CAPITULO 1 - ¿Que hago aquí?
Aquí tienes tu texto corregido, respetando completamente la historia y estilo:
Atardecer nublado, viento fuerte. Las olas del mar estaban aterradoramente tranquilas, al igual que la playa, hasta que...
—Mierda —dice agitadamente mientras huye de una tortuga gigante.
Su miedo era más fuerte que la velocidad con la que la tortuga lo perseguía.
Unos metros más adelante se detuvo. Sus ojos exploraban el lugar; no lo reconocía, era su primera vez viendo esto.
Tenía el ceño fruncido, la boca ligeramente abierta.
Giró su cabeza hacia su derecha, viendo un mar inmenso, con rocas gigantes en la orilla de la playa.
Detrás de él había una selva enorme, con grandes y gruesos árboles, algunos más pequeños y gruesos que otros.
También había hierbas, plantas y flores enormes.
Todo le parecía muy extraño, como si él se hubiera encogido o todo se hubiera hecho más grande.
Volvió a mirar a la tortuga. Era larga, sobre todo su cuello, aunque sus patas no se quedaban atrás. Tenía un caparazón con púas redondas en los extremos, ojos saltones y una cola pequeña.
Al verla detenidamente, se dio cuenta de que solo se asustó por la perspectiva de tenerla frente a frente mientras estaba en el suelo, despertando en la orilla de la playa.
—¿Dónde se supone que estoy? —dijo mientras le temblaba la voz.
—Debo ir a... a... ¿casa? ¿Dónde es casa? —se cayó al suelo.
Sus piernas tambaleantes cedieron, cayendo de espaldas. Su mente trataba de recordar algo que simplemente no sabía; estaba totalmente en blanco.
Se reincorporó, sentándose en la arena, juntando sus rodillas en su pecho y rodeando sus piernas con ambas manos, mientras hiperventilaba y miraba hacia todos lados con mucho miedo, frío y desesperación. Necesitaba sentirse protegido.
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Se sentía muy pequeño, vulnerable. No sabía qué hacer, no sabe quién es, no sabe dónde está y no recordaba nada de su pasado.
Como si su mente se hubiera reiniciado por completo, dejando únicamente las cosas básicas.
—No, no, ¡NO! ¡No quiero estar aquí! —esconde la cabeza entre sus rodillas mientras se mece hacia adelante y atrás.
—¡Quiero volver! —murmura con voz miedosa.
—¡Pero ni siquiera sé a dónde! —sus palabras salían con desespero y frustración.
Empezó a rodar por la arena. Necesitaba sentir cualquier estímulo que le recordara un poco de paz.
Pero un bufido pesado y extraño resonó en la orilla de la playa. Detrás de una enorme roca se presenciaba algo.
El pelo de todo su cuerpo se erizó, dejándolo congelado.
Los ruidos no cesaban, parecía una pelea entre animales gigantes.
No quiso huir a la selva; también le daba miedo. Un sonido grave, fuerte e imponente resonó en el lugar, acompañado de unos rugidos que parecían ser diferentes a este.
El principio de una cola negra y herida se lograba observar detrás de una piedra enorme; se hacía más grande conforme la criatura retrocedía.
Su cara cambió totalmente. Ahora estaba con los ojos abiertos, los hombros tensos y temblaba.
Cuando volvió en sí, su primer instinto fue correr hacia la dirección contraria de donde la criatura empezaba a retroceder.
Ya había dejado atrás a la tortuga gigante, pero eso no era suficiente para él.
No se detuvo hasta que la adrenalina salía de su cuerpo y el cansancio, más la falta de aire, comenzaban a inundarlo.
Continuó caminando, agotado, hacia adelante y sin mirar atrás, hasta refugiarse en unas rocas que formaban un refugio que parecía seguro. Los sonidos de los animales, que aún lograba escuchar, lo llenaron de incertidumbre.
Empezó a llorar con las manos en la cabeza y acostado en la arena. Todo fue como un golpe de emociones en muy poco tiempo.
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Si quieres, en el siguiente paso puedo hacer una versión **ligeramente más pulida en fluidez** (sin cambiar tu estilo), o seguir corrigiendo los siguientes capítulos igual que este.