Sueños de Gatopardo

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Sinopsis

En una ciudad que se cae a pedazos, nadie investiga la verdad... solo la sobrevive. Dantón Vargas es un periodista de policiales en Albara, una urbe gris donde la dictadura, la miseria y el olvido han reemplazado cualquier rastro de orden. Su trabajo es simple: convertir la muerte en titulares. Su vida, en cambio, es un caos de alcohol, deseo y silencios que nunca se atreve a romper. Todo cambia cuando asesinan a Camilo, uno de los pocos amigos que le quedaban. La policía lo archiva como otro "crimen pasional", pero Dantón sabe que hay algo más. Algo peor. Algo que no encaja. Mientras sigue el rastro de un asesino que parece aprender con cada muerte, Dantón se ve obligado a enfrentarse a su propio pasado: un amor que terminó en problemas, una vida que nunca terminó de construir y una ciudad que está devorando a todos los que alguna vez llamó suyos. En Albara, los monstruos no siempre son los que están en las noticias. Y a veces, el último en quedar con vida... no es el más inocente.

Genero:
Mystery
Autor/a:
orwell27
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Albara la gris

¡Pam!

El suave y hueco ruido estremece mis sentidos, el dolor que sigue a este en mi nariz me hace notar en qué momento exacto estoy ahora, mi cabeza caída en la fría mesa del escritorio de la madrugada, mi cuerpo se encorva de la estremecida, fuerte y certero que da la bienvenida a un día más.

-¡Ahí carajo!(digo al teclado sucio debajo de mi boca)

Recobro el sentido común, despierto totalmente de la conmoción, debí dormirme en algún momento de la noche, miro sonámbulamente primero mi escritorio, revoloteado como siempre, mis documentos botados en el piso de madera, la solitaria recamara y la vieja habitación en general, algunas cosas parecen sucias, otras lo están, no dejo de mirar la cama para dormir más, pero…hay que seguir con el trabajo que deje, me paro de la silla que se deja ver por el paso del tiempo, comprada una vez en la casa de empeño local, creo que de una viejita que vendía cosas de su antigua vida, observo más la habitacióny mis cosas regadas en el piso, el armario de anticuario y su gran espejo me observan.

-¿Estoy en mi habitación? ¿Me dormí otra vez?...

-Agh, esta mierda…hoy será un día muy pesado seguro…

Digo y pienso, hoy será un día pesado, investigue mucho sobre lo que voy a decir y hacer hoy, todo en orden menos mis papeles en el piso, los cuales recojo rápidamente, ordeno las hojas desparramadas y chequeo rápidamente, los leo y dejo la pila en mi escritorio, cerca de los semanales anteriores, camino a la cama para echarme y mirar mi viejo reloj.

-¿Qué tenemos aquí?, que estaba haciendo? ¿Mis lentes? Ahh, ahí…

Es todavía temprano, pero tengo que alistarme ahora o sino no podré salir a tiempo, me desprendo de mi procrastinación tan arraigada para ir al baño y limpiarme, miro brevemente mi habitación antes de salir.

-Viejo y sucio, pero está bien para el pago

Es un hecho, el precio estaba bien para una casa tan vieja y céntrica, tiene mucha historia que yo sepa, pero francamente no me importa, entro en el baño y me ducho con el agua más fría que el rio Jere Jere nos puede dar, todavía pensando en el pago de este mes, aunque barata la casa, no gano mucho para decir que estaré bien a largo plazo, lo que me gusta de aquí es que, estoy al costado de la plaza de la ciudad, a unos pasos de un banco agrícola y cerca de mi trabajo, es por estas fechas que tenemos que sacar el máximo provecho al banco, la dictadura tuvo la asombrosa idea de nacionalizar la banca nacional, esto hizo que, obviamente los ricos huyeran como pueden del pais, llevándose su fortuna y los dólares de la mayoría de caraguenzes, en otras palabras, el gobierno mato a la banca nacional y el dinero que sale de los “bancos agrícolas” (creado por el estado) es totalmente arbitrario, no saben que hacen y eso…en manos de gente viva es sacar provecho del bueno, en alguna manera…

-Ujum, todo en orden por ahora capitán?

-Seeee

-Las preguntas concretas y simples, directas para no tener problemas.

Sonrió pensando en la buena paga del banco, también, mañana por fin tendré el salario de casi 3 meses, hasta yo me pregunto cómo pude resistir tanto sin dinero, sino fuera por viejo Álvarez, un señor chato y bigotón, siempre bien peinado y con aura de buena persona, me a fiado estos últimos meses, un ángel hecho hombre, mi arrendatario me ha salvado de muchas, esta es su casa y gracias a él y a su hijo, Andrew, pude vivir en paz.

El frio de las gotas caen en mi cabeza, llegando a todo mi cuerpo y la regadera, este frio…tan fresco de esta parte del país, incomparable, el rio y el mar se unen y entremezclan en toda la orilla de la ciudad, siento como su hijo recorre sus venas en el rio que hablará, aunque pequeña y vieja la urbe, últimamente es visitada por viejos y nuevos, migrantes de todas partes de la nación…

Después de secarme y cambio con la misma ropa bien cuidada de esta semana, esto ya parece más mi uniforme que traje, camisa rosada planchada, un par de zapatos negros antigüitos pero lustrados y un jean marrón casi sin color, los tirantes de los años 60 y una correa criolla, seré columnista, pero trabajo casi todo el tiempo entre calle y la oficina.

El frio y la hora me hacen bajar rápidamente por las ásperas y monumentales escaleras de madera, la planta baja como la deje me saluda, oscura y virreinal como todos los dias, en la sala los arcontes de madera apolillada me miran fisgones, son estatuillas de mejores tiempos como todo en la casa en realidad, debió ser de la antigua clase acomodada de la ciudad, cuando recién nacía debajo de otra ciudad incaica, camino sin prisa hacia la cocina-comedor lo único que realmente me gusta ya que se encuentra ahí, la gran ventana que me deja ver al malecón que cerca al mar.

Me paro inconscientemente y observó la cocina, el único lugar que no está desordenado completamente, la verdad, tengo cuidado de no romper o ensuciar algo aquí cuando llego borracho, digamos que, de todas la casa, esta parte, es la única que el señor Álvarez quiere que la conserve lo mejor posible, me acerco y toco suavemente la mesa, observo, algunos platos de ayer que no lave y mi alacena, nada importante , saco un pequeño vaso y abro la refrigeradora, donde encuentro mi vodka y el jugo de naranja de ayer, sé que es malo para la salud tomar tan frio, pero es de mañana y tengo que tomar para ir a trabajar, además que, la naranja es bueno para la salud, ¿no?

Mi desayuno es simple, humilde y casi monacal, un vaso de vodka y jugo de naranja, pan y su crema de queso, listo, si me encuentro alguna fruta la trago fríamente, así es, no tener compasión con la comida.

Suspiro y pienso mientras termino de desayunar, hoy tengo que salir temprano, tomar un taxi hasta la otra ciudad porque los conductores estatales siguen en huelga, traer el nuevo traje que compre por puro capricho, salir del Penal lo más rápido posible, Andrew me esperara con su Volkswagen, tal vez escaparme por hoy a el café Languedoc, ohm…, no quiero volver al bar Naranjal por un tiempo…

Me pongo a pensar sobre lo que diré hoy, ¿estaré ansioso por hablar con el mounstro de Albara? Obviamente habrá policías, ¿me dejaran seguir con las preguntas o se volverá un interrogatorio?, claro que sí, estúpido…, ciertamente, el morbo de entrevistar a un asesino tan cruel y brutal harán que el periódico tenga muchas ventas, le dije a Roberto que no me diera ese trabajo…pero no hay muchos periodistas ahora…cada vez menos…por los motivos claros…

(Mis pensamientos siguen a la vez que desayuno)

La muerte de un compañero del trabajo hace dos meses, me hace ser casi el único columnista que trabaja en la calle, haciendo un trabajo por dos personas, realmente estoy cansado, pero no puedo hacer mucho para salvar mi pellejo, solo sé que esta entrevista puede llamativo a la audiencia que vive para ver las noticias más horribles y grotescas que les gusta, una vedette se pelea con su marido y la amante, masacran a un pueblo entero, la hija de un parlamentario se desnuda, noticias sensacionalistas…

Después de terminar el desayuno, lo dejo a un costado y con desden me dirijo con mi maletín y gabardina hacia la salida.

-Tengo el pasaje, tengo para un almuerzo ligero, ¿Roberto me podrá prestar algo para esta semana? No quero sacar los cheques rápido…

Giro cuando estoy a los pies de la salida, a la fría izquierda miro la sala, oscura y lúgubre, los adornos viejos siguen ahí, pero…los arcontes ya no me miran, esta vez solo puedo ver lo que son, meras estatuas sin alma, ya no me juzgan…por ahora, siento nervios cuando observo bien la alfombra y las persianas, es tan muerto esta parte de la casa, no limpio pero tampoco se ensucia, ni lo piso pero vibran las pisadas del pasado, …casi si el aire y el tiempo no pasara, puedo imaginarme a demonios en las sombras de la sala, pero lo único que hay es madera vieja y una gran mesa redonda, las sillas y los objetos de mármol juegan con mis ojos, sigo observando casi anonadado cuando me doy cuenta que mi mirada se posa en el piso, con una capa de suciedad eterna hay un adorno destrozado, todavía ahí, listo para ser agarrado o no, un limbo total, el tiempo se paró realmente, ese lugar es…horrible de recordar, lo que fue… lo que hice, mi vergüenza me carcome…como Cronos a sus hijos

Mientras salgo hacia la plaza mayor de Albara, el viento marino engulle mi ser, un frio oceánico y con olor a mar fresco. Con un cielo totalmente nublado camino por el malecón, mis ojos instantáneamente pasan por la orilla de la playa, desolada por ahora, las botellas vacías, basura regada…las gaviotas terminan de posarse en las piedras rompeolas y el mar se ve tan tranquilo, la arena plateada y el cielo como panza de burro…las botellas vacias…como la casa…

Hace mucho Albara fue una ciudad casi aristocrática, ahí solo vivía personas de renombre y grandes campos donde los terratenientes imponían su poder, un pequeño puerto y una clase privilegiada diminuta, ahora…las cosas han cambiado, los residentes más viejos y sus hijos se van y vienen otras personas, migrantes…esta ciudad está creciendo de manera muy rápida, las casas aristocráticas son destruidas por edificios de cemento y acero, los balnearios son cambiados por playas abiertas para todos…los casinos y burdeles cierran y en su lugar abren grandes discotecas y casas de apuestas, la ciudad se abre a más población y eso le da pavor a los viejos residentes…Albara ahora es pujante…pero igual me quiero ir de aquí…como dijo el Roberto, esta ciudad lo salvo el centralismo de la costa… la industria pesquera se fue y abrió las puertas a mejores cosas, enormes futuros edificios, empresas más diversificadas. Lo viejo muere a paso mayor de nueva sangre…ya no hay grandes haciendas, pero lo que más me duele es que ya no hay artistas y escritores como antes…

(Sigo caminando contra el frio hacia la parada de la plaza, donde tengo que tomar un taxi)

Cierto… antes de llegar era un asiduo adepto de esta ciudad hibrida, desde mi secundaria era un admirador casi perpetuo de los escritores y artistas de la ciudad, en mi juventud todavía recuerdo las noticias que resonaban en el pequeño pueblo evangélico y conservador de la remota selva, André Miró crea un poemario para los obreros de Albara, Jean Mustafá escribe borracho y drogado, Marie Hunter expone su poema de los genitales en la Universidad de Albara, Nadia Dahua crea una novela a las putas de los barracones…hehe.

En esos años eran enormes escándalos y mas en mi pueblo lleno de analfabetos y una iglesia opresiva, en mi escuela queríamos ser como ellos, escritores malditos, cantantes revolucionarios, artistas morbosos, por eso llegue a Albara, para ser así, con fama y prestigio, desgraciadamente no obtuve nada de eso como ellos gozaron, bien para mi o no, los artistas de Albara terminaron muertos o locos, yo por mi parte, con un trabajo que nunca quise en una ciudad que ilusione demasiado, un mediocre completo.

Me paro en la estación de la ciudad, metálica y fibrosa, hay algunas personas, mayormente obreros u oficinistas que salen para sus trabajos, con caras de que mate a sus familiares me miran, los oficinistas con desprecio y los obreros con más desprecio, todos directamente indirecta estas jodidos como yo, es que aquí ya no se habla de cuando nos jodimos, todos nacimos jodidos…

Ya todo hecho, ya todo arreglado y a la hora, tomo el taxi, amarillo y anticuado

Buenas, a la avenida Maquinhuayo, cerca al penal

Digo mientras me siento y espero el largo trayecto hacia mi destino, alejado de la seguridad marítima, voy a un pueblo en la boca de los ajeno, creado a en torno a una cárcel, genial para ir con traje…

Rápidamente saco mis apuntes, y afiches policiales, mi entrevista va a ser con un asesino conocido por la prensa como el “Moustro de Albara”

6:38 de la mañana, todavía en el taxi, hombre de 34 años, 1.72 de altura, CI menor al promedio, con 3 hijos, trabajaba en seguridad, ex militar y estudiante de albañileria, wow…

Vamos a ver, asesino a su ex esposa en un arranque de celos, a su pareja y 2 mujeres más, prostitutas por lo visto, ¿cómo carajos no lo agarraron antes?, ¿buena defensa? ¿Cuartada perfecta?, ¿Parece que no tenían pruebas, los estrangulaba en las noches, a punta de navajazos se desquitaba después, nadie se dio cuenta de las desapariciones?, eran mujeres sin familias y su esposa estaba en un hotel de mala muerte, todo un infierno…

(agarro suavemente las fotos de su captura)

Wow, un desequilibrado mental, parece un loco…que horror sus ojos, su manera de mirar me irrita y…su abogado al costado, un hombre con traje, joven, mas alto que su cliente, es un buen ejemplar de lobo de crin, serio y realmente atractivo, muy masculino y… ¡No!

Ya salí del infierno y no tengo tiempo de veranear ahí otra vez, veo por la ventana mi cara avergonzada por mis pensamientos, frunzo la seño cuando siento un ligero abultamiento en mis pantalones.

Joder…que rápido…

¿Espera, que hora es, ya las 7? Parece más temprano, solo observo la nieva en los grandes campos ganaderos del norte de Albara, totalmente deshabitada…

-Eh, disculpe, ¿por dónde nos encontramos?

Pregunto al conductor, un pequeño carpincho gordo on un acento peculiar

-Por Carmen de Sedua amigo, ya vamos a entra a la panamericana y directo a la av. Bolivia, mi amigo.

-¿Está siempre desolada la carretera?

-¿La de acá? Si mi amigo, ya no es la única carretera que conecta con la selva así que para mayormente desolada.

-Oh, debe ser silencioso y tranquilo en las noches…

-(riendo) Nada amigo, esta zona es de narcos, por eso nadie quiere pasar en las noches, muchos gritos y balazos…

-¿Amigo, es usted vendedor? ¿Dueño de fincas? ¿Burócrata?

-No, ohm, soy periodista…

-Haya amigo, es que, la ropa que su tiene es pomposa amigo…

Sonrió, solo conozco un lugar que utiliza el “su” en las oraciones

-Usted es de la selva de Amancayo, ¿verdad?

-Casi mi estimado, soy de la vecina Pucabamba

-Ah, es bueno saber que hay paisanos cerca…

-Claro hermano, la gente de la selva saca adelantes esta parte de la costa…no como los montañeses…

Escucho con asombro lo que parece una rivalidad casi histórica, los Huanagies, habitantes de la selva siempre estuvieron relegados de la historia de Karaguaz, es por los años 50 que gracias a las grandes carreteras que unieron al pais que migramos en cantidades enormes a la costa por mejores oportunidades, por otra parte los montañeses o Kajachuas, fueron en gran medida la pieza histórica de Karaguaz, importantes en todas maneras, también empezaron a migrar a la costa por estos años, es casi…doloroso ver como la competencia por ver quien se civiliza más rápido se palpa en todo Karaguaz…

Después de esa palabra la conversación muere y me deja una interrogante, si bien los habitantes de la selva bajaron, ¿dónde están los otorongos?, No podía ser que no me eh topado con alguien de mi especie en meses, siempre me estreso cuando esto pasa, por no ver a mi gente por así decirlo…

-Ahhhh…

(Unos minutos después)

-(el coche se estaciona y el chofer gira y me mira) Aquí le dejo amigo, vaya a la derecha y encontrara las puertas de la prisión

-¿Me repite en donde estamos?

-Av. Bolivia, a la derecha esta Maquinhuayo joven…

-Gracias. Tome y cobrese (salgo)

Y ahí está, junto a la izquierda de la angosta calle se encuentra el pálido cuerpo de un casi joven otorongo, inerte como la neblina que parece salir de él, solo puede ver lejos y no tan lejos la farola antigua que da poca luz a la absorbida vista mañanesca que tiene, algunos vendedores de desayuno salen con sus carritos, niños también para limpiar zapatos y robar billeteras, los trabajadores surgen como renacidos del friaje, puede también ver las calles vieja, ladrillosa, sucia con cigarros y condones botados por la vereda, lugar de prostitutas, casas antiguas, muy antiguas, con sus balcones criollos del siglo 18, todavía resistiendo, no puede imaginarse quien viviría ahí, drogadictos? ¿Viejas locas? ¿Putas travestis?

Camina con la llovizna en toda la cara, muy húmeda, sintiendo las gotas que nacen en su labio y hocico, de pronto ve en la vereda, más avenidas y recoge un afiche de la castrosa calle, (Albara en rock, ven y disfruta del festival en la Universidad del Norte, grupos de rock y metal) y vaya, parece que el otorongo se ve curioso, hay un pensamiento vacilante en él, siempre quiso ser libre, libre como todo lo que vio en sus dias de universitario, pero algo lo encadenaba, no era su pasado, menos su pueblo ni la gente, el nunca llamo a alguien amigo, a él lo encadenaba el hambre porque sabe bien que si no trabaja se muere, así están las cosas, como siempre le decía a sus amigos, pero esta conclusión trágica ya la sabia, algo más tenía el afiche, era un grito a su ahogado que soplaba hace mucho, atrás del afiche decía, (también abrimos las primeras plazas de empleados educativos y trabajadores para las carreras de: periodismo, literatura, inglés, ciencias políticas, etc.)

Eso, eso quería, salir de su trabajo y de la ciudad, Roberto es un jefe justo, pero sabe bien que si migra a la capital donde andan sus hijos, a una veintena de estúpidos le darán una patada al culo, sin trabajo de nuevo, él no lo podía soportar…

Camina por el pavimento y gira a la izquierda, ve callecillas pequeñas, pero, en la más larga esta la dirección de la enorme cárcel, se ve tan vistosa, casi monumental, camina sin detenerse, mira a los vendedores que salen, pero no les hace caso, algunos niños quieren limpiar sus zapatos, pero él los aleja, los trabajadores suben a los enormes buses con olor a gasolina, camina hacia el edificio central del pequeño pueblo joven, a las puertas de la gran cárcel…