Trabajo en este lugar *SCP*

Sinopsis

Lincoln Loud busca trabajo en la intranet para así ayudar asu familia con los gastos ve en una página web que se busca trabajo para que alguien se encargue de vigilar un lugar secreto que nadie saben se le ase extraño al principio pero ve que la paga es grande y acepta si saber que sería un gran error

Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Chapter 1

El la casa los Loud no era solo un problemas caos tampoco avía siertas cosas; era un mural de facturas, recordatorios y, en ocasiones, el rostro sonriente de Lincoln, un recorte de periódico por haber ganado un concurso local. Pero últimamente, el mural de facturas era más denso. La matrícula de Luan para la escuela de payasos, las clases de música de Luna, los aparatos científicos de Lisa... el dinero, simplemente, no alcanzaba.

Lincoln, el "hombre con un plan" por excelencia, se sentía más como un "hombre con un problema". Mientras el resto de su familia estaba inmersa en su habitual caos vespertino, él navegaba por internet, buscando soluciones desesperadamente. La mayoría de los anuncios pedían experiencia, edad o... bueno, que no fueras un niño.

De repente, un banner extraño apareció en su pantalla. La "portada" era inusual: completamente negra, con la palabra "GRATIS" en un verde fosforescente y vibrante, casi hipnótico. La curiosidad le picó. Hizo clic.

Lo que vio a continuación era todavía más raro. "Se busca personal de vigilancia. Localización secreta, bajo tierra. Evite que las anomalías escapen o lo maten. Excelente remuneración. Discreción absoluta." Un escalofrío le recorrió la espalda. Sonaba a una de esas historias de terror que Ronnie Anne leía, pero el "Excelente remuneración" brillaba como un faro en su mente. ¿Anomalías? ¿Matar? ¿Secreto? Su mente de estratega, curtida en mil batallas domésticas, empezó a calcular. Necesitaba ese dinero. Mucho.

Sin pensarlo dos veces, hizo clic en el botón de aceptar. A los pocos minutos, su teléfono vibró con un mensaje.

"Bienvenido, Lincoln. Aquí tienes la dirección. No le digas nada a nadie. Ven solo."

La voz de su conciencia le gritaba "¡Corre, idiota!", pero la imagen de las facturas en el refrigerador Loud era más fuerte. Les diría a sus hermanas que iba a pasar la noche en casa de Clyde, una excusa ya bien gastada. La noche de su primer turno, el silencio de la casa Loud se le antojaba extrañamente pesado.

La dirección lo llevó a un almacén anodino en las afueras de la ciudad. Un hombre de semblante serio, con un traje gris, lo esperó y lo condujo a un ascensor sin botones, solo un panel numérico que brilló brevemente antes de sumergirse en la oscuridad. El viaje fue largo, demasiado largo.

Al detenerse, se encontró en una sala de paredes metálicas, iluminada por luces frías. En el centro, un cuarto de forma hexagonal, y junto a la puerta, un robot alto y metálico.

"Hola, chico humano. Como estás." La voz no vino del robot, sino de los altavoces de la sala, con una modulación sintética y extrañamente neutral. "Bienvenido a este lugar. Verás, tu trabajo está bajo este asesor."

El robot, que Lincoln reconoció como la manifestación física de la IA, se acercó, su único ojo óptico parpadeando.

"Tu tarea, Sujeto chico, es asegurar la contención de los activos anómalos. Mantén las barreras activas. Reporta cualquier brecha. Sobrevive hasta las 04:00 AM. La paga es de 800 dólares por seis turnos completados. La comunicación externa está prohibida." El robot extendió una de sus "manos", ofreciendo una pila de carpetas gruesas. "Y toma estas carpetas. Tienen información de las cosas que hay abajo. Buena suerte... y que te vaya bien."

La IA había sido concisa. Lincoln, confundido pero consciente de la soga al cuello, tomó las carpetas. Sus dedos se cerraron sobre ellas, sintiendo el peso de la responsabilidad. La voz robótica era el eufemismo más educado para "morirás".

800 dólares. Suficiente para la matrícula de Luan, o para arreglar la bañera que Lola había roto, o quizás para ese nuevo sistema de videojuegos que tanto había soñado. Demasiado dinero para un trabajo normal. La Fundación sabía lo que valía esta "seguridad".

Miró la entrada del cuarto hexagonal. A partir de ahora, su "plan" sería sobrevivir entró y bajo asia su lugar de trabajo.

El lugar era un laberinto de hormigón desnudo y tuberías expuestas, tenuemente iluminado por luces intermitentes. Los pasillos se estiraban en la oscuridad, cada esquina una promesa de algo desconocido. No había ruidos, ni siquiera el zumbido de alguna máquina. Era un silencio tan absoluto que se sentía como si el aire mismo estuviera contenido.

Lincoln entró en la oficina hexagonal, el último bastión en esta fortaleza subterránea. El espacio era exactamente como el de la imagen que había visto (o que recordaba vagamente haber visto en el anuncio, ahora que lo pensaba). Una única bombilla colgaba del techo, proyectando sombras largas y danzantes. Un escritorio metálico ocupaba el centro, con un monitor viejo, un teclado y un ventilador de metal que giraba con un zumbido constante. Dos umbrales idénticos, uno a la izquierda y otro a la derecha, se abrían a pasillos oscuros. Entre ellos, una abertura central sin umbral ni láser, solo una oscuridad impenetrable.

Sobre el escritorio, un pequeño walkie-talkie esperaba. Casi al instante de tocarlo, la voz de la IA surgió, esta vez directamente del aparato.

"Hola, chico humano. Has entrado en tu puesto de observación. Tu tarea es simple: vigilar las puertas derecha e izquierda, asegurarte de que las barreras de láser permanezcan activas. Las carpetas que se te entregaron contienen información vital sobre las entidades que se encuentran en esta instalación. Es imperativo que las leas y te informes a fondo. Buena suerte. Nos vemos."

"¡Espera!", exclamó Lincoln, aferrando el walkie-talkie. "¿De qué cosas hablan? ¿Qué hay aquí abajo exactamente?"

Solo hubo estática como respuesta. La IA se había desconectado.

Frustrado, Lincoln dejó las carpetas a un lado por un momento, la curiosidad de "el qué" superando el "por qué". Se sentó en la silla giratoria, que chirrió ligeramente, y escudriñó la oficina. Su corazón seguía latiendo con fuerza, pero el silencio solo puntuado por el ventilador comenzó a calmarlo, un poco.

Los minutos se estiraron en horas. El reloj digital del monitor pasó de las 22:00 a las 23:00, luego a la medianoche. Los pasillos de las cámaras permanecían vacíos. El silencio era total, salvo por el monótono zumbido del ventilador. Lincoln se sintió extrañamente aliviado, casi aburrido. "¿Quizás todo fue una exageración?", pensó. "¿Tal vez estas 'anomalías' están dormidas o algo así? Esto es fácil. Más fácil que una guerra de comida con Lana."

El reloj marcaba las 3:49 AM. Lincoln bostezó, estirando los brazos. Ya casi era la hora. Su turno estaba casi terminado y no había pasado absolutamente nada.

Entonces, un sonido. Un rasguño metálico, agudo y rápido, que vino del pasillo de la puerta izquierda. Lincoln se enderezó de golpe, los ojos fijos en el monitor que mostraba la vista de la cámara en el cuarto 5. No había nada. La pantalla mostraba un pasillo vacío.

Pero luego, en la cámara 8, un destello. ¡Ahí estaba! Una figura delgada y espinosa, con una cabeza puntiaguda que parecía cuarteada y una boca llena de dientes afilados como agujas. Sus manos, grandes y huesudas, terminaban en dedos largos y uñas afiladas, y su cuerpo, aunque delgado, se movía con una velocidad alarmante. ¡SCP-567! Un golpe helado recorrió la espina dorsal de Lincoln. El alivio anterior se disolvió en terror puro. Esto no era un juego.

La criatura se acercaba rápidamente al umbral de la puerta izquierda. En el panel del escritorio, Lincoln vio un botón brillante. Instintivamente, lo golpeó. Un zumbido eléctrico llenó el aire y, al instante, una barrera de rayos láser rojos se materializó en el umbral, formando una rejilla impenetrable justo cuando el SCP-567 estaba a punto de cruzar. La criatura se detuvo abruptamente, sus ojos oscuros fijándose en la barrera energética. Por un segundo, Lincoln sintió que lo miraba directamente a los ojos con sus cuencas oscuras, una mirada de furia contenida. Luego, el SCP se giró y se alejó a toda velocidad por el pasillo, arrastrando sus largos miembros, buscando otra oportunidad.

Lincoln cayó de su silla, aterrizando en el suelo con un golpe. Su respiración era superficial y rápida. Su corazón martilleaba en su pecho como si quisiera escapar. "¿Qué diablos fue eso?", se dijo a sí mismo, la voz temblorosa. No, no era "qué diablos fue eso". Era "qué diablos era".

Se levantó, temblando, la adrenalina corriendo por sus venas. No hubo tiempo para procesarlo. La alarma aguda y estridente de la oficina comenzó a sonar, cortando el aire. "¡Alarma de Contención! ¡Brecha en el Sector Beta!"

El pánico se apoderó de él. No se molestó en mirar las cámaras; solo quería salir. Salió corriendo del cuarto hexagonal, ignorando la oscuridad de los pasillos, sin ver a ninguna criatura. Solo corrió. Corrió y corrió por los pasillos que antes le parecían vacíos, hacia el ascensor.

Cuando el ascensor lo llevó de vuelta a la superficie, con la luz tenue del amanecer apenas insinuándose en el horizonte, el robot lo esperaba.

"¿Qué pasó?", preguntó Lincoln, jadeando, aún temblando. "¡Una de esas cosas! ¡Un... un demonio espinoso con una boca llena de dientes y garras enormes! ¡Se acercó a la puerta! ¡Tuve que activar el láser!"

El robot simplemente inclinó su cabeza metálica, su voz modulada saliendo de los altavoces. "Informe de incidente recibido, Sujeto Loud. Has sobrevivido tu primer turno así que adiós."