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ESTA HISTORIA TIENE CONTENIDO EXPLÍCITO ADULTO (+20)
TODOS LOS PERSONAJES SON MAYORES DE EDAD (+20)
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Un conejo en el mundo es una presa y un lobo es uno de sus varios depredadores principales. Una presa y un depredador. Naturalmente la presa corre y el depredador persigue. Naturalmente la presa se queda quita mientras deja que lo coman y el depredador solamente muerde hasta matar.
Pero, ¿,Que pasaría si la presa es quien persigue al depredador para que esté se lo coma en vez de correr? Una locura ¿No es así? Aún que no para Katsuki Bakugou, él es la presa y su hermoso lobo del cuál desea que se lo devore con esos colmillos filosos.
Y no estamos hablando de comer.
No estamos hablando de comer como si fuéramos a comernos una simple manzana o un almuerzo, no estamos hablando de saciar nuestra hambre que es una necesidad fisiológica de todo ser vivo.
No, no. Eso no, eso no es a lo que se refiere Katsuki Bakugou, un conejo híbrido, animal por debajo de la cadena alimenticia, considerado un herbívoro y consumidor primario. Quien por primera vez en todo la historia, se convirtió en el híbrido humano más poderoso del país.
Su riqueza superaba a la de cualquier ser inmundo que haya pisado la tierra, podría incluso comprar una isla entera o un planeta incluso, por lo tanto era enviado por cada animal híbrido de la cadena alimenticia.
Katsuki no se refiere a ser comido de esa manera, no, absolutamente no, se refiere a la forma en que la polla gigante y gruesa de su maldito depredador entra y sale de su interior de manera exquisita.
Poniendo sus ojos en blanco, provocando que se muerda el labios del placer y arque su espalda al sentir ese pedazo de carne duro golpeando su punto sensible lento y suave.
A esto es lo que se refiere ser comido entero, su placer, sus gritos ahogados, sus gemidos eran solamente para el hermoso lobo verdosos que penetra con fuerza a su presa. Sus colmillos afuera mientras gruñe mostrando su dentadura reluciente, amenazando con esos filosos y resbaladizos dientes en penetrar el cuello del dulce conejito cenizo.
Quien estaba echando su cabeza aun lado, dejando ver su arteria que solamente vuelve más al lobo que gruñe sobre su bozal mientras aumenta la velocidad de sus embestidas, esto hizo que el conejito rubio sacará su lengua jadeando placentero y con una arrogante sonrisa mientras lo sacuden con fuerza.
Sus piernas y pies levantados al lado de las caderas del lobo que no se detiene, siendo movidos con los empujes del pecoso. La baba sale de la boca del depredador que no soporta más tiempo, el conejito lo aprieta tanto que provoca una electricidad en todo el cuerpo del híbrido.
No solo Katsuki tenía sus ojos en blanco, sino que su más fiel sirviente y perro guardian, también los tenía blancos del placer que sentía su polla. Esto molestó al jefe conejito que jalo la correa alrededor del cuello del lobo para este lo mirará solamente a él.
— Mírame solamente a mí, maldito lobo.
El mencionado gruñó sonoro, obedeciendo la orden de su amo, moviendo su cola peluda de un lado otra mientras sigue penetrando ese apretado agüero. Haciendo gritar al cenizo que arqueó su espalda y alzando más sus pies, gritando que estaba apunto de venirse. Eso fue impulso para el peliverde aumentará el empuje de sus caderas en ese punto que vuelve loco a Katsuki.
El conejo se vino en la cara del lobo de un grito ahogado, chillando cuando sintió algo caliente recorrer las paredes de su interior.
¿Cómo llegaron a ese punto? Ni siquiera lo sabe Katsuki ni mucho menos el lobo peliverde, de nombre Izuku Midoriya, Deku como seudónimo otorgado por el conejito cenizo.
Antes su relación solamente era guardia y jefe, ahora es de amantes ¿Cómo llegaron a ese punto?¿Un presa y un depredador teniendo sexo? Algo francamente imposible por el instinto e impulso animal.
Ninguno de los dos sabe, Katsuki solamente sabe una cosa, la polla del peliverde era la cosa más deliciosa que ha probado en su vida e Izuku podría decir lo mismo.
El lobo peliverde seguía respirando de manera irregular mirando fijamente esos ojos rojizos, gruñó, ya que podía lamer esa hermosa piel que parecía porcelana de forma cariñosa como a veces lo hace para calmar a su amo. Solamente frotó su cabellera contra la mejilla del cenizo.
— Que meloso eres, Deku — Exclamó el conejito — Ahora sal de mí.
— Perdóname, Kacchan — Dijo este mismo sacando su miembro del interior del cenizo. Katsuki sonrió alborotando la cabellera verde y notando como una cola se saude con fuerza sobre el colchón de su cama.
— Buen chico, lo hiciste genial — Elogio Katsuki al pecosos que sonrió cálidamente por las palabras de Kacchan.
Katsuki Bakugou, El último heredero del clan Bakugou, una familia muy poderosa en tanto dinero como poder, y él siendo un conejo herbívoro es subestimado por tener un puesto tan grande, ya que los animales de baja clase o sea, los que están por debajo de los carnívoros son considerados inadecuados para trabajar que requieren de alguien más serio.
El rubio odio esa parte de la sociedad, incluso cuando muchos de los enemigos de sus padres intentaron eliminarlo del mapa, ninguno pudo lograrlo, porque además de ser conejo también era astuto. Pero se canso de vivir una vida de riesgos cada día y noche.
Por eso, decidió contratar guardias espaldas que lo cuiden todo el tiempo, que den todo por él incluso su vida, que sean leales y fieles. ¿Y que mejor animal cumple esas funciones? Los canes.
Pero, Katsuki no quería cualquier can, quería uno excepcional, tuvo muchos pasantes para el trabajo. Ninguno paso, excepto, el lobo verdosos que fue recomendando por un amigo. Ese lobo mostró lealtad, fidelidad y apego a Katsuki desde el primer momento.
Era lo que el conejo estaba buscando.
Obviamente, contrato a Midoriya al instante, las primeras semanas fue como espero el conejito. El lobo era obediente, leal y fiel, jamás le mentía y siempre cumplía sus órdenes.
El lobo literalmente era un perro faldero siempre moviendo su cola cada vez que Katsuki hablaba, incluso le puso un apodo cariño, que el conejo, del cuál es el jefe de todos en la mansión, por primera vez en su vida, dejo que alguien lo llamara así.
Eso sorprendió a muchos, incluso al mismo Katsuki pero, no le dió importancia. No pensaba que Deku fuera algo más que un perro que lamía sus pies gustoso, hasta que una vez alguien intento atacarlo y Deku literalmente le arrancó la mano a su agresor con los colmillos.
Nunca vio al lobo peliverde tan posesivo por él. A veces se preguntaba que haría Izuku si ellos estuvieran a solas, sabía que al lobo le costaba un poco controlar sus instintos animales cuando veía a Katsuki en ciertas circunstancias por esa razón, a veces anda con un bozal detrás del conejito cenizo.
Por si las moscas.
El bozal no fue orden de Katsuki, Izuku así mismo se lo puso, para proteger a su amo. Eso le asombro al cenizo, demasiado debe decir, eso fue, algo que tocó el corazón del conejito, una acción que nadie más había hecho.
Izuku se puso un bozal a pesar de que este es muy molesto para él, solamente para protegerlo en caso de que pierda el control. Una vez, le preguntó a Izuku porque hizo eso. Deku simplemente respondió.
— Porque no me gustaría lastimarlo, me cortaría las venas si llego a siquiera tocarle un cabello sin su consentimiento — Dijo el lobo serio y firme, mirando directamente a su amo. Katsuki abrió sus ojos asombrado por esto.
Otra cosa que hizo latir su corazón fragil de conejo, ¿Por qué un lobo es tan amable con él? Katsuki igualmente no le dió importancia al hecho de sentirse, importante, para alguien.
Toda su vida siempre fue marginado por ser un animal de baja casta, en un estatus social muy alto. Al principio, pensaba que Izuku lo veía como alguien inferior, por esa razón, se encargó de poner al lobo a sus pies. Y a pesar de esto, Deku seguía mirándolo como si fuera un tesoro o, su comida adorada.
Izuku lo cuidaba demasiado, no sabía porque, incluso si ordena que no lo cuide, esa sería la única orden que Deku iba desobedecer. Siempre pregunta si Kacchan comió, si durmió bien.
Ese sentimiento extraño se fue instalando en el corazón del conejito, que incluso llegaron los celos a invadir su pecho cuando Izuku no estaba con él, nunca creyó ser tan posesivo con un carnívoro. Hasta que, una noche Izuku llegó todo lastimado y lleno de su sangre a su habitación mientras el estaba durmiendo.
Pensó que el lobo por fin se lo iba comer pero, solamente se quedó acurrucado a su lado, sin saber que pasó, dejo que el lobo durmiera en su cama. A la mañana siguiente, Izuku apenado cambio las sábanas y se dió una ducha luego confesó que habia matado algunos intrusos por Kacchan.
— ¿Por qué me proteges tanto? No creo que sea por el dinero ¿O si? — Preguntó Katsuki mirando al peliverde que movió su cola.
— Lo hago porque te pertenezco, Kacchan — Dijo el pecoso sin poder controlar movimiento de su cola peluda, cosa que Katsuki notó.
— ¿Me perteneces? — Repitió Katsuki burlón, viendo cómo el lobo asintió con la cabeza — ¿Harías lo que sea que te ordenará?
— Lo que sea por tí, Kacchan — Contestó Izuku perdido en los ojos rojizos del conejito.
Katsuki sonrió — Entonces, follame — Dijo, asombro tanto a Izuku que lo puso rojo como una fresa, el lobo retrocedió tanto que Katsuki alzó una ceja curioso — ¿Que?¿No vas a obedecer una orden mía? Dijiste harías cualquier cosa que te ordenará.
— P-pero Kacchan, no quiero hacerte daño... — Respondió Izuku, refiriéndose a qué podría perder el control en pleno acto.
— Usa tu bozal, tonto y cogeme.
Ante esa orden, Izuku se puso su bozal y desnudo a su amo para apoyarlo en las limpias sábanas, empujar su miembro grande y su nudo de lobo en los grandes gluteos, sintiendo el cielo cuando toco fondo, el conejito solo se estremeció del placer mientras lo cogen duro.
Y ese fue el inicio de una gran aventura.
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