El Spa Esmeralda
Mi nombre es Emilio, ya me gradué de la secundaria y actualmente estoy disfrutando de un año sabático. Mi aspecto es de un tipo normal, cabello castaño, piel no muy blanca, facciones relativamente suaves y un poco de panza por herencia de mi padre. Mis padres me dijeron que podía descansar un año de los estudios, pero que después de eso, debía decidir que carrera estudiar. Por ahora me lo pasaba en mi habitación jugando juegos de rol y MOBA con mis amigos, no salía mucho, excepto los domingos cuando salíamos en bicicleta con mis otros amigos al parque que estaba cerca. Mis amigos online y mis amigos ciclistas no se conocían, yo era como el punto medio entre los dos. Admito que quedarme tanto tiempo en la casa jugando online me había engordar un poquito pero podía bajar estos kilos fácilmente si quería... es solo que no quería hacerlo ahora mismo.
Un día estaba corto de dinero, justo en el peor momento. El monitor de mi PC se había descompuesto y no se prendió mas. Trate de arreglarlo por mi cuenta pero no lo logre, le pedí humildemente a mis padres que me compraran uno nuevo pero dijeron que no se podía hasta fin de mes y que si quería uno, trabajara. Mi problema es que trabajaría en algo, si alguien estuviera contratando. Mande algunos curriculums online pero nadie me había llamado, necesitaba un monitor pronto, se venia un evento en mi MOBA favorito que solo duraría 3 días y mis amigos me necesitaban.
Decidí dar una vuelta por el centro de la ciudad para encontrar una manera de hacer dinero, con tanta suerte, que encontré un anuncio pegado en la pared, se veían 2 hermosas chicas y se leía una promoción. Era un Spa llamado Esmeralda y la promoción decía lo siguiente: "Vengan al nuevo Spa Esmeralda, donde entrara una persona y saldrá otra mas hermosa. Si no nos creen, venga a comprobarlo. Si es mujer, lo convertiremos en un hombre hermoso y si es hombre, lo convertiremos en una mujer hermosa. Si no lo logramos, se ganará 50 mil pesos chilenos (58 dólares aprox)
¡Perfecto! Ese premio me alcanzara para un monitor. Necesito ir a ese Spa de inmediato, después de todo, no podrán hacerme ver femenino porque estoy un poco gordito, no hay manera que me hagan ver femenino.
Llegué al Spa que estaba cerca de donde estaba el poster, era un local normal, pintado de blanco, con un letrero de neón verde que decía "Spa Esmeralda", entré y me presente con la recepcionista, una mujer mayor de unos 40 años con senos grandes, cabello negro largo y un maquillaje muy elaborado.
-Buenos tardes, bienvenidos al Spa Esmeralda. ¿Cómo podemos ayudarle? - Dijo la recepcionista amablemente.
La recepcionista era una señora de unos 40 años, usando una blusa verde con flores amarillas, tenia cabello negro con un moño muy apretado y unos lentes dignos de una secretaria.
-Buenas tardes, vi un anuncio de que en este Spa había una promoción. Me gustaría participar en ella.
A la secretaria se le iluminaron los ojos.
-¡Ohhh, estaremos felices de hacerlo participar! Por favor, siéntese en cualquiera de las sillas del salón principal. nuestro estilista profesional estará pronto con usted. - La recepcionista me señalo el salón principal que eran 6 sillas giratorias frente a espejos que cubrían toda la pared. Me senté en la que estaba mas cerca y me quede mirando en el espejo mientras esperaba al estilista.
La recepcionista presiono el botón del citófono en su escritorio, dijo algo en voz baja y en menos de un minuto apareció un hombre de la puerta que estaba al fondo.
Era un hombre alto, musculoso, calvo con barba y aspecto muy serio. Vestía jeans y una polera con el logo del Spa que se le ajustaba al cuerpo. Era muy intimidante. Se acerco a mi y hablo con una voz muy profunda.
-¿Así que quieres participar en la promoción? - Dijo mientras me miraba fijo a los ojos. - Te advierto que nadie ha podido ganarla, a todos mis clientes los he transformado en una versión hermosa de ellos mismos. Sin excepción.
"Este tipo da un poco de miedo, pero no hay forma que me transforme en una versión femenina de mi mismo, tengo unos kilos de mas y tengo un poco de barba desde ayer. Es imposible que pierda. ¡Esa plata se ira conmigo!"
-Adelante, muéstreme lo que puede hacer. - Dije con una sonrisa confiada.
El estilista hizo una mueca burlona. Abrió un cajón y se puso un delantal negro, acto seguido, acerco un carro lleno de maquillajes, extensiones, cremas, tijeras y demás. Entonces tomó un cepillo de pelo y empezó a desenredarme el cabello.
El suave cepillo acariciando mi cabello era muy relajante, intente no quedarme dormido, pero estaba cansado por desvelarme anoche, así que me dormí en menos de un minuto.
Cuando desperté no podía creer lo que estaba viendo.

-Estamos listos. Ya puedes despertar. - Dijo el estilista dejando sus instrumentos en el carrito.
Desperté sobresaltado y vi una hermosa chica frente a mi, tenia un lindo cabello castaño, sus bellos labios pintados de celeste con brillos, con delineador en sus grandes ojos y suaves facciones femeninas.
Me sorprendí al verla frente a mi y ella también se sorprendió. Levante la mano para saludar y ella hizo lo mismo. Entonces me di cuenta de lo que estaba pasando...
-¡¿Esa soy yo?! ¿En serio? No lo puedo creer. - Dije impactado, me levante de la silla. No se como lo había hecho pero ahora me veía como un femboy muy lindo.
-Te dije que nadie ha podido ganar la promoción. Llevo haciendo esto desde hace años. Pero no te sientas mal, no te llevaste el dinero pero recibiste un tratamiento especial gratis del Spa. ¡No olvides hablar con tus amigos de nosotros! - Dijo el estilista sonriendo satisfecho mientras se sacaba el delantal.
No había ganado el dinero. Ahora no podría comprar el monitor que tato necesitaba. Creo que hice una expresión de tristeza ya que el estilista se dio cuenta en seguida.
-¿Que pasa? ¿No te gusta como te ves ahora?
-No, no es eso. Me veo... bien. Es solo que quería el dinero para comprar un monitor para mi computadora. Pero usted es muy bueno en su trabajo, pensé que no podría hacerme ver femenino.
-Bueno, ese fue tu error. No hay ningún hombre que pueda sacar su femineidad a la luz o ninguna mujer que no pueda sacar su masculinidad a la luz.
-Ya me di cuenta... -Dije aun decepcionado, de que mi plan hubiese fallado.
El estilista me miro detenidamente, después saco su billetera y la miro su contenido, entonces me dijo:
-Oye, si te interesa podrías ganar 30 mil pesos chilenos por unas fotos (34 USD). Te advierto que esas fotos las usaríamos para publicidad.
"Lo pensé un momento. No me gustaba la idea de que usaran fotos de mi, como femboy, para publicidad en un poster que vería todo el mundo. Pero... me veía tan diferente que era casi imposible que alguien me reconociera si las viera. Después de unos minutos, me decidí."
-Ok, acepto. ¿Quieres sacarme fotos aquí?
-No. Tenemos una sala especializada para eso. Ven, sígueme. - Dijo el estilista abriendo la puerta del fondo. Yo lo seguí.
Avanzamos por un largo pasillo, donde pude ver un salón de masajes, un sauna, uno de baño en barro y una sala con una pantalla verde y un sillón negro de imitación de cuero. Esta fue la sala en la que entramos.
-Bien, ponte esto mientras preparo la cámara. Allí esta el baño. -Dijo el estilista apuntándome a una puerta en la pared opuesta en la que habíamos entrado y entregándome una bolsa con ropa.
Cuando entre al baño, mire el interior de la bolsa.
Oh no.
Sali del baño con un bikini celeste que dejaba ver mis rollitos. Estaba muy avergonzado, así que me estaba cubriendo con las manos el torso. Entonces vi al estilista que ya había arreglado la cámara y se acercaba a mi con unas botellas de lubricante.
"Ah no, ni creas que vas a ponerme lubricante para hacerme cochinadas"
Corrí hacia la puerta y trate de abrirla sin éxito, por mas que empujaba no se abría. Empecé a entrar en pánico y azote la puerta a patadas.
-¡Oye, oye, oye! ¿Qué crees que estas haciendo? Primero que nada esa puerta se abre hacia adentro, así que deja de patearla. - Abrí la puerta hacia adentro y sentí un poco de vergüenza por mis acciones. - Segundo, este lubricante es para que tu piel se vea mas brillante en las fotos. No te asustes por nada.
-Perdón, es que nunca me había sacado fotos viéndome así. Esto es algo totalmente nuevo para mi.
El estilista me indico que poses hacer después de rociarme con lubricante, hice muchas posiciones de pie, sentado, acostado e incluso poses bastante sexys. Cuando terminamos, me alcanzo mi ropa y me dijo que podía usar la ducha para quitarme el lubricante de encima.
Cuando salí de la ducha me entrego el dinero prometido.
-¿Eso es todo? - Pregunté incredulo.
-Así es, eso es todo. Tomara unos días editar estas fotos para los nuevos pósteres, pero te avisare cuando esten listos. - Respondió el estilista, revisando las fotos de la cámara.
-Es decir, ¿ya me puedo ir cierto?
-Sip.
-¿Y no quieres que haga algo mas por ti?
-Nop. Ya puedes irte.
-Oh... ok. -Dije aun incrédulo de todo lo que había pasado.
Me fui a mi casa, con una sensación de que había pasado algo por alto. O sea, no es que quisiera que hubiese pasado algo mas en esa sala, es solo que pensé que el estilista intentaría algo mas conmigo. Camine hacia mi casa aun pensativo, mientras muchas personas me quedaban mirando.
Cuando llegue a mi casa, fui hacia la cocina y me serví un vaso de jugo. Entonces me mire en la puerta del microonda y me di cuenta de porque se me quedaban mirando.
¡No me había quitado el maquillaje ni las extensiones de cabello! Seguía viéndome como un femboy y había caminado hasta mi casa así, sin darme cuenta.
Me puse rojo como un tomate. No podía creer lo descuidado que había sido. Bueno, al menos ya estaba en mi casa. Las cosas no podían empeorar aqui.
Fue en ese momento que sentí la puerta principal abrirse.
Mis padres habían llegado a nuestra casa después de una dura jornada laboral.