NACIONES
Un suave pitido, un molesto ruido encima de sus oídos haciéndolo sentir abrumado, confuso en su entorno, es como si no conociera su propia cama, entre las sabanas sedosas se sentía entre sus manos la textura extraña, muy desconocida a la sensación de sus manos, a él tacto.
Pero las conocía perfectamente, más de una vez esto había pasado, sin embargo no tenía mente para pensar en esto, ni siquiera podía pensar en nada.
Todo se ahogaba, inclusive él entre tanto papeleo y buscar soluciones que solo solucionaban un problema pero abría camino a muchos más, aún con mareos en su sistema se sentó sobre su cama, viendo como aquel espacio junto a él estaba vació, extrañaba aquella calidez que había encontrado en aquel continente plagado de ideología capitalista.
— Уф... Ещё трещины — (Uhg-. . . Más grietas) —
El dolor era insoportable, aquellas grietas eran técnicamente normales en las naciones, entre representantes se sabía que entre más inestable estaba un país en ciertos ámbitos terminaban sufriendo de grietas que solo crecían más entre sus cuerpos. Por diferentes situaciones que terminaba sufriendo la nación, ocurrían estás grietas al rededor de todo su cuerpo, más en manos, toso y pies.
Estás solían doler con un poco de ardor, que eran cubiertos por vendajes para suavizar el dolor mientras estás solo se profundizaban entre el cuerpo de el country.URSS recordaba aquellas manos suaves ayudarle a colocar el vendaje entre sus brazos inclusive en su torso, recordaba como toda aquella paciencia se mezclaba con amor y todo a su alrededor importaba ya nada, solo era un momento, tal vez triste por mostrarse como otra nación debilitada por grietas, o magníficamente hermoso por compartir con el salvadoreño.
La nación más grande solo busco su gran abrigo grueso, cerca de su cama colocado por las sirvientas, para salir directo a una reunión, hablar una y otra vez de el mismo tema sin llegar a nada ya le parecía demasiado abrumador, sabía que estaba rozando la muerte, pero simplemente el ya no quiere salir.
Las repúblicas que considera hijos exigen ser libres, incluso cuestionándolo muchas veces ya que su pareja también exigió una independencia; URSS se cansó de esto, el no podía y no quería seguir obligando a aquellos tercos (como él) ah seguir ligado bajo su mandó. Sumado la decadente economía que sostenía a duras penas, toda la presión que sentía bajos sus hombros solo buscaba . . . dormir un poco más.
— По крайней мере, я надеюсь, что у тебя всё сложится лучше. . .- — (Al menos, espero que a ti te vaya mejor. . .-) —
El soviético miraba la pequeña foto entre sus grandes manos, una de la sonrisa más radiante que puede existir, la dulce carita de su esposo- Aún recuerda sus regaños amorosos, sus atenciones, siempre preocupándose por lo más mínimo.
— Экономика падает всё сильнее, чёрт возьми- мы должны что-то делать! — (La economía solo cae más, ¡Carajo- Tenemos que hacer algo!) —
— Что ещё мы можем сделать?- ... Плохое качество и нехватка товаров первой необходимости! — (¿Qué más podemos hacer?-. . . ¡Hay una calidad y escasez de productos básicos de mierda!) —
— Кроме того... военные расходы огромны! О чём ещё можно говорить? — (Además-. . .¡El gasto militar es enorme!- ¿En que más podemos seguir?) —
— Товарищ лидер? — (¿Camarada líder?) —
Todas las miradas se mostraron sobre el soviético mayor- Qué no estaba prestando exactamente la mayor atención, a aquella junta ya que todas las problemáticas- Todas las causas que solo crean esas malditas grietas en él, se las sabe de memoria, sabía lo ineficientes para innovar que ocurría, todos solo esperaban el momento que el finalmente muriera.
— Мне нужно об этом подумать... — (Necesito pensarlo. . .) —
Dijo aún con el tono alto de toda una nación con orgullo, sintiendo el aliento de la muerte suspirar en la nuca siempre cerca de él. Aún con aquella fotografía entre sus manos alió de la sala dejando a los demás con la palabra en la boca.
URSS parecía no estar presente, nunca lo estaba, sentía cada vez más la presión en sus grietas aquel dolor era terrible, no se lo podía desear ni a el ser que más odiará en la tierra, oh bueno, tal vez a aquel irritable alemán podía deseárselo. Sentía su sangre hervir sus puños cerrarse y solo tensar su mandíbula, miraba desde el balcón sus preciadas tierras llenas de una nieve que caía sin prisa, sin sentir que todo colapsaba entre aquella tierras, el clima no conocía fronteras.
El dolor nublaba su juicio, su mirada se sentía cada vez más pesada solo buscando unas palabras alentadoras y seguramente llenas de un amor indescriptible por parte de el pequeño guanaco, seguramente estaría a su lado hablando de que- “Dios lo ayudará en todo”.
Era absurdo estar junto a un país tan centrado en su religión, mientras el tenía una ideología atea.
El Salvador.Era su única fuente de luz, y aún así la última vez que lo vio lo arruinó todo, URSS claramente era una nación descomunal en territorio tanto como para manejar su propio estado, ¿Cómo iba saber que estaba dañando a su propio esposo?. . . Ver sufrir a el salvadoreño tanto mientras el se metía en ese problema incluso sin saberlo.
Solo recibiendo unas frías palabras, que jamás habría pensado que saldrían de la boca de el salvadoreño, ah no ser que él mismo no las hubiera escuchado.URSS dirigió su mirada nuevamente a la foto de su esposo entre sus manos, acariciando con su pulgar todo el rostro de el salvadoreño en la fotografía, le parecía estúpido que incluso imaginaba la calidez que le pertenecía a el salvadoreño naturalmente.
— Сальвадор. . . —
Pronunció antes de ceder a cerrar sus ojos. Solo pensado en su amado esposo, y pensar en como se disculparía entre mil maneras diferentes posibles, la próxima vez que lo volvería a ver.
Agosto de 1991.Un golpe de estado que dejó de forma critica a toda la nación, mientras a el country solo le creían más grietas en su cuerpo, no reaccionaba desde aquel desmayó, cientos de mucamas se movían de la habitación de el zar a diferentes partes de la fortaleza mientras llevaban vendas, algunas ensangrentadas, otras nuevas, paños húmedos, agua, entre demás cosas.
Aún bajo esas condiciones, en la mano izquierda de la nación seguía necia en permanecer cerrada, en un puño, dentro de este solo estrujaba la memoria, la imagen de un esposo ausente.
URSS sentía lo más pronto posible que no le quedaría mucho tiempo sin ver a el salvadoreño, aún tenía que disculparse, no podía morir de una forma tan cobarde, no podía ser traicionado por su propio cuerpo.
Con su conciencia ya al borde de ceder, la imagen de Salvador aparece para deleitar su memoria una vez más.
La autoridad era pérdida, las republicas lejos de preocuparse por su ”padre" solo buscaban aceleradamente su salida, aprovechando las formas más débiles que una potencia podía sufrir.
Hasta que finalmente, la unión calló.
Sin sufrimiento a seguir, cayendo en un sueño antes de tiempo, mientras el cuerpo inerte de aquel soviético continuaba con una respiración leve en su subir y bajar de pecho, ahora completamente callado, apagado.
Sin fuerzas para mantener su puño cerrado, con la foto de el salvadoreño.
Los herederos tomaron su ansiada independencia, la fecha lejos de ser tan emotiva y sentimental para un padre, era de un rencor o desagrado, sin embargo Rusia no podía dejar en vano todo el trabajo de existencia de viejo padre, aún más sabiendo que murió sin ver a el salvadoreño por última vez.
Debía darle una despedida, quizá simple, pero aún así debía despedir el26 de diciembre de 1991.
Un año después.
Las tierras salvadoreñas ya no sufrían de la opresión de militares en cada esquina, de tanta violencia incluso para simplemente niños, hasta para adultos.
La república suspiraba tranquilamente, pensando que lo peor de el problema al menos se había terminado, oh siquiera apagado, lo único que quería era pensar en los acuerdos de paz que le mantenían el cerebro tranquilo, lejos de tantos pensamientos que lo abrumaban.
Aún así, durante todo ese tiempo, cada vez que miraba su mano, el anillo de bodas que aquel soviético le había otorgado ocupaba un lugar en su pensar, el echo de haberse ido de sus tierras de una manera tan cruel, tan dura. . . tan fría, tan fuera de él mismo.
Solo lo atormento cada día lejos de él, sin embargo era una nación responsable, todos tenían problemas y URSS debía entender que no podía estar siempre tan cerca de él, como deseaba. Inclusive cuando el, su esposo, formaba parte de aquel problema en su nación.
— ¡Hay no!- Qué me voy a andar carcomiendo la cabeza-. . . Qué me busqué si me quiere —
Se presentaba con enojo, tal vez convenciéndose a si mismo, por que en el fondo el sabía que lo único que quería era tomar a el soviético por el cuello y besarlo hasta que se le acabe el aire y luego golpearlo por la vergüenza.
Los pensamientos de el salvadoreño fueron interrumpidos por unos golpes, poco gentiles, en su puerta lo que extraño a la república, no esperaba visitas, y menos visitas con noticias.Grande fue su sorpresa al ver, prácticamente, una copia muy similar a su esposo sin embargo era aquel niño que ya no parecía tan niño, Rusia estaba frente a su puerta, luciendo enormemente más grande que el marco de está.
— ¡Rusia!- . . . Qué bueno verlo por aquí. . . —
— Привет-. .. — Hizo una pausa para aclarar su garganta — Disculpa- Hola Salvador. . . —
El Salvador le dedicó una mirada comprensiva, tanto tiempo de hablar su propio idioma podía resultarle difícil hablar alguno otro extranjero.
— No hay problema-. . . Me las ando arreglando para aprender ruso, de echo. . — Dijo como si fuera un logró que presumir orgullosamente, aún que hasta solo sabe decir ”si" y ”no“, es una avance, como dijo el soviético.
— Pase-. . .¿Quieres un café? Me iba ha hacer uno —
Una clásica confianza, digna de una hospitalidad como la de el salvadoreño, Rusia no pudo negar la oferta, si bien no veía a el salvadoreño como a unamadre, lo aceptaba como ”el novio de su padre“. . .
Rusia, mientras esperaba a la presencia de el salvadoreño, admiraba lo extraña de la casa, varias fotos de él o de los departamentos, que vendrían siendo prácticamente sushermanastros- Viendo tanta decoración, sin embargo algo se respiraba diferente. La atmosfera, no sabría explicar si era por el evidente cambio de clima o por la extraña calidez amorosa que emitía naturalmente el salvadoreño.
— Disculpa, Rusia- ¿El café con azúcar o sin azúcar? —
— Ehm-. . Sin azúcar, está bien —
El salvadoreño, asintió vagamente, volviendo a la cocina, saliendo casi inmediatamente con dos tazas de café humeantes entre sus manos, entregándole una de estás a su técnicamentehijastro- Aún que no sabría expresar si Rusia lo ve como alguien que podría considerar familia. Rusia respondió con agradecimiento, mientras recibía la bebida.
— Y. . .-¿Qué anda haciendo aquí? —
— Hm-. . . Vine a darte una noticia, Salvador — Respondió a secas, luego de darle un sorbo su taza de café, sorprendentemente bueno.
— ¿Una noticia?-. . .¿De que se trata? — Salvador, parecía cada vez más intrigado.
— Se trata sobre-. . . URSS —
Aquello sorprendió mucho a el salvadoreño, un mal presentimiento hundió en su pecho, preocupando su mirada y sintiéndose, más que intrigado en lo siguiente que mencionaría el ruso.
— No creí, oportuno- Contarte esto. . . Sin embargo, lo mereces — Dijo haciendo una pausa, mientras veía aquellos ojos dorados solo preocuparse más y más.
— ¿Q-que es. . .?- ¿Le pasó algo a URSS?. . .- — La voz de el salvadoreño parecía romper en llanto, ya se oía un poco quebrada.
Una parte de él, no quería saber por que estaría pasando su amado poste-. . .Esposo. Sin embargo, quería saberlo, lo necesitaba, quería salir de esa tortuosa duda.
— Salvador él. . .- URSS, murió — Exclamó, sin ninguna pizca de sentimentalismo, sin suavizar lo inebitable.
El Salvador sintió esa noticia como un gran valde de agua fría sobre si mismo, su amado esposo-. . . Ya no estaba con él, ya no lo esperaba en aquella fría fortaleza, en esa enorme cama que compartían donde buscaban calor en la fría noche- No estaba ya entre los jardines que URSS creaba solamente por él.
— Esto-. . . Lo siento, fue hace un año, yo- —
— ¿¡Un año!?-. . . — Repitió absolutamente quebrado, las lágrimas inconscientemente salieron de Salvador.
Algo que sabía que era normal, natual.Pudo haberlo marcado tanto con dolor, quizá no era el echo de decir adiós a su amado esposo, si no de no haberse despedido de la forma correcta.
— Lo lamento-. . . Estabas en bueno, una guerra civil no era el mejor momento. . . — Se explico el ruso, mientras solo veía lágrimas caer entre las mejillas de el salvadoreño.
Rusia quiso decir algo más, sin embargo había dicho mucho ya, no servía de nada unas palabras a secas de consuelo. Buscaba el momento o las palabras correctas para retirarse.
— Yo-. . . No quise gritarle-. . . Gracias por avisarme y. . . por pensar en el momento- q-que. . . pase — Aquella oración le pareció tortuosa, cada palabra era obligarse a tragarse sus lágrimas para hablar medianamente entendible.
— . . .- Lo siento, Salvador. Eres bienvenido a visitar su tumba- Cuando gustes — Dijo como despedida el tricolor.
El silencio acompaño la casa de el salvadoreño, ya con un aire callado, hueco, vacío. Como si la vida dentro de está se hubiese ido. Salvador soltó sus lágrimas más libremente, mientras sostenía con gran fuerza y abrazaba contra su pecho aquel anillo- Regalo de su esposo, y marca de su matrimonio.
La noche solo acompaño más sufrimiento, a los ojos hinchados de el salvadoreño, a veces dando besitos a aquel anillo que solo le recordaba ahora su difunto esposo-. . . ¿Tenía derecho a visitarlo?-. . . ¿Habrá estado molesto con él?.
El Salvador se torturaba horriblemente, pensando en aquella patética conversación donde funciono fuera de si, se dejó llevar por la furia y el coraje, quizá URSS sufrió por su culpa, por pensar que no lo amaba.
¿Qué clase de esposo era?- Ni siquiera le había mandado una carta durante esos años. Y ahora el arrepentimiento carcomía vivo a el salvadoreño, apretaba el anillo con tanta fuerza entre su puño, que terminó hiriéndose, vio la sangre color dorado chorrear su mano.
Y si.Sangre dorada.Extraña, que algunos Country’ s poseen con la habilidad de curación, de vida. . . de renacer.
Servía como un elixir de la vida para los humanos normales, para los Country’ s, era una medicina ante todo.Una buena oportunidad de pedir perdón, de otorgar una despedida que no deje un mal sabor de boca.