Love in a Peach Latte [YOONMIN]

Sinopsis

Yoongi era un amante del café, tanto que decidió abrir su propia cafetería y esparcir su amargo sabor por la ciudad. Pero todo lo amargo necesita algo dulce. Jimin, que recién comenzaba su emprendimiento de postres desde casa, un día recibió un mensaje inesperado: “Oye, me dijeron que haces postres. Dame una muestra y tal vez tenga una oferta para ti.”

Genero:
Romance
Autor/a:
Ian
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capitulo 1 - ☕

Cuando abrimos un negocio, tendemos a creer que en un inicio los clientes serían escasos, las ventas serían bajas y la gente entraría sin confianza por ser algo nuevo; pero para Yoongi no fue así. En la segunda semana de haber inaugurado, ya se encontraba con una fila de por lo menos 15 personas en su mostrador totalmente impacientes por probar lo había en el menú y, para su suerte, lo supo manejar bien, como si hubiera sabido que esto pasaría. Y es que el encanto que tenía Yoongi provocó que la gente comenzara a frecuentar más su cafetería; su pasión y delicadeza al momento de hacer café los cautivó. Si deseabas tu caramel macchiato con crema batida, con gusto lo añadía; incluso al contrario, en caso de que te gustara un sabor más fuerte. Solo con charlar y observarte ya sabía qué sabor preferías o qué tan amargo lo deseabas.

Durante un tiempo se mantuvo así; el aroma suave de los granos del café embriagaba a cualquiera que pasara cerca del recinto, hasta que una chica, curiosa, se acercó a la caja.—Perdona, ¿no tienes algo dulce para acompañar mi americano?—dijo la chica.

Yoongi, un tanto desconcertado, movió la cabeza en negación. —No. Pero tenemos waffles, baguetes o sándwiches—Añadió

—. Oh... Entonces estoy bien, buscaba un... Pastel o algo más pequeño. ¡Gracias de todos modos!—La chica dio media vuelta y se retiró sin más, dando pequeños sorbos a su bebida; en ese momento se acercó Taehyung, viendo cómo la joven salía por la puerta.

Taehyung ha sido amigo de Yoongi desde hace ya varios años, fue el primero en saber sobre el negocio que Yoongi planeaba y, aunque no era tan fan del sabor del café, se ofreció a ser de ayuda como mesero, siendo así su mejor y único empleado hasta ahora.—Con esta chica ya es la quinta persona que pregunta por algún postre... Ya es momento de que agregues algo nuevo; los waffles no son eternos ni mucho menos del gusto de todos.—Dijo.

Yoongi suspiró, apoyó sus brazos en la barra mientras rascaba su nuca mirando hacia un punto fijo. —Lo sé, pero no he tenido el tiempo de buscar algún proveedor que me venda postres buenos.—

—¿No has pensado en hacerlos tú? —dijo Tae, como si fuera algo obvio, lo que provocó un largo silencio del contrario. Asintió un par de veces, siendo cada vez más convencido.

—Tienes razón, tal vez al cerrar aquí compré lo necesario e intentaré hacer algo... —murmuró casi para sí mismo mientras sacaba su móvil de su bolsillo en busca de recetas. Taehyung solo negó con la cabeza y se dedicó a seguir trabajando.


Aunque Yoongi pudo sostener el negocio durante la primera semana, Tae ya tenía la sensación de que, según iba todo, acabaría siendo su mano derecha. Últimamente, el mayor ha olvidado o no ha podido resolver cosas como estas debido al estrés; un ejemplo claro es que hace unos días no podía pensar en recetas de saborizantes totalmente naturales porque para él los artificiales eran terribles, quería algo más "saludable", algo que pudieras saborizar después de un tiempo de haberlo bebido. Sin embargo, el estrés era tanto que no podía tener una idea; por lo tanto, Taehyung se encargó de resolverlo, elaborando en su departamento saborizantes con frutas frescas y un poco de azúcar. Como si estuviera preparando mermelada casera.

Tae no tenía problema alguno de ser el soporte de su amigo; al contrario, le agradaba la idea de crear y experimentar cosas nuevas. Ser creativo en algo que pudiera ser apreciado por los demás le resultaba entretenido. Así que si un día Yoongi llegaba a considerarlo, él sería el ser más feliz del planeta.


Las horas pasaron; el local cerró a las 9:30 p.m., un poco antes de lo habitual. Tae y Yoongi fueron al primer supermercado que hallaron abierto y empezaron a comprar lo necesario: harina para pastel, azúcar glass, leche, entre otros.

—Hyung, ¿qué piensas hornear? ¡He visto que están de moda los pasteles de matcha! Debería comenzar por... —Tae fue interrumpido cuando iba a empezar a hablar con emoción.

—No quiero apresurarme con algo complejo, Tae, intentaré con algo sencillo. Un pastel de vainilla y fresa—dijo Yoongi leyendo con atención una caja de harina para pasteles. Tae, por otro lado, hizo pucheros; en realidad, confiaba mucho en su hyung, creía que era capaz de crear hasta lo imposible, pero tenía razón, no podía arriesgarse a crear algo completamente fuera de su saber.


Después de un monótono paseo por el mercado, pagaron y se marcharon juntos al apartamento de Yoongi para dejar todo listo para mañana.


—¡Déjame ayudarte! No puede ser tan tardado.

—No necesito ayuda, además tu casa queda más lejos de aquí; planeo pedirte un Uber y yo me encargo de aquí —protestó Yoongi porque el menor había estado insistiendo en ayudar en todo el trayecto. No es que le molestara, simplemente le preocupaba la hora y no quería tener a Taehyung en su apartamento hasta tarde; ni siquiera tenía un cuarto extra que ofrecerle como estancia.

—¡Déjame dormir en tu sofá! Incluso podemos dormir juntos —se quejó Tae como un niño.

—Ni creas que te dejaré dormir en la misma cama que yo, conozco lo revoltoso que eres al dormir, Kim Taehyung —dijo el mayor frunciendo el ceño y entrecerrando los ojos mientras veía cómo Tae solo esbozaba una sonrisa avergonzada, confirmándole su veracidad.

Finalmente terminó aceptando y, tan pronto llegó el Uber a la puerta del edificio, Tae se marchó a regañadientes pues de verdad que quería ayudar a su hyung. Se sentía inquieto por la salud física de Yoongi; no quería que se exigiera más allá de lo que ya lo hacía.

Al llegar a su apartamento, le envió un mensaje de texto expresándole lo tanto que le preocupaba y que no se sintiera presionado porque contaba con él. No respondió, pero él sabía que lo había leído. Al estar en su casa, siguió su rutina y se acostó lo más pronto posible; mañana sería un día productivo.

[...]

[...]

Al día siguiente, Taehyung estaba afuera del departamento de Yoongi tocando frenéticamente, pero no obtuvo respuesta alguna, ni siquiera a sus mensajes; esto lo preocupó aún más. —¡Suga Hyung! ¿Está ahí? —No hubo respuesta. Optó por llamarlo esta vez mientras mordía su labio inferior con algo de desesperación. Dentro del apartamento escucho el tono de llamada de su móvil y esta vez golpeo la puerta con más fuerza; escucho un estruendo y en poco tiempo ya habían abierto la puerta.—¡Hyung! ¿Por qué no contesta? Ya son las-... —Se quedó en silencio al ver la cabeza de Yoongi asomarse por la puerta; sus ojos estaban entrecerrados como si las luces del pasillo le molestaran, su cabello estaba completamente desordenado y sus mejillas estaban llenas de harina. Cuando vio al menor, no dijo nada, solo abrió más la puerta para dejarlo entrar. Al hacerlo, Yoongi garraspeó antes de hablar: "¿Qué haces aquí tan temprano?", preguntó con voz ronca.—¿Temprano? Hyung, son las siete y media.—

Cuando dijo esto, el pálido se sobresaltó y por fin abrió los ojos de par en par; mientras caminaba con prisa a su habitación, frunció el rostro.—¿¡Las siete y media?! ¡Mierda!—Grito.—¿¡Porque no me llamaste antes?! ¡Vamos tarde a la cafetería!

—Lo hice, pero no respondió a mis llamadas.

—...En diez minutos estoy listo, puta madre—Mientras decía esto, iba de un lado a otro tomando ropa y organizando sus cosas; después solo se oyó un portazo seguido de la ducha. Taehyung se acercó a la cocina y vio el desastre que había: harina por toda la mesa, platos y recipientes sucios en el lavaplatos, trozos de pastel que parecían no estar bien horneados y otro más pequeño que se veía aún crudo. Se hizo una idea de por qué el mayor se veía de esa manera e hizo una mueca de desagrado. —¡¿Hasta a qué hora estuvo intentando hornear!? —Alzó la voz lo suficiente como para que Yoongi lo escuchara desde la ducha; luego se acercó al baño para poder escuchar su respuesta.

—Hasta las cuatro de la madrugada, traté al menos cuatro veces y ninguno funcionó.—Tae frunció el ceño con cierta sorpresa; solo había dormido tres horas y ya estaba considerando ir a trabajar en ese estado.

—... ¡Hyung! ¡Voy a ir a abrir el negocio ya! Te tomaré las llaves. ¡Nos vemos! Yo solo me haré cargo.

—¿Perdón? ¡Taehyung ni se te ocu-...! ¡Por Dios, Taehyung!

Tae tomó las llaves del local que estaban en una mesita de noche junto a la puerta y se puso los zapatos antes de que Yoongi saliera. Antes de poder abrir la puerta, vio cómo el mayor salía con una toalla en la cadera y su cabello todavía goteando por estar mojado. El miedo se apoderó de Tae y, al abrir la puerta, salió de inmediato.

—¡Nos vemos! Tú limpias tu apartamento y yo me encargo de lo demás. ¡ADIÓS!

—¡KIM TAEHYUNG! —gritó Yoongi justo cuando cerró la puerta.

No comprendía por qué le molestaba tanto que él abriera el negocio solo; conocía el aspecto básico de las bebidas, sabía cómo hacer un capuchino, un latte, un americano y ni hablar de las bebidas frías.

Sin embargo, tenía la intención de sorprender a Yoongi antes de que llegara; quería demostrarle que era capaz de manejarlo solo.

Cuando llegó al local, vio que no había gente esperando, por lo que se apresuró a abrir y organizar las mesas y sillas que debían estar afuera y adentro; después de eso, se hizo atrás de la barra para empezar a limpiar todo. Su rutina de apertura era simple, constaba solo de limpiar y limpiar; debían tener todo preparado antes de que aparecieran los clientes. Además, tenía que asegurarse de que no faltara nada: bolsas de granos de café, pan para los desayunos y, sobre todo, hielo, saborizantes, entre otras cosas más.—¡Hola, buen día! —dijo de repente un joven alto y vestido formalmente, como si se dirigiera al trabajo. Taehyung lo miró con entusiasmo y le saludó igual. —¿Me da un iced americano con un toque dulce, por favor? —Ordenó la persona y Tae lo atendió enseguida. Tenía la sensación de que iba a tener todo bajo control; solo le faltaba esperar a Yoongi.


Suga llegó a la cafetería después de un tiempo, todavía cansado por no haber dormido nada la noche anterior pero trato de llegar lo más presentable posible. Al entrar miro tres mesas ocupadas: en dos de ellas había una pareja y en otra un chico absorto en su computadora, parecía ser un estudiante. Al fijarse en el mostrador vio a un Tae con una expresión seria pero amable al hablar con un cliente, se notaba activo pero algo cansado: el tipo de cansancio que uno siente al tener que atender clientes, preparar desayunos y preparar bebidas casi simultáneamente.

Yoongi se aproximó tan pronto como pudo y paso detras de barra a lado de Tae para saludarlo con un simple cabeceo. En cuanto el menor vio al contrario sub expresión cambio completamente y le sonrió con alegría. —¡Hyung! ¿Pudo limpiar su apartamento? ¿Pudo descansar? ¿Ya vió que fui capaz de manejar todo yo solo?— Dijo cada vez más entusiasmado lo que provocó una leve risita en Yoongi.— Si, si, pero eso no quita que este molesto contigo.— Cuando dijo esto Tae demostró un leve desanimo, sin embargo no le dió mucha importancia y empezó a explicarle lo que había hecho durante el día mientras seguía trabajando.

Yoongi lo escucho durante todo el día sin quejarse, en su interior estaba agradecido de que Tae pudiera ocuparse del lugar por un día, desde antes sabía que podía hacerlo, pero era lo bastante orgulloso como para pedir ayudar de vez en cuando.

No sabía que solución le encontraría a los postres, pero intentaría hacer algo por su cuenta, siempre y cuando no vuelva a fallar.

FIN DEL CAPITULO 1.


Nota del autor:

¡Hola!

Espero les agrade mucho esta historia tanto como a mí me entusiasma crearla. Es chistoso porque esa historia surgió a partir de mi experiencia laboral, jaja. En fin, nos vemos el próximo lunes ;)