Capitulo 1: La Hacedora de Sueños

—¿Luz? ¡Luz! ¡Deja de hablar sola! ¡Despiértate!
—Ehmm… Ah.., ¡Ay!
—Deja de decir que no quieres… ¡Vamos! ¡Hoy tenemos una función que cumplir!
—¡Ahh!
La joven de repente abrió los ojos, y se enderezó en su cama muy sorprendida.
Un joven vestido con un polo negro y unos pantalones anchos, sonrio y se hecho a reir.
—¡Al fin! ¡Lo logré! —exclamó el joven.
—¿Andrew?... Que fue todo lo que pasó, ¿donde está todo?
—¿Todo? ¿Cual todo?, ¡ja ja ja! Como siempre… Supongo que se quedó en tus sueños, ¡vamos loquita!. Tu abuela me dijo que te despertara. Recuerda que hoy tenemos que reunirnos con la banda, ¡Estamos invitados a tocar en el centro comercial Planeta!
La joven de ojos cerúleos se levantó de la cama y se quedó mirando como un rayo de luz ingresaba a su habitación.
Ella se fijó en la radiante luz, sus ojos celureos destellaron un gran deseo que ella sentía, en un instante sonrió y cerró los puños. Y con una mirada desafiante viendo al astro solar susurro.
—Eso es una señal ¡Es una señal!
—¿Señal? Señal de que…¡Ahhhh!
La joven rubia le cogió la mano y tiró de él mientras corría hacia el pasillo de la habitación hacia el piso inferior.
—¡Vamos Andrew! ¡Qué estamos esperando! ¡Hoy es un día hermoso! —exclamó ella mientras su amigo trataba de seguirle el paso.
Abajo la mesa estaba servida y el alimento de la mañana estaba lista para una justa merienda.
Una música suave se propagaba allí, haciendo de la mesa y su desayuno algo agradable de estar.
Un sonido de llamada de un celular se encendió y alguien contestó.
—¿Alo?... Si, soy ella misma… Buenos días director… Dígame.
—Señorita Beatriz…, disculpeme llamarla temprano, pero me comunico con usted por algo urgente, será breve.
—Le escucho dígame
—Bueno, le comunicó que la alumna Luz, está reprobada en varios cursos. Estoy preocupado por su desarrollo académico. Pues ha dado unos resultados desastrosos.
—¿Luz? Pero… que yo sepa, ¿ella no estaba yendo a las clases de nivelación?. ¿Y las clases particulares que ella tiene? —dijo una mujer de setenta años, limpiando en el fregadero y ordenando algunas vajillas se detuvo por un momento. Cerro el caño.
—Si, ella ha asistido… pero incluso allí los tutores y profesores me han comunicado que no muestra interés en los estudios de letras y números. Parece ignorarlos y se la pasa últimamente… como lo puedo decir… Soñando cosas de su mundo imaginario.
—¡Oh! vaya, entiendo lo que me quiere decir director. Luz…—dijo ella yendo a la mesa colocando unos platos limpios.
—Eso no está mal si lo vemos en el lado correcto, al contrario ¡Tiene pinta de artista! Ella es muy creativa, e incluso utiliza bien sus imaginaciones en la clase de arte. Sorprende a compañeros y profesores. Tiene la mejor nota en ello. Pero… tengo que decirle que las asignaturas de letras y números están muy bajas. Y si ella no los estudia… Temo decirle con todo mi aprecio que le tengo a ella. Y no es personal, tendrá que repetir el año escolar.
—¡Oh! —exclamó asombrada la mujer
De repente unos pasos ágiles y emocionados llegaron hacia la entrada de la puerta, irrumpiendo la paz de allí.
El joven Andrew se tropezó al llegar allí rendido de la velocidad de la chica, mientras Luz emocionada se acercaba a la mesa. Sus ojos se abrieron excitados, estaba servido con muchos manjares y se le hizo agua la boca.
—Lo lamento señora Beatriz, pero me es menester decirlo. Por mi parte le he dado muchas posibilidades de ayudarla, pero ella no se ayuda.
—Entiendo conversare con ella de esto. Muchas gracias señor Director, por la ayuda que le da a mi hija.
—Si, más bien. Haga que venga al colegio. Hoy hay clases de recuperación y horas de estudio extra que pueden mejorar sus notas. A las nueve de la mañana empiezan, hasta la una. Por Favor le ruego que venga y estudie.
—¡Si! así es director William, allí ella estará.
—Bueno, eso era todo. Sin más me retiro. Buenos días señora Beatriz. Hasta luego.
—Hasta luego director.
La joven rubia muy emocionada se acercó a la mujer y le dio un beso en la mejilla.
—¡Abuela, buenos días!
—Buenos días Luz, vengan a comer. Pedí a tu amigo que te despertara, ¿Dónde está tu amigo Andrew?
—Aquí señora, muchas gracias por invitarme a su desayuno —dijo el joven quejumbroso levantándose del suelo.
—Por favor sírvanse, el desayuno está listo. —dijo la abuela serenamente.
—¡Gracias abuelita!
La joven rubia abrió la boca y metió todo lo que pudo en ella.
Su amigo igualmente hizo lo mismo. ¡Para la anciana esto ya era algo habitual!
—¡Luz! Trata de saborearlo, hazlo más lento.
—Eso quisiera… lo intentaré luego, cuando termine esto —dijo ella con un panecillo en la boca.
—Eso señora yo no le enseñé, le aseguro. Ella misma lo descubrió —dijo su amigo Andrew riendose.
—¡Ay jóvenes! Tenían que ser… bueno, espero que les guste.
—¡Está delicioso! —dijo Luz muy contenta cogiendo unas galletas.
La mujer tomó su bebida y mirando a la joven rubia, recordó lo que el director le había dicho.
—Luz… Tu amigo me dijo que hoy. Van a tocar en un centro comercial. ¿verdad?
—¡Si! Hoy es abuela. Pero es en la noche a eso de las siete de la noche, hasta la diez.
—¡Oh! vaya genial entonces Luz…
—Si, pero ahora vamos a ir a la casa de Meghan para practicar las voces. A ella le falta un poco de práctica, pero no es nada.
—Mmm… —murmuró la mujer.
—Sí señora, justo venía por eso. Vengo a raptarla, pero… a cuidarla también. La regresare completa, no se preocupe.
—Se cuidarme sola —dijo ella defendiéndose
—...Mmm. No me acuerdo del día en que te perdiste en la pizzería… ¿Fue un sueño eso?
—Me reiría pero estoy tomando mi bebida. —dijo ella sonriendo con los ojos cerrados y levantando su taza de leche— ¡Ahh! ¡Ayyy!
Al bajar la tasa abruptamente, la leche se derramó un poco cayendo en su ropa blanca.
—¡Pero queee! ¡Cielos!... ¡Estoy en camisón de dormir! ¡No me di cuenta! ¡Ahhh!
Dijo ella sonrojándose gradualmente.
—Lo que pasa es que al parecer tuviste una visión soñadora de algo. Y ni te fijaste de eso.
Su amigo Andrew escondió una sonrisa y mordió el bizcocho que tenía en su mano.
—Luz… tengo que decirte algo. Pero es algo serio.
—¿Abuela? pero… qué pasa.
La anciana cerró los ojos y comió en silencio. Y luego los abrió.
La joven y su amigo la miraron muy expectantes.
—El director William me llamó y me dijo que tienes unas notas muy bajas en los cursos de letras y números.
—¿Eh?... Pero que raro. Si estoy yendo a las clases.
—Dijo que estás asistiendo, pero no estás atenta en clase. Además me dijo que estas ignorando la ayuda de los profesores y luego te metes en tu mundo imaginario, y no prestas atención a nada.
—¡Eh! eso… ¡Ay!. Abuela, lo que pasa… es que no saben que doy lo mejor que puedo. Además estoy mejorando un poco cada día, solo que los profesores no ven mi esfuerzo interno. Eso es lo que vale ... es difícil de comprender, pero mi amigo Andrew nunca miente ¿no es cierto Andrew? ¿¡Andrew!?
—Señora muchas gracias por el desayuno, ¿por donde es el baño?
—Es a la izquierda querido
—¡Gracias! No sabe cuanto me lo estaba aguantando.
Dijo el joven mordiéndose la lengua, entre risas y la seriedad.
—Ahmm, humm —profirió la joven rubia, poniéndose nerviosa y serena, viendo a la abuela que estaba con una actitud muy diferente.
La señora suspiró.
—¿Qué hemos dicho? Luz de todo esto. Me prometiste que ibas a poner más énfasis en el estudio. Pensaba que estabas mejorando.
—¡Si! lo estoy haciendo abuela. Pero me es muy difícil estudiar. Quisiera explicarte pero no sé como…
—Será que estás soñando otra vez. ¿no es cierto?. Y le pones mas tiempo en eso que concentrarte en lo otro ¿verdad?
—Ehmm. ¿siii?. Si.
—No Luz, lo siento. Todo en su lugar. Hay cosas que debes remediar primero. Los sueños vienen y van.
—Abuela, estoy realizando mis sueños de ser una gran artista. Tengo ideas que pueden cambiar a la humanidad. Mis sueños funcionan.
Andrew se tapó la boca, tragándose una risa, pero la abuela de luz, simplemente se volvió más seria.
—¿Cambiar a la humanidad? Pero ni siquiera puedes cambiar tus notas, obedecer a tu abuela, ni cambiarte tu pijama al despertarte. Escúchame bien Luz, la realidad es ahora. Hoy irás a las clases de recuperación. Si o si, pues si no vas. Vas a reprobar el año escolar.
—¡Que! Nooo, no es cierto.
—Me lo dijo el director.
—Ah… ahora sí. —dijo Luz bajando la mirada al suelo.
—Luz hija, voy a hacer lo imposible por ti. Voy a contratar profesores para que vengan a la casa, y te refuercen lo aprendido en el colegio. Así estarás en entrenamiento en las vacaciones, que no son vacaciones para ti. Y así todo el siguiente año escolar.
—¡Cómo! ¿¡Todo el día y este año!? ¡Ohhh!
—No hay de otra, Luz. Primero ahora tus estudios, luego cuando termines el colegio lo que quieras. Seas soñadora, cantante, dibujante, etcétera. ¡Pero con los pies en la tierra! ¡Nada con la cabeza con alas! Si priorizas eso, será doloroso.
La joven bajó la cabeza muy contradecida, pero no dijo nada. Parecía algo triste pero molesta.
Su amigo Andrew la miraba acercándose a ella. La joven ocultaba su rostro, ella la escuchaba pero sonreía de lo que decía su abuela.
—Así que, irás a las nueve. Ya falta una hora. Anda, esfuérzate. Tu sabes que te quiero Luz, pero tengo que hacerlo. Por el bien de mi hija. Los sueños se construyen con las manos y los pies, con sacrificios y esfuerzo, dejando oportunidad a otras materias de estudio. El esfuerzo te bajara las alas y el sacrificio te volverá sencilla. No volando ni soñando despierta en un mundo de fantasía. Eso te destruirá.
—Abuela, eso no es así. Es parte de mi, eso nace de mi. Por eso he nacido. Esos sueños me hacen pulir y cumplir mis talentos. La música y las demás artes son el medio de esos sueños. Tengo un deseo y lo haré realidad. Estoy en desarrollo y luchare ¡Cueste lo que me cueste!
—Luz, la música, el talento, las artes están bien. No hay problema en eso. Sino ese mundo onírico excesivo, que se vuelve injusto con las demás experiencias que debes aprender y que son necesarias. Incluso para esas artes. ¡tus estudios! Nadie te quita aquellos deseos, pero debes ser justa y madura. ¡No todo va a pesar por un plato de la balanza! No ves que estás yendo al extremo.
—Mmmm
—¿Luz?
—...Sí abuela. Está bien. Lo acepto. Aunque no esté de acuerdo con ello.
—¿Eso significa? que no lo aceptas… ¿verdad? —dijo Andrew sonriendo y haciendo un gesto gracioso con el rostro, levantando los hombros y las manos.
Luz, se volvió a verlo y le miró con una actitud molesta pero mezclada con alegría.
Unas voces juveniles irrumpieron en todo el recinto escolar, voces de juegos, conversaciones y mucho deporte. El sol de la mañana deslumbraba preciosamente y daba mucha vitalidad a tantos alumnos que yacían allí.
Pero en los salones de secundaria, en el pasillo del aula B1, Andrew usaba su celular, deslizando el dedo en la pantalla de su dispositivo. Riéndose de las locuras de las redes sociales y por los mensajes de sus conocidos. La música lo era todo, unos audífonos explotaban a alto volumen escuchando la música que mucho le gustaba: el rock.
Sentado en una banca del pasillo, esperaba a su buena amiga.
Una ventana de vidrio dividía el lugar, mientras en el salón frente a él una joven vestida con buzo azul sentada en una carpeta unipersonal, tenía un examen de práctica.
Mirando aburrida y apuntando algunas notas dispersas que el tutor de ciencias enseñaba, bajo su cabeza con el deseo de que todo terminara.
Ella volteo la hoja y en la cara trasera, se había puesto a dibujar y a crear cosas de lo que hoy en la mañana había soñado, dibujandose a sí misma y todas las escenas que había soñado. Ella miraba y se concentraba en ello y al hacerlo trataba de componer algún tema musical que tenía en mente. Canturreaba y cantaba cosas que le salían y al sentirlo bien, sonreía y decía “¡Si esto queda!” y volteaba la hoja. Y allí en vez de colocar las notas de la práctica, colocaba lo que ella iba hacer:
El profesor caminaba entre las carpetas unipersonales de los alumnos, exponiendo un tema:
—El mosquito macho forma grandes enjambres, especialmente en el amanecer o el atardecer para atraer a las hembras. —dijo el tutor acercándose a Luz— Las hembras generalmente se aparean una sola vez en su vida y necesitan de la sangre humana o animal para la madurez de sus huevos…¿Eh?
Los alumnos cercanos a Luz, se rieron un poco al ver a la joven rubia ensimismada en lo suyo, mientras cantaba y se hablaba a sí misma.
—...Si. Si el sol estuviera en mi corazón…¡nada me detiene!. Si las nubes del cielo bajaran por el poniente ¡Allí estaría presente…! Recuerda que un rayo de Luz, te amaría hasta verte llorar de alegría… ¡Ahhh! ¡Queda genial! ¡Si!
—¿Señorita Luz?...
—¡Ah! Tutor Mike…
—Podría por favor explicarme qué está haciendo con el examen de práctica
—¡Ah! ehmm Estaba apuntando profesor.
—A ver dejeme ver. —dijo el tutor cogiendo su hoja de práctica
—¡Claro!... ¡Espere no!
Luz se llenó de vergüenza y casi instintivamente le quitó la hoja de práctica. La hoja se rompió en dos y ella se quedó con una parte en la mano.
Los alumnos se quedaron en silencio.
Luz estaba muy nerviosa y avergonzada.
El profesor miró la hoja de práctica, lleno de garabatos y frases como la parte trasera de la misma llena de imágenes y dibujos que ella había hecho. El tutor Mike la miró serio por sus gafas.
—Ehm, creo que… Lo siento.
Las manecillas del reloj del salón, transcurrieron por las horas. Y aunque el timbre de salida sonó, Luz aún permanecía en su misma carpeta de estudiante, haciendo un trabajo que el profesor Mike le había dado solo para ella.
Luz le escribió por el celular mediante mensajería, que vaya a practicar con Meghan, pues ella iba a salir muy tarde. Ella se encontraría con toda la banda a eso de las seis.
Andrew mirando por la ventana de vidrio, se quitó los auriculares y sintió algo que no había sentido en ella. Pena. Pero ella le guiñó el ojo y le sonrió.
El joven Andrew se fue, pero Luz se quedó dos horas más. Le habían dado varios textos muy largos, donde tenía que explicar varios conceptos de filosofía. Estaba aburridísima y cansada, ya no podía más y se quedó dormida pensando en sus sueños.
El tutor apareció en la puerta del salón con una bolsa de fiambres. La miró serenamente, sonrió y se arregló los anteojos.
—Alumna Luz… ya se puede retirar.
—Ehmm.. que… ¿Ya amaneció…?