NO MORE KISSES ★.¡00!
El estadounidense miraba arrepentido aquella puerta, aquella puerta que en la parte contraria estaba el salvadoreño, enojado, y aún que la puerta no estaba cerrada con seguro, Estados Unidos sabía que si la abría para hablar cara a cara con el bicolor, solo empeoraría su humor.
— Salvador-. . .No me hagas esto — Decía entre suplicas, mientras se recostaba contra la puerta y en sus manos tenía un enorme ramo de rosas rojas.
— . . .Yo no le eh echo nada, usted es quién anda de perro rabioso- — Dijo Salvador, con un tono alto en su voz, muestra de su enojo, sin llegar a ser gritado.
USA solo se lamentaba internamente, estaba siendo lo que juro que jamás sería.
Un perro que se arrastraba detrás de su dueño. Cómo último recurso era pedir disculpas, pero, ¿Una potencia se permitiría eso?, estarse humillando por solo, tan solo un beso más de su pareja, ¿Qué tan patético luciría ahora mismo frente a sus enemigos?.
Una potencia completamente diferente a un país en desarrollo. Rogando por tan solo un beso más.
— Yo- . . . ¿Ha-hablemos, si?-. . — Dijo mientras intentaba suavizar su tono de voz en busca de el consentimiento de el salvadoreño. — E-eh, incluso-. . .Estoy de rodillas ahora mismo — Agregó, buscando un drama a su estilo.
— . . . —
El salvadoreño se dedico a regalarle un silencio, cuando repentinamente el sonido de la puerta siendo abierta se dio, mostrando al pequeño salvadoreño con el ceño ligeramente fruncido, ¿Tanto era su enojo?, aquel rostro azulado de mejillas rosaditas y sonrisas pasajeras, ahora completamente furioso.
— ¿No qué de rodillas? — Replicó el salvadoreño, al ver al estadounidense claramente parado como idiota.
Aún que a ese llamado, inmediatamente se arrodillo aún que seguía siendo centímetros más alto que el salvadoreño, solo mostrando su gran tamaño, y de estatura también.
— De rodillas-. . . — Aclaro, nuevamente el americano.
— USA, no haga eso- brutito. . . — Dijo, mientras “halaba” a el estadounidense de estar de rodillas, aunque por la diferencia de estatura USA solo obedecía el gesto que el salvadoreño intentaba hacer.
—Dear. . .-¿Are you still upset? —(Cariño. . .-¿Sigues molesto conmigo?).
Salvador solo le dedico una mirada más, estaba de brazos cruzados mientras estaba a una distancia considerablemente lejos de el estadounidense, se sentía irrespetado-. . . Lo menos que pedía era una disculpa aún que, ¿Una simple disculpa le bastaba?, ¿No estaba siendo muy blando?.
Además, ¿USA siquiera era capaz de disculparse con alguien como él?- Una clara diferencia de “clase social” había entre ellos.
— ¿Usted que cree?-. . . — Habló el salvadoreño, dirigiéndole la mirada nuevamente.
Ambos hacían un contacto visual, solo cortado por el par de gafas de sol que el americano tenía, ocultando los ojos arrepentidos y azulados de este, Salvador luego de eso miro lo completamente desaliñado que lucía el norteamericano.
-¿Desde hace cuanto estaban en esas?, peleados, ¿Un día?. ¿Por que América lucía tan echo. . . un desastre?, su saco estaba caído y su camisa ajada, con la cortaba suelta y el cinturón medio flojo, su cabello también era un revoltijo como si el nido en una avecilla fuera.
— ¿A-aceptarías unas disculpas de este idiota? — Dijo completamente rendido, ¡A la mierda!, se sentía muerto en vida mientras más lejos estaba de el salvadoreño.
— . . .- N-no se diga así, y. . .-¿Usted se disculparía? — Menciono curioso el guanaco.
— ¡Obvio!-. . .On your knees! —(-. . . De rodillas!) — Dijo en su propio idioma, imitando la acción dicha.
El Salvador se volvió a sorprender un poco, repentinamente el americano estaba de rodillas enfrente de él, luciendo el gran ramo de rosas y aún que aquellos lentes cubrían las ventana de su alma podía ver lo decidido que lucía.
— Yo-. . .Salvador, honey, en serio lo siento. . .-¿M-me perdonarías?-. . —
El tonó de el tricolor era melancólico, de ruego y de un increíble arrepentimiento imposible de imitar como un actuación de alguna obra de teatro, Salvador enrojeció en sus mejillas con un suave rosa y podía ver lo coloradas que estaban también las mejillas de el norteamericano.
— -. . .mh-¿Por qué-. . .lo voy a disculpar? — Dijo el bicolor, aprovechando y abusando de la suerte de tener a aquel hombre a sus pies, de un sentido literal.
— Ah-. . .Lo siento por-. . .Pedir un tenedor cuando me ofreciste tus. . -pupusas. . . — Menciono a suplicas, sintiendo un estúpido motivo por el que el guanaco no le hablará por más de un día y medio.
Pero-. . . Si eso lucía importante para su salvadoreño, lo sería para él también no podía perderse más besos que no se dieron en un día y medio.
— . . .-Está bien-. .Lo perdono, pero no me vuelva a decir una cosa como esa — Amenazó de forma tierna pero letal a su, ya perdonada, pareja.
Mientras el 50 estrellas estaba a punto de soltar el grito más envidiable para una adolescente de la emoción, aún que se contuvo e inmediatamente robo un beso, considerado corto para el tricolor, de los labios de el guanaco.
— ¡Claro, honey!-. . .¡No te preocupes! — Dijo, increíblemente animado, el tricolor.
El salvadoreño soltó una pequeña risita inocente, ¿Cómo el gran Estados Unidos podía lucir como un pequeño niño?, ¿Acaso esa gran potencia no era adorable?.
— Es muy infantil, ¿Sabía?-. . — Expresó el guanaco, tomando las mejillas de el tricolor para darle mimosos besitos.
— Yes, I am your little boy, take care of me —(Si, soy tu pequeño niño, cuídame) — Dijo el estadounidense sin vergüenza alguna de ser el ser, posiblemente, más mimado.
Y pensar que todo aquel sufrimiento por unos besos no dados ahora era completamente compensado por un lluvia intensamente suave de besitos, donde el guanaco los repartía por el rostro de el 50 estrellas.
Mientras Estados Unidos gozaba de no ser víctima de una estricta regla de el salvadoreño cuando se molestaba:¡No More Kisses!.