Capítulo 1: El abismo
El mundo estaba sumido en la oscuridad, torrentes de viento gélido resoplaban por aquel lugar, una densa niebla se extiende volviendo aquel paramo desolado en un mar de misterio.
Pero no todo parecía tan vacío, dentro de esa oscuridad puede observarse una tenue luz; tan débil que pareciese que solo es un pequeño destello entre la densidad.
—Que patético.
Una voz retumbo por el vacío infinito. Sobre una pirámide estaba una llama ardiendo en tonos purpuras. A su alrededor varias figuras humanoides de varias formas y tamaños; las figuras estaban con la mirada perdida, parecían dormidas o inconsciente.
— Jinu, esto es tu culpa. No debí confiar en tus mentiras.
La pequeña llama se estremeció en su sitio mientras su voz se quebraba en el acto. Con rabia e impotencia observaba a su alrededor como todo lo que había hecho por sobrevivir se derrumbaba ante su presencia. Ya no era el Gran Gwi-Ma. Solo era un recuerdo que desaparecería.
Miedo.
Por primera vez Gwi-Ma sintió impotencia, se sentía expuesto, humillado y sobre todo, tenia miedo.
Cuando por fin alcanzo la divinidad, las cazadoras se interpusieron, lo vencieron, después de décadas de lucha fue derrotado. Sin el poder de siquiera comandar las cascaras vacías que tiene por sirvientes, este mundo es solo un desierto.
Lo único que le quedaba es que las llamas de su vida se esfumen en el aire frio. Sobre el cielo de ese abismo, unas líneas doradas cruzan por todo el lugar sin fin. La Honmoon Dorada. La culpable de su desgracia. Si tan solo tuviera otra oportunidad haría las cosas mejor, definitivamente ganaría. Un destello de esperanza se sembró en su alma, no quería creer que ese fuera el final, lo negaba rotundamente.
— Cazadoras, juro que tomare venganza, las aplastare ... No escaparan de mi furia ... Me asegurare que sufran un infierno ¡Me escuchan!
Grito con rabia con cada gota de fuerza que le quedaba, su brillo se apagaba con cada segundo que pasaba, ya no podía observar con claridad a los demonios que lo rodeaban la luz era tan escaza que solo podía observar su miseria.
— Yo te escucho.
De pronto una voz tan débil e imperceptible como un susurro llamo su atención. Guardo silencio como si pensara que fue su imaginación; luego su mente hizo clic, en lo mas profundo de sus recuerdos esa voz resultaba familiar.
— Eres tu ¿haz venido a acabar conmigo? Tomaras venganza por tu propia mano en mi lecho de olvido.
Gwi-Ma hablo con serenidad tratando de ocultar sus verdaderos sentimientos, la figura en la oscuridad se movía a su alrededor como si de un depredador se tratase, observando a su presa, identificando debilidades y buscando el momento para atacar.
— Si hubiera querido hacerlo ya lo habría hecho hace mucho tiempo ¿no crees? Al contrario, vengo a ayudarte. Hermano. — La figura hablo con burla ante la lamentable forma de Gwi-Ma.
—¡Silencio! — Gwi-Ma arrebato soltando un vendaval de viento que arrastro todo a su alrededor. — ¡No te atrevas a llamarme de esa forma, tú no eres mas mi hermano Gwi-Wang! — Ante el pequeño arrebato Gwi-Wang no se inmuto, solo sonrió con tranquilidad, sus ojos brillaban en la oscuridad.
— Oh, eso rompe mi corazón, que cruel eres hermano. — Dijo entre falsos lamentos, ante esto Gwi-Ma solo se irrito mucho más.
— ¡Largo! ¡Solo déjame irme en paz! — El grito de Gwi-Ma resonó fuertemente por todo el lugar.
— Cálmate, solo bromeo. Pero no bromeaba cuando dije que quería ayudarte, este hermano mayor tiene un gran corazón ¿No crees? — hablo mientras se elevaba en el aire, flotando sobre la pirámide, mirando desde arriba como si lo que tuviera frente a el fuera inferior.
— Y apareces ahora ofreciéndome ayuda, después de siglos metido en tu agujero como una rata. — respondió cortante el pequeño rey.
— No, me aislé porque necesitaba sanar este agujero en mi pecho. Sabes, el hecho de que mi propio hermano me alejara me hirió mucho. — dijo en tono lamentable. Gwi-Ma estaba muy irritado, no lo estaba tomando en serio y encima ya no tenia autoridad ni la fuerza necesaria para confrontarlo.
— Tu no puedes ser herido porque ni siquiera tienes un corazón para sentir. — Esas palabras cayeron como martillo sobre Gwi-Wang quien cambio su semblante divertido a uno inexpresivo. El brillo de sus ojos se oscureció y en cambio fue reemplazado por unos ojos grises carentes de vida.
—Lo dejare pasar por esta vez, pero no vuelvas a decir tan sucias palabras frente a mi...— El aura alrededor de Gwi-Wang cambio a una mas oscura, fría y opresiva, el pequeño rey sintió como su fuerza abandonaba su alma y era atraída hacia el ente que tenia frente a el, era como si estuviera frente a un agujero que absorbe cada pizca de luz y solo conserva la oscuridad mas pura y aterradora incluso para un demonio. La figura de Gwi-Wang se mostro finalmente.
Un cuerpo carbonizado con líneas rojo brillante que se extendían por todo su cuerpo, como si fuego y lava corriera a través de ellas, unos dedos largos y finos con unas garras grises como ceniza. Su rostro era completamente humano, de no ser por su cuerpo maltrecho podría decirse que estaba frente a un ser vivo.
Gwi-Wang levanto la vista hacia el cielo brillante donde la HonMoon dorada cubría todo el mundo, en su mirada se reflejaba un destello de anhelo y deseo.
— Lo que te propongo es simple, recuperar tu fuerza y vengarte de esas cazadoras. — hablo indiferente sin quitar la vista del cielo dorado.
— Ah? Y esperas que crea eso. No soy tonto ¿Cuál es el truco? — respondió Gwi-Ma con sospecha, pues el sabia que como demonios, hacer un trato con otro requería algo de un valor descomunal a cambio, pues en ese lugar nadie desea perder. Asi fue como logro tener a tantos demonios menores bajo su mando, con artimañas y engaños en contratos, incluso trascendió hasta hacer contratos con el mundo mortal.
—No mucho, solo que me ayudes a abrir la puerta de la vida y la muerte. — dijo Gwi-Wang casualmente.
—...— Gwi-Ma se quedo estupefacto, acaba de escuchar la idea mas estupida en toda su existencia.
— Se que es raro pero tengo la solución. Tu sabes que hace mucho tiempo los demonios éramos libres de ir y venir entre el abismo y el mundo mortal; cuando aparecieron estas ... cazadoras y crearon la HonMoon caímos en la miseria.
Tras escuchar a su hermano, Gwi-Ma lo pensó un momento. — Esta bien, cooperemos, dime que necesitas. —Dijo finalmente, las esperanzas volvieron y se escuchaba mas animado que de costumbre.
La sonrisa de Gwi-Wang se ensancho.
— Muy bien, entonces ...
Bajo lentamente hasta estar frente a la pequeña llama purpura, lo sorprendió, luego en un rápido movimiento, atrapo al pequeño rey entre sus manos y este conmocionado sin entender que pasaba entro en pánico.
— ¡Que haces! ¡Suéltame, que me harás maldito loco! ¡Dijiste que me ayudarías! — Hablo en pánico y trataba de escaparse de entre los dedos.
—Oh, no tienes que preocuparte te daré un buen uso. —Le susurro suavemente mientras se alejaba de la pirámide y su figura desaparecía entre la oscuridad.
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Capitulo 1.5: La puerta de la vida y la muerte.
Entre la densa niebla la figura de Gwi-Wang se desplazaba por el aire, entre sus manos brillaba una luz era Gwi-Ma.
Avanzo hasta llegar frente a una gran puerta de madera que en cada uno de los pilares rezaba: <<Vida>> <<Muerte>>.
Hace tiempo que el pequeño rey había dejado de hablar a voluntad pues Gwi-Wang lo habia suprimido; solo era una pequeña llama de fuego.
— Bien, es hora de volver a la vida.
Introdujo el fuego purpura en uno de los pilares y este se encendió, la tierra bajo sus pies tembló incontrolablemente y la HonMoon dorada brillo mas que nunca. Pero la puerta no se abrió.
Bajo sus pies hasta tocar la fría tierra de ese desolado lugar, luego se sentó meditando, estaba esperando algo, solo escuchaba el viento frio y rugiente, su respiración.
Tum-tum...
Lo escuchaba.
Tum-tum...
El sonido rítmico de un corazón, su corazón.
La sonrisa de Gwi-Wang se ensancho y mostro sus afilados dientes, estaba eufórico, sus manos temblaban de emoción.
— ¡Al fin, mi venganza esta cerca y su caída tambien cazadoras!