Hasta el final

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Sinopsis

Dos promesas, una despedida… y un reencuentro que lo cambia todo. Cuando eran niñas, Paula y Amalia se prometieron no separarse jamás. Pero la vida las obligó a decir adiós. Trece años después, el destino las vuelve a cruzar en el lugar menos esperado: el ejército. Entre entrenamientos, peligros y una guerra que se aproxima, los recuerdos del pasado comienzan a resurgir. Lo que alguna vez fue una amistad inocente ahora se enfrenta a decisiones difíciles, secretos y sentimientos que nunca desaparecieron. Porque algunas promesas no se rompen… se cumplen hasta el final.

Genero:
Other
Autor/a:
Xam_ferx
Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

El sueño de Paula

Mi clase de karate ya había terminado, así como la guerra. Mientras recogía mis cosas, ella se acercó. En ese instante sentí que algo se rompía dentro de mí al recordar que había llegado el momento del adiós.

—¡No, no, no! — Empecé a repetir.

Estallé en llanto y di un paso atrás, cubriéndome el rostro con las manos, sin saber si lo hacía para detener mis lágrimas o para convencerme de que nadie me estaba viendo. En ese momento, ella me abrazó.

“Juntas acabaremos con la guerra, cuando yo vuelva”. Aquella frase quedó grabada tanto en mi mente como en mi corazón. Yo seguía en los brazos de mi amiga, deseando que ese momento no terminara nunca. De pronto, mis pensamientos se rompieron al escuchar mi nombre: —¡Paula! Entonces desperté

Habían pasado trece años y aquel momento seguía atormentando mis sueños. Ese día, Amalia se iba de la ciudad para continuar sus estudios. Jamás imaginé que detrás de aquella chica tímida se escondía quien se convertiría en mi mejor amiga. En ese entonces yo tenía apenas doce años y ella diecisiete.

Después de su partida, estuvimos en contacto durante poco más de un año, hasta que un día dejó de responder a mis mensajes. Muchas amigas han pasado por las puertas de mi corazón, pero ninguna se quedó. Sin embargo, el recuerdo de ella me ha acompañado hasta hoy, incluso ahora que estoy en el ejército.

Aún me sigo preguntando qué será de ella: si continuó en karate, si estudió alguna carrera o si, como tantas veces soñamos juntas, también decidió entrar al ejército para luchar por nuestra patria.

Al día siguiente, rebuscaba en mi armario mientras pensaba que pronto sería lunes y tendría que volver a la rutina. Entre ropa doblada y algunas cajas olvidadas, mis manos se detuvieron al encontrar una pequeña caja en el fondo del estante. Estaba cubierta por una fina capa de polvo, como si hubiera pasado mucho tiempo desde la última vez que alguien la tocó.

La tomé con cuidado y la abrí lentamente. Dentro había algunas cosas que creía olvidadas: una cinta vieja de karate, una fotografía algo arrugada y, doblada con cuidado, una pequeña carta. Al ver la letra en el sobre sentí que el corazón me daba un vuelco.

Era la letra de Amalia.

Mis manos temblaron ligeramente mientras abría la carta. No recordaba haberla leído antes, o quizás nunca tuve el valor de hacerlo. Durante años había pensado que nuestra historia había quedado suspendida en el tiempo, pero ahora ese pequeño papel parecía traer de vuelta todos los recuerdos que había intentado guardar.

Entonces no lo pensé demasiado, me dispuse a leer.

Querida Paula:

No sé cuándo leerás esta carta. Tal vez dentro de poco... o quizás cuando hayan pasado muchos años. Pero quería dejarte estas palabras porque hay cosas que no supe decirte antes de irme.

Desde el primer día que te vi en la clase de karate supe que eras especial. Al principio pensé que solo seríamos compañeras, pero con el tiempo te convertiste en alguien muy importante para mí. Gracias por cada entrenamiento, por cada risa y por cada conversación en la que soñábamos con el futuro.

No sé qué camino tomará mi vida cuando deje esta ciudad, pero sí sé algo: nunca olvidaré nuestra promesa. Juntas dijimos que algún día lucharíamos por nuestra patria y que acabaríamos con la guerra. Tal vez la vida nos lleve por caminos distintos, pero me gusta pensar que algún día volveremos a encontrarnos.

Si alguna vez te sientes sola, recuerda que en algún lugar del mundo hay una amiga que cree en ti y que siempre estará agradecida de haberte conocido.

Con cariño, Amalia.

Cuando terminé de leer la carta, permanecí en silencio durante unos segundos, con el papel aún entre mis manos. Sentía el corazón acelerado y una extraña presión en el pecho, como si todos los recuerdos de golpe hubieran vuelto a mí.

Levanté la vista y respiré hondo, tratando de ordenar mis pensamientos. Durante años había creído que Amalia era solo un recuerdo, una parte de mi infancia que el tiempo había dejado atrás. Pero ahora, con aquella carta frente a mí, todo parecía distinto.

Pasé mis dedos por la hoja una vez más, reconociendo cada trazo de su letra. Era como si, de alguna manera, ella todavía estuviera allí, hablándome desde el pasado.

Cerré lentamente la caja y la sostuve contra mi pecho.

—¿Dónde estarás ahora, Amalia? —murmuré en voz baja.

Afuera, el día comenzaba a oscurecer. Mañana tendría que volver al cuartel, a los entrenamientos y a la vida que había elegido. Pero algo dentro de mí había cambiado.

Por primera vez en muchos años, sentí que tal vez nuestro reencuentro no era solo un recuerdo... sino algo que todavía podía ocurrir.