COLONIZACION:LA TIERRA NUNCA FUE NUESTRA

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Sinopsis

La Tierra ya perdió la guerra. Criaturas alienígenas dominan el planeta y los ejércitos humanos apenas sobreviven. Pero en medio del caos aparecen dos armas inesperadas: Ben y Héctor, híbridos creados por los propios invasores. Uno busca redención. El otro lucha contra el monstruo que lleva dentro. Mientras los humanos intentan usar su ADN para crear nuevos soldados, algo mucho peor observa desde las sombras. La verdadera guerra… aún no ha comenzado.

Genero:
Scifi/Action
Autor/a:
Urtubia0405
Estado:
Completado
Capítulos:
25
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
16+

Punto Ciego

El cielo de Chile ya no era cielo. Luces que no pertenecían a ningún avión cruzaban las nubes dejando estelas imposibles. Las ciudades se apagaban una a una, como si alguien estuviera probando interruptores desde el espacio. El helicóptero avanzaba a toda velocidad sobre el océano. En los controles, Sofía Gonzales mantenía la mirada firme. Había evacuado gente durante horas sin parar, niños, familias, heridos. No preguntaba demasiado. No había tiempo. Solo volaba. 

—Combustible estable —dijo por radio—. Mantengo rumbo

La voz que respondió venía de miles de kilómetros de distancia.

—Recibido, Sofía —dijo James —. Los estoy guiando hacia una zona sin actividad detectada. Repito: sin actividad… por ahora.

Sofía apretó la mandíbula.

Refuerzo en camino:

En otra parte del mundo, Ben Lotito y Andrés Lotito volvían a vestir uniforme. No era patriotismo. Era necesidad.

—Nunca pensé volver a esto —murmuró Ben, ajustando su arma.

—El mundo se está acabando —respondió Andrés con una sonrisa cansada—. Mal momento para jubilarse.

La orden era clara: ayudar a Chile, apoyar evacuaciones, contener amenazas desconocidas. Nada más. Nada menos

Horas después, ya estaban con Sofía.

No se conocían. No se saludaron mucho.

Soldados reconocen soldados sin palabras.

El aterrizaje:

—Zona a la vista —anunció Sofía.

El lugar parecía seguro: terreno abierto, sin luces, sin edificios cercanos. Silencio total.

—Aterriza —dijo James—. Es el punto más limpio que tenemos.

El helicóptero tocó tierra. Antes de que las aspas se detuvieran, Ben y Andrés saltaron.

—Perímetro —ordenó Andrés.

Armas listas. Movimiento coordinado.

Desde el helicóptero, Sofía volvió a hablar con James.

—Ya estamos abajo.

James no respondió de inmediato.

Algo no estaba bien.

La verdad

Mientras revisaba datos, James sintió el frío recorrerle la espalda. Patrones. Trayectorias. Repeticiones. No huían. Los estaban guiando.

—Sofía… —dijo rápido—. Escúchame bien. Este lugar—

Interferencia.

—Los alienígenas no son animales —continuó—. Son inteligentes. Nos empujaron hasta ahí. Es un—

Ruido.

—James, no te escucho bien —respondió Sofía—. Repite.

—¡SALGAN DE AHÍ! —gritó James—. ES—

La comunicación murió.

Silencio total.

Primer contacto:

Cuatro figuras emergieron lentamente desde la oscuridad. Altas. Delgadas. Antinaturales.

Los primeros en verlos fueron Andrés y Ben.

No hubo advertencias.

Dispararon.

Una ráfaga. Luego otra.

Nada.

Las balas impactaron… y no hicieron efecto.

—Mierda —susurró Ben.

Cobertura:

Desde una posición elevada, una figura que nadie había notado se movió. Héctor Sánchez.

El disparo sonó seco.

Uno de los alienígenas se detuvo, desorientado.

—¡Muévanse ahora! —gritó Héctor.

Desde atrás, Ignacio “Chonas” Sánchez ya estaba armando algo con cables, metal y combustible derramado.

—No es elegante —dijo—, pero funciona.

Lanzó la bomba improvisada.

La explosión no los destruyó, pero los dejó aturdidos, emitiendo sonidos que ningún humano debería escuchar.

Escape

—¡SUBAN! —gritó Sofía desde el helicóptero.

Andrés cubrió a Ben. Ben cubrió a Andrés. Héctor retrocedió sin dejar de apuntar.

Chonas fue el último en subir.

El helicóptero despegó justo cuando las criaturas empezaban a recuperarse.

Abajo, los alienígenas no los siguieron.

Los observaron.

Desaparición:

Ya en el aire, Sofía intentó de nuevo.

—James, ¿me copias?

Nada.

Chonas revisó el radar portátil.

—Oigan… la señal de James…

Tragó saliva.

—Desapareció.

No interferencia. No error.

Desapareció.

Silencio en la cabina.

Andrés habló primero: —Si nos guió hasta ahí… pueden haber ido por él.

Ben no respondió. Pero apretó el arma.

Sofía respiró hondo.

—Si no fuera por James, estaríamos muertos —dijo—. No lo vamos a dejar.

El helicóptero cambió de rumbo.

Fin del Capítulo 1

En algún lugar, lejos del radar… James Sunderland dejó de ser invisible.

Y los alienígenas aprendieron algo nuevo:

Los humanos no corren solos.