𝘊𝘰𝘰𝘬𝘪𝘦𝘴 ─ 𝘊𝘰𝘶𝘯𝘵𝘳𝘺𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘴

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Sinopsis

── (. ౨ৎ ) 𝘓𝘢 𝘦́𝘱𝘰𝘤𝘢 𝘯𝘢𝘷𝘪𝘥𝘦𝘯̃𝘢 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘢 𝘦𝘹𝘤𝘶𝘴𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘴𝘦𝘳 𝘣𝘰𝘣𝘰𝘴 𝘺 𝘤𝘶𝘳𝘴𝘪𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘫𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰𝘶𝘯𝘪𝘥𝘦𝘯𝘴𝘦-𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘥𝘰𝘳𝘦𝘯̃𝘢. ★.¡! Estados Unidos x El Salvador. ★.¡! Soft fic. ★.¡! Boys Love. ★.¡! Historia corta.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

𝗰𝗼𝗼𝗸𝗶𝗲𝘀 ★.¡𝟬𝟬!


La noche estaba establecida en el pequeño refugio que el estadounidense y el salvadoreño habían construido juntos, ambos disfrutaban tener el frío de estos meses festivos para solo tener la excusa de estar demasiado juntitos bajo una manta, disfrutando el calor de la chimenea que hacía crujir la madera.

Ambos con una taza de chocolate caliente, y con unos suéteres estándar para la festividad, ambos estaban dándose pequeños mimos, como una pareja de gatitos frotándose entre si.

—USA...—Llamó el salvadoreño a su pareja, que tenía sus azules ojos cerrados, disfrutando los mimos de el salvadoreño.

—¿Yes?, Darling—

—¿Le parece si hacemos unas galletas?—Menciono con cierto brillo suave en sus ojos dorados, iluminados por la ilusión.

—¿Ahora?—

—Solo si quiere—Con esa mirada tan ilusionada claramente le pedía voluntariamente a fuerza, que lo hiciera.

—Well...later...more pampering—(Bueno...luego...más mimos.)

—¡Claro que si!—Dijo animadamente, abrazando al estadounidense y darle un tierno beso en los labios, uno corto pero lleno de todo el amor que el cálido corazón de el guanaco podía dar.


El aroma de canela llenaba la cocina, la mesa estaba cubierta de harina y moldes de estrellas, arbolitos navideños, y de galletas de jengibre, Estados Unidos parecía arrepentirse de hacer esto, por el gran desastre a limpiar luego, pero cuando el pequeño salvadoreño parecía estarlo disfrutando con una tierna sonrisa en el rostro, el arrepentimiento se desvanecía.

Salvador se encargaba de cortar las figuras, mientras Estados Unidos vigilaba el horno, dando discretas miradas de amor y ternura al salvadoreño, el corazón de el tricolor parecía igual de calentito que ese horno.

Más galletas para el horno.

La harina en las mejillas de el bicolor, le daba un aire inocente y despistado, tal como le gustaba a el estadounidense. El norteamericano pensó que quizá la forma de las galletas no era más correcta pero si el salvadoreño las había echo, para él eran perfectas.


—¡Noooo!—Exclamó repentinamente el salvadoreño.

—What, what’s going on!?—(¿¡Qué, qué está pasando!?)

La perfecta de vista el tricolor ahora era unos cristalinos ojos dorados de su salvadoreño mientras tenía una bolsa con glaseado, misteriosamente también su delantal.

—¿Estás bien?, Darling, ¿Qué sucede?—

—Mph...Mi galletita se arruinó—

América ignoro el echo que todas parecían ser única.

—Seguro se puede arreglar, no es para tanto—

Aquella galleta parecía ser un lienzo donde un artista provo todas las pinturas primero, tenía la forma de un gatito, medio chueco, pero al fin y al cabo un gato. Al parecer El Salvador probaba hacer una carita feliz pero ahora parecía una triste.

—B-bueno, se ve bien, y se podrá comer—(Creó)

—Pero...No quería que estuviera triste—

—Bueno, fuera de eso, te quedó muy linda...Creó que fueron muchas galletas para está Navidad—

—¿Ya se aburrió?—Dijo sonando inocentemente, manipulable con su tono.

—Es mejor que comamos ya todas la galletas, ¿No?—Dijo intentando limpiar un poco de harina de las mejillas de el salvadoreño.

—Cambia esa cara, Honey, parecieras este gatito—Dijo señalando al gatito con la carita triste.

—Está bien, pero...La otra Navidad, haremos más galletas—

—I think I can’t refuse—(Creo que no puedo negarme)

La vibrante risa de el guanaco, siguió, luego la de el estadounidense contrasto. Una alegre y suave risa con una un poco ronca y tímida. El suave clima cálido de el momento fue interrumpido por el humo saliendo de el horno.


—B-bueno...Unas galletas un poco mal echas...Y una triste—Mencionó desanimado El Salvador.

—Y unas...Casi quemadas, oh bueno...Si un poco quemadas—

—A-aún deben saber delicioso, Honey—Dijo intentando animar el estadounidense, pensando en si nuevamente debía consolar más lágrimas de el centroamericano.

Salvador solo sonrío tiernamente, Estados Unidos, confundido, correspondió la sonrisa.

—Entonces, serán las galletas más autenticas de todas—

—Claro, por que las hiciste tú—

Estados Unidos sello sus palabras con un amistoso beso directo a los labios de el azul y blanco, tomándolo por sorpresa pero sediento de todas formas, correspondiendo con un sonrojo y solo disfrutando de el calor que no provenía de la chimenea, ni de el horno que fue utilizado recién, sino de sus corazones.