendo películas hasta tarde, incluso compartiendo una cerveza o muchas. Más de una vez se durmieron en el sofá. Y pese a todo eso, su papá jamás faltó al trabajo, ni siquiera llegó tarde o se reportó enfermo, y eso si lo admiraba mucho. Y aunque pareciera que lo dejó demasiado solo, cada noche lo besaba en la frente cuando llegaba del despacho. Siempre recordó su cumpleaños y pasaron las navidades y años nuevos juntos. Podría decir que su papá estaba presente sin estarlo.

Harry abrió la puerta de su habitación y aplastó su mano contra su cara. Eso era peor que una selva. En algún rincón encontró el canasto para la ropa sucia, que llenó rápidamente. Después hizo su cama, y sacudió un poco. Llegó a toser de tanto polvo que se había acumulado. Guardó la ropa que pensó estaba limpia, recogió sus zapatillas, y luego fue tiempo de organizar su escritorio. Antes tuvo que buscar una bolsa para recoger toda la basura, que consistía en bolsas de frituras, latas de bebidas o cerveza, envoltorios de chocolates y otras cosas irreconocibles. Con ayuda de un paño limpió lo que mejor pudo. Cuando terminó, sonrió satisfecho, pero estaba muy cansado. Y eso que no hizo aseo profundo. No corrió los muebles, ni barrió debajo de su cama; tampoco limpió la ventana que estaba horriblemente sucia y su mochila seguía siendo un lugar misterioso.

¿Cómo podía haber acumulado tanta mugre, si la señora Mary hacía el trabajo de limpiar cada vez que podía? O ella no sabía limpiar, o Harry era una estrella del desorden y la suciedad.

Seguramente, la segunda.

Se quitó las zapatillas con cuidado, y se sentó en la cama a revisar su mochila. Era una mini versión de su habitación, lleno de envases vacíos o a medio comer. Un cuaderno que tenía para todas las materias y que por lo mismo era un caos, una sudadera que olía horrible, una botella para el agua que olía peor, sus documentos. Vació la mochila y se dio cuenta de lo sucia que estaba, pero ¿quién se daría cuenta? Sacó la mugre, cambió la sudadera por una limpia, y aunque lo pensó, dejó como estaba su cuaderno. Comprar más era agregar un peso innecesario para su espalda.

Estaba reflexionando sobre todo lo que le había dicho su papá, cuando recibió una llamada de su otro mejor amigo, Niall.

-Menos mal contestas, parece que te olvidaste de que tenemos que hacer un trabajo en pareja.

-¿Trabajo? ¿De qué trabajo me hablas?

-Ay Harry... En el ramo de diseño de páginas web, tenemos que crear la interfaz y no sé qué más cosas, ¿no te acuerdas?

-No, lo olvidé. ¿Y para cuándo es?

-Para mañana.

-¿Tu departamento o el mío?

-El tuyo, por lo menos hay comida.

-¿Aún no vuelve tu hermana de su viaje?

-No, y no me va a dar más dinero hasta que llegue, dice que soy demasiado irresponsable.

-Y lo eres. Apúrate entonces, te espero.

-Voy.

Harry suspiró, sus planes de terminar de ver una serie en la televisión se esfumaron. Solo esperaba que pudieran terminar temprano, lo que veía difícil porque Niall era muy cabeza dura. Había reprobado una materia del primer trimestre, y ahora iba por el mismo camino. Casi una hora después llegó Niall.

-Podrías haberte demorado más, -dijo Harry.

-Me demoré porque tenía que guardar todo para quedarme a dormir. Por si no te has dado cuenta son más de las diez y no hemos ni siquiera prendido los computadores.

-Sí... Qué flojera, pero ni modo. Empecemos.

Se quedaron hasta las tres de la mañana, pero terminaron. Se hubieran demorado menos si no hubiesen perdido tiempo conversando y comiendo.

A las seis en punto Joseph entró a la habitación de Harry a despertarlos, para que tuvieran tiempo de bañarse y tomar desayuno. Él mismo los llevaría a la universidad, para molestia de los chicos; sin embargo, se levantaron sin reclamar.

-¿Qué le pasa a tu papá? -Preguntó Niall, una vez que estaban en el salón esperando al profesor.

-Le dio un ataque de buen padre. Me dijo que las cosas van a cambiar, que va a trabajar menos... De hecho, ahora está en la oficina del rector pidiendo informes sobre mí.

-¿Qué? ¿De verdad?

-Sí... Ojalá no se desmaye, -respondió Harry riendo. -Ahí viene Zayn. ¿Hiciste el trabajo? -dijo a modo de saludo.

-Sí, con Fred lo hicimos hace un par de días.

-Tan responsables... -Molestó Harry, volviendo a reír.

-¿Y ustedes?

-Lo hicimos anoche, terminamos como a las tres de la mañana.

-No sé porqué no me extraña. Lo importante es que lo hicieron, porque por si no lo recuerdan tiene doble calificación.

Harry y Niall se miraron con horror. No sabían si su trabajo era tan bueno como lo pensaron en un momento.

Una vez que llegó el profesor, la clase se desarrolló con normalidad, dejando la última media hora para revisar los trabajos.

El de Zayn y su compañero fueron de las notas más altas, y el de Harry con Niall, apenas mediocre, pero les servía para pasar. Y eso era lo importante, pensaba el par de amigos.

Al finalizar la clase, el profesor dio un aviso.

-El próximo trabajo, será una colaboración con sus compañeros de diseño de modas. Deberán buscar a uno de ellos, que tendrá que realizar un book de fotos, y ustedes le harán una página web a gusto del alumno. La nota es para los dos, ¿está claro? -Silencio. -De todas maneras, estará toda la información en sus mails en unos minutos.

Salió del salón, dejando a todos mirándose sin saber muy bien qué hacer.

-¿Por qué nos hacen esto? -Preguntó Harry, molesto.

-A mí me parece entretenido, -contestó Zayn. -Conozco a algunos chicos de diseño de modas y son simpáticos. Creo que voy a ir a verlos a su salón ahora mismo. Mientras antes, mejor. ¿Me acompañan?

-Ya que... Vamos, -dijo Niall.

Caminaron por el pasillo, hasta llegar al salón donde estaban saliendo los alumnos, también pensando en el trabajo que tenían encima.

-¡Hola! -Gritó Zayn. -¿Alguien que quiera hacer el trabajo con alguno de nosotros?

-¿Qué haces? Nos estás dejando en vergüenza... -murmuró Niall.

-Es la única manera de hacer esto, no sé cuál es el problema, -respondió Zayn, sonriendo.

-Hola... Yo necesito un compañero, -contestó un precioso omega, tímidamente.

-Bien, soy Zayn, podemos hacerlo juntos, ¿te parece?

-Sí, gracias. Soy Louis.

-¿Tienes tiempo ahora?

-Tengo media hora, -respondió el omega mirando la hora en su teléfono.

Se quedaron en una esquina conversando, mientras Harry conocía a otro omega, de nombre Liam, y Niall se quedaba con una sencilla alfa.

Zayn y Louis decidieron que al día siguiente se juntarían después de clases a afinar detalles, ya que el omega tenía casi listo su book de diseños, porque lo había estado adelantando durante el año. Lo que les faltaba era conversar sobre los colores y tipo de diseño de la página.

Esa tarde, Louis se dedicó a terminar su book. Le faltaba sacar algunas fotos a los trajes que ya había terminado de coser, y que estaban colgados en las paredes de su habitación, ya que no tenía un lugar adecuado para hacerlo.

Agradecía Louis, haber conocido a Zayn. De inmediato conectaron y el omega se pudo dar cuenta del tipo de alfa que era Zayn, al sentir su aroma a lavanda seca, que hablaba de un chico centrado y calmado.

En cambio, Liam se arrepintió de inmediato de haber elegido a Harry. Ese aroma a fogata gritaba libertad y relajo. Lo supo cuando el alfa le dijo que no se preocuparan y que tenían tiempo para trabajar. Sin embargo, Liam no era un omega que se fuera a quedar de brazos cruzados esperando las decisiones de Harry. Su aroma a almizcle blanco delataba a un omega etéreo, tranquilo. Y por lo mismo, con mucha delicadeza, habló con Harry de inmediato y lo obligó, sin que el alfa se diera cuenta cómo, a reunirse al día siguiente después de clases para comenzar con el trabajo. Liam ya tenía su book listo, y necesitaba saber si Harry estaría a la altura, porque de lo contrario buscaría a otro chico que lo ayudara.

El día siguiente llegó con rapidez.

Apenas terminaron las clases, Zayn buscó a Louis. Se fueron a trabajar a la cafetería.

-¿Pudiste terminar tu book? -Preguntó el alfa.

-Sí.

-¿Puedo verlo?

-Claro.

Louis prendió su portátil, y Zayn en el fondo de pantalla pudo ver a un hermoso niño sonriendo, que se parecía mucho al omega.

-¿Te faltaba mucho para terminar?

-No...

-Eres de pocas palabras, -dijo Zayn, un poco abrumado por tanta calma que sentía.

-Lo soy... Mira, este es.

El alfa quedó enamorado de los diseños y la ropa que Louis le mostraba.

-¡Eres muy bueno! Me encanta esa chaqueta, y ese pantalón. Ese también, y esa camisa... Me gusta todo, ¿los vendes?

Louis se sonrojó. -No... No lo sé, nunca me lo pregunté. ¿De verdad te gustan? Creo que les falta personalidad.

-¿Estás loco? Están perfectos. ¿Solo diseñas para hombres?

-Sí.

-¿Puedo preguntar por qué?

-No tengo una respuesta para eso. Solo sé que tengo una facilidad para los cortes más masculinos. Una vez diseñé para mujeres, pero no llegué a coser ni una sola prenda. Quizás es solo cosa de tiempo. Tal vez si algún día logro tener un taller pueda inspirarme más que en mi habitación.

Zayn sonrió. Había logrado romper el hielo con Louis, y eso le gustaba mucho. El aroma del omega, a hojas secas, quedaba muy bien con el suyo, y le llamaba potentemente la atención el aire de nostalgia o melancolía que sentía en él.

-¿Empecemos? ¿Hay algún color que te gustaría usar, o una paleta de colores quizás?

-Me gustaría que fuera en tonos grises. Siento que de esa manera resaltarían los modelos.

-Me encanta la idea. Probemos con algo así, -dijo abriendo los programas de diseño, y apretando botones y moviendo el mouse demasiado rápido para el gusto de Louis, que solo podía mirar sin hablar. No quería interrumpir.

Cerca de una hora estuvieron probando distintos diseños, cada uno mejor que el otro.

-Perdón por no poder quedarme más, pero debo irme... -Se disculpó Louis.

-No te preocupes. ¿Te parece si preparo dos ideas más y las revisamos en la noche?

-No puedo en la noche, trabajo...

-Ah... Entonces las vemos mañana, ¿está bien?

-Te lo agradecería mucho. Nos vemos, Zayn.

Louis se levantó y salió apresurado.

Por mientras, Harry y Liam intentaban ponerse de acuerdo en la primera idea. El problema es que Harry quería hacer el diseño de la página web a su gusto, y no al de Liam, que se agarraba la cabeza. Tenía que hacer uso de toda su paciencia y no estaba acostumbrado a hacerlo.

-Por si no lo notaste, la idea es que sea una página para promocionar mis diseños. Entonces, no sé por qué insistes en usar colores que a mí no me gustan. Jamás pondría un color mostaza en mi página, porque no tiene nada que ver con mis diseños.

-¿Cómo que no?

-¿Es en serio?

-Sí. No sé qué tiene de malo el color amarillo.

-No es amarillo, es mostaza.

-Es igual.

-Mira Harry, soy de los mejores de mi clase, no voy a arriesgarme a tener una mala calificación por tu terquedad. O lo haces como yo digo o busco a alguien más.

Y Harry suspiró. ¿Por qué tenía que ser Liam tan quisquilloso?

-Ya, está bien. ¿Qué colores quieres usar?

-Quiero una gama de rojos oscuros, con y sin texturas.

-¿Es necesario? Lo simple es mejor.

-Que sea sencillo no significa que no haya trabajo detrás. A veces lo que parece más fácil lleva mucho más tiempo. Y no te quejes tanto, ¡por favor!

-No me quejo, solo doy mi opinión.

-Mejor avancemos, no tengo todo el día.

-¿Tienes mucho que llegar a hacer? -Preguntó Harry, desplegando una paleta de colores en su portátil para que Liam pudiera elegir.

-Tengo que llegar a estudiar. Tenemos examen la próxima semana y es bastante materia.

-Pero falta mucho... ¿Te parece algo así?

-¡Hey! No pensé que en esa cabeza tan terca hubiera alguien tan bueno... Harry, se ve increíble. ¿Podríamos mover esta foto un poco más arriba?

-Sí...

-¡Perfecto! Me encanta.

-¿De verdad? -Preguntó Harry, feliz de haber hecho algo bien.

-Eres muy bueno diseñando, creo que nos va a ir muy bien en este trabajo.

-Ojalá que sí. Te lo voy a mandar a tu mail, para que lo revises con calma, y mañana me dices si hay algo que cambiar, ¿te parece? Tengo hambre y me quiero ir a dormir una siesta, -dijo Harry, bostezando.

-Eso haré. Nos vemos mañana.

Cuando Liam iba saliendo, se encontró con Louis. No eran amigos, pero se conocían lo suficiente como para hablar de vez en cuando.

-Hola, ¿cómo vas con el trabajo? -Quiso saber Liam.

-Bien, ya está casi listo, solo nos faltan los últimos retoques. Trabajar con Zayn ha sido muy fácil, él es muy responsable.

-Qué suerte. A mí, Harry me ha hecho querer darle con el computador en la cabeza. Es demasiado relajado para mi gusto.

-Harry... No lo recuerdo bien... Es el alfa con aroma a fogata, ¿verdad? Con esos tintes ahumados...

-Sí, él mismo. Me encantaría tomarme la vida con ese relajo.

-A mí también.

-¿Tienes tiempo de tomar un café? Yo te invito.

-No, lo siento. Debo llegar cuanto antes a mi casa.

-Te puedo llevar, no tengo problema.

-¿En serio? Gracias.

Ese día, comenzó la amistad de Louis y Liam, quienes rápidamente se acostumbraron a la calma que le entregaba el otro. Se volvieron inseparables desde ese primer instante. Louis encontró una luz suave en el alma de Liam, y Liam descubrió el poder de los silencios en Louis.

En la noche, Joseph, el padre de Harry, se sentó con él a cenar.

-Preparé lasaña para dos días, -dijo sirviendo una generosa porción en los platos. -Hoy vino la señora Mary y encontró todo mucho más organizado. Necesitaba un poco de ayuda, ya es una señora mayor y no nos cuesta nada mantener el orden.

-Lo sé, papá, ya no me lo repitas.

-Tengo que hacerlo para que no lo olvides. Ah, -dijo después del primer bocado, -hablé con el rector de la universidad, y debo decir que estoy un poco desilusionado, hijo. Pensé que ibas mejor en tus materias, y que habías faltado solo algunas veces y no es así. ¿Por qué?

-Ya te dije... Me da flojera, tengo sueño y me quedo durmiendo. O jugando videojuegos o en el teléfono... Lo mismo me pasa con estudiar, no me gusta.

-Va a tener que empezar a gustarte. No se trata de pasar los ramos, se trata de hacerlo bien, de que entiendas lo que haces. Se supone que el diseño gráfico es tu pasión, pero no lo estás demostrando. No sé qué te falta para que cambies tu actitud hacia los estudios.

-No me falta nada, papá. Lo tengo todo.

-Quizás ese es el problema. Tal vez deberías buscar trabajo.

-¿Qué?

-Un trabajo. Algo que te dé sentido de realidad, que te ayude a poner los pies en la tierra y que te haga ver lo agradecido que deberías estar. Estoy creyendo que no lo valoras y eso sería muy triste.

Harry hizo una pausa. La verdad es que simplemente estaba acostumbrado a no tener carencias, nunca le dio muchas vueltas al asunto tampoco.

-Pero no sé en qué podría trabajar... No quiero terminar vendiendo hamburguesas.

-Ese es un trabajo en el que no necesitas experiencia, y que tiene horarios flexibles.

-¿Y si prometo estudiar más y mejorar mis calificaciones?

-Eso lo tienes que hacer de todas maneras, no es un trato Harry. Pero si lo logras de aquí a un mes, puedo pensar en darte trabajo en el despacho.

En los oídos de Harry, eso sonó mucho peor.

Suspiró y botó el aire. -Está bien, papá. Te prometo que subiré mis notas... Y por cierto, no recordaba que cocinaras tan bien. La lasaña te quedó increíble.

-También vas a empezar a cocinar, aunque sean unos fideos o arroz. Es parte importante de crecer, sobre todo si tienes ganas de independizarte pronto. Ahí te darás cuenta de que no puedes pensar en pedir comida todo el tiempo.

-Pero yo no me quiero independizar...

-Ya querrás hacerlo, créeme.

Harry rodó los ojos, ya cansado de tanta conversación.

Mientras eso pasaba en el departamento del alfa, Louis atendía gente que llegaba de noche a la bencinera, por una bebida o a comer algo. Trabajaba desde las once de la noche hasta las seis de la mañana, luego llegaba a su casa donde vivía con sus padres, se bañaba, comía algo, tomaba a su pequeño hijo, Jasper, y salía, camino a la guardería y luego a la universidad. Después de la universidad, corría a buscar a su bebé de cuatro años y se iban a casa. Compartía con él unas horas, cenaban, lo bañaba, y lo hacía dormir. A las diez y media llegaba la niñera, que pagaba con su sueldo.

A sus quince conoció a Jeremy, un alfa intenso y muy seguro, con aroma a ron, que lo enamoró con sus demostraciones de interés. En la escuela todos sabían que Jeremy quería a Louis, pero el omega no se dejó llevar tan fácilmente, y eso aumentó el interés del alfa. Meses después, cuando ya eran novios, Louis en su primera vez, quedó esperando un cachorro. Y eso significó que Jeremy desapareciera del mapa. Se mudó, nadie nunca supo a dónde, y nadie preguntó tampoco. La familia de Louis, que nunca estuvo de acuerdo con esa relación, lo presionaron para que se quedara con el bebé, aunque Louis nunca dudó de tenerlo, a pesar de su edad. Simplemente romantizaba la realidad y pensaba que el cachorro era una extensión de su amor.

Una vez que nació Jasper, se dio cuenta de que las cosas no eran tan fáciles como pensaba. Sus padres lo ayudaban con techo y comida, pero no cuidaban al pequeño, ni lo ayudaban con sus horarios tan apretados. Por eso, recién a sus veinte años había podido entrar a la universidad, porque todo se le puso cuesta arriba. Apenas pudo, tuvo que llevar a una guardería a su hijo, y afortunadamente encontró una gratuita donde lo recibieron y lo cuidaban muy bien. Luego de eso pudo buscar un trabajo, pero sabía que tenía que ser de noche, no tenía más opción. Lo poco que le quedaba de tiempo, estudiaba y hacía sus trabajos y por eso es que no era un mejor estudiante, era imposible en sus condiciones. Muchas veces sencillamente no podía decidir entre su hijo y los estudios, siempre ganaría el cuidado de Jasper.

Y se sentía tan cansado, agotado a más no poder. Su aroma a hojas secas llevaba su melancolía grabada en cada una de sus notas. Hablaba de un omega introspectivo, observador, con una pequeña tristeza tal vez, un algo que evocaba al otoño. Y Louis amaba perderse en su aroma, pese a todo era cálido, reconfortante como una taza de leche tibia. Dormía cada vez que podía, muchas veces en el trabajo sus compañeros lo cubrían y cuando hacía dormir a su hijo dormía con él un par de horas. Pero estaba cansado. Por eso descubrir a Zayn para el trabajo y a Liam en su vida, se sintió como un bálsamo y un oasis.

Soñaba con el día en que sus diseños fueran descubiertos por alguien que quisiera pagarle un buen precio por su trabajo, y así tener un poco más de tranquilidad en su vida. No poder dedicarle más tiempo a su hijo lo mataba lentamente. Sentía que lo veía poco y que crecía demasiado rápido.

Esa noche, mientras trabajaba, pudo revisar rápidamente las ideas que Zayn le había mandado por mail, para tener una idea y no llegar tan perdido al siguiente día, y se sintió por completo satisfecho. Zayn tenía un gran talento, y lo demostró captando de inmediato lo que Louis quería para su trabajo.

Al llegar esa mañana a casa, se bañó con rapidez y fue a vestir a Jasper. Mientras lo dejaba dormir un poco más, fue a la cocina a preparar el desayuno para los dos. Se encontró con su mamá.

-Buenos días, -saludó Louis, sirviéndose un poco de leche con cereal, y picando fruta y preparando dos sándwiches, todo muy rápido.

-Hola, ¿ya te vas?

-Apenas termine aquí... Tengo mucho qué hacer en la universidad, pero no quise despertar tan temprano a Jasper.

-¿Cómo te ha ido?

-Bien, ya sabes... Corriendo con todo.

-Bueno, es lo que te buscaste, pero no vamos a hablar de eso. Quería desearte un buen día, -dijo acercándose a dejar un abrazo y un beso a su hijo, que estaba más que sorprendido.

-¿Pasa algo?

-¿La verdad? Sí. A tu papá lo van a trasladar a Nueva York, y vamos a vender esta casa.

-¿Qué? Pero yo no puedo irme con ustedes.

-No lo harás. No te estoy invitando, solo te aviso que tienes que buscar un lugar antes de que nos vayamos.

El corazón de Louis se rompió. Nunca imaginó algo así.

-Entiendo... Y supongo que se irán de forma indefinida... ¿No les importa no ver más a Jasper?

-Sabes que aunque vivan aquí, no tenemos una relación con él. Nunca podríamos, es hijo de ese infeliz, y de esa relación con la que nunca estuvimos de acuerdo. No podías esperar que lo amáramos como si nada hubiese pasado.

Y eso, aunque Louis lo sabía muy bien, también dolió en lo más profundo de su ser.

-Sí, lo sé. Ya me tengo que ir, que tengas un buen día...

Louis salió de la cocina conteniendo sus lágrimas. Tendría que ahorrar más aún, para poder buscar una pieza a la que irse cuando sus padres se fueran. Se puso muy nervioso con la noticia. Guardó las colaciones, y se puso su mochila. Luego intentó despertar a su pequeño, pero el niño estaba muy cansado. Lo tomó en brazos y salió con él, camino a la guardería. Desde ahí y a pesar de que era temprano, corrió a la universidad. Alcanzó a repasar algunas materias, y a bosquejar algo para uno de sus trabajos finales.

Al finalizar sus clases, se encontró con Zayn en el pasillo y se fueron a la cafetería a revisar lo que les faltaba.

El alfa compró un par de cafés, cosa que Louis agradeció, ya que ese día tenía más sueño de lo normal.

-¿Cómo estás? Te ves cansado.

-Lo estoy... ¿Y tú?

-Bien, ya sabes, preparando los últimos trabajos. Me gusta adelantarme y no andar corriendo a última hora.

-Intento hacer lo mismo, pero no siempre me alcanza el tiempo.

-No sé que te parezca, pero me gustaría que después de entregar el trabajo fuéramos amigos. Me caes muy bien.

Louis sonrió. -Pienso lo mismo, yo feliz de ser tu amigo... Me hacen falta...

Y Zayn no quiso preguntar, no todavía.

-Entonces... ¿Pudiste revisar las alternativas que te envié?

-Sí. La número dos me encantó, creo que es perfecta, no le cambiaría absolutamente nada.

-Es la que más me gusta también. Resaltan mucho tus diseños. No me has dicho si me venderías algo, lo que sea, todo me gusta.

-No sabría cuánto cobrar...

-Yo voy a averiguar con otros de los chicos de diseño de modas y llegamos a un acuerdo. Esa camisa me hace ojitos, y la quiero.

-Gracias por eso.

-Lo digo en serio. Creo que tienes un talento único, los demás son un poco más de lo mismo, pero tú tienes un concepto diferente, un poco más atrevido y original. Me gusta mucho.

-Ya basta, me haces sonrojar, -rio Louis, como hace mucho no le pasaba.

En ese momento iban entrando a la cafetería, Liam y Harry, discutiendo sobre algunos puntos del trabajo.

-Hola, -saludó Liam. -¿Terminando el trabajo? -Preguntó un poco curioso de haber visto a su amigo riendo, casi como si estuviera coqueteando.

-Ya terminamos, de hecho. Estábamos conversando de que me gustaría comprarle algunas de sus prendas y Louis no sabe qué precio cobrar.

-Ahhh, pero eso es fácil. Los chicos de segundo tienen una especie de arancel que manejan la mayoría de los que venden sus diseños. Está en la página web de la carrera.

-¡Tienes razón! Lo había olvidado, -dijo Louis. -¿Puedes buscarlos tú? Yo debo irme.

-Claro, hablamos mañana.

-Nos vemos, -se despidió, poniéndose su mochila y saliendo con rapidez, camino a la guardería.

-¿Es mi idea, o siempre veo a este chico corriendo? -Preguntó Harry.

-SÍ, -Confirmó Liam. -Tiene mucho qué hacer.

Liam sobre todo, sentía que algo no andaba bien. Le parecía un exceso no tener tiempo ni para respirar.

-¿Y ustedes? ¿Ya terminaron? ¿O siguen dando vueltas? -Quiso saber Zayn, sonriendo.

-Estamos dando los últimos retoques, -afirmó Harry. -Lo que pasa es que Liam es muy quisquilloso.

-Tú eres muy relajado, lo sabes. Y testarudo en otras cosas. A Harry le costó bastante entender que la página web era a gusto del diseñador de modas, no del diseñador gráfico.

-Ya da igual, -dijo Harry. -Lo importante es que avanzamos y que ya está casi terminado.

-Sí. Es lo mejor, si no, se nos iba a juntar con los otros trabajos y exámenes. No puedo creer que el año pasó tan rápido y que ya estamos a punto de terminar nuestro primer año.

Liam le encontró toda la razón a Zayn, pero no pudo decirlo porque estaba rendido a los pies de ese alfa tan hermoso, que hablaba con tanta calma y seguridad. Era tan diferente a los demás alfas que conoció, que solo quería que Zayn lo mirara como lo que era. Un omega sencillo, simple, pero muy profundo en sus sentimientos, calmado y que buscaba sin querer, con quien compartir su vida en una relación de igualdad y de tranquilidad. No era alguien super apasionado, y no era lo que buscaba tampoco. No podía saber que Zayn solo quería marcarlo con su aroma a lavanda seca y envolverlo en su esencia introspectiva, tranquila y dominante de manera equilibrada. Sin embargo, el alfa no se atrevía a avanzar, primero, porque era muy rápido, y segundo, porque sentía que Liam necesitaba y buscaba alguien más intenso y vehemente en sus demostraciones.

Y Harry, aunque nunca se daba cuenta de lo que pasaba a su alrededor, supo que ese par frente a él estaban cayendo por el otro.

-Me voy, tengo sueño, y necesito una siesta, -informó Harry, aburrido de las miradas de reojo que se daban Liam y Zayn.

-Que te vaya bien, -se despidió Liam. -Y recuerda que es la segunda opción la que hay que corregir.

-No se me olvida, nos vemos.

Harry salió con ánimos de caminar, cosa extraña en él.

-¿Quieres tomar algo? -Preguntó Liam, con una sonrisa tímida.

-¿Un jugo? Pero déjame invitarte.

-Claro que no... Ya vengo, -respondió Liam con suavidad, enloqueciendo a Zayn, que amaba ese terciopelo de la voz del omega.

Se quedaron conversando por horas, hasta que se les hizo muy tarde, y debieron irse a estudiar.

Cuando Harry iba saliendo, cambió de opinión y se decidió por tomar un bus hasta su departamento. Iba mirando por la ventana, cuando vio a Louis caminando con un niño de la mano. El pequeño era igual al omega, ¿sería su hermano? Seguramente. Quizás debía cuidarlo y por eso no tenía tiempo de algo más. Se quedó dormido en el bus y despertó justo a tiempo para bajarse.

Louis llevaba a Jasper por un helado. No tenían mucho tiempo, pero Louis quería consentir un poco a su hijo. Disfrutaron de un delicioso helado de chocolate, y luego volaron a casa. Jugaron un rato, y luego comieron una merienda de fruta. Después de jugar un poco, Louis lo bañó, le preparó la cena mientras el niño veía caricaturas en el computador del omega, y finalmente lo hizo dormir temprano. Aprovechó de descansar también, hasta que sonó su alarma y debió levantarse para arreglarse y salir a trabajar.

Mientras iba en el bus, estudiaba para su próximo examen, y en la bencinera hubo poco trabajo esa noche, por lo que pudo dormir un par de horas más. Sus compañeros lo querían mucho porque sabían todo lo que se esforzaba Louis por salir adelante, y por eso lo cubrían para que pudiera descansar lo que más pudiera.

El día de la presentación de las páginas web llegó rápidamente.

Había trabajos realmente buenos y otros bastante regulares.

El que presentaron Louis y Zayn fue uno de los mejores, y el omega estaba más que feliz, ya que con esa excelente calificación su promedio mejoraba notablemente.

En cambio, y comparado con los demás, el trabajo de Liam y Harry parecía descuidado y hecho a la rápida. Liam solo quería llorar y Harry se sentía satisfecho.

Una vez que salieron de esa clase, se encontraron los cuatro en el pasillo.

-No puedo creer lo que hiciste, -dijo Liam, tan apesadumbrado que Harry se sintió mal. -Te pedí que corrigieras algunas cosas, no que hicieras todo de nuevo a tu manera. Esta calificación baja todo mi promedio... Jamás volveré a trabajar contigo...

Liam se fue, y Louis salió tras él.

-¿Es verdad? ¿Cambiaste cosas que Liam no te pidió? -Preguntó Zayn.

-Estoy seguro de que hice lo correcto, y para mí quedó super bien.

-Harry... Tú puedes hacer mucho más, eres muy bueno en esto y este trabajo era muy fácil. Solo tenías que seguir las indicaciones de Liam, y ahora le arruinaste sus calificaciones por la que se ha esforzado tanto.

-No sé por qué le dan tanta importancia a eso de los promedios...

-Todos tenemos realidades distintas. Y aunque yo no debería decírtelo, Liam tiene una beca, y si sus calificaciones no son lo suficientemente buenas se la van a quitar y quizás no pueda seguir estudiando. Por eso le da tanta importancia, para él esto no es un juego. Hay muchos y muchas que ven en la universidad la única oportunidad de sus vidas, o que estudian y trabajan, y que tienen muchas otras responsabilidades. No puedes simplemente creer que todos viven tu realidad. Piénsalo.

Zayn se fue a la cafetería por un café, donde encontró a Liam y Louis. Compró tres cafés y tres sándwiches. Los llevó en una bandeja.

-¿Puedo sentarme? -Preguntó Zayn.

-Sí, claro, -respondió Liam, ya recuperando su calma habitual. -Gracias por esto, necesitaba un poco de café.

-Sí, también yo. Gracias Zayn, -dijo Louis, mirando el sándwich y sin atreverse a tocarlo. Zayn se dio cuenta y para romper el hielo, tomó su pan y comenzó a comer.

-Está muy bueno, -aseguró. -Pruébenlos.

Los tres comieron hasta terminar.

-Lamento mucho lo que pasó con Harry. ¿Afecta mucho tu promedio?

-Me baja casi un punto... Menos mal tenía uno alto, si no, esto hubiera sido una catástrofe.

-Hablé con Harry. No sé porqué es tan cabeza dura. Tuve que explicarle lo de tu beca, perdón por hacerlo...

-No hay porqué ocultarlo, no es algo de lo que pueda avergonzarme.

Louis los miraba, y se daba cuenta de que entre ellos dos, la calma, el sosiego, la suavidad, eran una tónica hermosa y tierna. Sonrió, muy feliz por ellos, que al parecer no se daban cuenta de lo que pasaba. Sus aromas de manera casi imperceptible se fusionaban de manera cálida, hipnótica, íntima.

-Debo irme, tengo que repasar unos apuntes, -murmuró Louis, lo más despacio que pudo y salió de la cafetería.

Estaba en el pasillo, buscando uno de sus cuadernos, cuando se encontró con Harry.

-Hola, -saludó sin miedo ni pesar, el alfa.

-Hola, -contestó Louis, un poco abrumado por la energía que sentía de parte de Harry. El aroma a fogata, tan vivaz, tan luminoso, contrastaba demasiado con su olor tan nostálgico y suave.

-¿Cómo está Liam?

-Mejor...

-¿Solo mejor? ¿Algo más?

-No sé qué esperas que te diga. Si quieres saber más, está en la cafetería.

No había dureza en la voz de Louis, al contrario, una ternura excesiva, que descolocó a Harry en un nuevo nivel. El alfa lo quedó mirando, observándolo demasiado atentamente, casi como si quisiera intimidarlo. Su fuego se sentía con ganas de provocar una hoguera, pero la mirada que le devolvió Louis, en vez de encenderlo, lo calmó. Los ojos de Louis evocaban al otoño, a una serenidad profunda, tan tierna, tan desgarradoramente apacible, que el alma inquieta del alfa se sintió en casa.

-Tienes razón... Creo que necesito disculparme...

-Estoy seguro de que estará todo bien.

-Te vi ayer... Ibas con un niño muy bonito, ¿es tu hermano?

Louis iba a contestar, cuando sonó el timbre para entrar a la segunda clase. Sonrió y caminó por el pasillo, mientras Harry no podía moverse. Por suerte apareció Zayn y pudo llevárselo.

-¿Estás bien? -Le preguntó a su amigo.

-Sí... Quería hablar con Liam pero no alcancé... Lo que me dijiste fue como un balde de agua fría. La mayoría del tiempo no pienso en los demás y creo que recién estoy entendiendo algunas cosas.

Zayn lo quedó mirando muy serio. -¿Te sientes bien?

-Claro que sí, ¿crees que está mal lo que dije?

-Está muy bien, pero es como si me hubieran cambiado a mi amigo.

-¿Qué sabes del amigo de Liam?

-¿De Louis? No mucho. Sé que es un omega que es muy esforzado, estudia y trabaja porque al parecer las cosas en su casa no están bien.

-Lo vi ayer con un niño de la mano, creo que es su hermano, porque se parecían mucho.

-¿Te gusta? Louis es un omega muy bonito, y tiene este aire tan cálido... Su aroma es perfecto para él.

-Es verdad... Su aroma es... Maravilloso...

Zayn volvió a mirarlo, ahora perplejo, pero no quiso seguir conversando. Había llegado el profesor.

Al terminar la jornada, Harry corrió hasta la clase de Liam, esperándolo.

-Hola... Yo, quería disculparme, -dijo el alfa. -Jamás debí hacer lo que hice, y siento mucho que tuviéramos una mala calificación.

Liam lo quedó mirando. -Gracias por venir a disculparte, creo que es un gesto muy bonito de tu parte. Está todo bien entre nosotros.

Harry botó el aire que estaba reteniendo y sonrió.

Sonrisa que se quedó en su cara al mirar a Louis, mientras el omega guardaba sus apuntes en su mochila.

Liam siguió la mirada de Harry y entendió.

-Podríamos ir a la cafetería, -ofreció Liam, pensando no solo en Harry y Louis; lo hizo pensando, sobre todo, en Zayn.

-Es una buena idea... Voy a preguntarle a Zayn...

-Trata de no caerte ni pegarte con las paredes, -dijo Liam, divertido.

-¿Ah? Sí, sí... No te preocupes...

Harry caminó por el pasillo sin tropezarse.

-¿Tienes tiempo de un jugo o algo? ¿Vamos a la cafetería? -Preguntó Liam a Louis.

-Tengo media hora.

-Siempre andas corriendo, pero nunca hemos hablado del porqué.

-Solo porque no hemos tenido tiempo. Ya sabes que trabajo de noche, y que vengo a la universidad, pero además, soy papá. Tengo a Jasper, tiene cuatro años.

-¿Qué? ¿Es en serio? ¿A qué hora duermes? ¿Cómo lo haces?

-Son muchas preguntas, -rio suavemente. -Duermo muy poco, por eso siempre ando apurado, necesito agregarle horas a mi día.

-Lo entiendo, ahora todo tiene sentido. ¿Vamos?

-Vamos.

En la cafetería ya estaban sentados Harry y Zayn.

-Hola, -saludó Liam, sonriendo.

-¿Les puedo invitar un café? O lo que quieran, -dijo Zayn, con toda calma. Nadie podría notar su nerviosismo.

-Yo quiero un sándwich de jamón y queso, y un café, -respondió Harry, sin vergüenza.

Louis lo miró, dándose cuenta de que ese alfa de profundos ojos verdes no tenía idea de lo que pasaba.

-Un café estaría bien, -contestó Louis. -Gracias.

-¿Un jugo de naranja? -Coqueteó Liam, de manera muy contenida. Solo lo justo para que Zayn se perdiera en su sonrisa.

-Ya vengo... -Susurró Zayn, como si de pronto todo hubiera desaparecido del mundo.

Un silencio incómodo apareció entre los tres que esperaban en la mesa. No tenían tanta confianza como para hablar de cualquier tema, pero Louis rompió el hielo.

-Supe que el profesor de costura nos va a pedir hacer una prenda de ropa y que el modelo debe ser uno de ustedes, -explicó Louis mirando a Harry, que estaba mal sentado, todo doblado en la silla y con la mitad del cuerpo sobre la mesa.

-Qué flojera... ¿Por qué siempre quieren que hagamos trabajos y más trabajos? -Se quejó Harry.

-A mí me gusta hacer trabajos prácticos. Los prefiero a las pruebas escritas, -contó Liam.

-No tengo problema con ninguno, solo me complica cuando nos piden hacer trabajos con más personas, porque mi tiempo es escaso y eso no todos lo entienden.

Zayn llegó con los pedidos, y los puso en medio de la mesa.

-¿Tienes que cuidar a tu hermanito? ¿Es por eso que no tienes tiempo? -Preguntó Harry.

-No es mi hermano, -respondió, Louis, sonriendo. -Es Jasper, mi hijo.

Harry palideció y se le cayó la cara, haciendo que Louis se sintiera ligeramente mal. Estaba acostumbrado a que muchas veces lo miraran de mala manera por ser padre a tan temprana edad, pero por algún motivo que aún no podía descubrir, la reacción de Harry lo descolocó. Incluso le dolió un poco.

-Pero eres muy joven para ser papá... ¿Cuántos años tienes?

-Tengo veinte, y mi pequeño tiene cuatro...

-¿Qué? -Preguntó Harry, abriendo mucho los ojos.

-Eso...

-Ay Harry, ya baja dos cambios. Louis es papá, y uno muy responsable. No sé cuál es el problema, -aseguró Liam.

-No hay ningún problema, solo me sorprende. ¿Y tu familia te apoya? ¿Y el padre de Jasper?

Liam y Louis se miraron con ternura. Les parecía, sin necesidad de decirlo, que Harry estaba siendo muy genuino, y eso les gustaba mucho. En cambio Zayn le dio una patada por debajo de la mesa.

-El padre de mi bebé desapareció cuando supo la noticia y nunca más supe de él. Mis padres me apoyan con techo y comida, pero apenas nos hablamos. Ahora todo será más difícil porque se van a ir... Y yo tendré que buscar dónde arrendar una pieza barata... -Contó con pesar.

-¿Es en serio? ¿Te van a dejar en la calle? -Preguntó Liam, sin poder creerlo.

-Sí... No sé cómo lo voy a hacer, pero de alguna manera lo haré. Menos mal ellos no eran mi red de apoyo, eso sí hubiese sido un gran problema. Pero tengo a Fanny, la niñera, que me ayuda lo que más puede.

-Te llevaría conmigo, -dijo Liam, sinceramente. -Pero sabes que en mi casa estamos todos apretados. Mi hermana y su alfa, sus dos hijos, mis padres y mi hermano menor con el que comparto habitación... Por suerte tengo la beca y eso ayuda en algo a la economía de la casa.

-Lo sé, no te preocupes. Todos tenemos nuestras historias, -calmó Louis. -¿Y tú? ¿Cómo es tu familia?

-Vivo con mi mamá en un departamento que nos dejó mi papá antes de morir, -explicó Zayn. -Ellos se habían separado recién, y mi papá alcanzó a poner el departamento a nombre de mi mamá. Un mes después le dio un infarto.

-¿Te llevabas bien con él? -Quiso saber Louis.

-Muy bien. Los tres éramos muy felices, pero mi mamá comenzó a sentirse muy insegura y eso los alejó. Pero siempre estuvo al pendiente de los dos. Creo que nunca se separaron del todo, ni siquiera alcanzó a irse, siempre estuvo con nosotros. Mi mamá tiene un buen trabajo, por eso puedo dedicarme solo a estudiar, pero desde el próximo año buscaré un trabajo.

-¿Y tu familia? -Preguntó Liam a Harry.

-Mis padres se separaron hace años, yo vivo con mi papá. Él es abogado, y siempre ha trabajado mucho. A veces lo veía una vez a la semana, pero yo estaba bien con eso. Ahora dice que las cosas van a cambiar, -contó levantando los hombros, como si no le importara.

-¡Tengo que irme! -Gritó Louis, tomando su mochila y corriendo fuera de la universidad. Se le había pasado la hora.

Los demás lo vieron salir con algo de pesar.

-¿A que hora trabaja? -Preguntó Zayn.

-No estoy muy seguro, pero es algo así como de diez de la noche a seis de la mañana... No sé cómo está en pie si apenas duerme.

Harry estaba en silencio, algo extraño en él. Simplemente comenzaba a entender, de verdad, que debía darse con una piedra en el pecho. Él lo tenía todo, comodidades, preocupación, ayuda, y nunca lo había valorado. Lo mínimo que podía hacer era ser agradecido y no dar problemas, ayudar en lo que pudiera. Ahora imaginaba lo difícil de la vida de Louis, y su corazón dolía. Un sentimiento nuevo apareció en su cuerpo, en su alma, en su esencia. Quería cuidar a ese omega con su vida, entregarle todo lo que necesitara...

Pero, se dio cuenta en ese momento de que no tenía nada que ofrecer. Y más que eso, ¿por qué pensaba en algo así, si ni siquiera le gustaba Louis? ¿O es que sí le gustaba y había empezado a imaginar cómo sería tenerlo más cerca? Definitivamente era lo segundo.

No era alguien que se anduviera con rodeos, menos con él mismo. Sí, le gustaba Louis, le llamaba la atención la calma del omega, amaba cómo se sentía mirarlo, y conocer más de él le había agregado un sentimiento hermoso de admiración y orgullo. Y aunque todo había pasado casi de un segundo a otro, Harry no tenía miedo de lo que sentía. Solo había pasado, y ya. No necesitaba explicaciones, las ganas de querer envolver a Louis en su calor se hacía cada vez más imperioso.

No se había dado cuenta de que Zayn y Liam conversaban animadamente, aunque para ser precisos, lo hacían en murmullos, con toda tranquilidad, pero muy relajados. Harry había desaparecido para ellos.

Lentamente se hizo un rutina juntarse en la cafetería a tomar algo. La mayoría del tiempo eran los cuatro, a veces se sumaba Niall. Pero siempre, Harry se sentaba junto a Louis y así podía sentir un poco más de cerca ese aroma tan especial que le calaba los huesos y se incrustaba en su alma.

Ya al finalizar el trimestre, un día cualquiera, hablaban tranquilamente y como siempre en la cafetería.

-¿Has podido encontrar una pieza? -Preguntaba Zayn a Louis.

-Sí. Encontré una que está bastante lejos, pero por mientras me va a servir. Cuando empiecen nuevamente las clases espero poder optar a algo más cerca.

-Podrías traer a Jasper alguno de estos días, me encantaría conocerlo, -aseguró Liam.

-Mañana puede ser. Justo iba a faltar porque mañana tienen feriado administrativo en la guardería, pero en vez de eso lo traigo. Ojalá los profesores no se molesten.

-Dudo que lo hagan... Pueden ser estrictos, pero no creo que sean tan idiotas, -dijo Harry, conteniendo sus ganas de decir que él cuidaría al pequeño si pasaba cualquier cosa.

Louis le sonrió, y Harry casi cae desmayado. Liam y Zayn se dieron cuenta de la reacción del alfa, y se miraron cómplices.

Ellos se habían vuelto amigos, unos muy cercanos y que preferían tomarse las cosas con calma. Sabían que existían sentimientos más que amistosos, pero no querían correr, no les hacía falta.

-¿Qué le gusta a Jasper? ¿Los helados? -Quiso saber Harry, un poco menos nervioso.

-Ama los helados, sobre todo el de chocolate.

-¡Igual que yo! Estoy seguro de que nos llevaremos bien, -aseguró Harry, sonriendo grande, mostrando sus hoyuelos, y logrando que Louis se perdiera en ellos.

-Ya me voy... Nos vemos mañana, que pasen linda tarde, -se despidió Louis, saliendo de la cafetería.

Al día siguiente, Louis volvió a encontrarse con su mamá en la cocina.

-¿Ya encontraste a dónde irte?

-Sí, mamá... Una pieza casi en los suburbios.

-Qué bueno, porque nos vamos en dos días y debo entregar la casa.

-¿En dos días? ¿Y cómo quieres que me cambie en dos días?

-Eso es problema tuyo, agradece que te estoy avisando.

-Lo hago...

Louis se quedó con el mal sabor de boca. Por lo menos, al día siguiente era sábado, quizás sus amigos podrían ayudarlo. Tenía pocas cosas, pero mudarse con Jasper encima era casi imposible.

Terminó el desayuno, preparó una merienda para su hijo, lo despertó, bañó y alimentó, y con un poco de retraso, logró salir camino a la universidad. Cuando llegó, estaba Harry esperándolo.

-Hola, -saludó, cayendo enamorado ante la mirada suave y calmada del pequeño. Tenía los mismo ojos de Louis, solo que su pelo era rizado. Era muy lindo.

-Hola... Mira Jasper, él es un amigo, se llama Harry.

El niño se escondió entre las piernas de su papá, tímido y con vergüenza, robándose de inmediato el corazón de Harry, que se arrodilló frente a él.

-Me dijo un pajarito que te gustan los helados. ¿Qué te parece si al terminar las clases te invito uno muy grande?

-¿De chocolate? -Preguntó el pequeño.

-Claro que sí, es el mejor sabor del mundo.

Jasper sonrió.

Louis sonrió.

Harry sonrió.

-¿Y Zayn y Liam?

-No han llegado, y no sé por qué si en cualquier momento tocan el timbre, pero vamos, te acompaño a tu salón.

Caminaron por el pasillo, y Louis habló con su profesor de la primera hora, y no tuvo problema en que estuviera Jasper. Sin embargo, el de la última hora no estuvo de acuerdo. Louis se iba a quedar en la cafetería, con un poco de malestar, porque les darían el detalle del último trabajo del año que debían presentar, y que consistía en crear una pieza de ropa usando de modelo a alguno de los chicos de diseño gráfico.

Estaba suspirando mientras caminaba con su hijo, cuando se encontró con Harry y Zayn.

-¿Van a la cafetería? ¿Por qué? -Preguntó Harry.

-El señor Schmidt no autorizó que se quedara Jasper...

-Pero es una clase importante, ¿qué le costaba?

-Nada, pero no hay mucho que pueda hacer. Los esperamos en la cafetería.

-No... Si te sientes tranquilo, y Jasper quiere, yo lo puedo cuidar mientras vas a clases.

-¿Y tú?

-Déjame preguntarle al profesor.

Harry salió corriendo y volvió en dos segundos.

-No tiene problema. Yo lo cuido.

Louis se arrodilló para hablar con su hijo.

-¿Puedes quedarte con Harry unos momentos? Yo voy a estar en otro salón y él te va a cuidar, ¿está bien?

-¿Y después el helado?

-Sí, bebé... Después el helado.

-Bueno.

-Nunca voy a poder pagarte esto... Gracias...

Y Harry se perdió en la suavidad de las palabras de Louis, que parecía acariciarlas con su voz.

-Lo que quieras, -contestó, con su cara completamente enamorada, causando la risa de Zayn.

-Ya vamos. Hola Jasper, soy Zayn, y también me gustan los helados.

-¿De chocolate?

-Mmmm, no... Mi favorito es el de pistachos.

-No me gusta...

-Pero puedo hacer una excepción y comer de chocolate, ¿qué te parece?

Jasper volvió a sonreír.

La clase estuvo tranquila. Harry había llevado, sin que nadie supiera, un cuaderno nuevo y unos colores para que el pequeño no se aburriera, sorprendiendo a Zayn.

Antes de que la clase terminara, Jasper estaba quedándose dormido, pero se despertó cuando Harry le recordó lo de los helados. Había una bonita heladería detrás de la universidad, y ahí irían.

Apenas sonó el timbre, Louis salió corriendo a buscar a su hijo, y lo encontró muy feliz en los brazos de Harry que le hacía morisquetas y caras divertidas.

Su corazón se sintió en paz. Pocas cosas habían en su vida, que le dieran tanta alegría, como que alguien quisiera a su pequeño, y que lo tratara bien. Y sus amigos estaban preocupados de hacer sentir bien a Jasper.

-¿Vamos? -Preguntó Liam. -Estoy antojado de helado de frutos rojos.

-Malas noticias, -dijo Zayn. -Hoy nos toca helado de chocolate para todos, ¿cierto Jasper?

-¡Sí!

-Harry, no es necesario que lo cargues. Él puede caminar.

-Claro que no. La clase estuvo muy difícil y Jasper terminó agotado.

Todos rieron.

Llegaron y el lugar era realmente muy bonito.

Louis miró los precios y se sintió un poco mal. Era bastante más caro de lo que pensaba y ya estaba aburrido de abusar de Zayn y Harry que siempre pagaban todo.

Harry lo sacó de sus cavilaciones. -¿Jasper puede con un cono? ¿O tienen que compartir uno?

-Uno se le hace poco, es su comida favorita, pero esta vez compartiremos uno...

-Claro que no, yo lo invité.

-Harry...

-No es pregunta, anda a sentarte con los demás.

Harry le guiñó un ojo y fue a comprar.

Volvió con dos conos y tres vasitos de helado.

-Este helado es muy rico, ¿qué opinas Jasper? -Preguntó Liam.

El pequeño solo movió la cabeza, estaba muy ocupado.

-Ni siquiera puede hablar, yo creo que le gustó, -dijo Harry, divertido.

-Es el mejor que hemos probado. Es muy cremoso y tiene mucho sabor a chocolate, -contó Louis. -Yo, siento y sé que he abusado de ustedes, pero necesito pedirles un favor, solo si pueden...

Liam, Zayn y Harry lo miraron preocupados.

-Nunca has abusado de nosotros, no sé de qué hablas.... -Opinó Harry. -Pero dinos qué pasa.

-Mi familia se va a ir en dos días... Y necesito mudarme mañana mismo. No tengo muchas cosas, pero hacerlo solo con Jasper es complicado.

-¿A qué hora tengo que estar allí? -Preguntó Harry a la velocidad de la luz, provocando la tierna sonrisa de Louis.

-¿A las diez?

-Perfecto, ahí estaremos, -aseguró Zayn. -Así logramos hacer todo de un viaje.

-Yo puedo ir en auto.

-¿Cómo tienes auto? -Preguntó Harry, -¿si en tu familia hay problemas económicos?

-Harry, no seas imprudente, -dijo Zayn, pegándole en el brazo.

-Lo siento, solo era curiosidad.

-No hay problema. Mi cuñado tiene auto, porque trabaja entregando paquetes para un negocio que vende artículos de oficina. A veces tiene poco trabajo y me lo presta.

-Ahhh, qué suerte entonces, así podemos hacer todo de un solo viaje.

-Gracias a todos por ayudarme, y gracias por el helado, pero ya debo irme, lo siento.

-Te acompaño a la parada de buses, yo me llevo a Jasper, se quedó dormido.

-Y todo sucio, -se lamentó Louis. ¿Lo puedes sostener para limpiarlo? -Pidió a Harry.

-Claro.

Louis tomó unas toallitas húmedas de su mochila y limpió la carita de Jasper. -Listo, vamos.

Caminaron en silencio, por tres cuadras, hasta llegar al paradero.

-Gracias de nuevo... No tenías que molestarte...

-No es molestia, en serio. ¿Estás seguro de que puedes irte con Jasper en brazos? Puedo acompañarte hasta tu casa.

-Harry, es algo que hago todos los días, -contestó riendo. -Puede parecer difícil, pero estaremos bien, gracias por preocuparte.

-Es muy lindo, se parece mucho a ti.

-¿Me estás diciendo lindo?

Y esa pregunta, en vez de intimidar a Harry, encendió el fuego de su aroma.

-Lo hago, -contestó con seguridad.

Louis lo miró, con esa ternura característica, y acarició su mejilla.

-Ahí viene mi bus... Hasta mañana Harry...

-Hasta mañana.

Harry se fue al departamento suspirando. El resto de la tarde, se dedicó a estudiar. Lamentaba la mediocridad de sus calificaciones, necesitaba volver el tiempo atrás y empezar de nuevo. Le quedaban tres trabajos, y se juró hacerlos bien. Adelantó lo que más pudo, hasta que llegó su papá. Comieron mientras conversaban animadamente.

-¿Es mi idea o estás más alegre que de costumbre? ¿Hay algo que deba saber?

-Sí... Hay algo, o mejor dicho, alguien.

-¿En serio? ¿Tú? Hijo, qué gran noticia me das. Cuéntame de él.

-Se llama Louis, es el omega más precioso del mundo, tiene unos ojos hermosos... Y es tan... Sacrificado... Tiene un hijo, Jasper, una cosita linda, y trabaja y estudia. No sé cómo lo hace, no tiene apoyo de su familia...

-¿Cómo puede ser eso? ¿Qué clase de familia es?

-Una muy poco amable. Se van del país y simplemente dejaron a Louis a su suerte. Mañana se va a mudar a una pieza que encontró cerca de los suburbios, y que es lo único que puede pagar por ahora.

Joseph estaba mudo. -No lo puedo creer, -dijo por fin. -¿No te importa que tenga un hijo?

-¿Debería hacerlo?

-No, solo quiero que estés seguro de que las relaciones no son fáciles, y menos aún con un hijo.

-Pero papá... Louis ni siquiera sabe que existo.

-Entonces no ve bien. No es porque seas mi hijo, pero no eres alguien que pase desapercibido. Tu presencia siempre llena los espacios, y si te manejaras mejor, serías imparable.

-¿Es normal sentir que he hecho todo mal? Mi lobo me dice que debo cuidar de Louis y Jasper, pero no tengo nada qué ofrecerles.

-Apenas tienes dieciocho, hijo.

-Sí, pero soy un chico con privilegios y no los he aprovechado. Debería ser el mejor de mi clase, quizás tener un trabajo, ser más ordenado, menos egoísta...

Caminaba Harry de un lado hacia el otro, en un estado intenso de confusión.

-Pero aún puedes cambiar todo eso. ¿Quieres ir a trabajar conmigo?

-Sí, papá, por favor.

-Bien. Vas a ser el mensajero del despacho. Llevarás y traerás papeles y documentos desde la oficina a diferentes notarías y empresas. Puedes trabajar medio día aunque sean vacaciones, así te queda tiempo para adelantar materias para el próximo año.

-¡Gracias papá! -Dijo abrazándolo con fuerza, mientras Joseph sonreía orgulloso.

Al día siguiente, Harry se levantó temprano. Se bañó y ordenó su habitación. Su papá ya estaba en la cocina preparando el desayuno.

-Huele delicioso, ¿qué es?

-Son solo panqueques y fruta, y también café.

-Qué rico...

-Te levantaste temprano, ¿dormiste bien?

-Sí, estaba agotado. A las diez tenemos que estar en la casa de los padres de Louis para ayudarlo con la mudanza.

-Deberías fijarte bien qué cosas tiene y qué le hace falta, para comprarle un regalo al pequeño.

-¿A ti no te importa que me haya fijado en un omega que ya tenga un hijo?

-¿Tendría que importarme? Harry, uno no decide de quién se enamora, y un hijo jamás debería ser un error ni un motivo para avergonzarse. Me importaría si me dijeras que Louis es un padre irresponsable, pero no lo es, por el contrario. No podría estar más feliz si él te corresponde.

-¿Sabes que te amo? -Preguntó Harry, sonriendo.

-No más de lo que yo te amo a ti. Ahora, a comer antes de que se te haga tarde.

Después del desayuno, Harry salió camino a la casa de Louis. Le costó un poco encontrar la dirección, porque era muy distraído, pero lo logró. Esperó afuera a que llegaran los demás, y una vez que se reunieron, le avisaron a Louis por mensaje que ya estaban listos.

El omega los hizo pasar directamente a su habitación. Era bastante pequeña, por lo que las cosas de Louis eran realmente pocas.

-Esto está listo, -dijo mostrando dos mochilas. -Me faltan los muebles...

-Voy a dejar las mochilas en el auto, -dijo Liam.

Los muebles consistían en un pequeño escritorio, una silla, una mesita de noche y una cajonera. Todo estaba en perfectas condiciones.

-¿Y la cama? ¿Te las vas a llevar? -Preguntó Zayn.

-No, la pieza tiene una, por suerte.

-Entonces, estamos listos, -avisó Harry, después de acomodar todo en la parrilla del auto de Liam.

-¿Podrías llevarte a Jasper? -Pidió Louis. -Voy a despedirme de mis padres.

-Hazlo tranquilo, yo me llevo a este príncipe.

Harry lo tomó en brazos con cuidado, y el pequeño de inmediato apoyó su cabeza en el hombro del alfa.

Louis tomó una respiración profunda y fue hasta la habitación de sus padres.

-Permiso, -dijo entrando. -Quería avisarles que ya me voy.

-Bueno, que te vaya bien.

-Gracias por todo, por ayudarme y apoyarme...

-Era lo mínimo que podíamos hacer. Ah, hay una maleta pequeña en el clóset, llévate la despensa que quieras, nosotros no necesitamos nada.

-Muchas gracias, los quiero mucho. Adiós mamá, adiós papá... Buen viaje.

Y salió, tomando la maleta. En la cocina sacó lo que más pudo, incluso agregó un par de bolsas de mercadería. Todo lo ayudaría en ese momento.

Liam estaba listo para manejar, solo esperaba que Louis se acomodara con Harry en los asientos traseros para poder irse de esa casa, que nunca fue un hogar.

Cerca de veinte minutos después, llegaron a un pequeño edificio. En el primer piso al fondo, estaba la pieza de Louis, que tenía, como él lo había dicho, como mueble solo una cama. Pero tenía un baño pequeño, y una cocina muy básica, pero que servía para salir del paso día a día.

Entre todos lograron acomodar las cosas, y los chicos incluso ayudaron a Louis a guardar la ropa en los cajones y a dejar la despensa ordenada. Jasper parecía ser el más feliz. Miraba todo con alegría, y se acercaba tocando con curiosidad.

-¿La niñera que te ayudaba, puede venir hasta acá a cuidar a Jasper? -Preguntó Harry, preocupado.

-Por suerte sí, le queda más cerca de hecho.

-Menos mal, una preocupación menos, -dijo Liam.

-¿Y el fin de semana también trabajas? -Quiso saber Zayn.

-Sí, no tengo día libre. Ha sido la única manera de poder ahorrar un poco.

-¿Y para qué ahorras?

-Para tantas cosas... Para un departamento, para una máquina de coser de las más modernas, para la escuela de Jasper... Me gustaría que me alcanzara para todo, pero no se puede. Por ahora debo intentar buscar algo más cerca de la universidad y de la guardería.

-Sí, quedaste bien lejos... -confirmó Liam. -De todas maneras, puedes contar con nosotros para lo que necesites, y espero que no tengas vergüenza de pedir ayuda.

-Liam tiene razón. Puedes apoyarte en nosotros, podemos cuidar a Jasper si necesitas estudiar, o si solo quieres dormir.

El brillo en los ojos de Louis les dijo a cada uno, lo feliz y agradecido que estaba.

-Creo que es hora de dejarte tranquilo, -dijo Harry, sin ganas de irse. Quería quedarse y vivir en ese lugar, aunque tuviera que dormir en el piso.

-No tengo cómo agradecerles, han hecho tanto por mí, jamás lo olvidaré.

-Gracias a ti por confiar en nosotros... -habló Liam. -Nos vemos el lunes.

Los tres chicos salieron, dejando a Louis muy bien instalado.

En el auto conversaban.

-Ojalá y estén bien, -opinó Harry.

-Parece que te importa mucho, ¿verdad? -Preguntó Zayn, sabiendo muy bien la respuesta.

-Me importa más de lo que pueden imaginarse.

-¿Te gusta? -Quiso saber Liam.

-Me encanta, no puedo negarlo. Es como si mi lobo me gritara por cuidar de ellos.

-Es de las cosas que más admiro de ti. Esa facilidad de decir lo que piensas sin rodeos, aunque a veces seas desubicado, -rio Zayn, muy feliz de estar de copiloto de Liam.

-¿Podrías dejarme cerca del centro comercial?

-¿Vas a ir de compras?

-Sí. Quiero comprarle unos cuadernos y colores a Jasper. Los que tiene están todos gastados.

-Aww, qué tierno de tu parte. Es un gran detalle, -opinó Liam. -Ese niño es de lo más lindo que vi, y tan tranquilo.

-Debe haber sacado la personalidad de Louis, estoy seguro de eso, -afirmó Zayn.

-Creo lo mismo. Gracias por acercarme, nos vemos amigos.

Harry se bajó del auto, y recorrió el lugar. Habían tantas cosas lindas para un pequeño de cuatro años, que no sabía qué hacer. Decidió finalmente, quedarse solo con los cuadernos y colores, y quizás más adelante regalarle ropa o algo así.

Al llegar al departamento, terminó de ordenar su habitación. Ya no fue tan difícil, porque estaba aprendiendo a mantenerla limpia. Luego de eso, almorzó con su papá, y en la tarde, se puso a estudiar para sus exámenes finales. No era difícil y no le costó nada entender y aprender las materias. Era un chico inteligente y de verdad el diseño gráfico era una de las pocas cosas que lo apasionaban.

Antes de dormir, temprano, le envió un mensaje a Louis.

“¿Cómo estuvo el primer día? ¿Jasper ya duerme?”

La contestación de Louis se demoró un par de minutos.

“El día estuvo bien, se siente bien tener mi propio lugar y no tener que depender de alguien más. Jasper duerme profundamente. ¿Y tú?”

“Me voy a dormir temprano, ¿ya estás trabajando?”

“Voy llegando a la bencinera, ¿por qué vas a dormir tan pronto?”

“Estoy cansado, estuve estudiando y limpiando”.

“Descansa entonces, ya debo irme. Nos vemos, Harry”.

“Nos vemos, Louis”.

Harry suspiró, algo extraño en él. Sentía que se estaba enamorando a la velocidad de la luz.

El lunes llegó rápidamente, para alegría de Harry, que esperaba poder disfrutar de la compañía de Louis, aunque fuera un momento corto.

Al final de la primera clase, Louis fue a buscar a Harry a su salón, dándole una gran sorpresa al alfa.

-¿Pasó algo? ¿Estás bien? -Preguntó Harry, preocupado.

-Estoy bien... Quería preguntarte si quieres ser mi modelo para el último trabajo del curso.

-¿Yo? ¿En serio?

-Sí... ¿No puedes?

-Claro que sí, tengo todo el tiempo del mundo.

-¿Crees que puedas irte conmigo, a mi pieza? Necesito sacarte las medidas, y que elijamos lo que voy a diseñarte. Estamos contra el tiempo.

-Por supuesto, lo que necesites.

-Gracias, ¡nos vemos a la salida!

Louis salió corriendo, ya iban a tocar el timbre.

A la salida, de todas maneras se juntaron en la cafetería y luego de eso, Louis y Harry se fueron, primero a buscar a Jasper y luego a la pieza de Louis.

Una vez que llegaron, Harry le entregó su regalo al pequeño, que no podía estar más feliz.

-No debiste molestarte, -dijo Louis, con su ternura característica y esa manera tan suave de hablar. -Pero muchas gracias. Dibujar y pintar es lo que más le gusta a mi bebé.

-Me alegra haber adivinado...

-Bien, pongámonos en modo trabajo. ¿Qué prefieres? ¿Chaqueta, camisa, pantalón?

-Una chaqueta me encantaría.

-¿Tienes alguna idea? ¿Bolsillos? ¿Cierres? ¿Botones?

Harry lo quedó mirando, perplejo. -Son muchos detalles... Me confundí.

-Discúlpame, -pidió Louis, sonriendo. -Déjame mostrarte algunas ideas que tenía bosquejadas en mi cuaderno.

El omega sacó de su mochila uno de sus cuadernos y le mostró a Harry varios dibujos que tenía adelantados.

-Tienes mucho talento... Lo había pensado cuando vi la página web que te diseñó Zayn, pero ahora me doy cuenta de que de verdad eres un excelente diseñador de modas... Estos bosquejos son increíbles... Me encanta esta chaqueta, me gusta que tiene cierres gruesos y que aunque sea negra, tiene mucha personalidad.

-¿Le agregarías algo?

-Me gustaría que los cierres fueran plateados, ¿puede ser?

-Va a quedar muy bien.

-Y cuando la termines, ¿me la puedes vender?

-Primero tienes que verla terminada. Déjame tomar tus medidas.

Y ese momento fue una tortura para Harry. Tener a Louis tocándolo, y tan cerca al mismo tiempo, lo hizo sudar del esfuerzo por no liberar su aroma e intentar algo más. Su fuego interior quería consumir las hojas secas y otoñales del omega.

Louis en cambio, pensaba Harry, era muy profesional y solo medía y anotaba los centímetros de cada detalle. El largo de las mangas, el ancho de la espalda, la circunferencia del cuello. El alfa no sabía que Louis deseaba volverse cenizas entre sus brazos, y que también estaba haciendo un gran esfuerzo por no ronronear frente a lo cerca que estaban.

Demasiado rápido terminó de anotar el omega.

-Mira, este es el género que utilizaré para la chaqueta, -explicó, mostrando un cuadrado de tela que estaba en un muestrario. -Los cierres serán de este tipo, -dijo ahora, sacando uno de una cajita que tenía en uno de sus cajones.

-Me encanta todo... estoy seguro de que va a quedar increíble.

-Mañana voy a ir a comprar los materiales, para empezar de una vez.

-¿Puedes hacerlo? Yo puedo ir a comprar, me haces una lista y voy.

-¿En serio? Te lo agradecería mucho.

-Y si quieres, después puedo llevarme a Jasper por un helado, así avanzas más o duermes un poco... O puedo cuidarlo aquí también, si te sientes más seguro.

-Harry... No es necesario que te preocupes tanto...

-Lo es, déjame hacerlo...

Harry había dado un paso hacia adelante, dejándose llevar por lo íntimo del momento. Pero Louis retrocedió, mirándolo con un poco de temor, que el alfa interpretó como una señal de que sus sentimientos no eran correspondidos.

-Está bien... Te agradecería mucho que lo cuides acá un par de horas...

-Eso haré entonces... ¿Me necesitas para algo más?

-¿Puedes quedarte? Me estoy cayendo de sueño y no quiero que Jasper duerma siesta porque le está costando dormirse en la noche...

-Acuéstate, yo lo veo. Si le da hambre, ¿qué hago?

-Hay fruta fresca, con eso estará bien.

-Duerme entonces, intenta descansar.

Louis apenas puso la cabeza en la almohada se durmió profundamente, mientras Harry y Jasper hacían dibujos en los cuadernos que el alfa le había regalado. No se dieron cuenta de cómo pasó el tiempo.

Harry no quería hacerlo, pero no tenía más opción. Se acercó a Louis y lo despertó con suavidad.

-Hey, ya es tarde... Tienes que levantarte.

-¿Qué hora es? -Preguntó confundido el omega.

-Van a ser las ocho.

-¿Qué? No puede ser... No puedo creer que haya dormido tanto.

-Estás agotado, no puede ser de otra manera. ¿Qué tienes que hacer ahora?

-Preparar la cena, bañar a Jasper y hacerlo dormir.

-Entonces me voy, para que puedas hacer todo eso. Nos vemos mañana, que tengas una buena noche. Adiós bebé, -dijo despidiéndose, y sin darle oportunidad a Louis de hablar.

El omega se quedó pensando en Harry, y en lo diferente que parecía ser ahora, de esa primera impresión que tuvo cuando lo conoció. ¿Sería que el alfa había cambiado, o que su intuición había fallado?

Solo sabía que estaba prendado de Harry, y que sus sentimientos comenzaban a volverse profundos. Y eso lo inundaba de tristeza y melancolía, porque se había jurado no volver a enamorarse, no volver a entregarse y sobre todo, no darle a su hijo un padrastro.

Y de pronto aparecía Harry todo hermoso, preocupado, genuino y verdadero, derribando sus murallas y recordándole que había vida después de Jasper, y que merecía darse una nueva oportunidad. Pero el miedo muchas veces lo paralizaba, y por eso mantenía su distancia y controlaba su aroma, para que Harry no notara su interés y fuera más fácil mantenerse alejado.

El martes, apenas sonó el timbre para salir, Harry salió corriendo a comprar los materiales que le había pedido Louis, mientras el omega retiraba a Jasper más temprano y se iban a la pieza donde vivían.

Mientras esperaban a Harry, Louis preparó dos fuentes de lasaña. Estaba agradecido de que la cocina, aunque básica, tuviera un refrigerador pequeño con congelador. Así podía porcionar las comidas y no necesitaba cocinar todos los días, ahorrando mucho tiempo.

Harry llegó cuando la comida aún estaba en el horno y un delicioso aroma inundaba la habitación.

-¿Cómo te fue? -Preguntó Louis con una gran sonrisa.

-Bien, imagínate que todos los géneros estaban con un cinco por ciento de descuento por metro. Aquí está la boleta y lo que sobró.

-¡Qué buena noticia! Amo los descuentos, -rio con ganas, Louis.

-¿Quién no? -Respondió Harry. -¿Qué es lo que huele así?

-Solo lasaña, ¿te quedas a almorzar?

-Aunque no me invitaras, me quedaría igual. Debe estar deliciosa.

-Es la favorita de Jasper.

-Entonces debe estar fantástica. Ya me di cuenta de que Jasper tiene muy buen gusto.

-Le deben quedar unos diez minutos a la lasaña en el horno, y luego diez más para que repose. Voy a comenzar a cortar, puedes sentarte en la cama, no hay problema.

Y Harry dudó, porque era algo muy íntimo, pero tampoco quería desaprovechar la oportunidad de tener más del aroma de Louis y su cama era casi una invitación a entrar en el mundo del omega.

-Creo que me voy a sentar en el piso con Jasper, es más fácil pintar ahí.

-Está bien si así lo quieres.

Louis buscó los moldes que había alcanzado a cortar el día anterior y sobre ellos marcó las piezas de género. Lo hizo increíblemente rápido.

-Espero que tengan hambre, -dijo Louis, cortando las porciones y sirviendo los platos, y jugo en los vasos. -Parece que quedó muy rica.

-Estoy muriendo de hambre, -respondió Harry, quien ayudó a Jasper a sentarse, y sopló su comida, ya que estaba muy caliente para el pequeño.

Empezaron a comer en silencio, Harry cerrando los ojos de vez en cuando.

-Te pasaste... Es la mejor lasaña que he comido, aunque mi papá me mataría si me escucha.

-Me alegra mucho que te guste... ¿Te llevas bien con tu papá?

-Absolutamente sí. Nunca ha estado muy presente en el día a día, sobre todo desde que se separó de mi mamá, pero siempre estuvo en silencio. Ahora estamos compartiendo más tiempo juntos, y se siente bien. Apoya todas mis locuras, y al mismo tiempo me ha hecho ver algunos errores, siempre con mucho amor. Puedo contarle todo, él sabe que no me puedo quedar callado.

-¿Y por qué te quedaste con tu papá?

-Porque en ese momento, quedarme con mi papá significaba más libertad para mí. Con mi mamá iba a estar más vigilado, mucho más controlado, y yo a mis quince quería mandarme solo.

-Entiendo. ¿Te arrepientes de tu decisión?

-Para nada. Mi mamá pudo rehacer su vida, sin tener que preocuparse por mí. Y de todas maneras, me llama todos los días, nunca ha dejado de preocuparse, me regaña por hablar de más, -contó sonriendo.

-Creo que hay pocas cosas más importantes en la vida, que contar con el apoyo de tus padres...

Harry se sintió un poco mal. -Lo siento... No era mi intención que te sintieras mal.

-No lo haces. Sé que puede parecer extraño, pero yo estoy muy agradecido de mis padres. Podrían haberme echado a la calle, pero no lo hicieron. No estaban obligados a querer a Jasper, pero nunca lo trataron mal. Quizás no fue la mejor manera, pero tuve que aprender a hacerme cargo de mis decisiones y asumir mis responsabilidades.

-¿Siempre fueron así?

-No. Cambiaron cuando empecé mi relación con el padre de Jasper, nunca estuvieron de acuerdo.

-¿Por qué?

-Porque yo era muy pequeño, pero en ese momento no podía verlo. Lo único que quería era que me dejaran tener mi romance eterno y perfecto con el amor de mi vida. Todo cambió cuando quedé esperando a Jasper, y él desapareció. Su familia me dejó bien claro que mi hijo era un estorbo, y eso que jamás les pedí nada.

-¿Y cómo hiciste al principio? ¿Cuándo Jasper era recién nacido?

-Mis padres me dieron los primeros tres meses para que mi bebé se acostumbrara a la guardería. Apenas lo hizo comencé a trabajar, y así podía pagarle a la niñera. Como pude terminé de estudiar y luego me inscribí en la universidad.

-Por eso te esfuerzas tanto...

-A veces creo que debería hacer más. Me duele no ser el mejor de mi clase, pero también sé que muchas veces no puedo más del cansancio. Estudio y hago mis trabajos dando lo mejor de mí, pero a veces no basta.

Harry, por primera vez en su vida, no sabía qué decir. Solo terminó de comer en silencio, asustando un poco a Louis, que lo miró con cara de duda.

-Me dejas sin palabras, y eso es muy extraño. Me siento mal agradecido, y desubicado, y no sé... Yo tengo todo para ser el mejor de mi clase, y simplemente nunca hice nada por serlo. Mis padres me apoyan en todo, no necesito nada... Y tú, te esfuerzas tanto todos los días, y así y todo ves el lado bueno de las cosas... Yo creo que odiaría a mis padres, porque como fuera, eras un niño, ¿qué esperaban de un chico de quince? ¿Madurez?

Louis sonrió nuevamente. -Solo esperaban que siguiera sus reglas, pero yo me escapaba todo el tiempo, a pesar de todos sus castigos y amenazas. El padre de Jasper era como una especie de droga, todo lo que él me decía era verdad, le creía absolutamente todo. Si me hubiese dicho que las nubes eran de jabón o el mar jugo de arándanos, también le hubiera creído.

-Estabas muy enamorado.

-A esa edad te enamoras así, porque tu intensidad quiere refugiarse en eso que suena a un para siempre. Uno cree que amará para toda la vida, todo es eterno, todo es perfecto... Y después te caes a la realidad y cómo duele.

-¿Sufriste mucho?

-Más de lo que puedo contar. Pensaba que me moría, me quemaba el dolor. Estuve una semana sin comer, dos meses sin salir de mi habitación... Hasta que empecé a sentirme mal y entendí que por mi bebé debía ser fuerte. Él si que no tenía culpa de nada, y como fuera, Jasper es fruto del amor que yo tenía por su padre, aunque no haya sido recíproco.

No se habían dado cuenta de que hace mucho habían terminado de comer, ni de que Jasper estaba jugando en el piso.

-Gracias por contarme todo esto, es muy valioso para mí... Pero creo que te he quitado mucho tiempo de trabajo. ¿Quieres trabajar un poco mientras yo lavo los platos?

-Pero Harry, me siento mal. No es necesario, ya haces mucho por nosotros.

-Si supieras que quiero hacer más, -dijo el alfa, levantándose y recogiendo los platos sucios. Louis lo miró por dos segundos, y le entregó su teléfono a Jasper para que pusiera algunas canciones. Siguió con su trabajo.

Una hora después, Louis tenía la chaqueta afirmada con alfileres.

-Necesito que te la pruebes, -le dijo a Harry. Con cuidado le ayudó a ponérsela. Ajustó algunas medidas y luego se la quitó. -Si me das una hora, podemos hacer la primera prueba.

-Claro que sí, hazlo tranquilo, aún es temprano.

Louis sacó su máquina de coser y se puso manos a la obra. Y en unos veinte minutos tenía lista la chaqueta. Faltaban todos los detalles, que era lo más demoroso, pero eso podía hacerlo sin Harry.

-Tengo que probártela de nuevo. -Repitieron lo mismo y Louis sonrió satisfecho. -¿Cómo la sientes?

-La siento... Increíble.

-Levanta los brazos, dóblalos... Eso. Tienes que sentirla cómoda en todas las posiciones.

-Lo hago. Me encanta el material porque no es rígido, y eso ayuda mucho, ¿verdad?

-Así es, y también es de una excelente calidad. Va a durarte mucho tiempo. Espero mañana llevártela con los cierres puestos, no creo que alcance a terminarla hoy.

-Pero Louis, te queda una semana.

-Y tengo que adelantar lo que más pueda, porque tengo exámenes de las demás materias también, no logré eximirme de ninguna.

-Tienes razón. ¿Quieres dormir un poco? Tienes cara de cansado y no has dejado de bostezar.

-No, se me cae la cara de vergüenza contigo.

-Pero Louis, a mi no me cuesta nada. Además, Jasper es muy tranquilo. Se divierte mucho pintando y con las canciones más aún, y yo descubrí que soy bueno dibujando con colores.

-Ha disfrutado mucho tu regalo, y está bien. Pero solo déjame dormir dos horas, ¿puede ser?

-Está bien, duérmete.

Louis se acurrucó en la cama y se durmió, luego de dejarle un beso a su hijo en la mejilla.

Harry y Jasper pintaron mucho, y el pequeño le enseñó algunas canciones a Harry, que se las aprendió de inmediato, para alegría del niño, que ya tenía a alguien más para compartir esas melodías infantiles.

Y pese a que le había dicho a Louis que lo dejaría dormir solo dos horas, lo despertó cuando habían pasado tres.

-No cumpliste tu palabra, pero te lo agradezco mucho. Me siento mucho más descansado.

-Sigue siendo temprano, pero ya me voy. Tengo que estudiar un poco y además, mi papá me está enseñando a cocinar.

-¿No sabes hacerlo?

-Nunca necesité aprender, y ahora debo hacerlo. Pero es algo que me gusta mucho.

-Entonces que te vaya bien. Nos vemos mañana... Y Harry, gracias, de verdad.

Harry sonrió y se fue, después de enseñarle a Jasper a darle el puño.

Dos días después, Louis le llevaba la chaqueta a Harry, casi terminada. Solo quería preguntarle algo más para poder acabar el trabajo.

Cuando estaban en la cafetería, Louis sacó la prenda y le pidió a Harry que se la probara.

-Está preciosa, -opinó Zayn. -Quiero una igual.

-Se ve increíble, -dijo Niall. -Yo la quiero en verde.

-Tienes tanto talento, -aseguró Liam.

-Me encanta, es perfecta. ¿Ya está lista? Porque no se me ocurre que más podría faltarle.

-Eso te quería preguntar. Quisiera agregarle un poco de textura en el cuello y las mangas, pero no se si te gusta la idea.

-¿Y eso en español, qué significa?

Louis sonrió. -Mira. Tengo este género, que es diferente a todo lo demás. Podría agregar algunos detalles.

-Yo feliz, estoy seguro de que va a quedar aún mejor.

-Bien. Mañana por fin estará terminada. Ahora debo irme corriendo, Jasper al parecer está con un poco de fiebre. ¡Nos vemos mañana!

Harry se alarmó al instante, cuando escuchó a Louis decir eso. ¿Necesitaría ayuda?

Se quedó un rato más en la cafetería, conversando con los demás, pero sus pensamientos estaban con Jasper.

Cuando salieron todos, camino a sus casas y departamentos, Harry llamó a Louis.

-Hola... ¿Cómo está Jasper?

-Está con mucha fiebre, ahora está durmiendo.

-¿No vas a llevarlo al médico?

-Quería esperar un poco...

-Si necesitas dinero o compañía, por favor dime, -rogó Harry.

-¿Puedes prestarme hasta la próxima semana? Apenas me paguen te devuelvo.

-Voy por ustedes.

Harry tomó un taxi, y llegó a la pieza de Louis que ya tenía la mochila lista y a Jasper en brazos.

-Dámelo, -pidió Harry. -Sube, y dinos dónde vamos.

-Por favor al centro médico Santa Úrsula.

-En seguida, -contestó el chofer.

Llegaron en quince minutos.

En el centro médico te atendían por orden de llegada. Harry pagó las prestaciones y esperaron cerca de media hora, en que Harry no soltó a Jasper.

Cuando llamaron a Louis, Harry entró con él, como si fuera de lo más normal.

-Hola Louis, ¿qué le pasa a Jasper?

-Está con mucha fiebre... Solo ha dormido, estoy muy angustiado.

-Vamos a revisarlo.

A Harry le costó dejarlo en la camilla, no quería que nadie lo tocara.

-Está bien, el médico solo hace su trabajo, -susurró Louis, acariciando la mano de Harry y dándole calma.

-Tiene las amígdalas inflamadas, y también los oídos un poco. Es un virus, he visto a muchos niños esta semana con estos mismos síntomas. Te voy a dejar una receta, para que empiece ahora mismo a tomar sus medicinas. Tráelo a control en una semana, pero si no mejora, avísame a mi celular.

-Gracias... Muchas gracias.

-No hay de qué, -respondió el médico.

Harry de inmediato tomó a Jasper en brazos y salió raudo del box de atención.

-Vi una farmacia aquí al lado, vamos por la receta.

Louis solo seguía a Harry. Estaba un poco descolocado con la situación, la energía de Harry estaba muy alta e intensa, y eso atemorizaba un poco a su lobo tan suave y tierno.

El alfa compró todo lo necesario, y luego hizo parar un taxi y los llevó de regreso a la pieza.

Una vez ahí, acostó a Jasper, y revisó las medicinas, anotando cuáles le tocaban a las horas indicadas. De inmediato le hizo tomar un jarabe antipirético, y luego lo arropó para que durmiera tranquilo y cómodo.

De pronto, y como si estuviera despertando de un sueño, se dio cuenta de todo lo que había hecho, y de cómo había actuado.

-¿Fui muy desubicado? -Preguntó. -No quise serlo ni pasarte a llevar.

-No sabría responder a esa pregunta... Nunca imaginé lo intenso que podías llegas a ser... Debo admitir que me asustaste un poco, no estoy acostumbrado a tanta vehemencia... Pero te agradezco infinitamente todo lo que has hecho por mi hijo... Jamás podré pagarte la preocupación.

Y a Harry le dolió escuchar esas palabras. Él no quería que Jasper fuera hijo solo de Louis, lo quería en su vida también, quería que el pequeño formara parte de un “nosotros”.

-De verdad te digo que no tienes nada qué agradecer. Mi preocupación es real, no quiero verlo enfermo, ni a ti angustiado. Deberías dormir con él y aprovechar. Puede que despierte pronto y no alcances a descansar. Yo me voy a quedar aquí, si no te molesta.

La voz de Harry se escuchaba ligeramente dura. Aunque Louis no correspondiera a sus sentimientos, iba a cuidarlos como fuera.

-Harry... Puedo hacerlo solo, de verdad... -Susurró Louis, sonriendo con toda ternura, y una vez más, bajando las revoluciones del alfa. -Pero está bien, quédate. Si quieres, puedes acomodarte a los pies de la cama.

-Está bien.

Pronto Louis dormía profundamente, abrazado a su hijo, mientras Harry revisaba su celular, alerta a cualquier movimiento. A eso de las seis de la tarde, Jasper despertó llorando, asustando a Harry. Louis lo tomó mientras Harry preparaba otro de los jarabes, y se lo daba al pequeño. Media hora después, volvió a dormirse, sintiéndose un poco mejor.

Louis pensaba quedarse despierto, pero el sueño lo venció una vez más. Harry ya había estudiado todas las materias de las que tenía examen, y comenzó a cabecear también.

Despertaron a las nueve.

-No puede ser... No pensé dormir tanto, -se lamentó Louis.

-Lo siento por quedarme dormido, no pensaba hacerlo, pero me ganó el sueño, -dijo Harry levantándose.

-No te preocupes. Ahora tengo que pensar qué voy a hacer. Tengo que avisarle a la niñera que Jasper está enfermo, no sé si va a querer venir a cuidarlo... Voy a hablar con ella de una vez.

Marcó desde su celular.

-Hola, sí... Jasper está enfermo, tiene un virus, pero está con sus medicinas. ¿Puedes venir? Gracias, nos vemos.

-¿Puede venir?

-Sí, dijo que no había problema.

-Qué bueno. ¿Tienes hambre?

-Ahora que lo dices, no hemos comido en todo el día.

-Voy a pedir una pizza, y no es pregunta... Perdón... Lo siento, de verdad, pero es que tú me provocas estas ganas desesperantes de querer cuidarte, y a Jasper también, y no sé cómo comportarme.

-Tranquilo, gracias por explicarme, -dijo acercándose hasta tomar las manos de Harry. -Respira profundo, no me molesta, solo es extraño para mí que alguien se preocupe por nosotros, no estoy acostumbrado. Me siento en deuda contigo, porque nos conocemos hace muy poco y ya has hecho mucho, sobre todo por Jasper.

-Y yo siento que podría hacer mucho más... -confesó Harry, tomando las manos del omega con posesividad y perdiéndose en el azul de los ojos de Louis. -Solo déjame hacerlo...

-No... No puedo, -respondió el omega, sabiendo a qué se refería Harry.

-¿Por qué no? -Murmuró.

-Porque no es justo, y porque me prometí no volver a enamorarme.

-No puedes prometer algo así. Yo jamás me vi en esta situación, siempre dije que tener un omega, o hijos, o una familia no era para mí. Que eran casi un estorbo y una pérdida de tiempo... Y ahora... Louis... Yo siento que...

-No, no sigas. No me hagas esto, ¿sí? -Susurró con calma, aunque su pecho agitado rebatía sus palabras. -No quisiera alejarme de ti...

Y esa petición hirió el corazón de Harry profundamente. -¿No tengo ninguna oportunidad contigo? -Preguntó en un soplo de aire. No quería llorar, no quería que se notara su decepción.

Y Louis no pudo contestar de inmediato, tenía una lucha feroz en su interior, y Harry lo notó, y le dio una nueva esperanza.

-No... No lo sé...

-Déjame conquistarte, déjame intentarlo, no me alejes...

Louis acarició las mejillas de Harry una vez más, calmando todo su ímpetu.

-Ese fuego que llevas dentro se descontrola a veces...

-Y tu calma no desaparece... ¿Por qué no la dejas a un lado y te atreves a quemarte?

-Puedo volverme ceniza...

-Jamás lo permitiría...

Hablaban en susurros contenidos, sin dejar de mirarse. La tensión era palpable, aunque ligera. Harry no lograba descontrolar el aroma a hojas secas y eso lo desesperaba un poco.

-Tengo a Jasper, el siempre será mi prioridad...

-Y amo que lo sea.

-¿Podrías amarlo como se lo merece?

-Ya lo hago...

-No juegues conmigo, por favor...

-No dudes de mí...

-Me siento confundido...

-Solo déjame intentarlo, no decidas nada ahora... Pero no me alejes.

-Está bien...

Harry sonrió grande, feliz, con su corazón palpitando a mil por minuto.

-No te vas a arrepentir, te lo juro, -dijo abrazando a Louis con fuerza, sintiendo con cada centímetro de su cuerpo, la calidez otoñal que le entregaba el omega. -Voy a pedir la pizza, para que comamos algo, y después esperamos a la niñera. No le tocan medicinas a Jasper hasta la medianoche.

-Dejaste todo anotado, gracias.

-Son cosas mínimas y tan fáciles... Deberías dejar de agradecer, quiero hacerlo y no me cuesta nada.

La pizza llegó quince minutos después, y comieron con ganas. Estaban hambrientos.

Cuando terminaron, Louis arregló su mochila, con uno de sus cuadernos, donde estaba la materia que tenía que estudiar esa noche. Cinco minutos después llegó la niñera, y Harry salió con Louis.

El alfa hizo parar un taxi, sorprendiendo a Louis.

-Dime la dirección de la bencinera, -pidió.

-Harry, no es necesario, puedo irme en bus.

-Sí, pero ya estamos en el taxi.

Louis dio las indicaciones, y llegaron demasiado rápido según el omega. Era notoria la diferencia entre andar en bus y en taxi.

Una vez afuera del lugar, Harry volvió a abrazar a Louis.

-Que tengas una buena noche, y estaré atento por si tienes noticias de Jasper.

-Gracias, Harry, -dijo Louis, con su cabeza enterrada en el pecho del alfa.

Louis se fue a trabajar y Harry a su departamento.

Ahí lo estaba esperando su papá.

-Hijo, ¿dónde andabas?

-Perdón por no avisarte, estaba con Louis.

-¿Y cómo va eso?

Harry le contó todo lo que había pasado ese día, mientras Joseph preparaba dos tazas de té.

-... Y finalmente aceptó que yo lo intentara...

-¿Y es lo que querías?

-Claro que no. Por mí, hoy mismo le hubiese pedido que fuera mi novio, pero él me frenó. Quizás soy muy acelerado, pero no puedo evitarlo.

-Es porque nunca tuviste que bajar tus revoluciones. Y es extraño, porque la mayoría del tiempo pareces ser muy relajado.

-Se supone que lo soy. Pero Louis hace que todo en mí se encienda.

-Eso es muy bonito, muy especial. ¿Y Jasper está mejor?

-Espero que sí... Si lo hubieses visto, todo decaído, sin poder despertar... Se me apretó el corazón.

-Ese pequeño también te tiene enamorado.

-¿Crees que lo estoy?

-¿Tienes alguna duda? -Contestó Joseph. -Mírate, nunca te vi preocupado por alguien, estás cambiando muy rápido. La mayoría de las cosas que no te importaban ahora te interesan. Tus ganas de estudiar, de aprender, de mejorar, solo son culpa de Louis y de Jasper. Y eso, no es solo porque te guste ese omega de lindos ojos, es porque hay sentimientos más profundos.

-¿Y si no es recíproco? ¿Se puede morir de amor?

Joseph sonrió. -Estoy seguro de que Louis te corresponde, pero él mismo te lo dijo. Está acostumbrado a su soledad, a tener que resolver todo solo, a no depender de alguien más. Arriesgarse a una relación significa muchos cambios, y si esa relación falla él quedaría mucho más afectado y dañado. No es fácil su posición, no puedes presionarlo. Es más, si a eso le sumas a Jasper, empeora. No puedes pretender que su hijo te conozca, se encariñe contigo y luego no resulten las cosas. Sería devastador para el pequeño, que además te vería como su única figura paterna. Un hijo es algo muy delicado, y creo que no le tomas el peso.

-Para variar nunca vi eso, ni lo entendí. Pero no lo hago de malo, es solo que en mi locura creo que todo es muy fácil y al parecer no es así. Tienes razón papá, lo que menos quisiera es hacerle daño a alguno de los dos, no me lo perdonaría nunca.

-Y también es importante que sepas cómo acercarte, no debes abrumarlo. No sé por qué creo que eres un poco intenso cuando se trata de querer ayudarlo. Pagaste la consulta y las medicinas de Jasper, lo llevaste en taxi a su pieza y a su trabajo. Lo acompañas para que pueda dormir...

-Parezco un psicópata... Quizás por eso tiene un poco de dudas, he pasado los límites, pero es que papá... Siento que hago tan poco por él. Quisiera que no tuviera que trabajar, que pudiera estudiar tranquilo, que no tuviera que perderse a Jasper... -suspiró. -Que tuviera un poco de descanso, que durmiera una noche completa sin preocupaciones.

-Sí, lo entiendo, pero Harry... ¿Hace cuánto lo conoces? Y entiendo que los tiempos no importan muchas veces, pero en este caso sí. Louis debe estar abrumado con tantos cambios en su vida. Dale tiempo y espacio, estoy seguro de que pronto las cosas cambiarán para mejor.

-¿Puedo invitarlo a almorzar el fin de semana?

-Voy a estar feliz de conocerlos, tráelos. Voy a pasara comprar helado de chocolate, entonces, y voy a preparar pasta, para que vea que su suegro cocina delicioso.

Harry se acercó a su papá para abrazarlo, y ronronear como si fuera un cachorro.