HANDS // STEDDIE

Sinopsis

Ojala aquí no me silencien...

Genero:
Erotica
Autor/a:
...
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Boyfriend

Steve y Eddie comenzaron a salir en el verano.

Cuando Steve trabajaba en Scoops Ahoy y Eddie repetía por segunda vez su último año de preparatoria.

Fue un romance extraño.

Al inicio se odiaron.

Steve había dejado de ser un cretino pupilar hace poco tiempo y Eddie era demasiado raro para poder evitar notarlo. Sin mencionar que ambos eran amigos de Dustin, y casi parecían competir por la atención del niño. Intentando descubrir quién era la mejor figura pseudo paterna.

Al final, terminaron dándose cuenta que era mejor si en lugar de competir solo se besaban.

Eddie descubrió que Steve no solo era un cretino que se creía el rey del mundo solo por qué era guapo, atlético, carismático, cabello fantástico y tenía ese culo de infarto. Era alguien maternal, la madre del grupo solía decir Robin. Cuida a todos los niños, se encargaba de que todos estuvieran contentos todo el tiempo y era el primero en correr a su rescate. También era bastante lindo, algo extraño ya que tenía un cuerpo ligeramente fornido y bello por todo el cuerpo, aún así, era lo más lindo y tierno que Eddie jamás vio.

Steve descubrió que debajo de la fachada de Eddie había algo más que solo el chico raro del pueblo amante del metal que tenía una secta. Eddie para nada tenía una secta. Eddie era sensible, delicado, caballeroso y si lo mirabas con detenimiento, de hecho su pinta metalera era su atractivo más grande. Era carismático, lleno de energía y Steve podía apreciar ese instinto paternal que tanto tenía. A Steve le gustaba que las personas cercanas a él apreciaran a sus niños tanto como él lo hacía.

Después de verse obligados a convivir más tiempo del que les gustaría gracias a Dustin y su afán por juntar a sus dos mejores amigos adultos, terminaron por estar un poquito encantados el uno con el otro.

Ambos se gustaron, se pusieron tímidos y asustados por lo que estar enamorados significará.

Luego aceptaron que estar juntos sería mejor que nada.

Eran cuidadosos, al inicio no le dijeron a nadie más que a Robin. De hecho contarle no fue su plan, simplemente ella los descubrió mientras coqueteaban en el estacionamiento del Starcourt. Robin no era tonta, tampoco era ajena al “mundo de los gays”, como ella lo había llamado en aquella ocasión. Así que fueron descubiertos y ella guardó el secreto como una tumba.

Cuando cumplieron seis meses tuvieron que decirle a los chicos.

Habían comenzado a notar lo evidente.

Eddie cancelaba campañas o retrasaba sus pijamadas para ver películas de ciencia ficción. Dustin se molestó y fue el primero en señalar lo raro que era no tener a Eddie haciendo las cosas que siempre hacía Eddie.

Después llegaron los anillos perdidos en el auto de Steve. Will encontró uno mientras llevaba a los niños a la escuela, todos miraron a Steve. Steve tuvo que mentir y decir que era de una chica, Eddie se molestó por qué los chicos lo molestaban con una chica imaginaria por dos semanas.

Lucas y Max algún día dijeron que ellos parecían pelear menos, como si se llevarán bien, incluso siendo casi mejores amigos. Steve y Eddie tuvieron que tener peleas falsas frente al grupo para poder ocultar su secreto. No les gustó para nada.

Jane hacía comentarios, no eran maliciosos o con afán de acusarlos de algo. Simplemente era la inteligente castaña notando que Steve y Eddie disfrutaban el contacto físico y tratar de evitarlo del todo era imposible.

Finalmente estaba Mike, quién parecía el más perdido en cuanto a su romance secreto se sabía. Con él las cosas fueron más evidentes, y por evidentes se refería a Mike viendo a Steve sin playera en casa de Eddie. Convencerlo de que era por el calor fue difícil, especialmente porque estaban a finales de diciembre.

Casi un mes después de lo ocurrido, ya todos sospechaban algo. Steve y Eddie solo se los confirmaron.

Y las cosas volvieron a ser como siempre.

Algo así.

Steve eventualmente cambió de empleo, la banda de Eddie comenzó a tener éxito y los chicos habían adaptado sus rutinas para que funcionarán con Steve y Eddie en lugar de Steve o Eddie.

—Bienvenido a Family Video. —murmuró Steve con su mirada fija en su revista.

Ahora trabajaba en una tienda de video, rentaba películas y atendía a señoras molestas que le reclamaban por rentar cintas a precios “exorbitantes”. Pero, tenía a Robin de compañera y la posibilidad de ver películas recién salidas del cine antes que el resto de los mortales. Así que estaba bien para él.

—Qué grosero… no creo que sea así cómo debes tratar a los clientes. —los ojos de Steve viajaron a la persona que había entrado, brillaron con fuerza al ver a Eddie caminar hasta él. —Te reportare con el gerente. —murmuró con los labios en un leve mohín.

Steve sintió sus mejillas arder al ver a Eddie apoyar los codos contra el mostrador, inclinándose hasta el. Steve se permitió apreciarlo con claridad.

Ahora el cabello de Eddie era más largo que el verano pasado, igual de rizado y desordenado. Aún usaba anillos y cadenas, camisas con estampados extraños y pantalones de mezclilla rotos. Y sobre todo, tenía esos piercings.

Steve se volvió loco cuando los vio por primera vez.

Uno en la lengua, justo en el medio. Cuando Eddie sacaba la lengua podía verlo brillar con fuerza.

Tenía uno en la oreja izquierda, apenas una ligera argolla discreta que solía cambiar de vez en cuando en algunas presentaciones. Pero le daba un atractivo tan particular que Steve no lograba comprender cómo era posible.

Por último tenía una linda pareja de piezas de metal en su labio superior. Atravesaba el borde del final de su labio superior hasta terminar en la parte baja de los mismos. Iniciaba con una pequeña bolita de metal que resaltaba en la pálida piel de Eddie y terminaba en un par de picos que hacían parecer a Eddie un vampiro.

Eran lindos, sexys y se sentían tan bien cuando besaban a Steve.

—Hola. —saludo tímidamente el castaño, Eddie ladeó la cabeza y sonrió de manera dulce.

—Hola, cariño. —soltó con voz baja, su rostro se inclinó para acercarse más a él y rió suavemente. —¿Listo para la cita de hoy?

Steve asintió rápidamente con el rostro rojo. —Déjame preparar en el cierre del día y nos vamos.

Y de nuevo, Eddie le dedico es a linda sonrisa a Steve.

Ambos estaban algo acaramelados, les gustaba besarse fugazmente cuando veían que nadie prestaba atención y entrelazan sus dedos debajo de las mesas para que nadie los mirara.

Steve podría decir con total seguridad que Eddie era el mejor novio del mundo.

Era dulce, considerado, no le molestaba mostrarse vulnerable, era caballeroso y atento.

Eddie era romántico y siempre daba detalles con un valor emocional inmenso, no eran caros, pero eran tan personales que era inevitable no guardarlos como si fueran un tesoro.

Le escribía canciones y dedicaba presentaciones.

De verdad que era el novio perfecto, al menos cuando hasta que cumplieron dos años y Steve notó el peor defecto de Eddie.

Y era que él no podía mantener sus manos alejadas de Steve, ni un maldito segundo. Era como una sanguijuela que se aferraba a él, una sanguijuela sexy y demasiado caliente.