Proyectadas de un Universitario

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

La vida diaria de un estudiante universitario. Entre tareas, recuerdos que no lo dejan avanzar y malas decisiones tomadas durante su vida. Santi, se enfrentará a algo más grande que su pasado: a el mismo. Esto mas que ser un proceso de desarrollo personal, es una proyectada.

Estado:
En proceso
Capítulos:
9
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Mensaje 1

Hola, Sofia.

Han pasado varias semanas desde la última vez que te envié un mensaje, ya deberías estar cansada de la misma rutina, ¿no?

Pasas varios días sin saber de mí y después, cuando crees que ya no llegará mensaje alguno, llega.

Supongo que está mal, me lo has dicho una infinidad de veces, no te gusta hablar conmigo porque me pongo muy grosero y tienes razón, lo he sido, nada puede justificar las cosas que te he dicho. Pero, ya sabes, quiero creer que sigue siendo por costumbre que cada viernes en la madrugada te escriba, finja ya no quererte y de la nada explotar para decirte cosas hirientes solo para sentir que cuido el poco orgullo que me queda.

Me da risa como la última vez bromeé diciendo que estaba borracho y que el mensaje no fue mío, insistiendo en que lo olvidaras porque solo perdí aura, a lo que tu respondiste: “jaja, Santi, tú ya no tienes aura hace mucho tiempo”.

¿Tan ridículo parezco ante tus ojos?, es decir, ¿estás diciendo que no me tengo nada de respeto hace mucho tiempo? Jaja, lo sé, no recuerdo la última vez que, o mejor dicho, el último viernes que no sentí necesidad alguna de escribirte o preguntar cómo ha estado tu vida. Pero sabes, es tu culpa, llevaba una racha de 11 viernes sin escribirte, realmente estaba avanzando con mi vida de nuevo. Pero un miércoles casual vibra mi celular y veo una notificación diciendo: “hey, no he sabido nada de ti ¿cómo estás?”

¿Qué cómo estoy? Obvio mejor sin ti, superándote y conociendo gente nueva para sentirme apoyado, o bueno, eso me hubiera gustado decirte, no invitarte a cenar con la intención de verte de nuevo.

Y ahí estoy, bañándome emocionado, extrañamente emocionado. Mintiéndole a mis compañeros de trabajo con que mi madre estaba enferma para salir temprano y ah, no olvidar que tuve que discutir con el mecánico porque me urgía mi carro por una emergencia. Dicha emergencia solo era verte otra vez.

Quisiste ir a un restaurante nuevo, probablemente tu nuevo punto de reunión para tus nuevos pretendientes, -aunque no quiero mencionar eso-. Era una cafetería en la zona rica de la ciudad, nunca entenderé porque te gusta ir tanto a esa zona si vives a 2 horas de distancia, ¡¿Por?!, pero bueno eso está de más.

En fin, la verdad era una buena cafetería, sus conchas rellenas de nata eran muy buenas, solo me sentí un poco incomodo porque, bueno, no es que hubiera olvidado como actuar enfrente de ti, pero ha pasado mucho tiempo ¿sabes?

En fin, ordenaste un matcha, me alegra que te siga gustando tomar eso -yo nunca le tendré gusto, ni que fuera borrego para tomar pasto- y un Muffin de chocolate que por cierto estaba muy rico, creo que regresare a esa cafetería solo para probarlo de nuevo. Como sea, ahí estuvimos, me preguntaste que he hecho durante ese tiempo y te dije lo que tanto esperaba decirte, que soy muy solicitado, todas se mueren por salir conmigo y de tanto tener que elegir termino ignorándolas porque siempre llega algo mejor… Obviamente es mentira, si tuve oportunidad con dos mujeres pero, ya sabes, no puedo tener sexo con cualquier mujer solo porque si, necesito un poco de cariño, así que ahora dos grupos de amigas me conocen como un tonto con disfunción eréctil a los 20. Pero lo juro, no tengo disfunción eréctil, creo.

Después yo te pregunté, supongo que te ardiste por escuchar que estuve desnudo con alguien más -aunque ya aclaramos que no sucedió nada- y me lanzaste una bomba, que desde que terminamos te han llegado muchos hombres a regalar ropa, tenis, incluso mencionaste a uno que te regaló una cadena de plata solo porque creyó que se te vería bien puesta. Sabes, yo sé que eres muy bonita, si nos ponemos serios estarías en el top 3 de las mujeres más lindas del campus y no exagero, pero bueno supongo que era algo que ya me esperaba.

Mencionaste eso y además que uno de ellos no te gustaba solo porque quería estar siempre con sus guardaespaldas, supongo que está bien, pero si ya tienes ese nivel de pretendientes ¿Por qué me escribes?

En ese momento no me quise dar cuenta, pero ahora que lo puedo pensar sin tenerte de frente, sé que lo hiciste para burlarte de mí.

Supongo que lastimé tu orgullo de mujer cuando no te felicité en navidad y en año nuevo, así que querías ver si aun tenías control sobre mí y oh sorpresa, claro que lo tienes hermosa, ¿Cómo lo sabias?

Jajaja, realmente te odio. Ya estaba bien, en serio, no tenías por qué haberme escrito esa vez. Si no lo haces te lo juro que nunca sabrías de mí, es un hecho, yo estaba mentalizado en nunca más escribirte.

Pero bueno, gracias por desestabilizar mis emociones y meter mano en donde lo que hubo entre nosotros estaba muerto y así se tuvo que quedar.

Terminamos de cenar y te llevé a tu casa, estando afuera hablamos un rato, tus preguntas eran extrañas, eras muy linda como siempre, pero algo en ti decía “mírame, ve lo que ya no volverás a tener”, era molesto. Al final no sé qué mencionaste, dijiste algo que insinuaba regresar o algo por el estilo, si te soy sincero no lo recuerdo bien, pero te contesté que no quería ser tu amigo, a lo que tu simplemente te reíste y me preguntaste, “¿Por qué?”, ¿Por qué? Porque no quiero tener ningún tipo de relación contigo, ¿Es enserio?

Creí que eso fue lo que entendiste, pero solo contestaste con un, “Awww”, me confundí, ¿Qué dije mal? ¿Será que mi respuesta dio a entender que quería que fuéramos más que amigos? Lo dudo, pero al parecer fue lo que pensaste, igual no importa, podría volver a conocerte y me enamoraría de ti, es inevitable, pero ya te conozco y jamás volvería contigo. De hecho, ahora haría lo que fuera por no volver a tener ningún tipo de relación contigo, no porque te odie, -aunque si lo haga-, sino porque debería preocuparme más por lo que siento y por mi bienestar.

Bueno, eso era todo lo que tenía que decirte otro viernes en la madrugada. Aunque no lo vas a leer, arriba de este mensaje hay otros cinco que fueron enviados, pero no entregados. Con este serán seis, así que si, nuestro chat se convirtió hace seis semanas en mi diario personal.

Siguiente Capítulo