Chapter 1
La primera vez que olvidan el nombre de Richard, él piensa que es una distracción sin importancia.
—Oye… ven un momento —dice su madre desde la cocina.
No dice “Richard”.
Siempre lo dice.
Él espera que lo corrija. Que sonría. Que todo vuelva a la normalidad. Pero ella solo lo mira con una leve incomodidad, como si hubiera algo extraño en su presencia.
En la escuela ocurre lo mismo.
—Andrea.
—Luis.
—Camila.
Pausa.
El profesor continúa la lista como si nada faltara.
Richard levanta la mano.
—Faltó el mío.
El maestro revisa la hoja.
—Aquí no hay ningún Richard.
Las miradas no son de burla. Son de distancia. Como si estuviera sentado en un lugar que no le corresponde.
En el baño revisa su credencial.
Su fotografía está ahí.
Su uniforme. Su rostro.
Pero donde debería leerse su nombre… solo hay una línea blanca.
Impecable.
Esa tarde, al llegar a casa, la foto familiar del pasillo tiene un espacio vacío entre su madre y el sillón. La imagen está perfectamente acomodada… excepto por ese hueco con forma humana.
Entonces escucha una risa en la sala.
Su risa.
Richard avanza despacio.
Sentado en su lugar está otro chico.
Su misma estatura.
Su misma cicatriz en la ceja.
Su misma forma de cruzar las piernas.
Habla con naturalidad.
—Mamá, ¿puedo salir más tarde? —dice el otro.
Ella sonríe.
—Claro, Richard.
El verdadero siente cómo algo dentro de él se hunde.
No lo están olvidando.
Lo están sustituyendo.
Retrocede hasta su habitación. Cierra la puerta. Se apoya contra ella.
Y ahí lo ve.
Escrito con marcador negro, en la madera:
REMPLÁZALO
Las letras son firmes. Decididas.
No parecen una amenaza.
Parecen una orden cumplida.
Richard se acerca al espejo.
Su reflejo tarda un segundo en moverse cuando él lo hace.
Un segundo exacto.
La luz parpadea.
Y durante ese breve instante, el reflejo sonríe.
Él no.
Cuando la luz vuelve, la palabra en la puerta ya no es la misma.
REMPLÁZATE.
Richard toca su rostro.
El espejo ya no lo imita.
Lo observa.