𝐂𝐚𝐩𝐢́𝐭𝐮𝐥𝐨 𝐈 "𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐭𝐞 𝐯𝐢."
-En este mundo existen seres diferentes, aunque no son como te los imaginas, no son personas marginas o ¨bichos raros¨, son más bien seres que solo creerías que existen en leyendas, cuentos o mitos, pero del mundo de dónde vengo son bastante reales, ya que soy parte de esos seres distintos-.
-Soy un demonio de 19 años nacido bajo el apellido Demios y con el nombre Zero, y la historia que leerás, es el cómo me enamore de un vampiro al cual no se si yo le gusto, y como comenzó todo te preguntaras, pues bien, todo comenzó 11 años atrás cuando apenas era un niño que jugaba en el bosque cerca de su casa, en una de esas tantas aventuras fue cuando lo vi-.
-Un pequeño de piel más blanca que la misma nieve, pelo negro como la noche, unos ojos tan expresivos de un color carmesí brillante como el de un rubí, logre escuchar su nombre gracias a que una niña igual a el que lo grito-.
-Azael! -grito la pequeña, en ese instante simplemente observe sin decir nada y a lo lejos, más no paso mucho ya que el golpe de una pelota me saco de mi trance, tan solo voltee viendo a mi hermano menor o bueno a uno de ellos.
Un niño de 6 años de pelo negro con mechas verdes, con expresión de enojo, una piel morena, unos ojos verdes esmeralda, en su cabeza unos pequeños cuernos casi visibles al igual que en su espalda unas alas de un pequeño tamaño, ambos de un color negro.
-ZERO!- grito mi hermano -Es hora de ir a casa, mamá nos está esperando- dijo mientras yo recogía la pelota que me había lanzado, tan solo suspire y en un tono calmado le respondí -Si voy detrás de Kiro- camine detrás de mi hermano con la pelota en brazos hasta llegar a casa donde mamá ya nos estaba esperando con la comida lista.
Sin duda esa tarde se fue normal pero el problema fue cuando cayó la noche, ya que esa noche no pude dormir bien por culpa de mis pensamientos, no podía dejar de pensar en aquel niño que vi cuando jugaba, el cual me hipnotizo, tan solo quería conocerlo, saber sus gustos, sus disgustos, sus juegos favoritos y sobre todo saber qué tipo de especie era, ya que no tenía cuernos o alas por lo que quiere decir que no era un demonio, tampoco tenía algún rasgo de algún animal a la vista por lo que un hibrido tampoco creí que lo seria.
-Tan solo me gustaría conocerte- fue lo que dije para mí mismo mientras miraba al techo cerrando los ojos, sin darme cuenta me quede dormido, abrazando mi peluche favorito de dragón.