las huellas que permanecen

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Elías soñaba con los Juegos Olímpicos, pero la vida le enseño que el verdadero blanco no estaba en la diana, si no en el amor que compartió. Tras su se paración, Diego descubre que las flechas nunca dejan de volar: se convierten en huellas que permanecen en la memoria, en el corazón y en lavida de quienes se atreven a amr sin miedo.

Genero:
Romance
Autor/a:
ernizans
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capitulo 1 la primera flecha

El aire en el campo de tiro siempre me parece distinto. Más denso, más pesado, como si cada respiración cargara con la expectativa de la siguiente flecha. Ajusto el arco entre mis manos y siento el pulso en mis muñecas, ese mismo pulso que los médicos dicen que late con irregularidad. Yo lo ignoro. Aquí, frente al blanco, todo parece ordenarse.

Respiro. Estiro la cuerda. Suelto.

La flecha corta el aire y se clava cerca del centro. No perfecto, pero suficiente para recordarme que aún puedo. Que todavía hay algo en mí que responde con precisión.

—Buen tiro —escucho detrás de mí.

Me giro y lo veo por primera vez: un chico de mirada intensa, sonrisa nerviosa, como si hubiera estado esperando el momento exacto para hablarme.

—Soy Diego —dice, y su voz tiene esa mezcla de timidez y entusiasmo que me desarma más que cualquier flecha desviada.

No sé qué contestar. Parte de mí quiere sonreír, dejarlo entrar. Otra parte, la que late irregular en mi pecho, me recuerda que no debo. Que no puedo. Que no es justo.

—Gracias —respondo al fin, breve, como quien cierra una puerta con cuidado.

Diego no se va. Se queda observando, como si cada movimiento mío le importara demasiado. Y yo, mientras preparo la siguiente flecha, siento que el verdadero blanco no está frente a mí, sino justo ahí, en sus ojos.

El entrenamiento termina y guardo mi arco con la misma delicadeza con la que uno guarda un secreto. Camino hacia la salida, pero Diego me sigue.

—¿Siempre entrenas aquí? —pregunta.

—Casi todos los días.

—Yo… siempre te veo. No me atrevía a hablarte.

Ese comentario me asusta lo cual el nota en seguida, yo no creí haber gesticulado mi cara, pero cuando lo voltee a ver después de ese comentario su cara cambio por completo.

-no me refiero a que te veo aqui...Me refiero a... que te veo en... las competencias- dijo con cierto titubeo de nerviosismo

Su sinceridad me golpea más fuerte que cualquier diagnóstico. Hay algo en su forma de mirarme que me hace sentir visto, y eso me asusta.

—¿Por qué ahora? —pregunto, intentando sonar indiferente.

—Porque hoy tu flecha también tocó el centro. Y pensé que si podía acercarse tanto, yo también podía.

Sonrío, aunque intento ocultarlo. Diego ríe, y su risa es ligera, como si no conociera el peso que llevo en el pecho.

Esa noche, en mi habitación, repaso la escena una y otra vez. El arco, la flecha, su voz. Me pregunto qué pasaría si le contara la verdad: que mi corazón es un reloj defectuoso, que cada latido podría ser el último. Pero no lo hago. Prefiero que me vea como un arquero, no como un paciente.

Me acuesto y cierro los ojos. El silencio me recuerda que la vida es relativa: hoy puedo estar aquí, mañana no. Y sin embargo, algo en mí quiere creer que mientras Diego siga mirándome así, el azar puede esperar.

Después de entrenar los 3 días posteriores al encuentro de aquel chico extraño que se acerco, y que no podido sacarme de la cabeza, trato de indagar en mis recuerdos haberlo visto en algún otro lugar de esta ciudad.

-¿Nervioso?- pregunto mi madre mientra estábamos detenidos frente una gran luz roja de alguna calle.

-Solo un poco.

-Para ti todo siempre es un poco- soltó una pequeña risa.

-Nunca nada es poco.

-Si tu lo dices- apoyo su mano en mi cara como un gesto de cariño.

Al bajarme del carro sentí esa brisa de pesades que te acompaña siempre que vas a hacer algo importante.

Era la primera etapa para poder empezar a clasificar para llegar a los juegos olímpicos, aun que en verdad no se si quiera si podre llegar a al competencia posterior a esta.entro por la puerta principal y todo mundo se me queda viendo.No tardan en reconocerme los poco reporteros que habían corren hacia mi bombardeando de preguntas.

“Elias ¿que se siente regresar al campo?”,””Elias,¿cuanta competencia crees enfrentar este año?”;”Elias ¿que nos puedes decir sobre tu expectativa para esta competencia”.Yo trato de caminar lo mas rápido que puedo pero siento que mi corazón se resiste a bombear mas sangre, el no quiere batallar para correr.Mi madre se interpone entre los reporteros y yo.

-Por favor chicos ya saben quien es que viene a ganar.Elias esta mas que preparado para volver a estar dentro los juegos olímpicos.

Mentira. Cualquier cosa podría pasar antes de que yo clasificara para las olimpiadas.Cruzo la puerta para entrar a los vestidores y preparar todo.

Cuando llego a los vestidores de hombres me encuentro a mi entrenador.

-Campeón-Dice mientras estrecha mi mano-creí que te comerían vivo allá afuera, tal parece que les emociona tener a un campeón olímpico en estas competencias.

-Obtener el bronce no es mucho.

-Pues tal parece que para ellos si.

No dije nada más entre y lo volví a ver.

-Hola-dijo con una sonrisa en la cara

Era nuevamente el, aquel chico que parecía tener una admiración hacía mi. No dije nada solo sonrei por cortesia. Dejo mis cosas lo mas alejado que se pueda de el.No se quien sea pero este chico.Lo que provoca dentro demi tampoco es algo que siento a menudo.

-¿Nervioso?- pregunta con un poco de timidez

-Solo un poco-digo con la vista aun al piso mientra me coloco mis calcetas-Diego,¿verdad?.

-Si- dice con rapides-¿me recuerdas?

-Claro.Nunca debes de olvidar la cara de un acosador.

-No.Yo no soy un acosador

-Tu comentario de la otra vez no dijo lo mismo.

No dijo nada solo bajo la mirad. Me acerco un poco hacia el- Estoy bromeando.No te lo tomes enserio- voltea hacia mi y ríe pero con un poco de incomodidad.

-Eso de la otra vez no era acoso...Solo... queria conocer mi nuevo lugar de entrenamiento.

Me quede sin palabras.El entrenador no habia comentado nada acerca de un chico nuevo.termine de prepararme y sali.

Al terminar la competencia el entrenador se acerca hacia mi -Yo sabia que ganarías- dice con una gran sonrisa en el rostro-yo creo que ya lo conociste pero de todos modos te lo presento- sale por detrás de el entrenado Diego

-El chico nuevo. Ya lo se.

-El se integra a partir de la próxima semana a nuestro equipo.Se que si los dos se aprenden a llevar bien llegaran muy lejos juntos.

-bien venido- digo extendiéndole la mano

-Gracias- dice al momento de tomar mi mano. La calidez de su mano hace que me estremezca ese sentimiento extraño vuelve a presentarse en mi.

Esa noche fui a celebrar con mi familia, bueno no toda,faltaba mi hermano a quien parece que no conozco, decidió no acompañarnos pues yo creo fielmente que le molesta que mis padres pongan un poco mas de atención en mi, no lo culpo a mi también me fastidia que siempre quieres saber todo.

-Por que no vino- susurro a mi hermana pequeña, Valeria

-Dijo que se sentía mal pero, yo creo se fue con Adriana, ya sabes como es el.

No tengo ni la mas remota idea de quien es Adriana, por lo que solo sonrió y asiento con la cabeza

-no sabes quien es, ¿verdad?- dijo con una ceja arriba

-Ni p*t* idea.

-no te preocupes ni en su casa le han de conocer- añadio, para depues incorporarnos a la charla de mis padres.

Cuando regresamos a casa mis padres se dirigieron directo a su recamara no sin antes darnos las buenas noches.Mi hermana y yo nos quedamos abajo.

-¿Quieres comer polvo en “mario cart”?- digo mientras sostengo la consola de vídeo juegos en mis manos.

-Por su puesto que si- dice acercándose con unas bebidas-pero...¿te recuerdo quien gano la ultima vez?- dice con una cara retadora.

-A entonces esto se esta convirtiendo en una venganza.

Conecto la consola a la pantalla mientras mi hermana arrima unas botanas.Cuando esta listo todo nos sentamos a jugar, las primeras partidas fueron emocionantes,gritos,risas,trampas.Pero a mitad de la tercera partida nos interrumpe el sonido de la puerta principal, mi hermana y yo volteamos atónitos. Mateo entro por esa puerta, tenia un golpe en la cara, las manos arañadas un raspón en el brazo derecho y se veía mal, me he enterado de varias peleas que el había tenido pero jamas lo había visto llegar así. Me preocupe y al instante me para para acercarme a el.

-¿Que te paso?- pregunto mientra intento tomar su mano para verlo.

-Nada- dice con un tono de molestia-solo un pequeño accidente.Felicidades por lo de tu competencia-fue todo lo que dijo y su presencia se desvaneció al subir las escalera. Mi hermana y yo nos volteamos a ver, cuando mateo se comportaba de esa manera sabíamos que era mejor no meternos hasta que el quisiera hablar.No dijimos nada mas terminamos la partida,recogimos y cada quien se fue a dormir.