apuñalacion
luna
Siento un dolor intenso en el lado izquierdo del abdomen. Pensé que ya estaría muerta. ¿Porque lo hizo? ¿Por qué me apuñaló?Escuché una voz cerca. Abri los ojos lentamente. Lo que vi fue un sótano, con paredes húmedas, estantes llenos de cajas de medicamentos y herramientas. Sentí algo en las manos: estaban atadas con una soga. Intenté zafarme, pero no pude. De repente siento una presencia mirando, entonces lo mire fijamente, con enojo y frustración
- ¿crees que el amor es masoquista? – preguntó.
Me miraba con una expresión seria, pero calculadora.
“el amor es masoquista “¿Qué clase de pregunta era esa?
No sé porque, pero en ese momento me vinieron recuerdos de mis exparejas.
Era unos hijos de su chingada, ósea unos desgraciados.
Uno de mis ex me rompió un vestido que me encantaba, solo porque era celoso. No me dejaba comprar ropa corta ni algo bonito para salir. No podía ser yo.
El segundo siempre me tocaba cuando yo no quería. A ese lo odié.
Otro no me quería de verdad. Solo quería estar con alguien. Me engañaba con muchas mujeres, pero yo no podía ni tener amigos.
Lo peor es que a cada uno lo perdoné. Siempre que eran malos conmigo, después me daban una rosa o hacían algo “lindo”. Y yo siempre decía: “Solo se enoja porque le importo”. Me repetía una y otra vez que me amaban.
Pero siempre me dañaban.
Y, aun así, nunca los culpé.
La que siempre me salvaba de salir de esas relaciones tóxicas era mi amiga. Mi salvadora.
pasaron dos segundos más y aún no había respondido. la verdad, no sé qué decir, todavía siento la apuñalada; el dolor seguía ahí, punzante, quemando por dentro. Mi mente no podía pensar con claridad.
-no sé…. puede ser que si lo sea -dije,
no sé porque respondí eso. Sentía que me iba a desmayar.
Pensé que estaría muerta … pero aún sentía mi corazón latir.
Un momento sentí algo suave rozaba mi piel. Abri los ojos lentamente. Estaba en una cama, me sorprendí estaba en el dormitorio otra vez… ¿cómo? ¿Cómo había llegue aquí? El dolor seguía presente, un poco más leve, pero todavía punzante.
De repente, lo vi parado frente a mí, tenía una mirada fija, con una expresión seria, casi vacía.
—¿Qué quieres? —pregunté con fastidio. Ya me tenía harta.
—¿Por qué te pareces tanto a ella? —dijo.
No respondí.
¿A quién me parezco? No entendía nada.
—¡¿Por qué sigues pareciéndote a ella?! ¿O eres ella? —gritó, furioso.
Estaba tan confundida que, al principio no le di importancia. Pero el miedo seguía ahí, presente, como una sombra sobre mí. ¿Cómo no temerle? Fue él quien me apuñaló.
Vi que la puerta del dormitorio estaba abierta. Quería escapar, correr otra vez… pero sería inútil. Aún estaba herida.
rowan
se desmayó de repente.
¿Por qué se parece a ella?
Siempre me pasa. Conozco a alguien y, de pronto, veo ese rostro …. Esa cara que odio, que me hizo daño. Pero justo cuando estoy a punto de apuñalar…. Dejo de verla. la imagen desaparece de repente.
Con ella no paso ¿Por qué?
¿Será que es ella? No… no puede ser.
La llevé hasta la cama. Pesaba un poco. Cuando la acosté, vi que seguía perdiendo sangre. Si seguía así…. morir.
Fui a curarla.
Cuando terminé, me fui a la cocina, frustrado.
¿Qué está pasando? ¿Y si sí es ella? ¿Por qué… por qué?
Volví a la habitación rápidamente. Estaba a punto de despertarse. Su rostro solo mostraba dolor.
—¿Qué quieres? —dijo furiosa.
Es ella. Es ella. Es ella.
—¿Por qué te pareces tanto a ella? —pregunté con urgencia
Tres segundos pasaron y ella no respondió
—¡¿Por qué sigues pareciéndote a ella?! ¿O eres ella? —grite furioso, con más urgencia.
No… no puede ser ella, ¿verdad? Cuando la conocí fue diferente. Más amable… en nuestras citas
Luna
Estaba confundida, el me miraba. solo escuche un bostezo salir de su boca. él se acercó lentamente a mí, mi corazón comenzó a latir mucho más rápido.
—¿Te duele mucho? —preguntó con una mirada fría.
Claramente me duele idiota.
—Sí —respondí.
—Ok —dijo con frialdad —. Te voy a traer comida y medicamentos.
Salió del dormitorio.
eso fue raro… ¿me va a traer comida y medicamento?
Pasaron 10 minutos, cada minuto miraba la puerta, pensado en escapar, pero era imposible hacerlo por la herida que tenía. aún me dolía poco,
dejé de ver la puerta y dirigí la vista al techo. Pensaba en como termine en estas situaciones.
escuche la puerta abrirse, era el con un plato de sopa en las manos.
—Ten —me lo dio con cuidado para no quemarme—. Que la disfrutes.
Lo dijo con una sonrisa, como si nada hubiese pasado.
…
No dije nada estaba furiosa, Ni siquiera me pidió una simple disculpa.
Sostuve el plato con manos temblorosas. El vapor de la sopa subía lento, como si todo estuviera en calma… menos yo.
—¿Por qué haces esto? —pregunté al fin, sin mirarlo.
Él se quedó en silencio.
Sentí su mirada clavarse en mí. No era odio. No era culpa. Solo vi en su rostro confusión... y duda.
—Porque no quiero que mueras —respondió fríamente, aunque su expresión dejaba ver un rastro de tristeza.
Una risa amarga escapó de mi boca.
—Me apuñalaste.
—Lo sé.
Lo dijo tan simple. Tan vacío. Como si estuviera hablando del clima.
Apreté los dientes.
Estaba furiosa. Esto siempre me pasa. Pero esta vez no voy a pensar que lo hizo por amor ni voy a perdonarlo tan fácil. Aunque… tengo curiosidad por saber por qué sigo viva. ¿Es para torturarme? ¿O solo está jugando conmigo?
—Entonces explícame por qué sigo viva.
Se acercó un poco más. Esta vez no retrocedí. No porque no tuviera miedo… sino porque quería entender.
—Porque cuando te miré… —su voz bajó apenas— …no vi a ella.
El aire se volvió pesado.
No supe qué decir. Solo sentí que mis dudas crecían. Y, aun así, no podía dejar de pensar en las situaciones en las que me meto.
Supongo que estoy acostumbrada a tener parejas desagradables… pero él ni siquiera era eso. Era solo un “casi algo”.
—bueno te dejo comer.
—bye.
Salió del dormitorio
Me quede mirando la sopa. después de unos segundos, comencé a comer. No tenía hambre, pero necesitaba fuerzas.
Cuando estaba a punto de terminar, escuche la puertea abrirse, era el con unos medicamentos y más vendaje en las manos.
—¿ya terminaste de comer?
—si—respondí.
Aún quedaba un poco de sopa, pero ya no quería seguir comiendo.
comenzó a darme los medicamentos para el dolor.
—voy a ponerte vendaje nuevo. te puede dolor un poco —dijo con una seriedad
—ok.
Se acercó demasiado. Sentí su respiración rozar mi piel. Se inclinó sobre mí y retiró el vendaje con cuidado.
—No te muevas —murmuró.
Limpió la herida en silencio antes de colocar una venda nueva, ajustándola con movimientos lentos y concentrados.
—ya está, como te sientes?
—bien, duele un poco pero solo es eso.
—ya es algo, descansa, pronto vas a mejora—dijo eso con una tranquilidad extraña
Sus manos estaban cubiertas de mi sangre… y aun así eran las mismas que intentaban curarme.
Salió del dormitorio
Mire hacia el techo y, sin darme cuenta, me que dormida. Pasaron unos diez minutos cuando escuché una voz llena de ira decir unas palabras que ya le había oído antes.
—¡No es ella, no es tu ex, no es ella! —gritó con furia.
Ya no pude seguir durmiendo después de escuchar ese grito tan fuerte. Pero algo de lo que dijo llamó mi atención: “expareja”. Esa es la persona que me dijo que me parezco a ella.
Interesante dato.
Rowan
Sentí mi cuerpo temblar. Nunca había quitado y puesto un vendaje; solo hoy lo había hecho un par de veces, y se siente extraño. La miré seria, quería asegurarme de que estuviera bien.
—Ya está, ¿cómo te sientes? —Bien, duele un poco, pero solo es eso.
Bueno, eso es bueno, creo. Tengo que dejarla descansar.
—Ya es algo. Descansa, pronto vas a mejorar.
La veo mirar mis manos con sangre. Siento culpa por hacerlo; no sé por qué lo hago ni intento entenderlo. Mejor debía irme rápido, así que salí del dormitorio.
Fui a la cocina para limpiarme las manos; lo hice con cuidado. Después fui a la nevera a agarrar un bote de agua para calmarme.
Estuve pensando en todo lo que pasó. Nunca me había pasado algo así. Siempre, cuando conocía a alguien y de repente veía en esa persona el rostro de ella, sentía odio. Por eso, cuando apuñalaba, no veía su rostro; pero nunca las mataba, solo las apuñalaba, las llevaba al médico y me iba.
Con ella es diferente. No pasa eso. Sigue pareciéndose. Sigue, sigue, sigue, sigue…
—¡No es ella, no es tu ex, no es ella! —grite con una ira.
Espero que no me hubiera escuchado decir eso. Después, me fui a la sala para costarme y tratar de dormir tranquilamente.
Fue un poco complicado; pase horas mirado al techo sin poder conciliar el sueño. Unos minutos logre dormirme
Ya era de día. abrí mis ojos lentamente. no quería levantarme, pero tuve que hacerlo. Me levanté poco a poco, me puse mis zapatos negros y, Con un paso de tortuga, subí al dormitorio que estaba un piso arriba. La escalera parecía interminable, y cada peldaño me costaba más. Al llegar a la puerta del dormitorio, suspire por un segundo, antes de abrir la puerta con cuidado, ahí estaba ella, dormida, parecía un ángel. ahí se me había olvidado lo que había pensado de luna, no sé porque pensé que era ella; fue tonto imaginar que era esa persona que me hizo daño.
—oye, luna, despierta—dije con una voz suave para no asustarle.
se levantó con cuidado. sus ojos eran hermosos, café brillaba bajo la luz de sol, igual que su cabello café. pero de repente.
—¿qué quieres? ¿Porque me levantas a esa ahora? —dijo con una voz fría y seria.
Parece que el ángel se levantó enojón. Era compresible yo le había apuñalado.
Suspire otra vez
—¿quería saber si tienes hambre, quieres panqueques?
—no quiero.
—no quieres? ¿porque no?¿No tienes hambre? Es muy temprano, deberías tener un poco de hambre…
….
No respondió. Suspiré por tercera vez en el día y la dejé tranquila en el dormitorio. Salí antes de que me gritara. El ángel gruñó.
Bajé la escalera rápido y fui hacer unos panqueques. Comencé a prepararlos para mí, ya que alguien no tenía hambre... pero igual le hice unos panqueques.
Cuando termine de hacer los panqueques, entonces subir a la escalera. Me quede frente de la puerta. la abrí lentamente. La vi con los ojos cansado, camine poco a poca hacia ella, deje el plato sobre la cama y me Sali del dormitorio sin decir nada.
Fui a la oficina, estuve leyendo un libro, costado en la silla, diez minutos después me quedé dormido con el libro sobre cara, hasta que escuché la alarma.
no se cuidar una persona… pero recuerdo como mi mama me cuidaba después del caos… fui al dormitorio. iba hacer lo que mi mama me hacía cuando tenía una herida dolorosa: me bañaba en la cama para no mojar mi herida.
Entre a dormitorio, ella estaba viendo el techo. creo que esta aburrida. Luego me miró con odio.
vi que ella dejo su plato en la mesita de noche. Noto que había comido un poco.
Eso me hizo sentir … feliz. Sin darme cuenta, sonreí. la miré, vi que tenía expresión de enojón.
¿Creo que siempre va a estar enojado, todo lo que hago va a serla sentir así?
¿Es porque sonreí?
— Ay… perdón mi ángel gruño — murmuré cuando gruñó por mi sonrisa.
Y aun así… le sonreí otra vez.
Ni modo. Va a tener que verme sonreír.
—¿qué quieres? —pregunto furiosa.
Caminé un poco más y me acerqué a la cama. Me quedé de pie unos segundos, sin saber qué decir. Tenía miedo de que golpeara por haberla hecho enojar otra vez.
Tal vez mi sonrisa había sido una mala idea. Definitivamente este no era el momento para bromear…
—Necesito limpiarte un poco… —murmure —. No puedo dejar que la herida se infecte.
Ella frunció levemente el ceño.
—¿Qué vas a hacer?
—No voy a moverte casi —aclaré rápido—. Solo un baño en cama… con una toalla húmeda. No tocaré la herida.
El silencio duró unos segundos.
—Si te duele, paro inmediatamente —añadí, en voz baja—. Pero… ¿me dejas?
Ella lo mira con enojo. luego Miró las vendas nuevas que traía, toallas y una cubeta.
—…Está bien. Pero despacio.
asentí, aliviado, como si hubiera estado conteniendo el aire todo ese tiempo. Tenía miedo de que ella me golpeara. creo que tuve suerte de que no lo hubiera.
—Despacio —repetí.
Me senté con cuidado cerca de ella y puse la cubeta en el suelo. El gua aun soltaba un poco de vapor. Probe la temperatura con los dedos.
Estaba tibia. No demasiado caliente. Perfecta.
No quería hacerle más daño
Poco a poco moje la toalla y la exprimí despacio. El sonido del agua cayendo rompió el silencio.
—Avísame si te duele —murmuré antes de acercarla a su piel.
Trague saliva.
—Debes quitarte la ropa… para no mojarla —dije con nervios.
me va a matar por decir eso.
La espere.
La mire antes de que reaccionara. Su expresión cambio. Se veía asustada… incómoda. Y era compresible.
yo había apuñalado. Era lógico que estuviera enojada. que estuviera asustada. Ahora más, después de pedirle que se quitara la ropa.
Claro que iba a molestarse.
Mierda… mierda… mierda.
Pero tenía que hacerlo. No importaba si la situación era incómoda. Era por su bien.
—Perdón… mi bella dama —murmuré en voz baja.
¿Se enojó más porque la llamé “mi bella dama”? ¿O porque no me tapé los ojos?
Qué tierna… aunque creo que no recuerda que antes de la apuñalada, nosotros estábamos haciendo… bueno.
Le sonreí
Entonces entendí algo.
Creo que esperaba que me girara. Eso fue raro… pero bueno. No voy a girarme por algo que ya vi y que, bueno, es algo hermoso que debo ver otra vez. Obvio, es para que su ropa no se moje.
Mi mente gritaba “respeta la situación”, pero una parte traviesa de mí pensaba… no todos los días uno ve a su ángel gruñón tan hermoso.
Uy… qué mal.
Luna
Vi cómo se sentaba poco a poco. Creo que me tiene miedo.
¿Me tiene miedo a mí? Soy yo la que debería tener miedo… pero aun así se siente raro que alguien te tema, aunque no sé por qué.
— Debes quitarte la ropa… para no mojarla —dije con nervios.
¿Qué? Cuando escuché eso, solo pensé “es un idiota o que le pasa”
ya suficiente que no quiero que me toque, ¡y ahora quiere me quite la ropa!
¿Esta bromeada verdad?
¿Como alguien puede decir eso? O sea… me apuñalas, me comienza a cuidarme, me das comida, ahora un baño en cama… ¡y quieres que me quite la ropa!
Ya no puedo decir que no.
Ya lo acepté este baño estúpido.
¡Pero porque solo me queda mirado fijamente porque no se gira!
Unos minutos después vi una expresión que me dio colera hasta el alma.
¿Una sonrisa?¿En serio? ¡Que asco de tipo!
Lo peor es que ya no puedo arrepentirme de esto.
Porque acepte este baño estúpido...
intentaba no pensar en que me miraba fijamente, pero no podía. Sentía su mirada sobre mí y era incomodo. Ni siquiera puede quitarme la camisa negra.
Me gire rápidamente y lo mire con furia. No podía seguir así; no me gustaba que mirara
—¡te puedes gira! —grite con enojón. Solo lo puede verlo sorprendido.
Él se levanta lentamente y se giró.
En ese momento me sentí un poco más segura. Me quité el vestido con flores, pero después sentí una incomodidad: ya estaba sin camisa y el aire rozaba mi piel. Aún me faltaba más. Suspiré y seguí quitándome el sujetador rosado y el short.
Cuando terminé, sentí el aire sobre mi piel. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Agarré la cobija delgada de la cama y me cubrí. Luego me senté en la cama con incomodidad
—ya estoy—lo dije con una voz temblorosa.
Solo escuche como se acomodaba en la cama, y el sonido del agua siendo exprimida me hizo temblar más. Tenía miedo, demasiado miedo.
Unos momentos después sentí el trapo en mi espalda. Esa sensación fue rara. Lo más raro es que está siendo gentil.
Pasaron unos minutos y termino con la parte de atrás, solo mi cuello y mi espalda. No iba dejar que viera más de mí.
—yo puedo hacer lo demás—dije fríamente.
—está bien—respondió.
Él se levanta, escuche sus pasos, me gire para ver que se fuera.
—¿quieres que te traiga algo pasar el tiempo? —dijo—ya pasaron dos días
—imagino que estas aburrida, por eso siempre que te veo estas mirado al techo.
Me quedé sorprendida, no sabía que pasaron dos días, Dos días estuve con alguien que me apuñaló.
—No sé si sabias pero la mesita de noche, en el cajón de bajo, hay esta tu
teléfono— y justo arriba de la mesita está el control de la televisión.
—gracias—respondí.
—bye—dijo.
—oye puedes salir de la habitación si quieres—dijo con una sonrisa.
—ok, gracias.
El se fue de la habitación.
Terminé de bañarme y me puse la ropa rápidamente. Después de eso recordé lo que dijo.
mire la mesa de noche. Fui rápidamente hacia el cajón de bajo, solo escuché mihueso crujir cuando agaché demasiado rápido. Abrir el cajón. Vi el teléfono y lo agarré. Me mentí a WhatsApp.
Lo que veo fue el mensaje de mi amiga. Mucho mensaje…
Mensaje desde domingo:
—amiga ¿cómo te fue—mensaje de Laura (11:00am)
—te dejo dormir, cuéntame en el día buenas noche—mensaje de Laura (12:00am)
—holaaaa, ahora sí, ¿cómo te fue? —mensaje de Laura(11:00pm)
—hola ¿estas ocupada? —mensaje de Laura (3:45pm)
—amiga ¿estas bien? —mensaje de Laura (6:45pm)
Al día siguiente:
—¡que pasa! —mensaje de Laura (12:00am)
—me estas asustado—¿te pasa algo? —mensaje de Laura (2:30am)
—¿qué te hizo ese imbécil? —mensaje de Laura (3:45am)
—voy para tu casa—mensaje de Laura (5:30pm)
—estoy a fuera. ¿Me abres? —mensaje de Laura (6:45pm)
—entre con la llave que me diste —mensaje de Laura (6:48pm)
—luna donde estas? — no te veo en tu casa— mensaje de Laura (6:54pm)
Hoy:
—luna... —mensaje de Laura (11:00am)
—voy a llamar a la policía dime donde estas lunas—mensaje de Laura (11:00am)
Llamada perdida a las 11: 34am
Mi amiga siempre fue así conmigo. Laura siempre me cuido. Fuimos amigas desde pequeña, y desde en ese momento ella siempre me cuidaba.
Suspire tenía que responder, pero...
No quiero preocuparla más...
Voy a mentir...
—estoy bien. Perdón por no responderte. Estaba en viaje y no tenía señal— respondí su mensaje.
—y no fue tan bueno, era un idiota. Me fui rápido de la cita y me fui a dormir — suspiré. mentí a mi mejor amiga.
Mire la hora de mi teléfono eras las 11:20pm, me tarde leyendo los mensajes.
Deje mi teléfono arriba de la mesita de mesa.
—ahora que hago—dije una voz en mi mente
Suspire. Me agaché otra vez para cerra el cajón, pero vi una llave de auto
En ese momento supe que podía hacer, aunque no sabía cómo, lo único que se tenía que hacer era agarra la llave y salir de la casa.
En ese momento me sentí alegre.
Agarré la llave del auto, lo metí en la bolsa y cerré el cajón. Luego me lleve el teléfono.