The Alpha's Initiate

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Sinopsis

Darren Aklin es el sombrío líder de una manada que posee una poderosa piedra lunar, algo que mi clan de sirenas necesita desesperadamente para protegerse de los cazadores. Mi misión es engañar al Alfa, haciéndome pasar por una humana que se somete al reclutamiento de hombres lobo de la manada, pero suprimir mis habilidades —y mis sentimientos— es más difícil de lo que pensaba. Porque el rudo exterior de Darren se suaviza en los momentos íntimos cuando estamos a solas. La aspereza de su voz me acaricia el cerebro de forma tentadora, especialmente cuando me dice cuánto me desea. Bajo el mismo techo, es fácil dejarse llevar. Pero eso no cambia el hecho de que tengo un secreto. Uno que significa que me iré en dos meses. Uno que es imperdonable. Ceder a la tensión con Darren podría matarme. También podría valer la pena.

Genero:
Romance
Autor/a:
stellasutton
Estado:
Completado
Capítulos:
34
Rating
5.0 3 reseñas
Clasificación por edades:
18+
Esto es una muestra

Echada a los lobos

Aria

Golpeo el suelo con el pie, nerviosa, mientras Theo busca en un archivador gris mi primera misión encubierta en el campo. Él tararea alegremente entre dientes. Para Theo, hoy es un día cualquiera en la oficina. Para mí, es la oportunidad de demostrar mi valor ante la corte de las sirenas.

Theo es mi jefe, pero también es mi creador. A menudo cuenta el día que me encontró muriendo en un accidente de coche y me transformó. Según dice la historia, a Theo le sorprendió lo mucho que me parecía a la reina sirena y actuó por puro capricho.

Un capricho. Sigo en este mundo por pura casualidad.

A la comunidad de sirenas no le gusta la espontaneidad y no soy ajena a sus miradas de desprecio. Quiero demostrarles que Theo no cometió un error. Yo pertenezco aquí. Al menos, eso espero.

—Ah, por fin lo encontré —anuncia Theo. Saca una carpeta negra del archivador y la agita en el aire.

Theo me dedica una sonrisa de ánimo que no logra suavizar sus rasgos afilados. Su cara parece un conjunto de líneas duras. Su nariz es como una cuchilla y tiene la mandíbula muy marcada. Hasta sus pestañas pelirrojas parecen puntiagudas.

Mi jefe deja caer la carpeta sobre su escritorio. Siempre está lleno de montones de archivos, clips y tazas de café a medio terminar. Nunca he visto su oficina ordenada. Estar en un lugar tan caótico me pone los pelos de punta.

Theo se sienta frente a mí y suspira. —¿Cómo te sientes, Aria? Es un día importante.

Como si me ahogara en el síndrome del impostor.

—Bien. Me alegra haber terminado el entrenamiento —comento, jugando con un mechón de mi pelo rubio platino—. Entonces, ¿a dónde me vas a mandar?

—A Halloway, en Carolina del Norte. Irás encubierta como una recluta humana para la manada Aklin.

No sé qué esperaba para mi primera operación, pero definitivamente no era eso.

Entorno los ojos. —¿Hombres lobo?

Las sirenas no son las únicas criaturas sobrenaturales que se esconden en las sombras. Hay una larga lista de especies que los humanos creen que son mitos. Los hombres lobo son de los más impredecibles. Y violentos.

Theo asiente con naturalidad, como si yo fuera una oficial experta y no una novata total. —Cada año, los hombres lobo organizan un reclutamiento de dos meses para probar a nuevos miembros. Necesitamos que te unas al grupo de aspirantes hasta la ceremonia final de iniciación. Allí tendrás acceso a la piedra lunar de la manada. —Hace una pausa para estudiar mi cara—. ¿Me sigues hasta aquí?

Cruzo las piernas y me obligo a quedarme quieta. —Creo que sí.

—Genial. —Theo busca en el bolsillo de su chaqueta azul y saca un collar con una gema lechosa en el centro—. Tu misión es cambiar la piedra lunar de la ceremonia por esta falsificación.

Alargo la mano y tomo el collar con curiosidad. Toco la gema con el pulgar. Es bonita y tiene destellos de colores bajo la superficie de la piedra. —¿Qué tiene de especial la piedra lunar?

Theo da un sorbo a una de las tazas de café de su mesa. Me pregunto cómo sabe cuál es la que está recién hecha. —Es un objeto de protección muy poderoso. Hay rumores de que El Legado ha vuelto, así que he decidido que es necesario conseguir la piedra.

El Legado es una organización antigua que se dedica a cazar criaturas sobrenaturales. Han estado callados más de un siglo, pero últimamente se rumorea que han resurgido.

Guardo la piedra falsa en el bolsillo lateral de mi bolso cruzado. —¿De verdad crees que los cazadores han vuelto?

Theo se remueve incómodo en la silla. Eso me indica que parte de la información es confidencial. —Hay informes de seres sobrenaturales desaparecidos. Es un asunto muy serio, por decir lo menos —admite—. Pero si logras esta misión, ayudarás a proteger a nuestra familia de cualquier amenaza.

Nuestra familia. Una chispa de esperanza crece en mi pecho. Quiero pertenecer a una familia; quizás es lo que más deseo en el mundo.

En mi vida humana, nunca tuve una. Fui de un lado a otro en casas de acogida, pasando desapercibida en hogares grupales llenos de gente. Cuando salí del sistema, tuve dos trabajos para pagarme la universidad. Estaba a punto de graduarme cuando ocurrió el accidente. Mi vida humana terminó, y ahora que soy una sirena, no estoy segura de cuál es mi propósito.

Me gusta ser una sirena. Soy la misma persona de antes, pero con algunos trucos extra. Las sirenas no envejecemos. También conectamos con los elementos de la naturaleza y los controlamos. Yo tengo aptitud tanto para el fuego como para la tierra. Tener dos habilidades es raro. La mayoría de las sirenas solo conectan con un elemento. No es que yo sea el ser más especial del mundo. Serena, la reina sirena, controla todos los elementos. No alcanzo a imaginar un poder así.

Nunca he conocido a la reina, y sinceramente, no me apetece. Ella es la razón por la que la Ciudad Perdida de la Atlántida no está en los mapas. Serena es antigua... y aterradora.

Tomo la carpeta de la mesa de Theo y hojeo el informe de la misión. Detalla a los miembros clave de la manada Aklin. Incluye un perfil del Alfa, Darren Aklin. Por lo que dice el informe, el Alfa es un tipo de cuidado.

Paso la página y leo un párrafo sobre el hermano del líder. —¿Cómo se supone que voy a convencer a los lobos para que me recluten? —pregunto, expresando una de mis preocupaciones. Una de muchas.

Este es un caso enorme. ¿Por qué Theo se lo da a una agente sin experiencia de campo?

—Pedí un favor. Ya estás en la lista de reclutamiento —revela Theo, y añade con timidez—: Sabía que mi alumna más brillante no rechazaría una oportunidad así.

Aprieto los dientes. Sé cuándo alguien intenta manipularme, y ahora mismo mi jefe me está acorralando. Y lo está haciendo condenadamente bien.

Me aclaro la garganta y elijo mis palabras con cuidado. —Me halaga que confíes en mí para un caso tan importante, ¿pero por qué yo?

En lugar de dejarme probar poco a poco, Theo me está lanzando directa a la boca del lobo. Literalmente.

—Los hombres lobo huelen las mentiras. Necesito a una agente que pueda usar su verdadera historia humana —explica con franqueza—. Al menos, en gran parte.

Abro la boca sorprendida. —Así que me eliges porque soy la sirena más nueva, no porque creas que estoy lista —suelto, pensando en voz alta.

Eso no me hace sentir nada bien.

Theo aprieta los labios. —Sé que es un primer caso difícil, pero les prometí a los superiores que podrías hacerlo. ¿Me equivoqué?

Abro la boca y vuelvo a cerrarla. Mi instinto me dice una cosa, pero mi cabeza otra. —Creo que...

Theo me interrumpe. —También te recuerdo que una misión exitosa de este nivel te haría subir de categoría.

Si no me descubren y acabo muerta.

Me limpio las manos en los vaqueros y respiro hondo, tomando por fin una decisión. No estoy segura de que sea la correcta, pero me digo que ya no hay vuelta atrás. —No, no te equivocaste —confirmo, soltando las palabras con un suspiro nervioso—. ¿Cuándo me voy?

—Tu vuelo sale de Seattle esta misma noche.

Mierda. ¿Tan pronto? Me vendría bien más tiempo para estudiar el archivo. Para mentalizarme.

Tú puedes con esto.

Me levanto y fuerzo una sonrisa tensa. —Genial. Iré a preparar mis cosas. La próxima vez que nos veamos, tendré la piedra lunar en mi poder.

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