La chica que se negó a ser la Luna del Alfa

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Sinopsis

Lucía tenía una vida normal. Hasta que murió. Y en lugar de descansar en paz... despertó dentro de una historia de licántropos. Sí, de esas. Con alfa dominante. Pareja destinada. Prometida loca. Y drama innecesario por todas partes. Ah, y por supuesto... ella es la protagonista. O eso se supone. El problema es que Lucía ya sabe cómo va la historia. Sabe que debería enamorarse. Sabe que debería convertirse en la Luna. Sabe que debería aceptar su "destino". Y también sabe cómo termina todo eso. Mal. Muy mal. Así que toma una decisión bastante simple: No seguir el guion. Ni va a enamorarse. Ni va a obedecer. Y definitivamente no va a atarse a un alfa con problemas de control y complejo de emperador. Pero claro... nada es tan fácil. Porque el alfa se comienza a obsesionar con ella. La prometida quiere matarla. Y el destino insiste en meterlos en la misma habitación una y otra vez. Y como si fuera poco... parece que este mundo no acepta un "no" como respuesta. Ahora Lucía tiene un objetivo claro: Sobrevivir. Proteger a su madre. Y, si es posible... salir de esa historia sin terminar casada, embarazada o muerta. Aunque para lograrlo tenga que romper reglas, hacer pactos peligrosos... o apuñalar a uno que otro alfa en el proceso. Después de todo... si la historia no le gusta, siempre puede reescribirla.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Lilith
Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

Se dice que lo único seguro en esta vida es la muerte, pero Lucía no sabía que moriría ese día.

El accidente fue rápido: un frenazo, un golpe seco y luego, luces blancas... y después, la nada.

Cuando por fin abrió los ojos, le zumbaba la cabeza y su vista estaba borrosa hasta que logró adaptarse. Ahora se encontraba... ¿en una carretera?

- ¿Qué? - Lucía observó a su alrededor - ¿Dónde demonios estoy?

Un auto negro venía directo hacia ella Lucía apenas reaccionó, pero no pudo moverse.

El conductor giró el volante con fuerza, desviando el coche para que chocara contra un árbol. Así, el silencio volvió al lugar.

Y Lucía volvió a respirar.

- Genial, acabo de morir y casi me vuelven a matar.

Se acercó al coche, el conductor estaba inconsciente, pero tenía un visible golpe en la cabeza.

Era alto, de cabello oscuro, mandíbula perfecta... parecía sacado de una novela barata que Lucía solía ver en su celular.

- ¿Acaso los autos de lujo no tienen bolsas de aire? - se preguntó Lucía con duda, ya que el golpe había sido muy grave.

Acercándose más al conductor, Lucía lo distinguió y lo reconoció.

- No puede ser...

El hombre era Adrián Blackwood, el alfa de la manada Luna Carmesí.

Lucía sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, no porque él fuera peligroso, sino porque ella conocía esta historia. Era una novela cliché de licántropos que había leído por aburrimiento, y por supuesto, Adrián estaba en la portada.

El alfa casi atropellaba a la protagonista; de alguna forma, ella se salva, pero termina inconsciente. Ella, como buena persona, decide ayudarlo y, cuando él despierta, reconoce su vínculo con ella. Así, Lucía se convertía en la pareja destinada del alfa y, a partir de ahí...

Todo era drama, traición y celos.

La manada odia a Lucía por ser humana; el alfa la obliga a quererlo a pesar de que tiene prometida, y la prometida se siente traicionada e intenta matar a Lucía. Spoiler: lo logra.

Pero antes de eso, Lucía logra enamorarse de Adrián y le salva la vida.

Lucía miró al hombre inconsciente.

- No, no, no, esto no es una broma. Me largo de aquí.

En la novela, la protagonista corría para ayudarlo, pero Lucía corría... pero para escapar de él.

- Si no lo ayudo, la historia no comienza y... - se dio la vuelta - Si no comienza, estoy a salvo - Comenzó a caminar.

- Detente.

Lucía se congeló; la voz era profunda.

Giró lentamente la cabeza. Adrián estaba despierto, apoyándose con dificultad en el auto. Sus ojos brillaban a pesar de la luz del día.

- Tu aroma... - murmuró - Eres mía.

Lucía suspiró.

- Sí, claro, el famoso cliché - soltó sarcástica.

- ¿Qué dijiste? - Adrián comenzaba a enojarse.

- Nada, escucha - Lucía llevó sus manos a la cintura - . Lobo alfa misterioso, no soy tu pareja destinada.

- Mi lobo lo sabe - interrumpió.

- Pues dile a tu lobo que está equivocado.

Adrián, avanzando lentamente, incluso herido, era una presencia dominante.

- No puedes escapar de un vínculo de la luna.

Lucía cruzó los brazos.

- Te sorprenderás.

Adrián dio un paso más cerca, tomando el brazo de Lucía.

- Vendrás conmigo.

- No - Lucía comenzó a forcejear - Ni lo sueñes.

- No es una petición - amenazó Adrián.

- Tampoco es mi problema.

Lucía no pensaba rendirse; clavó sus uñas en el brazo de Adrián, pero él no se movió, mientras ambos mantenían la mirada.

Adrián, que no dejó de ver a Lucía con mirada amenazante, soltó en voz profunda:

- Sé dónde vive tu madre.

- ¿Qué?

- Ya escuchaste. Si no quieres que le haga daño, vendrás conmigo. - Apretó más fuerte su agarre.

- Déjame ver, “alfa”. Apenas me conoces, pero ya sabes dónde está mi madre.

Adrián no dijo nada.

- ¿Cómo? ¿De qué forma? ¿Me lo puedes explicar o te lo sacaste de la manga?

Lucía lo encontraba ridículo y falso.

- Eso no importa, tú vendrás conmigo - dijo tomando con fuerza el brazo de Lucía.

- Lo que me faltaba; aparte de lunático, psicótico - pensaba Lucía, desesperándose - . Eres peor de lo que recordaba.

Lucía movía desesperada el brazo intentando zafarse; preferiría dislocarse el brazo antes de ir con él.

- ¿Recordabas?

Lucía se maldijo mentalmente y también a él, ¿por qué tenía que ser tan fuerte?

Adrián la observaba con intensidad, sin soltarla ni aflojar su agarre.

- Desde hoy - dijo - perteneces a la manada Luna Carmesí.

Lucía lo miró con odio.

- Escúchame bien, alfa cliché.

Adrián arqueó una ceja.

- No voy a ser tu luna, ni enamorarme de ti, y por supuesto no seguiré esta ridícula historia barata.

El viento movió los árboles del bosque mientras el ambiente se enfriaba entre la mirada fría de Adrián y la de odio de Lucía.

Los ojos dorados del alfa brillaron con interés.

- Veremos - la veía burlón.

Lucía pensó en todo lo que venía en la novela: desde la prometida obsesiva, el rechazo de la manada, así como los intentos de asesinato y de arruinar su reputación y, por supuesto, el vínculo de pareja destinada.

Suspiró cansada de solo pensarlo.

- Perfecto - murmuró - . Si estoy atrapada en una historia de licántropos...

Lo miró con desafío

- Entonces voy a romper cada maldito cliché.

Y Adrián Blackwood, el alfa más poderoso del territorio, sonrió por primera vez.

Porque nunca había conocido a una pareja destinada...

que intentara escapar de él desde el primer minuto.

Y se notaba en la forma en que intentaba zafarse de su agarre

- Ya suéltame

- Te he dicho que no te dejaré

Lucía apretó los dientes, como si le cayeran mal esos protagonistas que se creían mucho

Su enojo subía a niveles peligrosos, y lo fue aún más cuando él la miró de esa forma, como diciendo:

“Esta debilucha cree que puede contra mí”

Eso fue la gota que rebosó el vaso, y de un movimiento, le golpeó la pantorrilla.

Adrián se dobló al sentir el golpe y Lucía aprovechó para morderle el brazo y obligarlo a soltarla

- ¡Estás loca! - Adrián podía ver la marca de los dientes de Lucía

Apenas sintió que la soltaba, estaba a punto de correr, pero...

Las sirenas fueron lo primero que escuchó

Luego, las camionetas negras que le bloquearon el camino

Hombres enormes, con trajes oscuros y miradas demasiado serias, rodearon el coche destrozado, mientras que de una de ellas salió un hombre gritando:

- ¡Alfa!

Adrián aprovechó que Lucía retrocedió para evitar que la atropellaran y volvió a atraparla

- Estoy bien - gruñó

Otro hombre miró a Lucía con sorpresa

- ¿Quién es ella?

Los ojos dorados de Adrián se posaron en Lucía

Que lo veía mientras decía entre dientes: “Cierra la boca”

- Mi pareja destinada

El silencio fue inmediato; se miraron entre ellos antes de volver a ver a Lucía

Lucía levantó una ceja mientras miraba a aquellos hombres que comenzaban a hablar entre ellos

- No me miren así. Yo tampoco lo pedí

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Minutos después, Lucía estaba sentada dentro de una ambulancia junto a Adrián

Uno de los hombres vendó la frente del alfa

- Debemos llevarlo al hospital - decía el hombre preocupado

- No es necesario - murmuró Adrián

Como si un choque, un golpe en la cabeza, una posible ruptura de costillas y una mordedura no fueran nada

- El golpe fue fuerte, alfa

Lucía levantó la mano

- Yo voto por hospital

Adrián la miró, confundido, ya que ella era responsable de tres de las cinco cosas que le dolían en ese momento

Lucía se encogió de hombros; no se arrepentía de lo que había hecho

- Si te mueres, ahora se acaba el libro y todavía no descubro cómo salir de aquí

Adrián entrecerró los ojos

- ¿Libro?

- Nada. Ignóralo

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El hospital privado de la manada Luna Carmesí parecía más un hotel de lujo que un hospital

Lucía estaba sentada en una silla mientras un médico revisaba al alfa, y sonreía cada vez que Adrián gruñía de dolor

Adrián la miró

- No te muevas - advirtió

Lucía lo miró con aburrimiento

- Claro - dijo sin interés, mientras volvía a dejar caer su cabeza hacia atrás.

Pasaron diez segundos y Lucía se levantó

- ¿A dónde vas? - gruñó Adrián

- Por agua

- Tráeme una

- No

Fue hasta el dispensador, llenó un vaso... y se lo bebió

Luego llenó otro y también se lo bebió

Adrián la observaba con una mezcla de incredulidad y molestia

Lucía volvió y se sentó

- Tenías sed - dijo él

- S

- Pensé que era para mí

- ¿Por qué haría eso?

El médico tosió incómodo y salió del cuarto, recomendándole descansar

Ahora estaban solos, ignorando a los guardias fuera del cuarto

Lucía apoyó el codo en la mesa. - Tengo una pregunta

Adrián no respondió

- ¿Cómo sabes quién soy?

Silencio

- Nos conocimos hace menos de una hora - continuó ella - . Y ya sabes mi nombre, dices que soy tu pareja destinada y... curiosamente... sabes cosas de mi familia

Adrián la observó - El alfa siempre sabe

Lucía rodó los ojos

- Ah, claro, la típica respuesta misteriosa. Ahora el alfa es una criatura omnipotente

Adrián se inclinó un poco hacia adelante

- Tu nombre es Lucía Rivera

Lucía se quedó quieta

- Tu madre se llama Elena Rivera

Su estómago se tensó

- Trabaja en una pequeña tienda en el centro de la ciudad

Lucía lo miró fijamente

Adrián habló con voz fría

- Si intentas escapar...

- La matarás - terminó Lucía

Adrián arqueó una ceja

- Exacto

Lucía suspiró

- Dios... qué cliché

- ¿Qué?

- La amenaza a la madre, abuela, hermano, hermana. Siempre funciona en estas historias

Adrián frunció el ceño

Lucía lo señaló

- Eso es lo que no entiendo

Se levantó de la silla

- Tienes poder, dinero, una manada entera que te obedece y controlas prácticamente a toda la ciudad

Lo miró directo a los ojos

- ¿Y aun así usas trucos baratos?

Adrián guardó silencio

Lucía caminó un poco por la habitación

- Además, hay otra cosa que no cuadra

Se giró hacia él

- ¿Cómo sabes tanto de mí?

Adrián no respondió

Lucía cruzó los brazos

- Dime exactamente qué sabes de ella - Lucía lo vio con duda y curiosidad - . De mi madre.

El alfa la observó en silencio unos segundo

La tensión en la habitación era pesada, no por la situación sino...

Porque Lucía no estaba reaccionando como cualquier humana

Aquellas que se apresuraban cerca de Adrián siempre mostraban miedo; lloraban y suplicaban, ya sea para ganar su favor o salvar su vida

Pero Lucía...

Solo lo miraba... como si estuviera tratando de resolver un problema

Y eso era algo que Adrián nunca había visto en una pareja destinada o en ninguna persona que conociera

Lucía habló de nuevo

- Así que vamos a hacerlo simple, “alfa” - su voz fue firme mientras se sentaba cruzando sus piernas - Si vas a usar a mi madre para controlarme... - sus ojos brillaron con desafío - Primero, dime exactamente qué sabes de ella

Y por primera vez desde el accidente...

Adrián no tuvo una respuesta inmediata