Magos y Guerreros III: La Organización Yatsumura

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Sinopsis

Ram solo era un simple guardabosques que se encargaba de vigilar el bosque Koko y ayudar a excursionistas perdidos. Su vida parecía tranquila y bastante normal… hasta el día en que una llamada de emergencia lo llevó a encontrarse con un sujeto extraño y peligroso que parecía saber más de lo que debería. Lo que al principio parecía un simple incidente se convierte rápidamente en algo mucho más grave: desapariciones, cuerpos, objetos extraños, gente que oculta cosas y un enemigo que no deja de perseguirlo. Junto a su nueva compañera, Eliana, Ram se verá arrastrado a una situación que se le escapa completamente de las manos, mientras el misterio alrededor del bosque, la ciudad y ciertas personas empieza a crecer cada vez más. Lo que parecía un trabajo cualquiera está a punto de convertirse en el comienzo de algo mucho más grande.

Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Ep 1. Ram

Fecha: 24/6/2036

Hora: Por la mañana

Lugar: Bosque Koko, Planeta Make

─Dígame, ¿cómo empezó usted? —preguntó una joven voz femenina.

─Bueno… ahora que lo pienso… ─contestó una voz masculina─. Recuerdo que todo era muy normal incluso antes de ser quien soy ahora, porque… realmente no era nadie… más que un simple guardabosques.

─¡Cuente, cuente!

─Si tuviese que empezar… sería por… aquel día…

Lugar: Torre de vigilancia

Una gran panorámica del bosque Koko se podía apreciar desde la torre de vigilancia, que sobresalía por encima de las copas de los árboles y permitía ver las montañas lejanas, a varios kilómetros. La superficie del bosque no era visible, tan espeso y denso que sus hojas verdes se imponían con fuerza sobre todo lo demás.

Ese mismo día, Ram estaba ocupándose de los papeles junto a su jefe, aunque le resultaba un poco pesado, él prefería estar fuera, buscando a los excursionistas perdidos entre el bosque que se extendía bajo ellos y sobre las copas de los árboles.

─Con el buen día que hace y podría estar ahí fuera buscando a gente perdida ─masculló Ram, soltando otro formulario sobre la pila.

─Vamos, este trabajo no solo es ir a dar un paseo por el bosque ─respondió el jefe sin mirarlo.

Ram soltó un bufido seco y empezó a imitarlo en voz baja y monótona.

─Meh, meh, meh, meh, meh…

─Deja ya de hacer el soplanucas ─dijo el jefe con tono irónico, aunque se le escapó una media sonrisa.

En ese preciso instante, el kokofono de emergencias sonó con fuerza. El jefe alzó la vista y sonrió un poco más.

─Mira tú por dónde.

Ram descolgó el kokofono de un tirón.

─¿Diga? Sí… bien… entendido… voy para allá.

Colgó y se giró hacia su jefe mientras agarraba el mapa.

─Bueno, señor, parece que… tengo cosas que hacer, así que…

─Espera… ─empezó el jefe.

Pero Ram ya estaba en la puerta, mapa en mano.

─¡Nos vemos!

─¡No…! ─gritó el jefe desde dentro, aunque la voz se quedó atrás cuando la puerta se cerró.

Mapa en mano, Ram seguía el camino que le habían señalado. El bosque era denso y sombrío, pero no lo suficiente como para tragarse toda la luz. Pequeños haces dorados se filtraban entre las ramas altas, cayendo como lanzas silenciosas sobre el suelo y ofreciéndole la visibilidad justa para no perderse.

─Veamos, era por aquí ─murmuró.

Recorrió la zona que le habían indicado, apartando ramas bajas y mirando entre los troncos. Todo estaba en silencio.

─Qué raro, no veo ni encuentro a nadie ni nada ─dijo, frunciendo el ceño.

De pronto, dos excursionistas salieron de entre la maleza justo delante de él. Ram se detuvo en seco.

─Hola, ¿es usted un trabajador? ─preguntó el primero.

─¿Eh? Sí, trabajo aquí. Dígame ─respondió Ram, recuperando el tono profesional.

El segundo se acercó, nervioso.

─Hay un hombre muy raro por la zona y… ya nos lo hemos cruzado con él un par de veces, así que no creo que sea buena idea ir por ahí solo.

─Menos mal que no nos ha visto en ninguna de las dos veces. Qué miedo ─añadió el primero, encogiéndose un poco.

─Gracias por avisarme. Iré a echar un vistazo ─dijo Ram.

─Tenga cuidado.

─Claro.

Los excursionistas se alejaron deprisa. Ram se quedó quieto un momento, mirando hacia donde le habían señalado.

─Qué raro… ¿tendrá algo que ver con esa llamada? No lo sé, pero tendré que tener cuidado ─pensó, apretando los labios.

Entonces oyó un ruido extraño entre los arbustos cercanos. Se le erizó la piel.

─¿Qué ha sido eso? ¿Quién anda ahí?

Se giró rápido.

─¿Eh?

Una figura se asomó entre las hojas y se quedó mirándolo fijamente. Ram sintió un nudo en el estómago.

─¿Quién… quién eres?

Sin darle tiempo a reaccionar, la figura se lanzó contra él. Ram esquivó por puro reflejo; el golpe le rozó el hombro con un silbido que cortó el aire.

─¡Que sea un guardabosques no significa que no pueda defenderme! ─gritó, plantando los pies y levantando los puños.

─¡Así que conoces la zona! ─contestó el atacante con voz afilada, los ojos brillando como cuchillos.

Ram se puso en guardia, el corazón martilleándole en los oídos. Él atacante se movía como si el bosque mismo lo empujara, ligero, peligroso.

─¿De qué coño hablas tú ahora?

─Me serás de mucha utilidad ─dijo aquel sujeto, y sonrió de lado, un gesto que no tenía nada de amable.

Volvió a atacar. Esta vez el golpe fue directo y brutal. Ram intentó bloquearlo, pero el impacto le sacudió el pecho como un mazo. El dolor le explotó en los pulmones.

─¡Ah!

Cayó de espaldas contra el suelo, las hojas secas crujieron bajo su peso. El mundo dio una vuelta. Antes de que pudiera incorporarse, el atacante ya estaba encima, acechando con pasos cortos y precisos.

─Vamos, ¿a qué esperas?

Ram se levantó a medias, escupiendo tierra y rabia.

─¿Qué…? ¿Qué quieres, pedazo de mierda seca?

─Pensé que tú…

No lo dejó terminar. Se lanzó hacia adelante con todo lo que tenía y consiguió engancharlo por la cintura, empujándolo con tanta fuerza que ambos cayeron. Rodaron entre la maleza hasta que Ram logró quedar encima y lo golpeó con fuerza.

─¡Ah!

─¡Toma! ─gruñó Ram, sintiendo cómo el triunfo le subía caliente por la garganta.

Pero el otro se retorció como una serpiente. Con un movimiento imposible, el atacante se deslizó fuera de su alcance y le lanzó una patada que le rozó la sien. Ram retrocedió tambaleándose, con la vista nublada por un segundo. Su oponente ya estaba de pie otra vez, apenas jadeando.

─Es muy ágil ─murmuró aquel hombre para sí mismo, observándolo con ojos entrecerrados.

Se puso en posición defensiva, el cuerpo tenso como un resorte, estudiando cada pequeño movimiento de Ram.

─Parece que le he subestimado ─añadió en voz baja.

Desde unos metros de distancia, Ram lo miraba con el corazón golpeándole tan fuerte que parecía que se le iba a salir del pecho. Tenía las manos temblando, la boca seca, y un miedo frío que le subía por la espalda como agua helada. Aquel hombre no se movía como una persona normal. Cada paso, cada mirada, decía que el siguiente ataque podía ser el último.