Unique
Felix sabía que aquella situación no podía seguir así.
Hace aproximadamente 2 horas se había peleado con Hyunjin, o a decir verdad, él se había molestado con él. Y no era algo tan grave ni de importancia, pero si es cierto que Hyunjin se había molestado y se encerró en la pequeña oficina que tenían en casa.
Felix ya no estaba molesto, para nada. Pero Hyunjin parecía aún no tener intenciones de salir.
Cada vez que algo así pasaba decidían darse su espacio, hasta que ambos estuviesen más calmados para poder hablar.
Pero Felix ya se sentía desesperado.
Estaba anocheciendo, era un viernes por la tarde y la pareja acostumbraba a dejar estos días para acurrucarse en el sofá viendo alguna película junto a comida deliciosa. ¡Pero nada de eso estaba pasando!
Felix penso unos segundos que podía hacer para cambiar la situación. Hasta que su mirada se dirigió al gran closet que ambos compartían. Sonrió. Se le acababa de ocurrir una brillante idea.
"Lo tengo"
[...]
Hyunjin cerró la computadora con suavidad, suspirando exhausto. Checó la hora y se dió cuenta que está había pasado muy rápido.
Sentía su garganta seca, así que se puso de pie y salió de aquel cuarto para ir a la cocina.
No vio a Felix en el living, por lo cuál supuso que seguía en el cuarto.
Aún se sentía enojado, pero no quería discutir.
Se sirvió un vaso con agua y bebió su contenido rápidamente. En eso, escucho pasos a sus espaldas, no tuvo necesidad de voltear, ya sabía quién era.
—Hyunnie... ¿Sigues enojado?. —la dulce voz del menor llegó a sus oídos. Soltó un suspiro, lavando el vaso que acababa de utilizar, aún sin voltearse.
—Claro que sigo enojado, amor. —respondio, su voz sonando un poco ronca, secando sus manos.
Felix no pudo evitar el cosquilleo en su estómago al escucharlo. No sólo por el tono de su voz. Si no porque amaba el hecho de que Hyunjin, aún cuándo estaba enojado, nunca dejaba los lindos apodos de lado.
"Amor", "bebé", "cariño", "lixxie". Aquellos lindos apodos nunca abandonaban sus labios, sin importar el momento.
—Ya pasó mucho, ¿No crees?. —respondio con voz serena y relajada, un poco baja pero seductora.
Hyunjin finalmente se volteó para verlo de frente, y su respiración se cortó por un segundo.
Felix sólo portaba una camisa grande de Hyunjin que lo cubría hasta los muslos, con los primeros botones desabrochados dejando a la vista sus clavículas. Sólo tenía las bragas puestas, nada más.
Hyunjin hizo un sonido con la garganta. Intentando despejar su mente.
—Lo creo, pero eso no quita nada. —respondio finalmente, mirándolo fijamente intentando ignorar el impulso de mirar hacia sus piernas desnudas.
Felix sonrío para sus adentros, observando cómo Hyunjin parecía caer lentamente a sus encantos.
Vio a Hyunjin mirar hacia el reloj que colgaba en la pared.
—Cómo sea, hay que preparar la cena. —dijo volteandose, caminando hacia la alacena. —¿Quieres algo en especial?. —pregunto sin mirarlo.
Felix no respondió.
—Lix, te hice una pregun-. —se detuvo abruptamente cuándo volteo y vio al menor, quién había desabotonado todos los botones de la camisa y descaradamente le mostró sus tetas desnudas. —Amor...
—Perdón, ¿Que decías, Jin?. —respondio sonriendo con inocencia, caminando lentamente hacia él.
Hyunjin dió una suave risa.
—No juegas limpio, eh. —dijo con una pequeña sonrisa, intentando no mirar la zona, aunque ciertamente le estaba costando.
—¿Yo? ¿Que hice?. —pregunto con fingida inocencia, llevando sus manos al cuello de la camisa que Hyunjin portaba, desabotonado unos par de botones, hasta que Hyunjin tomó sus muñecas con suavidad, deteniendolo.
—No te intentes hacer el inocente conmigo. Sigo enojado. —queria seguir con su postura molesta, aunque le estaba costando demasiado. —Pero agradezco la buena vista.
Felix se carcajeo ante sus palabras, soltando sus manos del agarre y llevandolas ahora hacia su cuello.
—Déjame quitarte el enojo, ¿Sí?. —murmuro, acercándose a sus labios.
—Bebé... —respondio, inconscientemente llevando sus grandes manos a la pequeña cintura. —No es momento.
—Por favor, amor... Prometo hacerte sentir bien desde ahora. —insistió en un susurro con provocación sobre su oído. —Puedes hacer lo que quieras conmigo. Soy tuyo.
Con una de sus manos, dirigió una de las de Hyunjin hacia sus tetas, incitandolo a qué las tocara cómo sabía le gustaba.
—En serio, ¿Que haré contigo?. —dijo grave, relajado pero con una sonrisa, dando un pequeño apretón en su seno que lo hizo gemir bajito.
—No tienes que hacer mucho. —respondió, dejando que siguiera tocando sus amadas tetas. —Sólo amarme y dejar que te haga sentir bien.
Dio una lamida juguetona en el labio inferior del mayor, quién ya pareció tener suficiente y mando al diablo su estúpido enojo.
—A la mierda. —susurro, más para si mismo.
Unio sus labios en un beso fuerte, desesperado y lujurioso, que fue bien correspondido por el rubio. Hyunjin se agachó levemente, tomando con facilidad al menor por los muslos y cargándolo. Felix se aferró a su cuello y entrelazó sus piernas a su cadera, dejandose guiar hacia la habitación.
A los segundos fue depositado sobre la cama, con el gran cuerpo de su esposo sobre el suyo, jadeó en el beso cuándo las manos traviesas de Hyunjin apresaron su cintura y fueron subiendo lentamente hacia sus tetas.
Hyunjin se separó del beso y llevo sus labios a sus tetas, chupando y mordiendo estás mientras su mano se colaba en sus bragas, comenzando a acariciar su coño húmedo. Acariciando sus labios vaginales y su clítoris.
—J-Jinnie... ¡Mmgh!
Chillo cuándo su bolita de nervios fue pellizcada. Aferró sus manos al abundante cabello negro del mayor, sintiendo su coño mojarse cada vez más con el pasar de los segundos y el conocido sonido mojado llegaba a sus oídos.
Soltó un alto gemido, abriendo más sus piernas invitando a Hyunjin a seguir con su trabajo.
Pero de la nada, Hyunjin se detuvo abruptamente.
—¿Q-que ocurre?. —dijo, confundido.
—Si continuo te vas a correr y no quiero que lo hagas aún. —respondio con simpleza, quitando su cinturón y desabrochando el botón de su pantalón. —Quiero comerte el coño mientras me chupas la polla. Sólo así quiero que te corras.
Bien, Felix se mojo un poco más al escucharlo.
Dejo que Hyunjin retirara sus bragas húmedas y las arrojara por ahí, lo mismo con la camisa. Dejandolo completamente desnudo y expuesto a él.
Vio a Hyunjin despojarse de su pantalón y de su ropa interior, dejando a relucir la polla dura.
—Sientate en mi cara, ya sabes que hacer después. —ordeno, acostándose a su lado.
Felix sonrió. Obedeció inmediatamente, llevando su coñito al rostro del pelinegro, y el quedó de frente con él miembro de su esposo. Tomó este entre sus manos, dejando un beso en la punta.
Lo acaricio unos segundos más, hasta que sintió la lengua experta de Hyunjin en su coño, dando una lenta lamida que lo hizo estremecer.
—O-oh, amor... —gimio, cuándo las lamidas con el pasar de los segundos se hacían más rápidas.
—Empieza de una vez, Lixxie. —ordeno, dando un pellizco juguetón en su bolita de nervios.
Felix chilló, pero aún así obedeció. Abrió su boca e introdujo aquel gran pedazo de carne a su boca. Chupando la extensión mientras lo masturba con sus manos.
Gemidos ahogados se escuchaban por la habitación, Hyunjin mantenía sus manos en sus glúteos mientras chupaba su coño con esmero. Adentrando su lengua y mordiendo juguetonamente el clítoris, sintiendo las piernas esbeltas temblar a sus costados.
Gimió ronco cuándo Felix ingresó su pene de más a su garganta, generándole una arcada. Más aún así no se detuvo, sólo lo incentivo a seguir con su trabajo.
—Joder... —maldijo el mayor, dando un suave azote en su glúteo. —Sabes delicioso, bebé.
Felix no pudo hacer más que gemir e inconscientemente restregar más su coño sobre la boca de su esposo. Los sonidos chiclosos y obscenos hacían eco por la habitación, generando así un ambiente lujurioso que ninguno quería romper.
Felix luego de unos minutos sentía su mandíbula un poco cansada, y Hyunjin pareció notarlo, ya que empezó a solo masturbarlo con sus manos.
—¿Qué? ¿Ya te cansaste, bonito?. —dijo burlón, llevando sus dedos a su coño para comenzar a frotarlos con rápidez. El rubio dió un agudo gemido, removiendose. —Según yo puedes aguantar mucho más que eso.
En ningún momento dejo de mover su mano en su coño, por lo cuál a Felix le costaba más gesticular alguna palabra sin que algún gemido se interpusiera.
Cuándo iba a hacer amago de meter nuevamente su pene a su boca, dió un pequeño grito. Hyunjin había metido dos dedos a su estrecho coño.
—¡J-Jin!. —gimio, cuándo el mayor empezó a follarselo con sus dedos, generándole un dolor placentero. —¡E-espera...!
Hyunjin sonrió con orgullo al ver la reacción del cuerpo contrario a su toque.
—Sigue tragandote mi polla, Lixxie. Sólo así tendrás tu premio. —dijo, dando una dura palmada en su glúteo con su mano libre que resonó por toda la habitación.
Felix lo hizo y pronto sus gemidos sonaban ahogados, estaba siendo follado por los expertos dedos de su amado mientras tenía su polla en la boca. Estaba en el puto paraíso.
Chupó y lamió la extensión unos minutos más, hasta que tuvo que separarse cuándo su orgasmo lo atacó por sorpresa. Se corrió de manera sorpresiva y ruidosa sobre la cara de su esposo. Quién recibió todo su jugo sin ninguna queja, amando el dulce sabor de su chico.
—¡O-oh joder, Jinnie!. —lloriqueo, sintiendo sus piernas temblar. —D-dios...
—Eres tan delicioso... —respondio con morbo, dando la última lamida a su coño empapado. —Date la vuelta y mírame. Quiero correrme en tu boca mientras me miras a los ojos.
Felix suspiro, más sin embargo lo hizo. Ignorando el leve temblor en sus piernas, se acomodó cómo le fue ordenado, y una vez estuvo frente a frente con el pelinegro, retomó su tarea. Siguió masturbando su polla con su boca durante unos minutos, dejando en ocasiones que Hyunjin tomara sus cabellos y direccionara los movimientos.
De repente, Hyunjin dió un ronco gemido que lo hizo darse cuenta de que ya casi estaba por correrse.
Y estaba en lo correcto. A las pocas succiones la tibia esencia cayó en su boca. La tragó sin problemas, sacando finalmente aquel trozo de carne de su boca, no sin antes dejar un beso en la punta.
—Eres tan bueno, cosita. —lo halago, acariciando su carita con su mano. —Ahora ven. Te quiero en cuatro, precioso... Tengo algo para ti.
Felix lo miró confundido, pero obedeció. Se recostó tal cómo se le fue indicado. Vio de reojo cómo Hyunjin se puso de pie y camino hacia uno de los cajones del mueble que tenían en la habitación. Saco un collar color negro, que tenía una correa y un pequeño látigo. Su estómago se removió ansioso y sintió un cosquilleo en su coño.
Soltó un jadeó cuándo Hyunjin se posicionó detrás suyo y le puso aquel collar, tironeando levemente de la correa haciéndolo jadear.
Hyunjin sonrió al verlo, frotando su pene con su coño mojado, dando leves golpecitos que lo hacían gimotear y removerse queriendo más.
—Mmh, H-Hyunnie no me tortures así. —llamo, removiendo sus caderas con desesperación. Chilló cuándo Hyunjin le dió una fuerte azote con el pequeño látigo.
—¿Primero me haces enojar y luego quieres dar órdenes?. —respondio burlón, tirando con poca fuerza de la correa, jalando este hacia atrás. Felix gimió de dolor y extraña satisfacción, levantando suavemente la cabeza. —Realmente tengo que darte una lección, Lixxie.
Y antes de que pudiese responder, Hyunjin alineó su miembro e ingresó de una sola estocada. Felix grito de placer, apretando con fuerza las sábanas de la cama. Las embestidas comenzaron enseguida, Hyunjin en ningún momento soltó el agarre del collar, y los gemidos de Felix parecían aumentar de volumen cada vez.
—¡O-oh Jin, así, así!. —sus gemidos pronto sonaron ahogados cuándo Hyunjin llevo su mano libre a su cintura, mientras la otra aún tironeaba la correa. En vez de sentirse asustado por la falta de aire, sólo se sentía más excitado y más sensible al toque del mayor. —¡A-ah!
—¿Crees que así aprenderás, bebé?. —dijo con aparente burla, azotando uno de sus glúteos. —¿A no hacerme enojar de la forma que lo hiciste?.
Felix sollozo, sintiendo sus glúteos doler y su vagina siendo llenada y estirada hasta el máximo. El sonido chicloso y mojado de su coño devorando la gruesa polla de su esposo resonaba entre las cuatro paredes, junto a sus agudos gemidos y lloriqueos.
De repente, Hyunjin soltó la correa y lo hizo voltear para tenerlo de frente. Unio sus labios en un beso desesperado y lujurioso que Felix correspondió con gusto. Sin romper el ardiente beso Hyunjin tomó ambas piernas del menor y las flexionó sobre su pecho a sus costados, exponiendo así mucho más su coño.
Retomó las duras embestidas. Felix se separó del beso para gemir y sostener sus manos en los anchos hombros del mayor.
Tiró su cabeza hacia atrás para gemir libremente, haciéndose imposible para él mantener su boca cerrada, abriendo su boca en una casi perfecta "o" al sentir las embestidas precisas. Arañaba los hombros y espalda de Hyunjin, quién gemía ronco sobre su cuerpo.
—Eres una pequeña puta, Lixxie... —dijo Hyunjin mirándolo con una sonrisa, soltando sus piernas para volver a tomar la correa. —Me haces enojar, para luego ir a ofrecerme tus deliciosas tetas y que te folle hasta el cansancio. —finalizo, azotando con el látigo su muslo. Felix sollozo de nueva cuenta. —¿Eres mi puta, cariño? ¿Te gusta que te folle de esta forma?
—S-si, Jinnie... ¡S-soy tu puta!. —balbuceo en respuesta, sollozando cuándo otro azote a su muslo llegó. —Oh, Dios... S-se siente tan bien.
—Siempre puede ser mejor...
Hyunjin con su pulgar comenzó a frotar el hinchado clítoris del menor, quién comenzó a llorar fuertemente debido al placer. Sus piernas comenzaron a temblar y supo que no soportaría mucho más.
—¡J-Jinnie ya!. —lloriqueo. —¡J-Jin me voy a...!
—Ya lo sé. Sólo házlo, bebé. —lo interrumpio, frotando con más rápidez mientras seguía dando las mismas estocadas enérgicas.
Felix se corrió a los segundos con un grito obsceno. Los chorros de su squirt caían cómo cascadas de su coño rosadito. Hipaba en medio de sus dulces gemidos, las lágrimas nublando su visión.
Pero Hyunjin en ningún momento dejo de embestir.
—¡Hyunjin e-espera!. —dijo en un sollozo, llevando sus manitas a sus hombros, dando suaves golpecitos. —Por favor... ¡E-estoy sensible!.
—Estoy por correrme, no me pidas que me detenga. —dijo por lo bajo, y tal cómo dijo, sólo pocas embestidas hicieron falta para que se corriera. —Carajo, bebé...
Tiras de su semen caliente fueron depositadas directo al útero del rubio. Quién gimió, dejando caer sus brazos al colchón, derrotado pero satisfecho.
Estuvieron unos minutos intentando recuperar el aliento, Hyunjin finalmente salió de su interior y tomo al menor por su cinturita.
—Espero que no estés cansado. Porque esto recién empieza, cariño.
Felix abrió sus ojitos sorprendido, pero en el fondo, aquellas palabras lo emocionaron más de lo que le gustaría admitir.
[...]
Había perdido por completo la noción del tiempo. Pero estaba seguro de que llevaban horas follando, en más de una posición.
Lo único en lo que podía pensar y de lo que tenía claridad, era que estaba siendo follado bruscamente, ahora contra la pared. Su cuerpo lleno de marcas hechas por Hyunjin, y otras con el látigo de aquel collar que yacía en el suelo tirado hace un buen rato.
Felix sentía que no podía más. Ya se había corrido tres veces. Hyunjin apenas dos, ambas dentro suyo, se sentía jodidamente lleno y sensible. Ya no tenía fuerzas para nada más que gemir, a duras penas podía sostener la posición, y eso gracias a Hyunjin quien sostenía su cintura con fuerza, manejando su cuerpo a su antojo cómo en las últimas horas.
Su coño pedía a gritos un descanso, absolutamente todo le dolía y no podía gesticular alguna palabra coherente. Solo podía gemir, lloriquear y sollozar, mientras su cuerpo era usado y amado por su pareja.
—J-Jinnie... Ya no puedo. —balbuceo, soltando un sollozo agudo cuándo Hyunjin dió una certera embestida antes de detenerse. —P-por favor... D-descanso
El nombrado vio su rostro, su mirada perdida y el cómo su cuerpo entero temblaba. Felix estaba totalmente ido.
—Esta casi terminando, bebé. —susurro sobre su oído, alzandolo y dejándolo nuevamente en la cama, dejando un besito en sus labios rojizos. —Relájate, ¿Si?
Entro nuevamente en su coñito cremoso, Felix gimoteo aferrándose débilmente a su cuello. Sentía sus ojitos pesar, no se podía ni siquiera su propio cuerpo. En estos momentos, solamente se dejaba hacer por Hyunjin. Quién tomaba su pequeña cintura y la movía al compás de las embestidas.
Cerro sus ojitos, manteniendo únicamente su boquita abierta para gemir libremente y soltar sus dulces sollozos. Un leve hilo de saliva caía por su comisura y sus tetas rebotaban cada vez que Hyunjin arremetía contra él. Era una imagen tan obscena, pero tan correcta para ambos.
—Bebé, mírame... —lo llamo. —Estoy por correrme y quiero ver tu carita cuándo lo haga. Quiero ver crecer al máximo este pequeño bulto.
Y es que si, el pequeño vientre de Felix se había hinchado un poco gracias a todas las corridas de Hyunjin en su interior. No era la primera vez que pasaba, y sabían que tampoco sería la última.
Felix lo miró con ojitos dilatados, con sus últimas fuerzas dió un agudo y obsceno gemido cuándo Hyunjin se corrió y deposito su última carga en su útero. Y el por su parte, tuvo su último squirt, un poco más débil que el resto, pero termino con su cuerpo débil y tembloroso.
Hyunjin lo atrapó en un abrazo apretado, recostandose a su lado. Felix se dejó hacer, soltando un bajo gemido cuándo Hyunjin salió finalmente de su coño. Se escondió en su cuello, sintiéndose relajado y satisfecho. Hyunjin lo aferró protector, acariciando su cuerpo tembloroso y lleno de marcas.
Pequeños "te amo" eran susurrados de por medio. Hyunjin sonriendo con ternura cuándo notó a Felix quedándose dormidito en su pecho. Realmente lo dejo agotado.
—Eres una belleza, bebé... —susurro, dejando un besito en la sien de su dormido esposito. —Tan mío, tan bueno... Te amo demasiado. —acaricio suavemente su mejilla. —Duerme bien, cielo..
[...]
El reloj marcaba las 10 AM, y un pequeño rubio apenas despertaba. Había dormido demasiado.
Estaba limpio, cambiado y arropado en sabanas limpias. Solamente portaba una de sus bragas favoritas y una camisa grande de Hyunjin.
También notó rápidamente que su Hyunjin no estaba a su lado, y cuándo estuvo por levantarse para ir a buscarlo, el pelinegro apareció en la habitación con una bandeja. Un exquisito desayuno en cama.
—Despertarse, bebé... —sonrio, dejando la bandeja en la mesita de noche. —Buenos días. —se acercó y dejo un suave beso en sus labios esponjositos. —¿Dormiste bien?
Felix asintió.
—Ya me estaba preguntando por qué no estabas a mi lado cuándo desperté. —dijo con una risita, viendo al mayor recostarse a su lado. Felix se acercó más a él, recostando su cabeza en su pecho, soltando un pequeño quejido al evidente dolor en su cuerpo.
—¿Te duele mucho?. —pregunto, acariciando su suave cabello. —¿Fui muy brusco?
—Está bien. Duele, pero es soportable. —sonrio, alzando su mirada para verlo a los ojos.
—Deje pastillas para el dolor en la bandeja también. Pero primero debes comer algo. —dijo, tomando aquella bandeja y dejándola en medio de ambos
—Gracias, Hyunnie. —dio un suave beso en su mejilla, luego parecio pensar unos segundos. —Por cierto, ¿Ya se te pasó el enojo, cierto?. —bromeo.
Hyunjin soltó una carcajada que fue contagiada al menor.
—¿Cómo podría seguir enojado después de todo?. —rio, buscando su mano y entrelazandola con la suya. —Te amo, y no soporto estar molesto contigo tanto tiempo... —dijo sincero. —Aunque debo admitir que me sorprendiste ayer. Tal vez me enoje más seguido.
Felix se sonrojo fuertemente, dándole un fuerte manotazo en el pecho.
Hyunjin estalló a carcajadas.
—Eres un idiota. —respondio haciendo un pequeño puchero que Hyunjin rápidamente besó.
—Estoy bromeando, amor. —dijo sonriendo. —Sabes que yo no soy así.
Felix asintió, acurrucandose más en su pecho.
—Sé cómo eres y me encanta. Por eso te amo. —murmuro, mirando sus manos entrelazadas con amor
—Yo te amo más de lo que puedes imaginarte, Lixxie... Y ninguna discusión puede contra eso.
Aquella respuesta quedó grabada en la mente de Felix, quien estaba seguro, que haber conocido a Hyunjin fue la mejor coincidencia de su vida. ¿Y lo mejor? Es que aquel sentimiento era mutuo.








