Tres semanas
Bajé los últimos tres escalones de las escaleras de un salto, odiaba que siempre sonara mi teléfono justo cuando lo olvidaba abajo y yo estaba en el piso de arriba.
Llegué a la carrera justo para ver en la pantalla el nombre de Santi. Conocía ha Santi desde hacía mucho tiempo, mucho antes de que fundara su productora y empezase a rodar cortometrajes. Era un gran amigo, además acabé trabajando con él como su directora de arte, aunque a veces por falta de presupuesto, teníamos que trabajar con el menor equipo posible y además de directora de arte acababa trabajando en vestuario, maquillaje, peluquería, producción... lo que hiciera falta. En realidad esas eran las producciones que más me gustaban. Durante un par de semanas iba de culo, tengo que reconocerlo, ya que tenía que trabajar mucho más al llevar varios departamentos y porque tenía que encontrar todo el material necesario para el rodaje con un coste muy reducido, prestado o con un poco de suerte gratis. Además el que el equipo de personas fuera reducido me hacía estar presente y codo con codo con Santi todo el tiempo.
Descolgué y saludé. Al otro lado del teléfono sonó su habitual saludo.
—¡Alo guapa! ¿Que tal? —dijo con una voz cantarina —. Tengo buenas nuevas. Prepárate porque tenemos rodaje en marcha.
—¡Genial! —dije emocionada, me encantaba mi trabajo —. ¿Cuando empezamos? —pregunté ansiosa.
Por norma general cuando Santi llamaba diciendo que había trabajo, el trabajo en cuestión empezaba a los cinco o seis días cosa que me hacía ir, si cabe, aún más de culo. Por eso esta vez me sorprendí cuando escuché las maravillosas palabras “tres semanas”.
—¿Tres semanas? —repetí incrédula y escuché la risa de Santi al otro lado del teléfono.
—Si, tres semanas para rodar y tres para preparar todo, esta vez te doy tiempo de sobra, pero... —hizo una pausa intrigante —si cuando te doy cinco días me maravillas con lo que consigues, ahora dándote tres semanas, quiero que me explotes la cabeza —dijo bromeando.
—Con tres semanas, te voy a conseguir la luna cariño —repliqué riendo —. Bueno cuando nos vemos para que me des toda la información, guion, presupuesto...y por cierto ¿a quien tenemos de equipo técnico y de actores?.
—Ya te he enviado toda la información a tu email. De equipo, y esto te va a encantar, tenemos de tus rodajes favoritos, bajo presupuesto, así que en set estaremos Andres de director de fotografía, yo en dirección y tú, bueno, tú en todo lo demás —dijo riendo, sabiendo que yo iba a disfrutar de lo lindo —. Y luego de actores ya conoces a Dani y Claudia. Y ahora lo vas a flipar mucho, porque por un contacto y un favor que me debían he conseguido un actor estadounidense.
—¿En serio? ¿Quien es, es conocido de alguna serie o peli? —Santi y sus contactos, conocía a un montón de gente relevante en el mundo del cine, aún seguía preguntándome como era posible que siguiésemos trabajando sin presupuesto la mayor parte del tiempo.
—Pues un actor que ha salido en la tercera temporada de The Boys —dijo —. ¿La has visto?, mira que no quiero spoilearte.
Cuando me dijo eso ya me sorprendí, pero ni por asomo imaginé lo que se me venía encima.
Ya habíamos trabajado, cuando trabajábamos con presupuesto, con algún actor conocido, normalmente secundarios, con pequeños papeles capitulares. Así que al decirme The Boys pensé en algún Súper de los que aparecen de fondo o algún actor con pequeño papel con frase.
—Jensen Ackles —oí al otro lado y mi corazón saltó dentro de mi pecho.

—¿Como has dicho? ¿Jensen Ackles? —chillé sin ni siquiera darme cuenta y por su respuesta supe que se tuvo que separar el teléfono de su oreja.
—Vale, ya veo que sabes de quien te hablo —rió.
—Tío, el puto SoldierBoy, Dean Winchester de Supernatural. En serio no quiero saber que clase de favor te debían para haber conseguido a Jensen Ackles. Bueno, en realidad si, confiesa, a quien se la has chupado para conseguirlo —dije a carcajadas con la histeria del momento.
—Si, muy graciosa. No tendré que preocuparme de que te conviertas en una fan histérica cuando empecemos a rodar ¿no? —dijo con tono burlón.
—Jefe, sabes que soy toda una profesional y no te has de preocupar de eso —dije con sinceridad —. Aunque no te puedo prometer que sea incapaz de borrar la estúpida sonrisa que voy a llevar en mi cara durante las tres semanas que dure el rodaje. —le escuché reír por mi broma.
—Lo se, confió en ti. Y bueno, empieza a ponerte las pilas que te recuerdo que me has prometido la luna —contestó.
—La luna y todas las estrellas del cielo te voy a conseguir —respondí —, pero en serio, ¿como lo has conseguido? —pregunté extremadamente curiosa.
—Lo dicho, un amigo productor francés me debía una, Jensen va ha estar en una convención en el sur de Francia y grabando unas promos. Cuando termine estará con nosotros tres semanas, por una vez no tendremos el estrés del tiempo sobre nosotros —dijo con satisfacción.
—¡Genial! Estoy deseando ponerme a trabajar. Nos vemos pronto para ultimar todos los detalles —dije poniendo fin a la conversación.
—Nos vemos pronto guapa —se despidió.
Colgué y me fue imposible reprimir un bailecito de lo más ridículo que provocó que Leviatán, mi pastor belga negro se pusiera a ladrar y saltar a mi alrededor.
En ese momento, Iván, mi marido, llegó a casa del trabajo. Se quedó en la puerta estático, aún con las llaves en la mano viendo la escena con un gesto de asombro e incredulidad por lo que estaba viendo. En cuanto me percaté de su presencia corrí a contárselo todo.
—¡Cariño! —dije emocionada —voy a conocer a Jensen Ackles, Dean Winchester, SoldierBoy —dije mientras lo cogía de los brazos y lo zarandeaba.
—¿Que estás diciendo? No te entiendo, pero relájate, parece que te fuera a dar una embolia —dijo divertido —. ¿Lo dices en serio, como es eso? —dijo ahora con curiosidad.
—Santi, me ha llamado para decirme que en tres semanas tenemos un rodaje nuevo y aún no se como ha conseguido que Ackles sea uno de los actores. Ha dicho algo de un favor que le debían —dije a toda velocidad.
—Ese es un favor muy grande. A saber que sería... —dijo sorprendido.
—Ya le he dicho, que a quien se la había chupado para semejante logro —dije, a lo que él respondió con una risotada.
—Me alegro mucho por ti amor. Se lo mucho que te gusta Supernatural —dijo mientras me atraía hacía él y me besaba la frente.
—Y ya no es solo que lo vaya a conocer, es que con la repercusión que tiene ahora mismo con su interpretación de SoldierBoy, puede darnos el empujón que necesitamos para dar a conocer a la productora —dije infinitamente feliz.
Mi corazón estaba revolucionado. Admiraba a Jensen Ackles y era gran fan de Supernatural. Estaba ansiosa por que pasaran las tres semanas y poder trabajar con él.
Tres semanas, repetía una y otra vez en mi cabeza. Tres semanas.