La hija prohibida del mafioso

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Sinopsis

Si tocas a la hija del jefe de la mafia, habrá consecuencias. Él conocía la regla. Solo que nunca imaginó que la rubia que conoció en un bar de mala muerte era ella. Advertencia: Escenas de sexo explícito, violencia y suicidio. ¡Que lo disfruten!

Genero:
Romance
Autor/a:
Emily
Estado:
Completado
Capítulos:
36
Rating
4.5 4 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Esta es mi vida.

Ethan

Ethan

—No. —La súplica ahogada de Jacob sale de la gran celda de cristal instalada en medio del almacén.

Está atado a una silla y hay un reloj en la pared que marca los últimos tres minutos. Tiene las manos ensangrentadas de forcejear con los nudos de las cuerdas. A medida que el tiempo se agota, sus movimientos y ruegos se vuelven desesperados.

Cientos de personas se apiñan en la sala, bebiendo, cotilleando y esperando con ansias el verdadero espectáculo. Solo un psicópata de mierda podría ilusionarse con lo que está por venir.

—Tic, tac, Jacob. —El jefe sonríe con malicia mientras golpea el cristal. Qué hijo de puta enfermo por inventar este método de tortura/suicidio tan elaborado.

No puedo creer que esta sea mi vida ahora.

Pero no me arrepiento.

Si tuviera que volver a hacerlo, lo haría. El dinero que me pagaron por unirme a la mafia financió el tratamiento experimental contra el cáncer de mi hermana pequeña. Hoy está viva, y eso es lo único que importa.

El reloj marca cero y el jefe hace un gesto con el dedo. Una chica desnuda, con una bolsa en la cabeza, es arrastrada hasta allí. La meten en la celda con Jacob, y sus gritos se amplifican. Él sabe lo que viene, todos lo sabemos porque nos obligan a presenciar estas sesiones de castigo varias veces al año.

Odio cada segundo. Me robará el sueño durante días, pero no puedo mostrar debilidad ni apartar la mirada, o podría terminar en el lugar de Jacob.

Cuando me uní a la mafia, supe lo suficiente para proteger a mi familia. Para ellos, mi hermana murió de cáncer y mis padres en un accidente de coche. Mis habilidades con los ordenadores parecen haber funcionado, porque nadie ha cuestionado la vida falsa que creé en internet.

El jefe tiene una regla de mierda: tiene que ser un familiar de sangre. No tengo ni idea de por qué deja en paz a las parejas, pero así es.

—No. —Jacob suplica de nuevo. El jefe solo sonríe, una sonrisa fría, cruel y calculada que es una advertencia para todos en la sala. Lo acusan de robar drogas. Si lo hizo o no, no lo sé. Jacob no tendrá un juicio.

Alzo la vista y veo el cartel. Cada regla está grabada en mi memoria.

Respeta la jerarquía.

Los chivatos son silenciados.

No robes. Ya me enteraré.

El ingreso en la familia es permanente.

No toques a mi hija.

La última es fácil de cumplir: el jefe nunca trae a su hija por aquí. Además, ¿quién se acercaría a ella? No me imagino tenerlo de suegro.

Le quitan la bolsa de la cabeza, y yo contengo la respiración. Por Dios, esta chica no debe tener más de quince años. Mira frenéticamente alrededor de la sala, y las lágrimas corren por el rostro de Jacob cuando sus ojos se posan en su hija. Sigue forcejeando para soltarse, pero avanza poco. Hay una pistola en la celda, y en cuanto se libere y se suicide, todo terminará.

La chica no tiene adónde huir en la celda de cristal. Serán unos tres metros por tres. No tiene techo, y apuesto a que es para que sus gritos no se amortigüen. Le suplica a Jacob que le explique qué pasa, pero él solo repite disculpas entre sollozos.

Cinco hombres entran en la celda con ellos.

Ella intenta apartarse, pero la acorralan en un instante.

Los muy cabrones sonríen mientras se quitan la ropa. No son los únicos. Los hombres fuera del cristal se acercan para ver mejor. Golpean las paredes, animando a los de dentro.

Controlo la respiración, tragándome las náuseas que me suben por la garganta. Algún día matarán al jefe, y yo quedaré libre de esta vida.

Durante la siguiente media hora, esos hombres le hacen cosas indescriptibles. Mejor dicho, no son hombres, son animales. Bestias salvajes que obligan a Jacob a ver cómo violan a su hija hasta dejarla inconsciente. Y ni siquiera eso los detiene.

Por fin, Jacob logra soltarse de las cuerdas y se dispara en la cabeza, poniendo fin a todo. Sacan su cuerpo inerte y poco después entran putas. En un abrir y cerrar de ojos, se convierte en una orgía de mierda. ¿Qué clase de enfermo consideraría la violación de una menor como un juego previo?

Esta es mi vida.

Pero mi hermana está viva.

Ese único pensamiento me ayudará a seguir adelante.