Between Order and Decay: Edrath

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Sinopsis

En Grey Hollow, el amanecer no trae esperanza, solo el eco de lo que el frío está por arrebatar. Mientras la vieja capilla se alza como el último refugio de madera crujiente, un rumor recorre la calle de barro. Ashley lo sabe: los susurros de los viejos ocultan verdades que nadie se atreve a nombrar. Bajo el retumbar de cascos en la noche, el destino de Edrath comienza a sellarse en el oratorio. Porque cuando la tormenta llega... no todos permanecerán en pie.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
LP_Vesper
Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Grey Hollow

Between Order and Decay: Edrath

El bullicio de los animales era algo común, especialmente en una pequeña villa como lo era “Grey Hollow”, tan pequeño para que un rumor vaya de punta a punta, una pequeña capilla vieja se alza en el centro del pueblo, el amanecer apenas empieza a teñir el cielo grisáceo, el fuerte canto de un gallo anunciando el alba, el aire huele a tierra húmeda, los campesinos saldrían de sus hogares apresuradamente para atender a sus animales.


—Que ya estoy despierta... —Susurró Ashley, aunque su rostro caído contará otra historia—. Esas criaturillas no morirán de hambre...


—Muchacha, eres muy grande para dormir todo el día. —dijo el viejo, resoplando ante el cansancio de la joven—. Trabaja, como todos los demás.


La muchacha frunció el ceño ante la reprenda de su padre, caminando tras de él lentamente, el suave y dulce silbido de una mujer se escucha fuera de casa, contrastando con la dureza de este hombre, tenues murmullos se escuchan a lo lejos, fuera de la capilla que no estaría muy lejos, Harland, un viejo conocido de la familia, Ashley se frotó los ojos con los nudillos, embobada al observar a Harland fuera de la capilla, pocas veces lo ha visto conversando con el padre del pueblo, Barthos.


—Eh, despierta. —El viejo refunfuña, lanzando un pequeño saco de semillas hacia Ashley, impactando en el somnoliento rostro de esta—.


Ashley gruñe entre dientes, recogiendo el saco que habría caído al suelo, dirigiéndose a un pequeño corral detrás de casa, donde varias gallinas picotean el húmedo suelo.


—Comed, malditas. —Ashley esparce las semillas con el mismo ánimo de antes—. que hoy el frió muerde más que de costumbre.


el silencio típico de la mañana es llenado por el aleteo y los chillidos exaltados de las gallinas revoloteando por el suelo, perdida en sus pensamientos rutinarios, uno de esos pensamientos resonaría más que los demás, ¿Qué hace Harland hablando con el padre...?, Ashley dejó el saco de semillas colgando descuidadamente del corral, escabulléndose por un camino que llevaba a la capilla.


El sonido es rápidamente reemplazado por las tenues conversaciones de gente conocida, algunos trabajando con energía, y otros al igual que Ashley, abatidos por el cansancio de la madrugada, unas cuantas miradas se posarían en Ashley, a sabiendas que esta debería estar ayudando en casa.


—Están por llegar, Padre. —Dijo, con una voz baja y preocupada—. ellos tenían razón, los mercaderes.


—Lo sé... Hijo mío. —Aquel gran hombre ante Harland, dijo con una firme pero calmada voz—.


Barthos apretó el hombro de Harland con una firmeza y fuerza parecida a la de un hombre de antaño, a pesar de los inviernos que este cargaba en su espalda, seguía siendo una montaña de hombros anchos y manos nudosas, al igual que un granjero, cubierta de callos y heridas por el trabajo de campo, prueba de que este pasaba tantas horas labrando al tierra como arrodillado frente al altar.


-Ve, Harland, Reúne a tus hermanos en el oratorio de la capilla. —Dijo algo más grave ahora, demandante—. Ahora.


El hombre sin discutir mucho, se alejó de la vieja capilla, un pequeño grupo de gente parecía esperarlo unas cuantas casas atrás, algunas caras de curiosidad y otras mostrando la misma preocupación que Harland.


—Padre Barthos.


Ashley extendió una mano, tirando suavemente de la manga de Barthos, el tejido húmedo y frió por el rocío de la mañana, aunque el brazo que esta tela envolvía se sentía como el tronco de un roble viejo, sólido y robusto. Aquel gran hombre voltea sin decir una palabra, inclinando la cabeza y hombros hacia abajo.


—¿Todo bien?, Harland no... —Pausa, ordenando sus rápidos pensamientos—. no suele visitar la capilla seguido.


Una grave pero suave risa se le suelta al viejo, estirando una de sus grandes manos para posarla sobre la pequeña cabeza de Ashley la cual rápidamente protesta, usando toda su fuerza para quitar la mano de este, sin éxito.


—Pequeña, incluso tu padre ha venido a buscar consejo... —Barthos suspiró, su voz tomando un tono más grave—. Vuelve al corral, no es día para que andes escuchando susurros de dos viejos.


—El viejo eres tú, Padre. —Ashley refunfuñó, aunque las protestas fueron rápidamente cortadas por la presión que Barthos ejerció sobre su pequeña cabeza—. ¡Ow!, ¡Bien, bien!, ya me voy.


El peso de muchos años fueron retirados piadosamente seguido de la misma risa contagiosa, el ruedo de su sotana, endurecido por el barro de los caminos de Grey Hollow, crujen tenuemente al caminar, la bisagra de la antigua puerta resuena levemente, la gran figura de Barthos desapareciendo en el interior de su eterna y gastada capilla.


El mismo grupo de personas que observaban a Ashley se encuentran junto a Harland, aunque algunos seguirían con sus trabajos rutinarios como de costumbre, el ruido de los murmullos y las conversaciones habituales llenarían el silencio de la mañana, el barro congelado chasqueaba bajo las botas de Ashley. El humo del fuego se alzaría en la hoguera de la pequeña plaza, animales sueltos se encontrarían recostados a un costado, buscando el calor del fuego.


—¡Vane!, ¿A qué viene tanto fuego con esta luz? —Dijo, observando a Vane, un chico delgado, pero resistente—. ¿Qué mosca te ha picado ahora?


—Órdenes de Osgar, me ofreció comida si me ocupaba de la hoguera. —Vane dijo, ajustándose el pañuelo de lana mientras echaba más leña a la crepitante hoguera—.


—Lo vi partir al sur con su vieja carretilla... —Ashley se frotó la barbilla tensa por el frió, con la sospecha de que algo no andaba bien—. ¿Qué es lo que se avecina, Vane?


El calor de fuego abraza el tibio cuerpo de Ashley y Vane, este echando los últimos palos de leña al ahora gran y ardiente fuego.


—No lo sé, pero si tengo comida... —Vane suspira, sentándose en el suelo junto a los animales, de igual forma quedándose junto al calor—. por mi bien.


Ashley resopla levemente al ver la indiferencia de su amigo, resignándose a seguir el tema, llevó su mano al abundante pelo de Vane, alborotando el pelo de este, Vane con una sonrisa aparta la mano de esta, para llevarlas nuevamente frente al fuego.


—Te veo luego, zopenco. —Dijo, alejándose de la hoguera para volver a su hogar, el brazo de Vane se vería a lo lejos, despidiéndose de su amiga—.


Las horas pasaron pesadas, aunque rápidas. el sol se esconde a lo lejos anunciando el pronto anochecer, los caminos se encuentran vacíos, el silencio de Grey Hollow volvería a dominar el ambiente, unicamente interrumpido por los lentos pasos de animales sueltos. la capilla a lo lejos se encontraría tenuemente iluminada por las antorchas, frente al altar la gran figura de Barthos resaltaría de todas las demás. el silencio no sería muy diferente al de la pequeña plaza, el crujir de la madera vieja resuena por el oratorio acompañado del lento pero agudo silbido del viento.


—Señor Albellane —Vane susurro en voz baja—. ¿Dónde se encuentra Ashley?


—Esa muchacha no tiene remedio... —El viejo resoplo frustrado ajustando su sombrero de paja, ocultando su frustración—.


Vane baja la mirada, entendiendo de forma inmediata. un silencio incomodó se genera entre ambos mientras el chico se despide lentamente, escapando de la situación para volver con sus abuelos.


—Hijos míos, os reúno en esta ocasión para... —Barthos tose, aclarando su garganta levemente—. compartirles algo delicado.


—Vuestro hermano Harland avisto a primera luz varios forasteros observando nuestros hogares.


Aquellas palabras generaron varios murmullos que resonarían fuertemente por el oratorio, Barthos no necesitó alzar la voz por encima del silbido del viento, bastó con dejar caer su gran mano nudosa sobre el altar de madera, viejo y rústico, generando un golpe firme y seco, convirtiendo los temores y los murmullos de los campesinos en un silencio sepulcral.


—Silencio. Guardad ese miedo que cargáis para el campo, pues aquí solo cabe la templanza. No temáis, hijos míos. —La firme y grave voz de Barthos llena el oratorio—.


—Desconocemos sus intenciones, no sabemos si vienen a cobrarse el diezmo en grano o en sangre, pero escuchadme bien: la tormenta ya está sobre nosotros y no nos encontrará de rodillas.


El posterior silencio sería interrumpido por el leve retumbar del suelo, potenciado por la madera vieja de la capilla, como si algo se moviera por debajo de la tierra, el pánico vuelve a surgir entre la multitud, la expresión estoica de Barthos flaqueando ligeramente


Era el retumbar del casco de caballos, no precisamente pocos. Ashley observa con una mirada aterrada como a lo lejos de Grey Hollow, saliendo del bosque al norte, se alzarían varias antorchas que se acercarían rápidamente, ese mal presentimiento cobrando sentido al ver el fuerte brillo de las espadas penetrar su vista...