Las dos voces

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Sinopsis

Un chico llamado solen tiene dos lados alternos uno malo y uno bueno pero Vex su lado malvado aunque tiene a todos controlados tiene una parte distinta que no se conoce de momento

Genero:
Other/Mystery
Autor/a:
Yuki
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1


La música sonaba suavemente en sus audífonos, envolviendo todo a su alrededor en una calma casi irreal. El mundo parecía haberse detenido justo en ese momento. El lápiz se movía en su mano con tranquilidad, sin presión, sin dudas… como si supiera exactamente a dónde ir.

Todo estaba bien.

No sentía presión.

Estaba tranquilo.

Y, por primera vez en mucho tiempo… estaba feliz.

Cada trazo fluía sin esfuerzo. No pensaba demasiado, no se cuestionaba. Solo dibujaba.

Pero Solen cometió un error.

Sin pensarlo demasiado, tomó su celular. Lo encendió. Apenas había pasado un segundo cuando algo apareció en su pantalla… un dibujo.

Un artista.

El dibujo era… increíble.

Tenía una perspectiva impecable, una colorimetría viva, casi perfecta, y un estilo único, tan definido que parecía tener identidad propia. Era el tipo de dibujo que se quedaba en la mente… el tipo de dibujo que Solen sentía que jamás podría lograr.

Y entonces, apareció Vex.

—Oh, por Dios… mira eso —dijo, con una voz cargada de burla—. Se nota que tú eres un fracasado.

Míralo… él es perfecto. Tiene un estilo increíble… todo lo que tú nunca serás.

Cada palabra caía como un peso dentro del pecho de Solen.

Pero otra voz respondió.

—No digas eso…

Era Not.

Su voz era suave, pero firme.

—No le hagas caso, Solen. Tú también puedes… solo necesitas práctica.

Sabes bien que no debes compararte con otros.

Por un momento, hubo silencio.

Un momento donde Solen pudo elegir.

Pero no lo hizo.

—Vex tiene razón… —susurró, bajando la mirada—. Nunca lograré eso… soy un fracasado.

Sé que compararse está mal… pero Vex tiene toda la razón… perdón, Not…

—No, Solen, escúchame, no te rindas tan rápi—

—¿Ves? —interrumpió Vex, riendo—. Te lo dije. Eres horrible.

El silencio volvió… pero esta vez era distinto.

Pesado.

Solen miró su dibujo otra vez.

Era el mismo de hace unos minutos… pero ya no se sentía igual.

Ya no tenía chispa.

Ya no tenía vida.

Sus ojos no lo veían como antes.

Con un gesto lento, lo tomó… y lo arrugó un poco.

No demasiado.

Pero tampoco poco.

Lo suficiente para despreciarlo…

pero no lo suficiente para olvidarlo.

Más tarde, mientras caminaba, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. Todo se sentía más pesado. El aire, sus pasos… incluso su propia respiración.

—Oye, Solen… ¿pasó algo?

Él no levantó la mirada.

—No pasa nada…

Su voz era suave… pero triste. Demasiado triste para que fuera verdad.

—¿Seguro? Se te nota algo desanimado…

—No pasa nada —insistió.

Hubo una pequeña pausa.

—Okey…

Y nada más.

Al volver a casa, todo se volvió silencio.

Se encerró en su habitación, como si el mundo afuera ya no existiera. Como si no quisiera que existiera.

Se dejó caer en la cama.

Y entonces empezó.

—¿Por qué…?

Su voz apenas era un susurro.

—¿Por qué no logro nada nuevo…?

¿Por qué no puedo hacer nada bien…?

Las lágrimas comenzaron a caer, una tras otra, sin detenerse. Mojaban su almohada, su camisa… todo.

No sabía qué hacer.

Se sentía en un pozo.

Profundo. Oscuro.

Sin saber a quién llamar…

y sin querer hacerlo tampoco.

Así que cerró los ojos.

Decidió dormir.

Pero no podía.

Se movía de un lado a otro, inquieto, como si algo lo aplastara desde dentro. Un peso enorme que no lo dejaba respirar con normalidad… mucho menos descansar.

Y ahí, en medio de la oscuridad…

Solen solo pensaba.

Y pensaba.

Y pensaba.

Sin poder escapar.