Ojalá que nunca me leas.
Cada una de las personas que llegan y pasan por nuestras vidas, son únicas e irremplazables; siempre llegan para mostrar una nueva perspectiva, un nuevo camino.
Cuando se marchan, siempre se van dejando pedazos de su existencia y robando hasta el último aliento de nuestras vidas.
Las manecillas del reloj estaban divididas por 170 grados, el sol brillaba alto; el viento soplaba con la calma de aquella tarde de primavera, el pasto de aquel lugar brillaba con el sol de un verde intenso, cuando te vi por primera vez.
Jamás pensé que ese momento cambiaría mi vida para siempre, que la chica de cabello castaño me haría conocer el cielo.
Jamás me cruzo por la mente que me perdería entre la luz de tu mirada, embriagado por el néctar de tus labios y muriendo por el frío de tú cuerpo.
Sin embargo nada es eterno, ni las promesas, ni el odio, ni el amor, ni los recuerdos.
Cada día escribo cartas que se perfectamente que jamás podrás leer. sin embargo, me lleno de entusiasmo pensar que algún día pueden estar entre tus manos y tal vez así será. Solo deseo no tener vida cuando llegue ese momento, de lo contrario, moriré.
por que estoy seguro que nada de mis esfuerzos valdrá la pena para ti, ninguna palabra tendrá sentido y jamás volverás a mi lado, jamás seremos ni la sombra de lo que un día fuimos.
Así la voz de mi corazón morirá en silencio, latido a latido.